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Imagen de la autovía M-50

Imagen de la autovía M-50 (foto: Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid)

El acceso de Rivas Vaciamadrid a la M-50, a través de la M-823, comenzará a ejecutarse en el primer semestre de 2022. Este jueves, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid ha dado luz verde a la licitación de los trabajos y a la dirección de las obras, una vez aprobado definitivamente el proyecto. La duración estimada de la construcción de la primera fase del enlace de Rivas con la M-50 será de 16 meses.

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Ya es oficial: el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid abre el plazo de presentación de ofertas para la ejecución de la primera fase del acceso de la ciudad a la M-50. Una reivindicación que, después de más de dos décadas, se materializará con la puesta de la primera piedra y el inicio de los trabajos de construcción en el primer semestre de 2022.

Así lo han anunciado el alcalde de Rivas, Pedro del Cura, y la vicealcaldesa, Mónica Carazo, en rueda de prensa tras anunciar, en sus propias palabras, «la mejor noticia que podíamos dar». El coste de las obras de esta fase, estimado (a falta de conocer el importe final por el que se adjudiquen) en unos 8 millones de euros, será financiado por el Ministerio de Transportes: 6,4 millones que ya se encuentran en las arcas municipales, consignados en los Presupuestos Generales del Estado para este 2021, más la diferencia hasta cubrir el coste total, mediante un protocolo que agilice la provisión de estos fondos para el enlace.

Además, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid recepcionará en su totalidad la M-823 a su paso por el municipio, desde la misma M-50 hasta la rotonda de 3-M, donde conecta con la M-823. Un acuerdo que, en palabras de Del Cura, ha sido una «imposición» del Gobierno regional (ya que el Consistorio pretendía hacerse cargo únicamente del tramo necesario para enlazar con la M-50, excluyendo el tramo desde la rotonda de La Rosa hasta la que cruza con la M-203), «que nosotros hemos aceptado para no retrasar más el enlace». Y es que, asegura el regidor, si no asumían esta vía en su totalidad, la Comunidad enviaría el expediente, «con todo ya hecho, a la Dirección General de Carreteras, para estudiar los términos de la autorización, demorando el proceso durante más meses».

«Creo que para esto no hacía falta una encuesta a la ciudadanía: hemos decidido aceptarlo para no demorar más el enlace. Ahora veremos en qué estado se encuentra esa carretera, ya que la M-823 es una vía complicada que concentra numerosos accidentes», añadió el regidor, que lamentó: «Una vez más, en lugar de colaborar, la Comunidad de Madrid aprovecha para hacer una imposición y no invierte un euro, mientras en otros municipios, como Pozuelo, acaban de invertir para mejorar la movilidad de sus residentes».

A su vez, la vicealcaldesa, Mónica Carazo, se felicitó por que ya se haga realidad «una infraestructura que esta ciudad llevaba esperando muchos años, demasiados». «Nosotros siempre hemos defendido un convenio entre tres administraciones. A pesar de que para la Comunidad de Madrid los vecinos y vecinas de Rivas sigan siendo ciudadanos de segunda, nosotros vamos a acortar los plazos todo lo posible para que el enlace sea una realidad». Carazo también ha agradecido a la ciudadanía ripense «su empuje para hacer que este proyecto vea la luz y suponga un antes y un después en la movilidad de la ciudad y en sus conexiones con Madrid».

Historia de una reivindicación: Rivas-M50

Tal y como narró Diario de Rivas en un extenso especial publicado en 2017, la salida de Rivas a la M-50 lleva ocupando a la ciudad y a sus dirigentes desde hace más de dos décadas. Un conflicto que llevaba demasiados años enquistado desde el primer ‘no’ que recibió el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, allá por 2001, cuando, a pesar de las protestas de todos los partidos representados en el pleno de la ciudad —incluido el PP, que entonces se encontraba en el Gobierno de la nación—, cayó el primer jarro de agua fría sobre el proyecto.

La reivindicación del acceso ha continuado sin tregua desde entonces. El enlace no solo resulta clave para acabar con los atascos diarios en una ciudad cuyos habitantes se ven obligados a atravesarla para acceder a la A-3, la principal vía de comunicación con la capital, y cuya población se ha incrementado a un ritmo vertiginoso en los últimos años. También el crecimiento mismo de Rivas depende de ese enlace, así como su futuro económico, condicionado por la carencia de esta infraestructura, una revindicación «de justicia» y que constituía un «agravio comparativo» al tratarse de la única ciudad —de un total de 18 por los que pasa esta autovía de circunvalación— que no cuenta con un acceso directo a la M-50.

 

A lo largo de casi una década, se produjeron varios intentos frustrados, incluidas varias partidas sin ejecutar que se consignaron en los Presupuestos Generales del Estado, un cambio del proyecto inicial de trazado y la anterior crisis económica, que ‘apartó’ el proyecto inicial de los planes del Gobeierno central durante varios años [pinche aquí para leer la historia completa en el Especial M-50 de Diario de Rivas de 2017]. En 2015 se redoblaron los esfuerzos encaminados a conseguir el acceso. La reivindicación fue incluida en la campaña ‘Rivas lo merece’; miles de firmas mostraron su apoyo al proyecto de manera física y a través de Change.org; y en 2016 continuó el ‘baile’ en torno al quid de la cuestión, esto es, qué administración debía hacerse cargo de la financiación de las obras del enlace. En septiembre de 2017, una proposición no de ley de Unidas Podemos y PSOE en el Congreso instaba al Gobierno de la nación a atender la reivindicación de Rivas. El 1 de diciembre de ese año, los partidos del Gobierno de Rivas (IU-Equo-Somos Rivas y Rivas Puede), junto al PSOE, protagonizaron un encierro nocturno en el Consistorio para reclamar el acceso a la M-50.

 

Encierro en el Ayuntamiento de Rivas para pedir el enlace, el 1 de diciembre de 2017 (foto: Diario de Rivas)

 

En 2018, entretanto, Rivas Vaciamadrid presentó un estudio de tráfico previo al proyecto de trazado y acometió las obras necesarias en los viales interiores de la ciudad para prepararlas de cara a las obras del futuro enlace. Sin embargo, tal y como avirtió la PlaciRivas, En 2019, el Consistorio financió el proyecto final de trazado del acceso, que en enero de 2020 fue presentado en el Ministerio de Fomento —actual Transportes—, obteniendo la aprobación técnica.

Con los ‘deberes’ previos hechos, quedaba, sin embargo, determinar la financiación de las obras. El Ayuntamiento de Rivas solicitó en varias ocasiones a la Comunidad de Madrid que aportara financiación para el acceso, aunque sin éxito. La Asamblea de Madrid aprobó este mismo mes de noviembre una Proposición No de Ley, con el voto en contra del PP y la abstención de Ciudadanos, instar al Gobierno regional a suscribir un convenio ‘a tres’ con el Ministerio de Transportes y el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid donde se determine la financiación que corresponde a cada administración.

 

M-50 a su paso por Rivas

M-50 a su paso por Rivas (©Diario de Rivas)

 

Por fin, el 25 de noviembre de 2020, la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados aprobó elevar la partida inicial de 1 millón de euros que había consignado el Gobierno en el proyecto de cuentas estatales para 2021 a seis millones. Así quedaba estipulado en la enmienda 3.683, que fue transaccionada por Más País con el PSOE y Unidas Podemos para que fuera el Estado quien transfiriera la cantidad al Ayuntamiento de Rivas, administración que licitará la obra. Atrás quedaron varias jornadas maratonianas de contactos parlamentarios con el resto de los partidos y de reuniones del alcalde de Rivas, Pedro del Cura, y otros miembros del Gobierno y de la Corporación Municipal con representantes de todos los signos políticos para lograr el apoyo de la práctica totalidad de los grupos presentes en la Cámara Baja, con la única abstención de ERC, y sin ningún voto en contra. Un amplio consenso político que sirvió para respaldar, una vez más, esta demanda ciudadana de Rivas Vaciamadrid.

Después, en 2021, los técnicos del Ministerio solicitarían nuevas modificaciones del proyecto de ejecución, cuyo coste estimado ascendió, para la primera fase, a 8 millones de euros, en lugar de los 6,4 previstos inicialmente. De esta forma, el presupuesto asignado por el Ministerio de Transportes —que no se transferiría a las arcas municipales hasta finales de 2021— se había quedado corto. Durante la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2022, y después de que tanto PP como otros partidos plantearan un incremento de la partida vía enmiendas, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid y el Ministerio optaron por una solución más ágil: un convenio que garantizase la financiación estatal de la diferencia entre esos 6,4 millones y el importe final por el que se adjudiquen las obras.

Ya solo faltaba la aprobación definitiva por parte de la Dirección General de Carreteras, «la última firma». Llegó justo antes de Navidad. Y este jueves, finalmente, y tras comenzar el proceso de licitación con la publicación del anuncio hace algunas semanas —lo que permite ahora acortar los plazos de presentación de ofertas por parte de las empresas, para que las obras comiencen cuanto antes—, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid dio luz verde al proceso de contratación de los trabajos. Las obras del enlace de Rivas Vaciamadrid con la M-50 arrancarán, ahora sí, en 2022.

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