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Pedro del Cura, alcalde de Rivas Vaciamadrid

Pedro del Cura, alcalde de Rivas Vaciamadrid (©Fernando Galán)

La paralización de las licencias de obra nueva en el Cristo de Rivas y el debate sobre el urbanismo de la ciudad y las Zonas de Bajas Emisiones en los colegios son solo algunas de las cuestiones que marcan la actualidad de Rivas Vaciamadrid en el comienzo del nuevo curso político. Como cada año, Diario de Rivas entrevista al alcalde, Pedro del Cura, para analizar estas y otras cuestiones que afectan al presente y al futuro de la ciudad.

Hace cuatro semanas que se estrenaron las Zonas de Bajas Emisiones. ¿Qué balance hace de su funcionamiento y qué cree que hay que mejorar?

El balance es muy positivo, mejor incluso de lo que esperábamos. Eso demuestra cómo la ciudadanía de Rivas es capaz de entender por qué se hacen algunas cosas, aunque sea una pequeña molestia en tu cotidianeidad, en una ciudad donde a veces una cosa es el cole de tu barrio y otra el cole que te toca, debido a la zona única de escolarización. Nos están llegando muchas propuestas; en un encuentro con la CEAPA y la FAPA Giner de los Ríos, donde poníamos de relieve que esta es la única ciudad de España que lo ha implantado en todos los centros educativos, independientemente de su titularidad. Incluso algunos centros nos han propuesto ampliar más la zona de bajas emisiones, quitando carriles para dárselos a las familias.

¿Qué centros han propuesto eso?

La comunidad educativa del CEIP Rafael Alberti nos ha pedido que ampliemos su Zona de Bajas Emisiones, además de prolongar el carril bici o reorganizar el sistema de lanzaderas para Primaria, para que el alumnado pueda ir al cole en autobús. Estamos revisando todo eso. Las calles que se han hecho peatonales han tenido también buena acogida, porque las hemos recuperado para la gente. Además el terreno que le ganas al peatón viene para quedarse. Vamos a ir viendo qué hay que cambiar y modificar. Y también estamos trabajando un concepto más amplio de zona de bajas emisiones.

¿En qué consiste ese concepto más amplio?

Estamos trabajando con la bajada de velocidades en todo el término municipal. Tenemos autorizado un máximo de 50 kilómetros por hora en todo el casco urbano, en las vías de los carriles, y vamos a ir hacia una ‘ciudad 30’, con velocidades de 30 kilómetros por hora o incluso menores, de 20, en puntos como las zonas escolares. Al bajar la velocidad, bajarán también las emisiones.

Entonces, ¿el Ayuntamiento de Rivas reducirá el límite máximo de velocidad a 30 kilómetros por hora en toda la ciudad, independientemente de los carriles de cada vía?

En cuanto se entre en el casco urbano de Rivas, la velocidad máxima será de 30 kilómetros por hora. Estamos trabajando en esa vía y también en ampliar las zonas de bajas emisiones. Como primera corona metropolitana, tenemos que trazar una estrategia con el resto de partidos. Hay un marco legal que nos lo exige, hay una financiación que nos permite hacerlo sin detraer dinero de los recursos municipales, y no hay excusa ni tiempo que perder. Hemos resuelto una pequeña parte, que son los excesos de emisiones en las puertas de los colegios, pero tenemos que seguir avanzando hacia una ciudad sostenible. La medida ya implantada evita la acumulación de contaminación hacia la población escolar, pero hay que convertir a Rivas en una ciudad entera de bajas emisiones, no solo en los entornos escolares.

ZBE José Iturzaeta (foto @Diario de Rivas)

ZBE José Iturzaeta (foto @Diario de Rivas)

¿Quiere financiar entonces estas zonas de bajas emisiones con los fondos europeos?

Sí. Rivas Vaciamadrid va a presentar una propuesta lo más amplia y ambiciosa posible. Nadie entendería que, ante una obligación de adaptar la agenda urbana de las ciudades hacia la sostenibilidad, no participáramos de esto: vamos a pedir toda la financiación que podamos. Rivas ya viene con una ventaja frente a otras ciudades, y es que ya tenemos medidas en ese marco, lo que nos permitirá acceder a bastante financiación e ir por delante. Vamos a presentarnos a todas las convocatorias de fondos europeos que podamos, que permitan acelerar procesos, sin condicionar los compromisos presupuestarios que ya tenemos. Hacer otra cosa sería del género tonto, porque una cosa sería que tuviéramos que decidir entre una actuación y poner en marcha este plan, y otra distinta es poder desarrollarlo todo en paralelo. Supone más trabajo con el mismo personal, pero merece la pena porque las ciudades que salgan de la época postcovid tiene que ser más resilientes y más orientadas a las personas. Nuestra ciudad está muy orientada al coche, a ser extrarradio de Madrid y a desplazarse con vehículo privado por la ciudad y hacia Madrid. El cambio requiere mucha inversión y un largo proceso social, y queda mucho recorrido, pero ya hemos empezado.

La idea de las Zonas de Bajas Emisiones era desplazar el tráfico fuera de las puertas de los colegios. Eso es lo que se ha hecho, pero hay algunos centros que han visto como, lejos de disminuir, se incrementaba el tráfico en su entorno. Al cortar la avenida de Miguel Hernández a la altura de La Escuela, se han provocado fuertes atascos en la avenida de Covibar, frente a El Parque. ¿Se han planteado reabrir al tráfico La Escuela en los horarios de vigencia de las Zonas de Bajas Emisiones?

Ese es uno de los puntos que sabíamos que probablemente sería conflictivo, pero de todas formas decidimos ponerlo en marcha para ver cómo funcionaba y evaluarlo. Estuve hablando con el AMPA de La Escuela, porque no tiene mucho sentido que quites el tráfico de la puerta de un colegio para enviárselo a otro. Y eso es lo que ha ocurrido aquí. Si toda la población del barrio de La Luna tuviera salida directa con la M-50, no habría embotellamientos en Covibar. Seguramente tengamos que modificar la ZBE de La Escuela hasta que tengamos esa ruta alternativa. Si se pudiera salir sin pasar por la puerta de ningún colegio, eso forma parte de los objetivos de la ZBE, pero aquí, al final, sacas el tráfico de La Escuela para metérselo a El Parque. Estamos viendo los flujos de comportamiento y ese es uno de los puntos rojos que tenemos desde el principio como posible modificación. Al final la avenida de Miguel Hernández hacia Los Almendros es una arteria importante, y quizá en La Escuela se puedan instalar pantallas vegetales, pero son zonas que tienen mucha tensión de tráfico. Igual que algunos coles más privilegiados van a tener zonas peatonal, hay otros que tienen más dificultades por su localización. Si al final tienen que tener tráfico en sus puertas, hay que intentar reforzarlo con medidas que faciliten la movilidad y la accesibilidad. Es decir, si al tráfico habitual que tienen le restamos el de los papás y las mamás, le restamos densidad.


«No tiene mucho sentido que quites el tráfico de la puerta de un colegio para enviárselo a otro. Y eso es lo que ha ocurrido con El Parque. Seguramente tengamos que modificar la ZBE de La Escuela»


 

¿Empezarán a multar en octubre a quienes infrinjan las Zonas de Bajas Emisiones?

La idea era valorar la medida, recoger propuestas y dejar que la ciudadanía se acostumbrara en septiembre. El objetivo no es sancionar, sino concienciar y que la gente entienda por qué se hacen estas cosas e incluso exigiéndonos que profundicemos en ellas. Valoraremos si tenemos que empezar a sancionar en algunos sitios, si tenemos que ampliar el plazo de información, pero lo primero va a ser la información. El código de la circulación es claro y hay que respetar la señalización, y la gente ha cogido ya la lógica de funcionamiento. Vamos a valorar si damos un tiempo más en algún sitio. Sancionar no es una prioridad, sino recoger las propuestas y llevarlas a cabo. Lógicamente, con la gente que no cumple y deja el coche donde le da la gana, la policía no puede ni debe mirar para otro lado, pero las confusiones normales y lógicas o adecuarse a las rutas no irán por la vía sancionadora. La policía ha hecho una labor de pedagogía y no hemos tenido casi quejas de los vecinos. La gente deja el coche más lejos y busca alternativas y ese buen comportamiento mayoritario hay que ponerlo en valor. Cuando corresponda sancionar, se comunicará, pero la sanción es la última opción, y más en cosas como estas que tenemos que incorporar en nuestro día a día, no solo ir al cole, sino en todas nuestras pautas de movilidad.

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La oposición ha pedido los informes en los que se sustenta esta medida.

La medida se sustenta en la Ley del Cambio Climático, que obliga a las ciudades a establecer zonas de bajas emisiones antes de 2023. En el informe de diagnóstico de contaminación del aire lo que se sigue es la vía de la Agencia Europea del Medio Ambiente sobre Inventario de Emisiones y Contaminantes Atmosféricos, y se mide en función de los datos de tránsito de vehículos, que es como se tienen que hacer estas actuaciones. Se miden distintos parámetros antes de la aplicación de la zona de bajas emisiones y, una vez reducidos los vehículos, los que debería haber. Tenemos medidores en varios coches de policía y en varios puntos de la ciudad para medir la calidad del aire, y luego está el de la Comunidad de Madrid, que es el homologado para el régimen sancionador. Nuestros registros dan el mismo resultado que el homologado. Lo que estamos haciendo es ver que, según la ley del cambio climático y el manual de mediciones de la agencia europea, si quitamos el 75% de los coches de la puerta de los colegios, que es lo que hacemos con las ZBE, reducimos en más de un 75% las emisiones.

¿Pero todo se calcula exclusivamente en función del número de vehículos que se concentran en estos puntos?

Sí. Realmente el cálculo se basa en el flujo de vehículos, que es el manual que siguen las ciudades y la UE para acreditar las emisiones. Si no lo hiciéramos así, no podríamos justificar nuestra candidatura a los fondos europeos. Es un dato técnico, como el tema de tráfico.

Varios vehículos dan la vuelta en la avenida de Miguel Hernández tras toparse con la Zona de Bajas Emisiones

Varios vehículos dan la vuelta en la avenida de Miguel Hernández tras toparse con la Zona de Bajas Emisiones de La Escuela (©Diario de Rivas)

Pero esos vehículos no han desaparecido, sino que se han desplazado a las zonas colindantes de los colegios.

Claro, esos vehículos están en Rivas y siguen contaminando. Al final, tenemos que ir a un plan de ZBE como ciudad; aquí lo que estamos haciendo es proteger a los más vulnerables, que son los niños y las niñas, en un contexto de zona única de escolarización, de gran extensión de la ciudad y de la necesidad de desplazarse luego al trabajo fuera de Rivas. Es cierto que estos vehículos desaparecen de los entornos escolares, pero se distribuyen más: lo que estamos haciendo es una medida muy concreta de protección de los entornos escolares. Ahora tenemos que seguir avanzando, porque el parque móvil de la ciudad genera un daño a nuestra salud y a nuestro medio ambiente. Tenemos que establecer con qué graduación limitamos el uso de los vehículos. Corremos el riesgo de ser el ‘parking’ disuasorio de Madrid, que ya ha decidido no construir los suyos porque ya lo harán los municipios colindantes. No vamos a esperar a que Madrid cierre el acceso a los no residentes para tomar decisiones. Rivas tiene que tener una estrategia propia. Esta es una medida de protección escolar que vienen reivindicando las familias y que sale al encuentro de la Ley del Cambio Climático, que dice que hay que habilitar zonas concretas de bajas emisiones. Y el cambio vamos a hacerlo como ciudad, que es lo que va a permitir una movilidad más sostenible. Me encantaría que cuando cubramos el metro, la zona de mayor población, que es Covibar, no tenga que coger el coche para desplazarse a la mayor zona comercial, que es Rivas Futura y el H2O. Rivas necesita depender menos del vehículo privado y apostar por el transporte público y la movilidad sostenible. Y quiero que los portavoces de los grupos, más allá de posicionarse en contra, hagan propuestas para mejorar esto, porque además la ley nos obliga. El cambio climático ya está aquí, y resistirse a esto no tiene sentido; es poco menos que ser un negacionista del cambio climático.

Además de las zonas de bajas emisiones escolares o el proyecto de cubrimiento de las vías del Metro, ¿qué otros proyectos presentará Rivas Vaciamadrid a los fondos europeos?

El problema del cubrimiento de las vías del Metro en Rivas Vaciamadrid es que hay una parte, la inversión en infraestructura, que no financian los fondos europeos, igual que no financiarían el acceso de Rivas a la M-50. Estamos esperando a que Metro nos autorice el proyecto, y da mucha rabia, porque los fondos que tiene la propia comunidad autónoma para inversión para los ayuntamientos podrían servir para ejecutarlo. Sin embargo, aún no nos ha dado cita la Consejería de Transportes. El proyecto está hecho, pendiente de adjudicar, y podríamos empezar esta misma legislatura con la primera fase.

¿Pero no hay dinero?

Podríamos empezar si hubiera voluntad por parte de la Comunidad a través del Plan de Inversión Regional (PIR), pero quien da la viabilidad es el titular de la vía, que es Metro. Ese proyecto tiene dos partes: el cubrimiento de la vía, que es la obra de ingeniería, y lo que tiene que ver con la agenda urbana, que es el pasillo verde que conecta los distintos barrios de Rivas. Esto último sí que podría estar ligado a los fondos europeos, porque es agenda urbana, pero necesitamos tener el visto bueno de lo que tiene más coste económico, que es precisamente la parte de ingeniería. Y nosotros queremos llegar a un acuerdo con la Comunidad de Madrid de cara a la financiación. Necesitamos que nos dé cita la Consejería, que sí se la da a la representante del PP, pero no al gobierno municipal para hablar de las necesidades que tiene Rivas. Y es importante que la Comunidad se implique en este proyecto.

Es una obra cara. ¿El PIR da para tanto?

Da para bastante: estamos hablando de la primera fase del proyecto. A Rivas Vaciamadrid podría corresponderle en torno a 12 millones de euros por el cupo. El PIR es la labor de diputación que la Comunidad de Madrid debería ejercer con los ayuntamientos, porque aquí no hay diputación, y esos son fondos de los ayuntamientos. Nosotros, en lugar de hacer pequeñas actuaciones, podemos plantear esta inversión, que junto a los fondos europeos podrían financiar un proyecto que se faseará en varios años, para ampliar la infraestructura de Metro en la ciudad, conectar los barrios y poner un corredor verde de movilidad, una nueva zona de bajas emisiones, donde ahora hay una vía que la parte en dos.

Pedro del Cura, frente al Ayuntamiento de Rivas

Pedro del Cura, frente al Ayuntamiento de Rivas (©Fernando Galán)

¿Qué otros proyectos han presentado a los fondos europeos?

Estamos presentando proyectos en todas las líneas de financiación que hay. El último que hemos presentado es de comunidad energética. Rivas Vaciamadrid es la única ciudad madrileña que compra directamente la energía. Vamos a intentar que se beneficien también de ello las empresas, especialmente la hostelería, que tiene mucho consumo energético, y las comunidades de vecinos. Creemos que nos concederán financiación para este proyecto. Todo lo que tiene que ver con agenda urbana, ampliación del carril bici y movilidad sostenible, turismo, modernización administrativa… Todo lo que tenga que ver con esto y en cuanto tengamos la ampliación de fondos para rehabilitación de Covibar, también ampliación de fondos de convenios de acceso a la vivienda para la población de Cañada Real para acelerar el plan de realojos… Están saliendo muy tarde, pero vamos presentando proyectos en todas las líneas que podemos. Hay un proyecto también para crear oficinas de justicia, que den todos los servicios del Estado, como reconversión de los juzgados de paz.

¿En qué consiste exactamente?

Se incorporarían todos los servicios de atención a la ciudadanía de la administración de justicia. Esto está pensado para municipios pequeños, que no tienen juzgados. Si vas a los juzgados de Arganda, te darás cuenta de que la mayor parte de los asuntos que tratan son de Rivas Vaciamadrid, como consecuencia de una decisión que se tomó, como siempre, dando la espalda a Rivas, con la parcela ya cedida; de hecho, es la parcela que tenemos ahora reservada para la comisaría de Policía Nacional. En este caso, lo que hemos pedido al ministerio es poner un proyecto piloto y reorganizar las oficinas del juzgado de paz que tenemos ahora en el Atrio, para que además de los matrimonios civiles podamos ofrecer más servicios. También estamos viendo cómo podemos ampliar el edificio del SEPE, ya que conseguimos como hito histórico, gracias a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que ya no tengamos que ir a Moratalaz. Pero necesitamos un lugar más accesible y amplio para que los servicios de empleo municipales, los del SEPE y la oficina de empleo regional trabajen en un único servicio.

La actual oficina, en Rivas Futura, está alquilada por la Comunidad de Madrid.

Sí, con los fondos que le transfiere el SEPE. Hemos intentado que la oficina se trasladara a Covibar, pero la Comunidad de Madrid ha informado negativamente, aunque creemos que debería estar lo más cerca posible de la población que necesita prestaciones. En cualquier caso, estamos tratando de captar toda la financiación que sea posible.

El juez acaba de reducir la sanción del oficial que envió un correo electrónico en el que pedía EPI y criticaba la gestión municipal en el estado de alarma, de 3 años y 4 meses a diez días de suspensión de empleo y sueldo. El Ayuntamiento de Rivas va a recurrir la sentencia. ¿Sigue pensando que la sanción que se le impuso es correcta?

Claro. Lo que hace el Ayuntamiento de Rivas es, como con otras situaciones en las que no hay una sentencia firme, recurrirla. Nosotros creemos que el expediente sancionador está bien hecho; de hecho el juez acredita que hay una falta grave, y creo que no hay precedentes en la historia de nuestra policía en que un oficial haya cometido una falta grave reconocida por un juez. Entendemos que la propuesta de sanción del instructor es correcta. El agente además no ha mostrado, ni mucho menos, el más mínimo arrepentimiento. La ciudadanía tiene que tener claro que su Policía Local es intachable y hace lo que corresponde, y si tenemos un mando que ha cometido una falta grave, cuando el TSJM decida que no hay más recursos, estaremos a lo que diga el juez, pero mientras quepa recurso, lo presentaremos: no recurrirla sería darle la razón al juez y decir que las medidas del instructor no son válidas. El agente está desempeñando su trabajo con normalidad; el Ayuntamiento no ha recurrido las medidas cautelares e intentamos solicitar una mediación, pero necesitamos hacer la reflexión de que estas cosas no se pueden hacer, y menos en un contexto como el del estado de alarma. La Policía es un órgano jerárquico que tiene que estar pensando en el servicio público y no en otro tipo de cuitas de carácter interno o político, aunque cada uno luego puede tener su ideología. El agente no quiso mediación ni arbitraje y por tanto hubo un juicio; hay una sentencia, pero de momento cabe recurso.


La Policía Local no puedo hacerlo todo, y la seguridad ciudadana es competencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y la situación del cuartel de la Guardia Civil de Rivas es lamentable


 

El sindicato CPPM continúa reclamando más medios humanos y materiales; así ha vuelto a hacerlo en el contexto de las fiestas que se acaban de celebrar en la ciudad. ¿Cree que la Policía tiene suficientes efectivos?

La ciudad tiene un problema de efectivos policiales; en esto tienen razón. Pero no tienen que ver con la Policía Local. De hecho, hemos sacado ahora la máxima oferta de plazas que nos permite la ley para ampliar la plantilla. El problema es que la Policía Local no puedo hacerlo todo, y la seguridad ciudadana es competencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y la situación del cuartel de la Guardia Civil de Rivas es lamentable. Hace tiempo que reivindicamos una comisaría de policía con dotación suficiente para cubrir la ciudad. Yo entiendo que el sindicato CPPM, que es exclusivamente de la Policía Municipal, pida cosas solo para la Policía Municipal. Pero yo como alcalde tengo que pensar en las necesidades de la ciudad, y en que cada uno haga su trabajo. La Policía Local tiene unas competencias y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen otras; y el orden público, y la parte de la seguridad ciudadana, aunque colaboremos y la Policía Local acuda a lo que tenga que acudir, tiene que estar cubierta. Así se lo hemos transmitido a Delegación del Gobierno: no puede ser que la ciudad crezca, crezca y crezca, y la plantilla del puesto ni siquiera alcance la prevista cuando teníamos 20.000 habitantes menos. Por lo tanto, si no hay una apuesta por fortalecer la seguridad ciudadana, tenemos que reivindicarlo, porque podemos tener muchos policías locales, pero la competencia de seguridad es de Guardia Civil. De hecho, tenemos intervenciones de nuestra policía sin suficiente apoyo por parte de Guardia Civil porque, sencillamente, no hay patrullas. Los sindicatos hablan en clave interna y piden más medios, recursos y salarios, y eso es legítimo, pero seguramente seamos la ciudad con menos agentes por habitante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

¿Cuántos hay?

No sabría decirlo, porque tampoco son muy transparentes con los datos. Lo que sabemos es que hay muy poquitos, y hay unidades que llevan 22 municipios, como los tres agentes del Seprona. Por ejemplo: uno de los principales problemas que tiene Madrid son los vertidos ilegales en el entorno de Cañada y en el Parque Regional del Sureste, y todos esos agentes no son suficientes, pero si encima tienen que llevar otros 22 municipios, es muy complicado. Y la Policía judicial tampoco es exclusiva de Rivas, aunque pertenezca al cuartel de Rivas. Patrullas de Guardia Civil, con agentes de seguridad ciudadana, tenemos menos de la mitad que de Policía Local. Por lo tanto, aunque crezcamos todo lo que podamos crecer, o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen patrullas que corresponden a esta ciudad, o no es posible prestar un servicio en condiciones.

Coches de la Policía Local de Rivas Vaciamadrid

Coches de la Policía Local de Rivas Vaciamadrid (©Diario de Rivas)

¿Achaca a esto que Rivas sea la quinta ciudad de la Comunidad de Madrid en tasa de delincuencia?

Las tasas de criminalidad varían en función de cada semestre. Nosotros lo que tenemos es la menor dotación de agentes de Guardia Civil que hemos tenido nunca. Todavía estoy esperando a que me dé cita el Secretario de Estado de Seguridad para la comisaría, cuya viabilidad ya tiene el visto bueno del Cuerpo Nacional de Policía. Con el trabajo de la Guardia Civil, de los agentes y oficiales que hay, estamos muy contentos: hacen un verdadero esfuerzo, con muy pocos recursos, para proteger a nuestro vecinos y vecinas, pero si desde la dirección de la Guardia Civil entienden que Rivas no es un sitio donde mejorar los recursos, tenemos que plantear que una ciudad en la primera corona metropolitana que va a llegar a los 100.000 habitantes necesita una comisaría con, al menos, 200 agentes. No podemos seguir como hasta ahora ni cargar sobre nuestra Policía Local una responsabilidad que no le corresponde. Y mientras llega la comisaría, necesitamos que la Guardia Civil destine agentes aquí a la seguridad ciudadana, con patrullas operativas.

Rivas Vaciamadrid tiene ya 97.235 habitantes, según la web municipal. ¿Qué supondrá llegar a 100.000 habitantes?

Necesitamos hacer muchas reflexiones, Independientemente de cambios de estatutos por población, tenemos que decidir qué modelo de ciudad queremos para el futuro. Vivimos en una de las ciudades con más demanda de la Comunidad de Madrid; la gente quiere venir a vivir a Rivas, conoce sus servicios públicos, su calidad de vida, y sobre todo las parejas jóvenes con hijos o personas mayores que quieren recursos y servicios públicos. Pero eso entra en conflicto con nuestra capacidad real para ofrecer esos servicios.

¿Se ha ido de las manos el crecimiento de la ciudad?

No, no es que se haya ido de las manos, es que todos los esfuerzos que hemos hecho para que esos servicios públicos fundamentales, como la sanidad y la educación, sean acordes con ese crecimiento no han dado fruto, y ahora están descompensados. Si en el barrio de la Luna viven ya unas 12.000 personas y no hay centro de salud, esa gente tiene que ir a otros más lejanos, colapsándolos. Si cuando llegan no tienen centros educativos, se colapsan los que hay, y si los ayuntamientos ya ni siquiera tenemos margen de maniobra con las licencias de primera ocupación, con la modificación que hizo la única ley que ha aprobado Ayuso, tenemos que hacer reflexiones más profundas. Nos ofrecemos a construir el centro de salud y no dan señales de vida; nos ofrecemos a construir colegio y no solo no dan señales de vida, sino que incluso nos fastidian cambiándoles el nombre y yendo en contra de decisiones que habíamos consensuado en la ciudad. Lo lógico sería que Ayuntamiento y Comunidad llegáramos a acuerdos para acompañar el crecimiento de la ciudad con los servicios públicos, pero no es así. Ya hemos tomado una primera medida, que pediremos a los vecinos que nos refrenden, que es paralizar las licencias en una parte de la ciudad. A la gente hay que decirle que va a venir a vivir a Rivas y no va a tener una plaza escolar; eso no se lo dice nadie, y hay que ser honestos. Antes los vecinos que venían aquí a vivir se movilizaban, como nuestros padres, para que hubiera colegios. Si no tienes garantizados centros educativos, centros de salud, parques, servicios, no se pueden seguir entregando viviendas. Yo me he sentado con mucho tejido social que me dice que hay cosas que quiere cambiar, y cuando además te das cuenta de que hay indicadores de calidad de vida que se perderán si no se hace nada, lo mejor, a veces, es pararse un poco a pensar y reorganizar el modelo de ciudad que tenemos. Cuando las concejalas de urbanismo dicen que la ciudad tiene que ser sostenible a futuro, cuando hay una pandemia que nos enseña que hay que cambiar muchas cosas, es un buen momento para hacerlo. Esta ciudad hay que replantearla; los vecinos y las vecinas tenemos claro qué nos gusta y qué no, y a eso hay que darle forma.

'Todo esto era campo', en el barrio de La Luna

‘Todo esto era campo’, en el barrio de La Luna (©Diario de Rivas)

Los servicios municipales también se han quedado cortos. Hablábamos antes de la plantilla de Policía Local, pero también están las listas de espera de deportes a pesar de la construcción del Centro Deportivo Supera, escuela de música, universidad popular, actividades culturales, los recursos para atención a la ciudadanía, el funcionariado municipal…, que se van quedando cortos año a año.

Por eso hay que pensar qué techo de población debemos tener, y qué recursos. Hay que reconfigurar los barrios. Se habla de la ‘ciudad de los quince minutos’, pero ¿cómo se configura esto para que la gente no use el coche y tenga de todo en su entorno más inmediato? Eso no se hace por decreto; hay que construirlo, pero no se puede si mientras tanto no hay más que grúas y construcción de viviendas. Hay un consorcio urbanístico en la zona de campo entre el recinto ferial y el Casco Urbano donde van un montón de viviendas: yo voy a preguntar a mis vecinos si quieren que eso sea así. Va otro montón de viviendas en el barrio de La Luna, al otro lado de la M-823, pero a lo mejor necesitamos empresas que generen empleo, donde nuestros vecinos puedan trabajar y generen ingresos. ¿Cómo se desmantela la Cañada Real, y cómo se incorporan a la ciudad los sectores 4 y 5? Y en el barrio de La Luna hicimos la inversión del Supera, y a partir de octubre la CEM Hipatia, con sus dos pabellones, sus pistas de barrio y su aulario van a esta a disposición de la ciudadanía. Acabamos de inaugurar el nuevo centro de FP sanitario con HM Hospitales, con una oferta que no tenía la ciudad. Vamos adoptando medidas, aunque muchas no son suficientes y a veces necesitamos la colaboración de otros. A mí me gustaría plantear esta pregunta con los vecinos: priorizamos temas deportivos, zonas verdes, actividades escolares, la ‘ciudad de los 15 minutos’, las actividades presenciales después del Covid, porque queremos recuperar al pulso de la ciudad y que haya proximidad. Y que todos los barrios de Rivas tengan un paquete mínimo de recursos culturales, sociales, educativos, para que la gente construya barrio, y eso no se hace por decreto, ni lo puede hacer solo el Ayuntamiento.

Una de las consecuencias de haber paralizado las licencias urbanísticas es que van a bajar los ingresos de las tasas correspondientes. ¿Han calculado el impacto de esta medida en las arcas municipales?

No va a influir de manera importante. Las licencias solo afectan a la parte residencial, y en los próximos dos o tres ejercicios tenemos capacidad para financiar nuestras actuaciones, porque tenemos mucho dinero acumulado en el remanente, que el gobierno central antes no permitía utilizar y ahora podemos inyectar para servicios públicos o cumplir nuestro propio Pacto de Ciudad. Por tanto, en ningún caso la decisión de parar las licencias de obra de viviendas supone dejar de invertir en la ciudad o garantizar su funcionamiento. Contamos con esos fondos, además de los europeos. Los compromisos de nuestro presupuesto para 2021 y 2022 no van a suponer una caída de ingresos fuerte por las licencias de obras. Seguimos trabajando para que vengan empresas y tenemos ingresos por esa vía, y los remanentes que el gobierno permite utilizar, por ejemplo, para nuestro Pacto de Ciudad o las actuaciones habituales se mantiene. Por tanto, en ningún caso esto supondría posponer alguna actuación: tiene sentido tomar, por tanto, esta decisión ahora, ya que en este momento no compromete nada. Y hay una realidad: yo y todos mis antecesores venimos diciendo que esta ciudad no puede vivir solo del urbanismo, porque eso se acaba, y no vamos a esperar a que eso se acabe para actuar. Lo vamos a hacer ahora, trabajando para tener ingresos corrientes de la actividad económica, y no solo de la actividad urbanística. Si queremos servicios públicos, necesitamos ingresos suficientes que no sean solo del IBI de los vecinos, sino sobre todo de la actividad empresarial. Las empresas que construyen pagan su licencia de obra y se acabó, y luego son los vecinos los que tienen que mantener los servicios públicos. Por eso las empresas tienen que sostener la ciudad con ingresos recurrentes, no solo coyunturales. En una década tenemos que alcanzar el equilibrio suficiente para que los servicios de esta ciudad se garanticen, independientemente de los ingresos del urbanismo. Dejarnos llevar ahora por la luz de que todo el mundo quiere venir a construir en Rivas genera recursos, pero a largo plazo se haría insostenible la ciudad. En algún momento tenemos que dejar de ponernos amarillos y ponernos colorados. Además, voy a intentar que tanto partidos políticos como asociaciones y ciudadanía participen de esa propuesta.


Esta ciudad hay que replantearla; los vecinos y las vecinas tenemos claro qué nos gusta y qué no, y a eso hay que darle forma


 

¿”Ingresos económicos” se traduce en el futuro polígono norte, junto al barrio de La Luna?

Se traduce en muchos términos: en el polígono norte por supuesto, que es un proyecto estratégico que está por escribir…

Pero aún no está hecho el acceso a la M-50.

El acceso a la M-50 es fundamental para ese escenario, porque tenemos que decidir entre que vengan 40.000 vecinos más o tengamos 40.000 empleos más. Prefiero lo segundo, con ingresos corrientes, a tener más vecinos sin servicios, recursos ni garantías. Y el acceso a la M-50 está en la agenda política desde que soy alcalde, y esta legislatura empezarán las obras sin lugar a dudas. Tenemos pendiente que el Ministerio de Transportes nos apruebe el proyecto definitivo del enlace

¿Y cuándo está previsto que eso ocurra?

Vamos a llamarles todas las semanas. Tenemos ya aprobada la transferencia de los fondos a nuestra cuenta, el pliego preparado para licitar, y falta el OK del Ministerio a la viabilidad del proyecto, además de la autorización de la Comunidad de Madrid para pinchar con la M-823. Pero toda la parte más compleja, la técnica y económica, está resuelta. Ahora bien, yo ya no les digo nada más a mis vecinos hasta que no esté resuelto, porque están hartos de escuchar que la M-50 llega, y no llega. Espero que la próxima noticia sobre el acceso de Rivas a la M-50 sea el comienzo de las obras y la primera piedra. Hasta entonces, seguiré con pico y pala llamando, visitando, reuniéndome y exigiendo. No obstante, soy optimista y creo que, además del SEPE, uno de los éxitos de esta legislatura será la salida a la M-50.

M-50 a la altura de Rivas Vaciamadrid

M-50 a la altura de Rivas Vaciamadrid (©Diario de Rivas)

Aparte del acceso a la M-50, una de las principales preocupaciones de la ciudadanía de Rivas es el transporte público, que sigue suscitando quejas, y no hay perspectivas de mejora. ¿Han tirado la toalla con este asunto?

No podemos cambiar el transporte público sin el Consorcio de Transportes. Desde las lanzaderas de los institutos, los cambios de las líneas de autobuses, marquesinas, horarios y frecuencias del Metro, que Rivas deje de estar partida en zona B1 y B2, el cubrimiento del Metro y la cuarta estación de José Saramago… Tenemos muy claro el diseño del transporte urbano, pero hay que cambiarlo con el Consorcio, y para ellos no es una prioridad. Lo hemos visto con las Zonas de Bajas Emisiones. Rivas Vaciamadrid solo tiene salida a la carretera de Valencia, que no tiene intercambiador de transporte en su cabecera, ni bus-VAO, ni, por no tener, iluminación en algunos tramos. Es muy difícil gestionar una salida de la ciudad a través de transporte interurbano con estas condiciones. Tenemos que hacer un cambio de tren en Puerta de Arganda porque tenemos un Metro privatizado, fuera del resto de la red. Desplazarse en transporte público en esta ciudad es casi un acto de militancia, y cuando queremos poner en marcha medias, nos cuesta mucho implantarlas. Y eso no puede ser: no podemos estar aún con las paradas viejas y sin cambiar, cuando vas a otros municipios y las tienen actualizadas; no podemos estar sin respuesta al cubrimiento de Metro o la cuarta estación; no tiene sentido que no estemos ya trabajando para diseñar un intercambiador de transporte en la zona norte de la ciudad, en el entorno de la M-50, para conectarnos con Madrid, con la EMT y con el Corredor del Henares; no podemos tener un Plan de Movilidad Urbana Sostenible y que no se alinee con el Consorcio de Transportes. Y lo que no es decente es que esta ciudad lleve 20 años reclamando ser zona B1/B2, nos digan que eso no lo pueden cambiar, cambien las tarifas en toda la Comunidad de Madrid y sigan castigando a los vecinos del Casco siendo zona B2, partiendo la ciudad por la mitad. Hay una clara intención de castigo a la ciudad. Y el transporte, junto con la sanidad y la educación, son los principales problemas de la ciudadanía ripense. Y no lo digo yo: lo dicen ellos cuando se hace una encuesta. Pero es muy difícil llegar a acuerdos cuando ni siquiera te reciben, y si seguimos así vamos a tener que llamar a los vecinos a movilizarse.

A principios del verano, una delegación municipal visitó un ecoparque en Valencia de cara a desarrollar un proyecto propio. ¿Qué resultado ha dado aquella visita?

Estamos trabajando en el marco de la economía circular y en la soberanía en la gestión de nuestros residuos. Vamos a tener resultados en breve. Sin embargo, el crecimiento de la población también ha generado un incremento en los residuos, o en la limpieza de las calles. Si hacen falta refuerzos en seguridad ciudadana, hay una administración competente que tiene que hacer su parte; pero la limpieza de las calles es competencia 100% del ayuntamiento, y ahí sí que tengo que reforzar el personal de Rivamadrid, la limpieza, la recogida de papeleras, o rediseñar servicios para adaptarlos a la nueva población, porque es competencia 100% municipal. Lo digo porque no podemos solucionarlo todo y tenemos que separar quiénes tienen que participar de cada solución. Cuando nos fuimos a Valencia, vimos que la Generalitat Valenciana tiene una estrategia para financiar proyectos de economía circular con los ayuntamientos. Y los fondos europeos a los que se va a presentar los tiene en estrategia con sus ayuntamientos, participa de los ecoparques y los financia, para que no tengan que buscarse la vida como estamos haciendo aquí con las mancomunidades, que son estructuras insostenibles donde la gestión de la basura se reduce a vertederos o incineradoras. Madrid es la única Comunidad que va al revés que toda Europa. Por lo tanto, nosotros tenemos que invertir en la ciudad para reducir los residuos, porque va a haber un incremento importante en el pago de la tasa, al trasladar los residuos a Loeches en lugar de a Valdemingómez. Vamos a pagar más por la misma basura el año que viene, y por tanto hay que reducir.

¿Cuánto se va a incrementar el gasto, y la tasa que pagará la ciudadanía ripense?

Hemos calculado un incremento de 1,5 millones de euros. Tenemos que seguir reduciendo los residuos, y estamos hablando con la Mancomunidad del Este para generar dinámicas más justas: quien menos residuos genere tiene que pagar menos impuestos en ecotasa. Y que cada uno pague en función de lo que contamine, como hace con los vehículos.

¿Y eso cómo se aplicaría?

Pues igual que con los vehículos. Tú pagas un impuesto de vehículos en función de lo que contamine tu vehículo. Con los residuos, se están bonificando determinadas prácticas: por ejemplo, en Valencia existe ya una tarjeta mediante la cual se les descuenta del recibo lo que llevan al punto limpio en lugar de llevarlo al contenedor de fracción resto. O por ejemplo, quienes utilicen las compostadoras: hay que premiar a quien reduzca las emisiones y gravar a los menos responsables. Es verdad que nos falta una ley que permita intervenir a los ayuntamientos, por ejemplo con los plásticos, los supermercados o las empresas, pero sí podemos bonificar a quien haga determinadas prácticas beneficiosas con el medio ambiente. Aunque no tengamos el ecoparque, podemos instalar puntos limpios de proximidad, el punto limpio móvil…  Y todos tenemos que ser corresponsables: esta ciudad genera una serie de residuos y tenemos que ir reduciéndolos y tener soberanía en su gestión, para no depender de decisiones que se tomen en una mancomunidad donde no tenemos más que un voto, o de una comunidad autónoma que ha decidido no comparecer en el tema de los residuos, cuando otras sí lo hacen. La Comunidad Autónoma de Valencia tendrá recursos europeos y fondos porque tiene proyectos, y la Comunidad de Madrid todavía no ha sido capaz de sentar a los ayuntamientos para hablar de economía circular, que es una obligación que tenemos todos. Como al final las sanciones van directamente a los ayuntamientos, algunas comunidades han decidido cooperar y otras, lavarse las manos. El resultado es la pelea de Valdemingómez, que se colmatan vertederos y que no hay una estrategia de residuos razonable que vaya en coherencia con lo que pide Europa. Estamos muy preocupados con ese tema. Pero como siempre, en Rivas no esperamos nada de la comunidad autónoma y nos tenemos que buscar la vida, y tendremos que funcionar con la mayor soberanía posible.Aunque veamos que nos cuesta más caso el recibo de la basura y el modelo de tratamiento, que no es el ideal, estamos trabajando en una alternativa.

Pedro del Cura, alcalde de Rivas Vaciamadrid

Pedro del Cura, alcalde de Rivas Vaciamadrid (©Fernando Galán)

¿En qué punto se encuentra el conflicto con Madrid?

Hasta que vean la luz otro tipo de proyectos, en nuestro caso está más cerca Valdemingómez que Loeches, y reduciríamos nuestra huella ecológica si siguiéramos allí. Ha habido un cambio y seguimos en alcanzar ese acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid, pero no hemos obtenido frutos hasta ahora. Descontaminar el vertedero de Autocampo, donde ahora está el recinto ferial, costó 25 millones de euros, y el Ayuntamiento de Madrid ahora no nos coge ni el teléfono, aunque queremos pagarles por lo que se ha tratado en Valdemingómez. Al final, los vecinos de Rivas hemos tenido que realizar mucho más esfuerzo que otras ciudades para tener servicios y calidad de vida, cuando otras administraciones han mirado hacia otro lado. Seguimos insistiendo en un convenio para trabajarlo con ellos, igual que en el tema del urbanismo vamos mejor, y estamos avanzando. Por ejemplo, en el cambio de lindes hemos avanzado con ellos, y tenemos muchas sinergias, también en materia de seguridad ciudadana; no así en materia medioambiental.

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