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Rivas Puede, el partido instrumental con el que personas de Podemos decidieron impulsar una candidatura al Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid —que obtuvo 6 concejales, a unos 400 votos de la lista más votada, Somos Rivas—, y Podemos Rivas han emprendido, ‘oficialmente’, caminos diferentes. Mientras el primero se desmarca públicamente de los concejales de su candidatura presentada en 2015, que entraron a formar parte del Gobierno de la ciudad en mayo, los ediles de la formación morada han impugnado el proceso que ha dado lugar a la nueva ejecutiva del partido —a la que no reconocen— y cambiado el nombre de su grupo municipal de ‘Rivas Puede’ a ‘Podemos’Diario de Rivas habla con integrantes de ambas partes para conocer los motivos de esta división.

Los orígenes de ambas formaciones se remontan antes de las elecciones municipales de 2015. En aquel momento, Podemos decidió que no se presentaría como tal a los comicios locales, por lo que personas de la órbita del partido ‘morado’ decidieron impulsar candidaturas mediante la creación de distintos partidos instrumentales. Es el caso, por ejemplo, de Ahora Madrid, que gobierna en la capital desde entonces. En Rivas Vaciamadrid, la marca y la organización fue Rivas Puede, que, después de diversas dificultades con la dirección autonómica de Podemos —partido que incluso llegó a desvincularse de la candidatura ripense—, consiguió seis ediles y una diferencia mínima —de poco más de 400 votos— con la candidatura más votada, Somos Rivas, que integraba a IU y Equo.

Después de casi dos años en los que se mantuvieron en la oposición, los seis representantes de Rivas Puede —José María Álvarez, Vanessa Millán, Carla de Nicolás, Antonio Flórez, Dorotea Fernández y Miguel Quesada— se integraron en el gobierno de la ciudad en mayo de 2017, y desde entonces comparten la gestión municipal con los siete concejales de Somos Rivas. Este paso, fruto de una negociación bilateral entre ambos partidos —apoyada por más del 80% de los inscritos de la formación morada, y en la que participó también el PSOE de Rivas, que finalmente se optó por descolgarse— que se prolongó durante varios meses, fue el preludio de una escalada de tensión interna en el seno del partido. Cuestiones como la aprobación del nuevo complejo deportivo en el barrio de La Luna o la reserva de suelo para una residencia pública para personas mayores han sido dos de las causas, pero no las únicas, de fricción entre el grupo de concejales de Rivas Puede y una parte de las bases del partido, que criticó con dureza la actuación de estos ediles tanto en el marco de distintas asambleas internas como en los principales foros de debate sobre la ciudad en redes sociales. 

El pasado mes de junio, las elecciones en Podemos Rivas fueron escenario, una vez más, de esta división. A ellas concurrieron tres candidatos: José María Álvarez, hasta entonces secretario general de Podemos Rivas y portavoz del Grupo Municipal de Rivas Puede, que abogaba por continuar la senda de confluencia de Rivas Puede-Podemos con los partidos que se integran en Somos Rivas (IU y Equo); Pedro Rodríguez, cuya candidatura integraba al sector más crítico del partido con la gestión municipal y con la posibilidad de unificar candidatura con otras fuerzas de izquierda del municipio, como IU; y Andrés Sesmero, que concitó numerosas críticas por haber formado parte de la candidatura de Somos Rivas en 2015, firme defensor de la confluencia. Finalmente, fue Sesmero quien resultó proclamado secretario general de Podemos Rivas, con el 37,9% de los votos emitidos. La candidatura de Rodríguez fue la segunda más apoyada (34,75%, con nueve sufragios de diferencia), seguida de la de José María Álvarez (27,97%); diferencias que reflejaban una organización cuyas bases se repartían, a partes casi iguales, entre las tres posturas que representaban las candidaturas a la secretaría general.

Podemos Rivas llegó, de esta forma, al verano con una nueva dirección decidida a apuntalar la confluencia con IU y Equo de cara a las próximas elecciones municipales. Siguiendo los pasos del partido a nivel nacional con Unidos Podemos, se daban por amortizadas las candidaturas de unidad popular (CUP) que concurrieron a las elecciones de 2015 y sus respectivos partidos instrumentales. En el caso de Somos Rivas, esto significaba disolverse para comenzar a dar visibilidad a IU y Equo, principales fuerzas que se integraron en ella; de ahí el reciente cambio de denominación del Grupo Municipal Somos Rivas a Grupo Municipal Izquierda Unida-Equo. A su vez, y siguiendo la misma lógica, el Grupo Municipal Rivas Puede pasó a denominarse Grupo Municipal de Podemos. Una decisión que, en este caso, volvió a desatar la polémica.

Y es que, tras la vuelta del verano, el partido instrumental Rivas Puede no solo no camina hacia su disolución, sino que está siendo impulsado por una nueva ejecutiva que pretende dar un golpe de timón para llevarlo por una nueva senda, completamente ajena ya al actual Gobierno municipal. A mediados de septiembre, un grupo de personas —la mayoría de las cuales habían apoyado la candidatura de Pedro Rodríguez a la secretaría general de Podemos Rivas— convocaron un proceso para dotar al partido —que cuenta ahora, afirman, con 154 inscritos, frente a los más de 400 que hubo censados en épocas anteriores— de una nueva ejecutiva. Los seis concejales dejaron claro, a través de un comunicado, que se desvinculaban de todas estas acciones, ya que suponían «un intento de crear una entidad diferenciada que confronte con Podemos», lo cual constituía, a su juicio, «un error político de peso» y «un intento de fragmentar aún más el espectro progresista en Rivas Vaciamadrid», además de señalar «irregularidades» en el censo de inscritos que, argumentan, se ha cometido en el proceso.

Sin embargo, el proceso siguió adelante y, en octubre, un comunicado de Rivas Puede anunciaba «un nuevo camino» para el partido. «En esta nueva etapa, Rivas Puede se identifica claramente con todos esos movimientos y personas que no encuentran ningún referente político de izquierdas en esta ciudad, y hoy en día, se sienten defraudadas con la presencia de nuestro Grupo Municipal en las instituciones», rezaba dicho comunicado. Según explica a Diario de Rivas Lucía Causo, que lidera esta nueva ejecutiva, «nuestro objetivo es recuperar y dar legalidad al partido, que estaba prácticamente muerto últimamente, y poder exigir de manera más efectiva a los concejales que cumplan con el programa electoral original, ya que el nuevo polideportivo, la no remunicipalización de servicios, la falta de transparencia o el declive de la participación ciudadana no tienen nada que ver con aquel programa«. 

El grupo de concejales, por su parte, ha impugnado el proceso ante el Registro de Partidos Políticos basándose en las «irregularidades» censales que mencionaban en su escrito, impugnación que, según Rivas Puede, que ha registrado la nueva ejecutiva a principios de diciembre, «no ha prosperado»; y ha convocado una nueva edición del Proyecto Avanza, que destina parte del sueldo de los cargos públicos a financiar a entidades sociales de la ciudad, y entre cuyos beneficiarios se cuentan ya la Red de Recuperación de Alimentos de Rivas (RRAR), SuresTEA, Ampastta o la Asociación Española Contra el Cáncer, entre otros. Desde la nueva ejecutiva de Rivas Puede, Lucía Causo asegura que «no están en contra» de este proyecto, dotado con un mínimo de 15.000 euros, aunque solicitan ser informados del proceso, que se prolongará aún hasta el próximo mes de mayo, cuando están convocadas las elecciones municipales.

Entre medias, la nueva ejecutiva de Rivas Puede asegura haber dirigido a los concejales varios escritos en los que les solicitan que «acudan a dar explicaciones a los inscritos» sobre su gestión, que los ediles no responden, ya que no reconocen a esa nueva ejecutiva, si bien organizaron una rendición de cuentas abierta a toda la ciudadanía que tuvo lugar a principios de diciembre. «A nosotros nos tienen que informar como militantes», insiste Lucía Causo. «No estamos yendo en contra de los orígenes de Rivas Puede, que nació como CUP que integraba a gente de Podemos, aunque en un principio el propio Podemos no la quiso reconocer. De hecho, Podemos llegó a intentar por la vía judicial que Rivas Puede no se presentara a las elecciones en 2015″, asegura Causo. «Sin embargo, los concejales llevan dos meses identificándose solamente con Podemos, y ahora han registrado el cambio de nombre del grupo municipal, pero es que Podemos nunca se presentó a las elecciones, por lo que dudamos de la legalidad de esta medida. Ellos son concejales de Rivas Puede, y es aquí donde tienen que dar explicaciones», insiste. 

Desde el grupo municipal de Podemos, Vanessa Millán contraargumenta: «Rivas Puede siempre fue Podemos; es más, nació en una asamblea de Podemos Rivas, en la que la gente de Podemos decidió crear Rivas Puede para formalizar una candidatura a las elecciones de 2015. Las dos asambleas estaban unificadas en una sola; y de hecho, los seis concejales pertenecemos a Podemos. Y aunque es verdad que la anterior dirección autonómica de Podemos no quiso reconocer a Rivas Puede, la nueva ha pedido disculpas y ha trabajado por la unidad. Ahora, más del 80% de los inscritos apoyan la confluencia con otras fuerzas hermanas, y en esa dirección debemos trabajar; por lo tanto, este cambio de nombre del grupo municipal a Podemos es un paso más para visibilizar lo que siempre hemos sido», afirma la concejala. «En estas circunstancias», prosigue, «¿cómo vamos a reconocer a esta ejecutiva, si nace de un proceso irregular con un censo manipulado, impulsado por personas que primero habían presentado una candidatura para Podemos Rivas? ¿Quiénes son 40 personas para apropiarse de Rivas Puede? Habría que hacer una votación legal con todas las personas inscritas, y no se ha hecho», continúa. A juicio de Andrés Sesmero, secretario general de Podemos Rivas, «este proceso, que está impugnado, responde a la intención de aprovecharse de una marca ya instaurada en el municipio de cara a una futura candidatura para los próximos comicios». 

En cuanto a las críticas al grupo municipal por el incumplimiento del programa electoral, Millán añade: «Sabemos que la fórmula del complejo deportivo del barrio de La Luna no es la ideal, pero sí era la única posible si queríamos hacerlo. Además, ¿por qué no se habla del pabellón que se va a construir, con dinero y gestión totalmente públicos, en ese ámbito? Creo que sobre nuestra gestión habría que preguntar a la ciudadanía, colectivos y asociaciones, y ante ellos es ante quienes rendimos cuentas».

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