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Leonardo Lafuente, jefe de Policía Local de Rivas Vaciamadrid

Leonardo Lafuente, jefe de Policía Local de Rivas Vaciamadrid (©Diario de Rivas)

El pasado 24 de octubre, Leonardo Lafuente, jefe de la Policía Local de Rivas Vaciamadrid, atendió a Diario de Rivas para abordar diferentes aspectos relacionados con la seguridad y la movilidad en la ciudad. Además de temas de actualidad como la propuesta de sanción a un agente de tres años y cuatro meses de suspensión de empleo y sueldo por varias faltas de diferente gravedad que se le imputan tras enviar un email el pasado 13 de marzo —cuya respuesta adelantamos en la información correspondiente—, el intendente jefe de la Policía Local de Rivas analiza en esta entrevista asuntos como la movilidad en las salidas o entradas de los colegios, el ‘botellón’, la ocupación de viviendas, la Cañada Real, la vigilancia en la calle o la seguridad de los comercios ripenses, entre otros.

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Lleva poco más de dos años al frente de la Policía Local de Rivas Vaciamadrid. ¿Qué balance hace de este período?

Llegué el 1 de octubre de 2018 a una ciudad moderna, a un ayuntamiento moderno, con muchos proyectos, con mucha proyección en la Comunidad de Madrid. Donde se apuesta por las nuevas tecnologías y la ‘smart city’, por una información pública permanente, donde a los ciudadanos se les hace partícipes. Y me encontré con un servicio de Policía Local que requería algunos impulsos. Hemos renovado la flota de vehículos, hemos renovado las telecomunicaciones, que es un instrumento fundamental para los agentes en la calle; hemos cambiado de uniformidad, pues teníamos una amarilla que se asemejaba a los operarios de vías públicas, a una de color azul, acorde con la de otras policías locales. Hacía falta un impulso organizativo para dar un mejor servicio a los ciudadanos. Había que integrarse en redes sociales. Y, por supuesto, nos hemos volcado en la atención de la pandemia, que ha sido un hito que nos viene ocupando ya ocho meses y en el que la Policía Local ha estado a la altura de las circunstancias como servicio público de protección y cumplimiento de la normativa. En resumen, en estos dos años, hemos hecho un trabajo intenso.

Usted ha planteado que el principal problema de la ciudad era la movilidad. Especificó que se producen 180.000 desplazamientos diarios en una ciudad con algo más de 90.000 habitantes. ¿Cuáles son las principales dificultades de movilidad que se encuentra la Policía Local en el día a día?

La movilidad no es un problema como tal. Hay mucho movimiento de vehículos: estamos en 180.000 o 190.000 al día. Los vehículos entran y salen, hay visitas, y carga y descarga… Hay personas que cogen el coche cuatro veces diarias para ir a trabajar, etcétera. Trabajamos con ese cálculo de la movilidad total. Sí ha habido problemas concretos, fundamentalmente, vinculados con las conexiones interurbanas. Es decir, tenemos unos buenos accesos a nuestra ciudad, pero la A-3 no funciona bien. Es una carretera radial saturada, al máximo de su capacidad, en las horas punta. Cuando los vecinos de Rivas quieren salir, a veces, nos encontramos con problemas para acceder a la M-50, M-40 o M-30, o al casco urbano de Madrid. Por eso, hay un proyecto muy importante que es la conexión de Rivas con la M-50.

¿Qué hay de las entradas y salidas de los colegios?

También tenemos algún problema concreto ahí. Los colegios mueven a muchas personas porque, según estudios de la DGT, los niños no van solos al colegio hasta que no cumplen los once años de media. Casi todos van con su padre o su madre o sus hermanos mayores andando, o van en coche. Tenemos algún problema en algún colegio en las puertas durante las entradas. Lo estamos abordando y tenemos planificado un plan de movilidad escolar, que evite los problemas de acumulación de coches para dejar y recoger a los niños. Eso lo vamos a tratar, con la participación y el consenso de la Concejalía de Educación y de la comunidad educativa.

Los cambios en las entradas y salidas del colegio Luyfe provocaron cierta polémica en su momento…

En las entradas y salidas de ese colegio se producía un taponamiento de la vía. Se concentraban tantos coches en una zona concreta que, durante 15 o 20 minutos, en cada uno de estos momentos, se colapsaba el tráfico, el transporte público tenía que desviarse y el privado tenía que darse la vuelta porque no podía circularse por la calle Junkal, ni por la calle José Saramago. Allí, con la participación de la dirección del colegio Luyfe, se hicieron unas propuestas que son las que se están aplicando. Unas se entendieron y otras, no. Se trató de dar espacio a los padres. Que no aparcasen en doble y triple fila, sino que hubiera una zona de bajada y subida de viajeros adecuada, como hacen la totalidad de municipios de Madrid que tienen estas situaciones. Generamos espacios para que los padres aparcaran. Ahora, les permitimos la doble fila como parada reglamentaria para dejar o cargar viajeros y siempre garantizamos un carril para la circulación. La verdad es que ha mejorado muchísimo la movilidad en este punto. Antes había un colapso que ahora ya no existe, porque hemos creado reservas para estacionar. No puedes dejar tirado el coche de cualquier forma y crear inseguridad a niños y padres. No puedes aparcar en una mediana; eso hay que resolverlo. Se ha eliminado todo eso, han desaparecido las infracciones que llevaban a la merma de fluidez del tráfico y la inseguridad vial. Eso se va a ir aplicando a otros colegios para evitar dobles y triples filas, y mejorar la seguridad vial escolar con señalización, organización y balizamientos. Creo que la polémica fue una manipulación de una asociación que se creó ‘ad hoc’ antes de las elecciones y que luego ha desaparecido, porque lo normal sería que yo me hubiera reunido con ellos más veces, pero ya ha desaparecido. Aquello duró tres meses, lo que duraron las elecciones.

¿Están estudiando algún colegio concreto para aplicar medidas similares?

Los estamos estudiando todos. No obstante, hay algunos, como el Santa Mónica, que tienen una problemática parecida a la del Luyfe Rivas, donde tenemos que llegar a cortar la calle por la cantidad de coches que van en un momento. Como he dicho, vamos a trabajar con la comunidad escolar y la Concejalía de Educación para ver cómo ponemos en marcha las medidas planificadas para garantizar la seguridad vial escolar.

¿Qué otros problemas de movilidad han abordado?

Hemos resuelto algunos problemas concretos, como eran la saturación en hora punta por la mañana en la avenida de Los Almendros o de la calle de José Saramago. Mediante una serie de estudios que hemos hecho y la reprogramación de algunos semáforos, hemos reducido prácticamente a cero los problemas de retenciones para acceder a la vía de servicio de la A-3. Ahora, hay otros problemas que tenemos que ir abordando. Estamos elaborando un plan de seguridad vial que lo aprobará la Junta de Gobierno entre diciembre y enero. En él se hace una estrategia a cuatro años para reducir los accidentes y las víctimas, aunque somos el cuarto municipio de España con menos accidentes de tráfico y con mayor seguridad peatonal y ciclista. Aun así, vamos a trabajar para mantener y mejorar esos niveles.

En la avenida del Cerro del Telégrafo se produjeron en su momento denuncias por la velocidad a la que circulaban algunos coches…

En la avenida del Cerro del Telégrafo, donde está el Instituto Europa, tuvimos una reunión con la dirección. Allí tenemos un semáforo para que lo usen los escolares. Además, hemos puesto los llamados ‘cojines berlineses’, que son unas bandas reductoras de velocidad, y luego hemos ensanchado las plataformas para que los chavales, cuando salen a la calle del centro, puedan esperar a sus padres con seguridad. En estos dos últimos años, no he tenido quejas de velocidad en el Cerro del Telégrafo. Es una avenida grande y despejada, pero con el semáforo, que lo hemos puesto en tiempos fijos, y las bandas deceleradoras, no hemos tenido mucha problemática, ni accidentalidad.

¿Qué tal están funcionando las cámaras lectoras de matrículas?

Muy bien. Es un sistema, denominado LPR, que se usa en todos los accesos de la ciudad. A todo coche que entra o sale del casco urbano se le lee su matrícula, que no es un dato protegido. Funciona muy bien y sirve para colaborar con Guardia Civil y Policía Nacional en sus investigaciones en delitos. Nos dan las alertas de los coches a los que están haciendo seguimientos. Luego, los hemos utilizado para contar los coches, pues son aparatos aforadores, de forma que podemos hacer una araña de tráfico, contando coches e intensidades de entrada y salida. También lo estamos utilizando para los temas de violencia de género. Cualquier coche de un victimario o agresor que sea conocido, lo metemos en la base de datos, de tal forma que, cuando entre esta persona, nos va a dar una alarma y ponemos en alerta a la víctima o nos movilizamos para ver si este coche aparece en su entorno. Ya hemos resuelto dos o tres casos en los que ha habido incluso detenciones porque tenían orden de alejamiento. También lo estamos utilizando para dar una colaboración a la Guardia Civil, que pueden cruzar con sus listados de matrículas sobre conocidos delincuentes. Una vez que está alimentada esa base de datos, cuando esos delincuentes entran, el sistema nos pone sobre aviso y nosotros se lo decimos a la Guardia Civil. Incluso podemos esperarles e identificarles cuando entran o salen para, si es preciso, hacerles una requisitoria. Además, nos sirve para temas de tráfico, pues podemos detectar aquellos coches que no tienen carné de conducir, la ITV o el seguro. Es un elemento muy importante, por tanto, para la seguridad vial.

Leonardo Lafuente, jefe de Policía Local de Rivas

Leonardo Lafuente, jefe de Policía Local de Rivas (©Diario de Rivas)

Se ha lanzado una petición para que se cierren los accesos a la Laguna del Campillo por la noche, y evitar así ‘botellones’ y el deterioro de la zona. ¿Sería partidario de aplicar esta medida?

Claro. Especialmente, como consecuencia de esta pandemia. Si se viera que existe una aglomeración peligrosa de personas y es un vector de contagios, aunque la Laguna del Campillo es un espacio que no es de competencia municipal, sí que se cortaría; de hecho, hemos cortado esos accesos a la altura de la calle de Marcial Lalanda por la mañana y por la tarde. Por la noche, hemos establecido controles, porque no se puede consumir alcohol en espacios públicos y hemos hecho algunas campañas de vigilancia y denuncia, junto a la Guardia Civil. No soy partidario de cortar nada de manera permanente, sino de que se corte cuando sea necesario cortarlo. Ahora mismo, con las limitaciones de movilidad nocturna, el control es mucho más sencillo: sabemos que el que está en la calle por la noche, o tiene justificación, o no puede estar ahí. Además, se evita que se puedan llevar a cabo posibles fiestas ‘rave’ como las que nos han ocurrido aquí o en el Cerro del Telégrafo. La gente tiene que ser consciente de que no nos podemos agrupar o juntar para celebrar nada porque es peligroso y puede tener consecuencias dramáticas. Podemos llevar un virus a nuestra casa. Hay que apelar a la responsabilidad de nuestros jóvenes. Yo sé que quieren divertirse pero, a veces, tenemos que dar un paso atrás en la diversión y poner por delante la seguridad de todos.

El PP local ha puesto sobre la mesa el problema de los botellones, no solo durante la pandemia, sino porque antes había también focos en algunas zonas de la ciudad. Usted ha trabajado en varios municipios y ha conocido la dimensión de este problema en distintas ciudades. ¿Cómo valoraría el problema del botellón en Rivas Vaciamadrid?

Es ínfimo. Muy poco. He estado en municipios como Aranjuez, Colmenar Viejo, Alcobendas, en Toledo… Aquí el ‘botellón’ es un comportamiento puntual. No es como en Madrid o como me ha ocurrido a mí en zonas históricas de Aranjuez, que lo dejaban todo perdido. Había comportamientos muy irresponsables. Aquí hay algún caso concreto. En el polígono, donde se producía junto a unos locales de copas en la calle del Electrodo, ya ha desaparecido. Y, luego, ha habido algún botellón muy singular en el Campillo o en el Cerro del Telégrafo. Pero los vamos controlando y vigilando. La gente va a seguir bebiendo, pero no hay una estanqueidad, una permanencia de ese comportamiento. Había algún botellón en la calle del Enebro que generaba problemas con los vecinos. Eso lo hemos cortado, incorporando ese lugar a las zonas de esparcimiento peatonal. Problemas de botellón no hay en Rivas; hay problemas concretos de algún consumo, de algún grupo, en alguna zona de la ciudad. Eso la Policía Local lo está vigilando muy intensamente y lo estamos corrigiendo.

En la pasada legislatura se produjo polémica por la incorporación de Rivas Vaciamadrid al convenio Viogen, para el seguimiento de casos de víctimas de violencia machista. A día de hoy, ¿cuántos casos de violencia de género manejan ustedes, y de qué nivel de riesgo?

Nosotros no tenemos la competencia, porque no hemos firmado un convenio con el Estado, para dar seguimiento a las mujeres víctimas. En el territorio donde opera la Guardia Civil, todas las mujeres que son víctimas de violencia de género, el seguimiento lo hace Policía Local, pero en el territorio de Policía Nacional va a medias. Es un tema que hay que aclarar con el Ministerio del Interior. Si hay dos cuerpos de seguridad, lo normal es que nos repartamos el trabajo para hacer el seguimiento, haciendo una valoración objetiva del riesgo o VPR y tener una serie de llamadas, hacer un seguimiento de los hábitos de esa mujer, aconsejarla, acompañarla a los juzgados o, incluso, si se da el caso de un riesgo extremo, poner una escolta. Todavía no hay acuerdos porque no es normal que, en el territorio Guardia Civil, el cien por cien de las mujeres sea seguido por la Policía Local y en el de la Policía Nacional, del cincuenta por ciento. El alcalde lo ha dicho en muchas ocasiones. Aclarémoslo y trabajemos todos igual. Estamos encantados de trabajar y colaborar para la protección de las mujeres que están amenazadas. Tenemos una agente destinada a esto. Tenemos el punto municipal del Observatorio Regional de Violencia de Género, donde hay una cooperación estrecha entre la Policía Local y los Servicios Sociales. El convenio se firmará cuando se clarifique esta situación y todos seamos iguales en la Comunidad de Madrid. No conozco el número exacto de mujeres bajo protección; ese dato lo maneja el punto municipal.

¿Qué han supuesto los coches nuevos para el Cuerpo de Policía Local?

Hemos renovado y modernizado la flota. Hemos dado un paso a una movilidad policial más sostenible, pues son coches ECO. Se les ha puesto una rotulación especial, que es la que recomienda Europa, porque son coches más visibles. Tienen mucha luz azul, tanto en el puente como en los laterales, para generar el efecto de disuasión y de prevención. Yo quiero que a los policías se les vea y que con esa visibilidad, sobre todo, por la noche, que es cuando se cometen más delitos, se consiga prevención. El mero hecho de tener un coche patrullando disuade de la comisión de los delitos. Son coches perfectamente equipados. Llevan una cámara delantera y otra trasera, de forma que un accidente de tráfico o la comisión de un delito pueden ser grabados y esas pruebas pueden ser puestas a disposición de un juez para su esclarecimiento. Además, seis vehículos cuentan con una centralita de gestión de la calidad del aire, que constantemente están analizando los niveles de los distintos contaminantes, aportando un valor añadido a la calidad del aire. También les viene muy bien a los policías contar con coches nuevos automáticos, porque son más seguros y prácticos para trabajar. Han supuesto un antes y un después en la movilidad policial.

Hay algunas zonas que, históricamente, han reclamado más presencia policial, como el barrio de Covibar, donde se llegó a instalar un botón de aviso policial y una oficina que no ha llegado a abrir. ¿Este proyecto va a a tener continuidad o se desechó?

Covibar es una zona de vigilancia policial prioritaria. La forma urbanística de la zona es en altura, a diferencia de otras zonas de la ciudad, donde la organización es más difusa y basada en chalés. Aquí es una zona vertical con mucha plaza interior, donde hay comercio detallista y algún centro comercial pequeño. Entonces, efectivamente, ahí hay una prioridad de la Policía Local por vigilar las calles y las plazas. Siempre tenemos permanentemente en la zona una o dos patrullas de Policía Local, que también dan servicio a la Cañada. Hay cuatro policías permanentes en todos los turnos porque en Covibar hay más densidad de población y porque, como tiene una fisionomía urbanística de soportales y de plazas interiores, hay que hacer un patrullaje a pie. Estamos viendo que, a determinadas horas, hay que hacer cumplir la normativa, actualmente la del Covid, y tenemos presencia preventiva en la zona. A mí tener un local allí me da lo mismo: lo que quiero es tener la Policía en la calle. ¿Para qué quiero tenerla en un local delante de un ordenador? Los policías tienen que estar en la calle y en el coche, patrullando, bajándose del coche, pisando la acera y la calle, y en contacto con la ciudadanía, que te da muchísima información de la problemática que existe. Esa es la filosofía de trabajo en Covibar: mucha presencia preventiva en las zonas donde hay problemas. También hay mucha demanda, porque hay mucha densidad de población. Hay mucho comerciante detallista de Covibar que está a pie de calle que nos ha demandado más presencia y proximidad de la Policía. En su día, haremos un plan que se llamará ‘Comercio Seguro’, por el que se dará un contacto estrecho entre los policías y los comerciantes detallistas. Son estrategias para dar confianza y seguridad al comerciante, y hacer una prevención.

Hace un año, se produjo una oleada de robos en comercios y establecimientos de hostelería

En el último trimestre del año pasado y en enero, hubo una serie de delincuentes que eran siempre los mismos, que fueron detenidos y que están en prisión preventiva. Se dedicaban al robo en interior de vehículos y en comercios. Ahí hizo la Guardia Civil una labor estupenda en la que se detuvo a estos delincuentes. La situación ha mejorado y tenemos unos datos espectaculares, con un descenso de la delincuencia en torno al 33 por ciento en la ciudad. Es un dato muy importante al que han contribuido la pandemia, el estado de alarma, las restricciones de movilidad, etcétera.

Hay quejas por viviendas ocupadas ilegalmente en algunas zonas de la ciudad por problemas generados a los vecinos y al entorno. ¿Cuál es la dimensión de este problema en Rivas?

El problema de la ocupación ilegal en Rivas Vaciamadrid es mínimo. Tener 20 o 30 viviendas okupadas en una población de 94.000 vecinos es un problema pequeño, aunque es grande para el que lo sufre. Hemos aprobado un protocolo de actuación contra las ocupaciones ilegales. Lo firmamos en la última junta de seguridad y ahora estamos incorporando el nuevo protocolo del Ministerio del Interior, que nos dicen que nos adhiramos al mismo, que ya estamos trabajando en ello, para que los policías seamos mucho más exigentes, efectivos y eficaces a la hora de actuar ante una ocupación flagrante y frecuente, para poder desocupar la vivienda. También tenemos la circular de la Fiscalía, que nos orienta muy bien sobre cómo actuar. Por tanto, tenemos ahora un instrumento muy bueno para actuar inmediatamente ante esos usurpadores y ponerlos ante la autoridad judicial. Los ‘ocupas’ son muy listos y se meten en viviendas donde la propiedad no está clara, porque la propiedad tiene que denunciar para la recuperación de la vivienda. Ellos saben por internet o por redes cuándo pueden hacerlo; son mafias que ocupan y luego venden la llave por entre 500 y 1.000 euros a familias o quien sea. Hay muy pocas personas que ocupen viviendas por una necesidad real. Tenemos un protocolo del Ministerio del Interior y una circular de la Fiscalía del Estado que nos dice que, ante pruebas de flagrancia, salen inmediatamente. Lo que vamos a hacer, además, desde el Ayuntamiento es, aunque no sea nuestra la vivienda, vamos a asegurarla: entrar, sacarlos y asegurar la vivienda para que no puedan volver a entrar. Ahora, nos estamos poniendo de acuerdo los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y la Policía Local, y estamos trabajando en esa línea, siendo mucho más efectivos. Cuando se ha constituido morada, lo que hay que hacer es que la propiedad haga la denuncia y se aplique el lanzamiento mediante desahucio exprés, que es un procedimiento civil mucho más rápido que la vía penal. Estos son problemas que existen,ya  que hay mafias que se dedican a esto y lo tienen muy estudiado, y nosotros tenemos que trabajar mucho para que estas mafias no se nos implanten aquí, en Rivas.

El alcalde de Rivas, Pedro del Cura, está denunciando que el plan de la Cañada Real se está incumpliendo y que puede regresar el ‘efecto llamada’. Desde el punto de vista policial, ¿cómo ven ustedes la situación en Cañada Real?

La Cañada pasa por Rivas en los sectores 3, 4 y 5, en una parte de la linde. Tenemos un acuerdo de colaboración con el Ayuntamiento de Madrid en ese sentido que nos facilita el trabajo a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, ya que podemos actuar indistintamente. Por otro lado, de alguna forma, nuestros sectores están controlados, no como en el sector 6, en los que ahora hay problemas porque hay una sobrecarga del quinientos por cien de la red eléctrica, que está en precario y no es legal. Esto afecta al sector 6 y parte del sector 5, que es Madrid. Lo tenemos controlado. Hay una intensa vigilancia para que no proliferen más viviendas o infraviviendas ilegales. El otro día, tiramos cuatro viviendas por la vía del derribo exprés. El alcalde tiene toda la razón. La Ley del Pacto de Cañada preveía unos realojos y la administración competente tiene que empezar ya a realizarlos e ir tirando esas infraviviendas que tenían que haberse tirado ya. Estamos hablando de sectores enteros. Lo que hay es un retraso, cuyo motivo desconocemos, por el que no hay realojos. Sí que están anunciando miles y miles de viviendas en la consejería del ramo y te hacen falta doscientas o trescientas para realojar a determinadas familias que están y tienen el derecho a esas viviendas por el pacto. Lo que hay que hacer es proseguir con los realojos y eso es lo que no está funcionando. Policialmente, la Cañada da problemas. Siempre da problemas. Son personas que, en buena parte, son marginales y no tienen muchos recursos, que viven ilegalmente y eso da problemas de seguridad.

La ciudad ha crecido mucho, pero no el número de agentes de Policía. Hasta ahora se cubren algunas vacantes por comisiones de servicio, pero no se convocan plazas. ¿Cuánto cree que va a durar esta situación?

Nuestro Cuerpo lo componen 128 agentes de policía, cuatro arriba, cuatro abajo, porque tenemos algunos de comisión de servicio. Ahora, hemos convocado alguna plaza más en comisión de servicios. En tanto por mil y siguiendo los criterios de la Comunidad de Madrid, estamos a punto de llegar a un 1,5 policías por cada mil habitantes. Y eso la Comunidad de Madrid dice que es un dato óptimo. Sí que hay una falta de recursos histórica, porque estuvo congelada la oferta pública de empleo durante diez años. Aquí hacen falta, por lo menos, diez, doce o quince policías pero, aun así, tenemos 128 agentes que, si lo partimos por la cantidad de población que refleja el Instituto Nacional de Estadística, estamos en ese 1,5, lo que supone un nivel óptimo. Es lo que dice la Comunidad de Madrid. El próximo Plan de Seguridad regional que va a aprobarse, en el que van a firmarse los nuevos convenios el mes que viene, es el que va a sustituir al de financiación de Bescam. Por lo tanto, no estamos tan mal. Lo que pasa es que se nos han jubilado algunos compañeros y hay que reponerlos. En ello estamos. Se ha aprobado la oferta pública de empleo. Tenemos aprobadas ocho plazas para las que estamos en el proceso de convocatoria. Por tanto, no es que estemos tan mal, sino en vías de recuperación de los niveles óptimos de policías en proporción con los habitantes. El servicio funciona y es más que aceptable. Y nos basamos para ello en los criterios que da la Comunidad, que es la administración competente en la coordinación de las policías locales, y es la que marca los criterios de lo que tienen que tener los servicios en cada municipio. No obstante, es un empeño de este equipo de Gobierno crear una serie de plazas, para crecer en la Policía Local lo que no se ha crecido en los últimos diez años.

¿Qué hay de la reclasificación de la plantilla, que venían demandando los sindicatos?

Ya están reclasificados todos los policías. La reclasificación se aprobó en el Pleno del mes de julio. Se pasó del grupo C2, que es para policías que tengan el graduado escolar, a C1, para policías que tienen el Bachillerato. Esa reclasificación está hecha y el 85 o 90 por ciento de la plantilla ya está reclasificada. Los que no tengan la titulación quedan a extinguir pero, no obstante, se están haciendo una serie de cursos y estamos esperando el reglamento marco de organización de las policías locales de la Comunidad de Madrid, que está a punto, para finalizar todo el proceso.

La totalidad de los sindicatos del municipio acaban de lanzar un comunicado [el martes, 24 de octubre, día en que tuvo lugar esta entrevista] para que se rebaje la sanción a un oficial por un correo electrónico que envió el 13 de marzo al resto de la plantilla, criticando la gestión municipal de la pandemia…

Es un asunto que está ‘sub iudice’. Ha habido propuesta de resolución, comunicada al afectado, a través de un expediente disciplinario. Hasta que pase el plazo de alegaciones que se le ha concedido al funcionario, no se hace pública la propuesta de resolución. En el caso, se juzgaban cuatro faltas: una muy grave y tres graves. No puedo hablar mucho del tema, pero se trata de una insubordinación, el uso de un correo electrónico para intereses privados, hacer un informe manipulado y desconsiderar a los superiores. Son faltas que no se pueden consentir. Me ha tocado a mí instruir este expediente y he hecho la propuesta de resolución, que se resolverá pronto. Es una sanción dura y yo lo entiendo, pero los cargos son muy importantes y graves, que no se sancionan con cuatro días de empleo y sueldo. Y todo aderezado con que estamos en una pandemia, en la que un oficial de policía no puede decir cosas que causen pánico a la gente o al resto de los funcionarios, o a los familiares de los funcionarios. Esas descalificaciones y esas afirmaciones, y, sobre todo, ese miedo que se podía generar, no lo puede hacer un mando de la Policía Local.

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