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Pedro del Cura, frente al Ayuntamiento de Rivas

Pedro del Cura, frente al Ayuntamiento de Rivas (©Fernando Galán)

El modelo de ciudad, la financiación de los servicios públicos, el desmantelamiento de la Cañada Real, la salida a la M-50… Diario de Rivas entrevista —por segunda vez desde el día de su lanzamiento, en enero de 2017— a Pedro del Cura, alcalde de Rivas Vaciamadrid, que encara la recta final de una legislatura con multitud de asuntos sobre la mesa.

El transporte es el problema que más preocupa a la ciudadanía de Rivas. En los últimos días ha saltado de nuevo a la palestra el asunto de TFM, que después de varios meses de obras continúa sufriendo averías. ¿Van a emprender acciones desde el Ayuntamiento de Rivas, tal y como anunció junto al alcalde de Arganda?
La movilidad es el principal problema que tenemos en Rivas. Estamos en la corona metropolitana, con cerca de 90.000 habitantes y a 14 kilómetros de la Puerta del Sol, y tenemos el transporte público más deficitario de la Comunidad de Madrid. Ya lo anunciamos: queremos un Metro como el resto de la red, donde no haya que hacer un transbordo en Puerta de Arganda, con la misma frecuencia que las demás líneas… Y sin embargo estamos en el único tramo privatizado. Ya anunciamos que las obras de este verano en la línea 9b no iban a solucionar nada, porque es un problema de modelo de gestión: se ha dejado en manos de una empresa privada la gestión de un servicio fundamental para Rivas, en una ciudad que no tiene Cercanías, con la carretera de Valencia colapsada y sin bus VAO. Esto afecta no solo a los coches, sino también a los autobuses; tampoco hay un intercambiador en cabecera… No hay alternativas de movilidad para Rivas. A nosotros no nos basta con que el Metro de Rivas y Arganda se abra hasta la 1.30 horas, sino que queremos el mismo tratamiento que el resto, y para ello el Metro tiene que estar gestionado por el Consorcio. Aquí hay una dejación absoluta por parte de la Comunidad de Madrid. Cuando uno tiene una concesión administrativa, tiene que garantizar que la concesión cumple el contrato. ¿Cuál es la acción? Vamos a pedir el rescate de la concesión y que la administración vuelva a gestionar este tramo de Metro. TFM ha acreditado sobradamente el incumplimiento del contrato; vamos a intentar acreditarlo para exigir que lo rescate la Comunidad de Madrid, que pacte una indemnización si tiene que hacerlo, y así podremos tener las mismas condiciones que el resto. Mientras el criterio sea exclusivamente la rentabilidad económica de una empresa para hacer caja, les va a dar igual que mis vecinos se queden literalmente atrapados en Rivas sin poder salir; que vayan como sardinas en lata; que tengan que hacer transbordo en Puerta de Arganda; que tengan que esperar 15 ó 20 minutos a que pase un tren… Si tiene que hacerse alguna inversión, que se haga, pero ahora, después de más de 4 millones de euros, tenemos exactamente lo mismo. La situación es grave, porque estamos fiándolo todo a una empresa que está gestionando un servicio público de una manera absolutamente irregular. Vamos a acreditar ese incumplimiento, ya que la voluntad política de la Comunidad de Madrid no lo hace, y acudiremos al juzgado para que un juez se lo exija.

Si los autobuses, a día de hoy, no son una alternativa, ¿lo serán una vez que se lleve a cabo la reordenación de las líneas prevista para este otoño?
Se va a reducir bastante el tiempo de espera. El problema que hay es que el Consorcio se ha convertido en una especie de mastodonte que lleva 30 años sin tomar decisiones. Un ejemplo es que seamos la única ciudad de la Comunidad de Madrid con dos zonas tarifarias. Hemos tenido que modificar los planes para una línea nocturna, que queríamos que entrara por el Casco Antiguo y se cruzara con la otra para que los vecinos del pueblo no tuvieran que dar tantas vueltas, y como entraría en una zona B2, no se puede. El Consorcio no quiere cambiar esta decisión, que es de los años 80; no puede generarse este agravio en la ciudad. Seguimos sin tener algo tan sencillo como las paradas de autobús; el Ayuntamiento ha tenido que poner bancos en las paradas, porque no las hacen, ni nos dicen cuántas nos tocan ni cuál es el criterio de distribución. La reordenación va a ayudar a que barrios nuevos o sitios con problemas de frecuencias tengan un mejor servicio; también vamos a dar más cobertura al polígono industrial, porque ya hay mucha gente que trabaja aquí. Pero ¿de qué sirve todo esto si luego van a estar atascados en la carretera de Valencia? La Comunidad anunció un tercer carril en la A-3, donde casi no hay inversión de Fomento, y un bus VAO que permita la llegada directa a Conde de Casal sería una opción para que los vecinos cojan el autobús para ir a trabajar. Pero a día de hoy es el servicio que más tarda de la primera corona metropolitana; hay ciudades mucho más alejadas de Madrid en las que se tarda menos en llegar a su intercambiador de cabecera. Es una falta de previsión. La conexión con la M-50 la viene reclamando Rivas desde hace 20 años. Aquí no hay una improvisación; no ha llegado gente de repente, sino que está dentro de la planificación del desarrollo del Sureste, y menos mal que se han parado los desarrollos de Ahijones y de Berrocales; si no, esto sería una ratonera. Hay una voluntad política de no invertir en esta zona de Madrid porque no tiene el peso político suficiente; aquí viven pocos diputados, ministros o senadores, y se genera una desigualdad territorial. Que haya vecinos de Rivas y Arganda que vivamos con su derecho a la movilidad restringido respecto a cualquier otro vecino de la Comunidad de Madrid es muy grave.

Entrevista con Pedro del Cura

©Fernando Galán

¿Veremos el anuncio del acceso de Rivas a la M-50 antes de las elecciones municipales, tal y como van las cosas?
No hay más remedio. La conexión con la M-50 es una necesidad imperiosa de esta ciudad, por mejorar el tráfico interior, por dar una salida a una ciudad que está pegada al Corredor del Henares y solo tiene una salida hacia Conde de Casal; y por garantizar una red de transporte público que salga de Rivas en dirección al eje de O’Donnell y la A-2, que nos conecte con la zona industrial del Henares, donde trabajan miles de vecinos de Rivas, que tienen que salir a la carretera de Valencia para coger la M-45 o la M-50 todos los días. Está hecho todo. De todas las inversiones millonarias que anuncia Fomento, si rascas, ves que queda todo por hacer; cuando hablo con otros alcaldes del sur de Madrid, me comentan que los Cercanías están destrozados y que todavía no saben cómo van a hacer la inversión anunciada ni cuántos millones se van a gastar. En cambio, lo que sí está claro es que para el acceso a la M-50 tenemos el proyecto, hecho por el Ayuntamiento de Rivas; tenemos el estudio de viabilidad, el estudio de tráfico, las expropiaciones hechas… Está todo. Al final, entre unas cosas y otras, el Ayuntamiento de Rivas habrá hecho una inversión de casi tres millones de euros. Estamos en disposición incluso de llevar el proyecto de ejecución; tenemos el apoyo unánime de todas las administraciones y fuerzas políticas para hacerlo viable; aprobado en el Congreso con el apoyo del PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos; el apoyo explícito del Gobierno de la Comunidad de Madrid; unanimidad en el Pleno del Ayuntamiento; mandato parlamentario… y hablamos de un proyecto que estará en torno a los 12 millones de euros, con todo hecho. Solo hay que contratar a la empresa para que lo ejecute. Nosotros ya estamos haciendo las vías colectoras para que vayan a la rotonda que va a pinchar con la M-50. En el presupuesto de 2019 tiene que haber una partida para la M-50 y Fomento ya tiene el trabajo hecho para contratar y construir.

¿Qué ocurrirá si no es así?

Que no esté en los presupuestos sería una discriminación sin justificación alguna para esta ciudad. He hecho todo lo materialmente posible que puede hacer un alcalde; pero el nuevo ministro de Fomento sigue sin darnos cita. No hay otra alternativa; de hecho llegamos ya muy tarde. Vamos a volver al Congreso, porque no queremos que sea una enmienda, sino que ya en la ponencia de los presupuestos vaya el acceso a la M-50 de Rivas; si no, se irá por la vía de enmiendas. Y yo lo que pido es coherencia; no se puede decir una cosa en Rivas, otra en la Comunidad de Madrid y otra en el Congreso. Si hoy el ministro es socialista, habrá que pedirle lo mismo que al anterior del PP, ¿o es que esto ya no es una prioridad? La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, en Bruselas, nos ha admitido a trámite la demanda de Rivas por la vulneración de derechos fundamentales por la no distribución de los fondos de una manera equitativa. Yo a veces intento salir del cliché de ‘aldea gala’, pero es que al final da igual quién esté en la Moncloa: esta zona se ‘salta’ a la hora de invertir. Yo he llegado a valorar dejar de dar licencias de obra, porque el colapso al que nos va a llevar la carretera de Valencia, si seguimos así, va a ser grave. Tenemos una altísima calidad de vida, pero la ciudad sigue creciendo; legalmente no se puede paralizar su crecimiento, y hay cosas que no dependen de mí. En lo que dependa del Ayuntamiento, allí estaremos, pero la plaza escolar, el centro de salud o el derecho a salir por la autovía que tienes delante de tu casa yo, como alcalde, no se lo puedo garantizar; y las administraciones que tienen que garantizarlo están a otras cosas. El acceso a la M-50 solo puede ir en los presupuestos de 2019, o tendremos que ir a un conflicto donde la vía institucional se nos acaba. Y si ha habido un cambio de gobierno, se tiene que notar. Sería un mal mensaje que se defienda una posición política cuando se está en la oposición, y cuando se llega al Gobierno se diga lo contrario.

¿Los 12 millones tienen que salir de las arcas estatales?
Claro; no los vamos a pagar los vecinos con nuestro IBI. Si los casi veinte accesos a la M-50 que hay los hemos pagado entre todos, ¿por qué este tienen que pagarlo los vecinos de Rivas?

Se lo pregunto porque la posición que ha mantenido tradicionalmente el Ministerio de Fomento es que este acceso debe pagarlo Rivas.
Lo que planteó Fomento en un momento dado es que, como eso era un nuevo desarrollo, que lo pagaran los promotores. Pero es que aquí no estamos hablando de que el Santander o El Corte Inglés han querido hacer un desarrollo y ahora tienen que hacer un acceso, que es lo que dice la ley; aquí lo que hay es una ciudad que ya estaba junto a la vía y que por decisión política decidieron saltarse. Es como si la Comunidad de Madrid dice que construyamos un hospital o un colegio; yo no puedo hacer eso. Además, no es una competencia municipal: ningún técnico municipal, interventor o secretario nos va a permitir que abordemos una inversión que no es nuestra, cuando hemos adelantado, que no pagado, obras como las de los colegios. Nosotros no tenemos ningún problema para llegar a acuerdos y adelantar la obra de la M-50; si eso fuera necesario y el Gobierno lleva una lógica paquidérmica para sacarlo adelante, nosotros no tenemos ningún problema en firmar un convenio con Fomento. Lo he dicho varias veces. Porque esto es urgente, y a lo mejor puedo decir a mis vecinos que vamos a parar otras cosas un tiempo para adelantar la salida de la M-50.

¿Tiene el Ayuntamiento de Rivas capacidad económica para hacer eso?
Podemos destinar dinero de algunas prioridades que tenemos de inversión, poniéndolas en una segunda línea, al menos para empezar las obras. Para ejecutarlas al completo, a lo mejor, no, pero sí para arrancar, siempre y cuando Fomento diga que no es capaz. Ahora, si Fomento está contratando cientos de miles de millones de euros; o la Comunidad de Madrid, para hacer obras en infraestructuras estatales, no sería muy serio que seamos los de Rivas los que vamos a pagar, además de lo de todos, nuestro acceso. Eso no me parece justo ni redistributivo; si no es por discriminación, no sé cómo puede explicarse esto.

Rivas lleva tiempo creciendo muy deprisa y uno de los retos es la financiación de los servicios públicos. En 2016, los presupuestos del Ayuntamiento preveían ingresos por la venta de suelo por valor de 6 millones de euros; en 2017, este concepto aumentó hasta más de 15 millones de euros; y este mismo año se prevé ingresar 10,2 millones por enajenación de parcelas, lo que supone más de un 10% del presupuesto municipal. Ya no queda mucho suelo disponible. ¿Qué va a pasar cuando se agote?
Tenemos todavía suelo. Esto es un problema endémico de los ayuntamientos, que tenemos que tener la suficiente autonomía para la gestión de los impuestos como para no tener que depender de la enajenación de suelo. Eso es gravísimo: al final es el ladrillo el elemento tractor de las economías locales y, en muchos casos, también de la corrupción. No se puede vincular el crecimiento de los ayuntamientos a la enajenación de suelo: este es el debate de fondo. ¿Qué es lo que estamos haciendo nosotros? Según fui elegido alcalde, puse en marcha la Estrategia 2020 para el desarrollo económico de Rivas. Los servicios públicos de esta ciudad los estamos manteniendo los vecinos con nuestro IBI y con la enajenación de suelo. Si no hay ingresos corrientes que vengan de la actividad económica, es decir, los que generan las empresas, va a ser muy difícil mantener los servicios públicos. Además, la actividad económica genera otra actividad, y es el empleo. Por eso la alianza con las empresas, poner en valor el Eje del Sureste para tener una visión más allá de la ciudad, una alianza con Arganda, que tiene uno de los mayores polígonos de la Comunidad… Por eso también el transporte nos limita, porque cuando los empresarios te dicen que tienen dificultades para establecerse en Rivas porque los trabajadores no pueden llegar, nos estamos limitando respecto a otras zonas más accesibles del Sur o del Corredor del Henares. La clave es esa: esta ciudad tiene que mantener sus servicios públicos, y seguimos con esta lógica mezquina de que todo tiene que estar vinculado al ladrillo; pero la ley obliga a depender de la enajenación de patrimonio para poder invertir, y eso es muy grave. Mientras nosotros estemos gobernando, no se va a enladrillar la ciudad, pero el modelo no es sostenible. Para nosotros la clave es la activación económica: tiene que haber ingresos vía IAE, porque aquí estamos muy orgullosos de nuestros servicios públicos y los vecinos entienden perfectamente que hay que mantenerlos, y esto se mantiene con la riqueza que aportamos entre todos. No puede ser que cada alcalde tenga que buscarse la vida y tenga que estar malvendiendo suelo público, que deja de ser público en el momento en el que lo vendes, y pasa a manos privadas, y por tanto perdiendo soberanía en los territorios, porque la ley te obliga al no tener otra alternativa.

Sin embargo, no parece que vaya a cambiar el marco normativo a corto plazo. ¿Tienen indicadores de cómo está funcionando la Estrategia 2020 para cambiar el modelo en Rivas?
Se está notando, sobre todo en empresas que están viniendo y en el empleo.Tenemos unos datos de desempleo en Rivas muy por debajo de la media y se está generando empleo de proximidad, además de una manera muy diversa, con empresas de sectores de la alimentación o de base tecnológica. A medio plazo no existe un gran problema; es decir, el Ayuntamiento ha adquirido mucho suelo y es propietario de buena parte del suelo productivo de la ciudad, y tenemos un margen aún para garantizar inversiones y la gestión de algunos servicios. Es un proceso paralelo: otra cosa sería que no tuviéramos ese margen. Nuestro planteamiento es que el eje productivo-empleo tiene que ser prioritario respecto al eje de venta de suelo o enajenación de patrimonio. Y la venta de patrimonio tiene que estar muy vinculada a proyectos muy finalistas; es decir, si nosotros tenemos que construir una calle, la construyes una vez, aunque luego haya que mantenerla. Lo que no podemos hacer es que dependan servicios públicos que tienen que tener un funcionamiento cotidiano de esto. De hecho, la enajenación generalmente sirve para hacer inversión en una ciudad que es muy difícil de mantener, que tiene una trama urbana prácticamente como Móstoles, con kilómetros y kilómetros de calles, mucha zona verde, jardines, parques… No es una ciudad sencilla. Nos gusta mucho nuestra ciudad pero el perfil urbanístico es el que es. Por eso el eje del 2020 es muy pertinente y a partir de ahí veremos más oportunidades.

¿Cuáles serían los siguientes pasos?

Cuando hablamos del acceso a la M-50, nunca hablamos de una cosa, y es que no podemos desarrollar el polígono Norte. Tenemos en el norte planeado un polígono industrial, donde se podrían instalar empresas, que generan empleo y actividad económica, pero ¿quién viene a invertir a un sitio que es un fondo de saco? Si tiene este polígono tuviera acceso a la M-50, podríamos atraer inversión y elegir qué tipo de empresas vienen a nuestra ciudad. Pero no tenemos ese acceso, que nos tiene paralizado económicamente el norte de la ciudad; ahora tenemos un secarral que podría estar generando riqueza y puestos de trabajo y cerrando el barrio, además de dar servicios.

Entrevista con Pedro del Cura

©Diario de Rivas

El Plan Municipal de Inversiones recoge 29 millones de euros hasta 2020, de los cuales 3,64 proceden de los Fondos Feder y 7,5 del Plan de Inversión Regional (PIR). ¿Habría tenido capacidad el Ayuntaniento de hacer todo esto sin estas inyecciones?
Sí, perfectamente. De hecho, lo que no se ha puesto en marcha es precisamente por hacerlo a través del PIR, porque necesitamos la autorización de la Comunidad, y está colapsada. Nunca nos pudimos imaginar que se podría hacer un plan de inversones peor que el PRISMA, y lo han conseguido. Viendo cómo lo gestionaba la Comunidad —ocho años para abrir una biblioteca, y ni siquiera termianda la segunda fase—, pedimos gestionar nosotros los fondos del PIR, pero todos los proyectos que hace Rivas, el proyecto técnico, el económico, como están sujetos a financiación, los tiene que autorizar la Comunidad de Madrid, y están paralizados. No sé en qué grado de ejecución se encontrará ahora el PIR, pero me temo que va a ser un absoluto fracaso. De hecho, hemos tenido que pasar proyectos que iban al PIR a las Inversiones Financieramente Sostenibles para poder ejecutarlos. Al final nos tienen trabajando para una financiación que nos corresponde, porque no es ninguna dádiva, pero lo tienen todo paralizado. Yo hablo con otros alcaldes y están igual en toda la Comunidad de Madrid. Nosotros vamos a acceder a todas las fuentes de ingresos que haya disponibles, aunque supongan más trabajo, porque todo lo que sean ingresos los reclamaremos; eso sí, mientras tengamos la autonomía, las necesidades las marcamos nosotros.

¿Qué va a significar esto para la ciudad?

En los Fondos Feder (EDUSI) establecimos con los vecinos la prioridad de recuperar el entorno de Covibar y de La Luna, por el impacto que sufrían de la Cañada Real; ahora tenemos presentado en la Comunidad de Madrid todo el proyecto técnico para solicitar ayudas para la rehabilitación. Covibar acaba de cumplir 40 años, para que en los próximos 40 sea un barrio moderno, del siglo XXI. Mientras la inversión que nos puedan dar esté vinculada con nuestras necesidades, no hay ningún problema. Otra cosa es que se hagan inversiones que no se requieren. Rivas requiere mucho mantenimiento; durante la crisis se ha invertido muy poco en la ciudad, en las calles, en los parques, centros públicos, y toca recuperarlo. La inversión que estamos haciendo en deportes, en la vía pública, tiene que ver con eso. Y luego está la inversión en vivienda pública.

Para este año anunciaron 298 viviendas públicas, a través del VI Plan de la EMV. ¿Van a llegar a tiempo?
Sí. Antes de este cierre de año se entrega la RC-14, que son más de 70 viviendas, y la RC-9, que son 225 viviendas, que está previsto el cierre de obra en la primavera del año que viene.

Echando la vista atrás, a la campaña ‘Rivas lo merece’, algunas cosas (CEIPSO La Luna, que el Metro cierre más tarde) ya se han conseguido y otras, de una u otra forma, están en proceso: el centro de especialidades, la M-50… ¿La residencia pública de mayores se ha caído de la agenda?
No es que se haya caído de la agenda; es que la tiró de la agenda el Partido Popular. Ya dijeron que no la iban a construir, porque no iban a construir ninguna residencia pública en la Comunidad de Madrid. Por tanto, nosotros lo que hemos hecho es decirles que esto sigue siendo una prioridad, y ahí está la parcela. Poco antes de que lleváramos una iniciativa al Parlamento madrileño, nos metieron un escrito diciendo que renunciaban a la parcela, que nosotros no hemos tramitado: la parcela sigue teniendo el mismo fin. Yo en la reunión con Ángel Garrido llevé como agenda los elementos que están todavía en agenda: el centro de salud, la salida a la M-50, los colegios y las cosas a las que todavía la Comunidad de Madrid se compromete. Lo que la Comunidad de Madrid te dice que no va a hacer, no tiene mucho sentido plantearlo. Lo que sí tiene sentido es explicar a los vecinos que eso no existe porque hay una voluntad política de bloquearlo, y que esta ciudad no va a destinar ese suelo a otra cosa que no sea esa residencia pública. Nosotros tenemos que buscar diferentes iniciativas y propuestas, porque los mayores son un colectivo muy heterogéneo. Tenemos otras muchas demandas en esta ciudad, como por ejemplo la oficina de empleo, que hay que desbloquear también con el Estado.

¿Llegará esa oficina de empleo en 2019, tal y como se comprometió Cifuentes?
Espero que sí. Uno de los elementos que introdujo Rivas en el Pacto de Cañada Real es que hubiera una oficina de empleo en nuestra ciudad; no para Cañada, que era como montar una especie de ‘tallercito’, sino una oficina de empleo. Faltan las prestaciones estatales, que esperamos que con el nuevo gobierno se desbloqueen; es uno de los temas que tenemos que ver con el nuevo delegado del Gobierno, a quien también he pedido una cita. Tenemos el sitio reservado en el IFIE y solo falta que traigan a los profesionales.

Estamos en pleno proceso de presupuestos participativos. Entre las 39 propuestas, hay algunas a las que ya se había comprometido el Gobierno; por ejemplo, los parques adaptados para niños con discapacidad, que, sin embargo, están sometidos a votación. ¿Qué pasa si no están entre las propuestas más apoyadas?
En los presupuestos, prácticamente todo es participativo; las inversiones que anunciamos hace poco vienen precedidas de un proceso de participación. En los presupuestos participativos no es tanto el dinero destinado como el establecimiento de prioridades. Hay muchas demandas que se correlacionan con actuaciones que ya tiene previstas el Gobierno, y esto significa que, efectivamente, tenemos el diálogo con la ciudadanía y sabemos cuáles son esas necesidades. A veces, viene bien que se recuerde que algo es una prioridad y hay que hacer una inversión. Los vecinos que se movilizan en los presupuestos participativos lanzan un mensaje pedagógico: si tú te movilizas para tratar de sacar adelante un proyecto, va a acabar saliendo adelante. Esto va a permitir que, si en este proceso salen adelante propuestas que ya tiene previsto realizar el gobierno, vamos a tener más fondos disponibles para hacer más cosas. En los presupuestos participativos he visto muchas propuestas que tienen una interlocución: yo huyo de que la participación ciudadana sea un señor o una señora en su casa dándole al ordenador y olvidándose del asunto. Yo no entiendo la participación sin compromiso: no es una carta a los reyes magos para que el señor alcalde construya o haga una cosa. Hay que implicarse en el proceso, y esto está permitiendo que muchas propuestas ciudadanas, donde además existe un tejido social, como entidades o colectivos, van a permitir tener interlocuciones para ver cómo los hacemos, en qué parques, de qué forma… Esa es una de las claves de esta ciudad: la gente la entiende como algo suyo y se indigna cuando algo no está cuidado. En el servicio de quejas y sugerencias, que invito a utilizar, ves cómo la gente está muy preocupada con que su ciudad funcione, y eso nos pone las pilas. Y cuando les llamas a participar, acuden y se comprometen.

Entrevista con Pedro del Cura

©Fernando Galán

La limpieza era la tercera preocupación más importante de la ciudadanía, según la encuesta de la que hablábamos.

Sí, la limpieza de la ciudad siempre es una preocupación. En la encuesta, al desagregar los datos, veías que estaba más centrada en Rivas Este, y a veces tiene que ver con otros factores. Por ejemplo, en la época de la caída de las hojas hay más quejas de limpieza, o cuando hay alguna pintada. Yo he recibido muchas quejas de limpieza en los aparcamientos del Metro, y es que Rivamadrid no limpia ahí, porque eso es de TFM; a veces hemos tenido que limpiar nosotros ahí y pasar la factura a la Comunidad de Madrid, que, por supuesto, no ha pagado. No obstante, uno de los servicios mejor valorados en esta ciudad es Rivamadrid; y los servicios de limpieza, jardinería y recogida de basuras son unos de los más valorados por los vecinos. Cuando en la ciudad hay un déficit de limpieza en alguna zona los vecinos envían la foto por el servicio de quejas y sugerencias y les responde el técnico que lo lleva; otras veces, la ciudad no está sucia, sino que tiene que ver con que estamos en otoño, o en algunos casos puede tener que ver con pintadas. Realmente, Rivas es una ciudad que está bastante limpia y tenemos reconocimientos por eso; otra cosa es que la limpieza de toda la trama urbana tenga una serie de implicaciones, y en los picos de trabajo se le da prioridad a las principales avenidas o parques, pero está bien que los vecinos se preocupen mucho por su entorno. A mí me gusta que avisen si una papelera está rota, no funciona una farola o no han repuesto un árbol… Nos lo ponen fácil en ese sentido. A veces los empleados municipales y los trabajadores y trabajadoras de Rivamadrid no reciben las mejores respuestas cuando viene algún vecino a reclamar alguna cosa, pero luego esa ciudadanía valora muy positivamente los servicios, aunquese van a quejen los primeros, precisamente porque los valoran y defienden. Eso es la expresión de lo que es Rivas.

Precisamente Rivamadrid ha asumido recientemente la grúa municipal, que se ha remunicipalizado. La gestión de los servicios públicos es otro de los debates de esta ciudad. ¿Era imposible hacer un polideportivo cien por cien público en el barrio de La Luna?
Claro. Con las normas que tenemos ahora mismo, no se puede hacer. La tasa de reposición es del 2,5% y con el techo de gasto tenemos dificultades para cubrir las jubilaciones y para el crecimiento de la plantilla, mientras la ciudad crece. Lo que nosotros podemos garantizar es que vamos a invertir mucho dinero en las instalaciones deportivas municipales; lo que no sería ético es que el Ayuntamiento construyera una piscina cubierta y tuviera las piscinas que ya existen en una situación precaria. Habrá que invertir en lo que ya existe, mejorar ese servicio y que pueda haber otro recurso en el que el Ayuntamiento interviene. En el tema del personal, ya hemos dicho que no es posible: de hecho, nosotros ya hemos demostrado que la gestión pública es mucho más eficaz que la privada, y ahí está Rivamadrid, pero la realidad es la que nos marcan.  Lo que vamos a hacer es construir un pabellón deportivo en el barrio de La Luna y, como seguramente ninguna empresa entraría a construir un pabellón deportivo, ahí está el Ayuntamiento: nosotros vamos a invertir 4 millones de euros y haremos el esfuerzo para que sea de gestión directa y que crezca la plantilla en el porcentaje en que puede hacerlo en el área de deportes para gestionarlo. Lo que no podríamos hacer es un gran polideportivo; pero, como tenemos el suelo, sí podemos garantizar que exista, que eso pase a ser de dominio público y, cuando se den las condiciones y haya un cambio legal, que eso sea propiedad de los vecinos. Garantizamos que la propiedad siempre va a revertir en los vecinos, y eso es algo que cambia el modelo de gestión: otra cosa es que tú vendas un suelo, que alguien monte una actividad y el Ayuntamiento pierda el control y la capacidad de inversión. Pero nosotros tenemos ese patrimonio que es nuestro. Hicimos algo parecido cuando construimos el colegio Hipatia: es propiedad de los vecinos y, cuando queramos, se hará la reversión. Por lo tanto, no renunciamos a un modelo de gestión, garantizamos que hay servicios y recursos para los vecinos distribuidos territorialmente; nunca perdemos el control público, y además garantizamos que los servicios públicos que ya existen no se deterioran, sino que se mejoran. Es un criterio que además hemos compartido en el Consejo de Deportes y con los clubes deportivo: no tiene sentido una nueva inversión cuando lo que tienes se puede mejorar. Cuando tengamos los servicios públicos en condiciones, haremos más, pero ahora es una temeridad ampliar servicios si no inviertes en los que se han deteriorado porque hace diez años que no se hace una inversión. Tenemos una deuda de inversión en los servicios públicos y lógicamente es lo primero: una vez que estén en condiciones habrá que ampliarlos, pero mientras tanto no se puede sorber y soplar.

El Ayuntamiento de Rivas ha sido muy crítico con algunas actuaciones en Cañada Real, que, si bien estaban dentro del Pacto de Cañada, pueden tener efectos no deseados: hablamos del asfaltado o un posible efecto llamada. ¿Se han cumplido estos temores?
No. La Cañada se va a desmantelar, especialmente a su paso por Rivas, de manera mayoritaria. A mí lo que me preocupa es que mientras se desmantela, y esto puede durar una década, y se les va dando una vivienda digna y en condiciones, se tienen que garantizar unas condiciones mínimas para vivir. Nosotros lo entendemos: uno no puede estar en un barrizal o con una conexión ilegal. Pero  a la gente le tienes que decir cuándo se va a ir, y cuándo va a tener derecho a realojo. Lo que no se puede hacer es consolidar unas condiciones en lo que sigue siendo un gueto y un foco de exclusión social, y que sigue teniendo unas afecciones, y sabemos que va a ir fuera; es decir, meter dinero público para mejorarlo sin decir cuál va a ser la vía. Nosotros ya estamos trabajando en un convenio de realojos, con la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, para no esperar a que se desaloje el Sector 6, sino empezar también en el sector 4, desde la zona de la avenida de Víctimas del Terrorismo. Lo que necesitamos es que se intervenga con la gente y que se busquen las transiciones para que vivan en un barrio y en condiciones decentes. El efecto llamada lo hemos controlado bastante con la presencia de policía local, el protocolo de colaboración con Madrid…, prácticamente tardamos 48 horas en derribar infraviviendas que se intentan levantar en Cañada. Se han abierto investigaciones en casi todas las que están viniendo que tengan que ver con un perfil de drogas procedentes del sector 6, pero nos sigue haciendo falta un plan de seguridad en Cañada. Nosotros estamos trabajando en coordinación con la Guardia Civil y Policía Nacional, con las policías locales, para tener eso más controlado, y necesitamos controlar lo de los vertidos, porque ahora mismo solo hay un agente del Seprona para 21 municipios. Y en toda la trama urbana de Rivas tenemos identificadas las necesidades de las personas que viven ahí, que no tiene perfiles delincuenciales y tiene derecho a tener una vivienda en condiciones, pero si se ha firmado un acuerdo, alguien tiene que decirles cuándo van a ejercer ese derecho. Y yo me quejo de que hay muchas actividades, digamos, ‘folclóricas’, y está bien que se quiera dinamizar desde las asociaciones; eso es maravilloso, pero los comisionados y las administraciones lo que tienen que decir es qué planes tienen y qué dinero tienen en el presupuesto para los realojos; qué van a aportar los ayuntamientos, cómo se planifica y cómo se gestiona eso con los servicios sociales, los lugares donde van a residir, y cómo se va a llevar a cabo ese desmantelamiento; y luego, cómo se van a recuperar esos terrenos. Es tan sencillo como eso, y esa es la parte que se va dejando mientras se van haciendo otro tipo de actuaciones que pueden ser muy reconfortantes en el cuerpo a cuerpo con los vecinos, pero yo cuando hablo con ellos les digo que no se trata de decorar las chabolas, sino de dejar de vivir en ellas.

¿Habrá realojos en Rivas?
El cupo de realojos en la Comunidad de Madrid se hace en función de la población, y tenemos un cupo importante en ese sentido. Seguramente habrá ya alguna familia que tenga un arraigo, cuyos hijos van aquí al colegio o al instituto, que no tendrán ningún problema en vivir en Rivas, y otros entrarán en el cupo que corresponda en los 179 municipios de la Comunidad de Madrid, que es el compromiso que firmamos. Lo que no va a haber, desde luego, son esos realojos masivos que hacía antes el Partido Popular, cuando compraban un bloque, metían ahí a las familias… Lo que habrá es que alguien podrá acceder a una vivienda y sus vecinos no sabrán si está ahí porque ha alquilado la casa o porque viene de un sitio u otro. El modelo de realojos tiene que ser redistributivo e integrador; no puede ser segregador ni generar guetos. Se hará como están haciendo Ayuntamiento y Comunidad con el sector 6: la gente, en función de sus perfiles, irán a unos sitios o barrios consolidados, y en ningún caso lo que va a haber serán viviendas ‘ad hoc’ para realojar a gente. Ese modelo de guetos que creó el PP ya no se va a desarrollar y, desde luego, no se va a hacer en Rivas.

Entrevista con Pedro del Cura

©Diario de Rivas

Ha sido un verano especialmente intenso con el tema de olores. ¿Qué está haciendo el Ayuntamiento de Rivas para paliar este problema?
Es un problema complejo y por eso nos hemos sentado con otros actores; nos falta la Comunidad de Madrid. Acabo de firmar la solicitud de los ayuntamientos de Rivas, Madrid, Pinto y Getafe para pedir a la Comunidad un plan de olores y garantizar que estos episodios no vuelven a ocurrir. Al final se trata de tener un plan, no de que los Ayuntamientos nos busquemos la vida, sino una estrategia regional, y la Comunidad no puede estar ausente. Nosotros no tenemos un origen dentro de la ciudad; todo nos afecta por terceros, y lo que podemos hacer es coordinarnos con ellos. Existe un problema, se han tomado medidas para evitar que los episodios que hemos tenido vuelvan a ocurrir, pero tenemos que continuar, porque esto tiene que ver con la calidad de vida; ya no con la salud. Hay quien dice que eso huele mal, pero no es nocivo; ya, pero huele mal, y eso afecta a la calidad de vida: tú no tienes por qué cerrar las ventanas de tu casa por los olores. Lo que tenemos que garantizar es, lógicamente, que no sea nocivo, por supuesto, pero que tampoco nadie tenga que aguantar este tipo de olores porque alguien decidió llevar una planta a un sitio, porque no les importamos los que vivimos aquí mientras otras zonas de la Comunidad de Madrid no comparten nada de esto. Si hay que gestionar algunas plantas, tendremos que redistribuirlo; lo que no puede ser es que alguien políticamente decida que va al Sureste y, mientras tanto, para mi no sea un problema porque no lo tengo cerca de mi casa. Y esto es lo que ha pasado con la Comunidad de Madrid; los ayuntamientos estamos trabajando en red. La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos (FRAVM), como movimiento vecinal, como siempre, va por delante y ha hecho un trabajo muy serio identificando los tipos de olores y, en función de ellos, los tipos de orígenes; y ya se ha hecho un mapa del Sureste, de dónde está cada planta o centro de tratamiento, y tenemos una mesa de trabajo pendiente con la FRAVM, con Madrid y Rivas para evitar que vuelva a haber episodios.

Estamos en octubre de 2018: faltan apenas unos meses para las próximas elecciones municipales. ¿Se ve como cabeza de lista por Unidos Podemos en mayo?
Ahí dependo de lo que decidan las organizaciones. Yo tengo claro que estoy aquí porque represento un proyecto político. Lo primero que tengo que hacer es cerrar la gestión, rendir cuentas y, una vez que te evalúan, se toman decisiones. Y yo creo que las personas y los liderazgos son importantes, pero son más importantes los proyectos y las organizaciones, que son los instrumentos para llevarlos a cabo. IU, Equo y Podemos tienen ahora reuniones y en función de sus ritmos y sus mandatos tomaremos la decisión. No entiendo renovaciones de mandatos sin antes dar explicaciones de lo que uno ha hecho y que eso tenga una evaluación, y a partir de ahí las organizaciones plantearán quiénes son las personas más válidas, que no es uno: yo creo también en los equipos y aquí no se trata de quién sea el cabeza de lista tanto como qué equipo y sobre todo para hacer qué. Es decir, primero está el qué y luego está el quiénes. Cuando mi organización me llame a ese proceso, acudiré con mucha ilusión, y si lo hacemos juntos, será el mejor escenario.

¿Pero le gustaría repetir?
No tengo ningún problema en seguir trabajando en el gobierno, pero va a depender de lo que nos planteen las organizaciones. Cuando algunos me preguntan si voy a ser diputado, etcétera, al final yo soy de esta ciudad, he crecido aquí, me encanta Rivas y estoy enamorado de lo que hacemos aquí, y mi compromiso con Rivas en función de la tarea o el rol que me den podrá continuar. Por lo tanto, yo no tengo otro tipo de aspiraciones que no sean seguir trabajando en mi ciudad. Pero la primera y la última palabra la tienen las organizaciones, porque yo estoy aquí porque represento a una organización, no por mí mismo.

Repasando la hemeroteca, en julio de 2015 dijo: “IU ya no sirve, por eso ya no milito en IUCM. Las siglas tendrán que ser las que sean más útiles para ganar”. ¿Qué dice ahora?
El debate que había en IUCM estaba condicionado por la condena a Moral Santín por las ‘tarjetas black’ de Bankia. Yo siempre he militado en IU y, de hecho, lo que hicimos en aquel proceso fue que IU Federal desfederó a los que representaban a esa parte de IUCM, pero yo siempre he sido de IU. En aquel debate parecía que las siglas estaban por encima de los proyectos y de las personas, y yo creo que lo importante son los proyectos colectivos. Luego las siglas serán las que sean necesarias. En octubre de 2018 te digo lo mismo: a mí me da igual que nos llamemos Unidos Podemos, Marea del Sureste o qué logotipo haya. Hay un elemento que puede tener interés desde el punto de vista del marketing electoral, pero lo importante es qué ideas vamos a poner en marcha, con quién las vamos a poner en práctica y cómo vamos a salir adelante. En 2015 concurrimos con Equo y Somos Rivas; en 2019 es posible que concurramos con otras organizaciones y que, incluso, se llame de otra manera la candidatura, pero al final estamos defendiendo las mismas ideas, un proyecto muy vinculado a esta ciudad, y a construir equipos que se parezcan mucho a la gente de Rivas. Una de las virtudes de IU es que es una organización que se ha parecido mucho a la gente de aquí; por lo tanto, no es tanto una pelea de patriotismo de siglas, sino que lo importante es el proceso, generar ilusión y vincular a gente. Lo de menos es cómo se llame; lo importante son las ideas, el proceso, generar ilusión, sumar y poner lo mejor de cada casa al servicio de esta ciudad, porque se lo merece.

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