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Domingo Muñoz, presidente de Asempymer

Domingo Muñoz, presidente de Asempymer (©Planeta Rivas)

Planeta Rivas entrevista a Domingo Muñoz, presidente de la Asociación de Empresas Pequeñas y Medianas de Rivas Vaciamadrid (Asempymer), para analizar la situación de las empresas del municipio y la economía de la ciudad y de la comarca.

¿Qué es Asempymer?
Es la asociación de pequeños y medianos empresarios de Rivas; estamos muy centrados en el polígono industrial desde hace 27 años. Asempymer nace con vocación de ayudar al empresario en todo lo que tiene que ver con las relaciones institucionales y con la relación entre ellos, de tal manera que, en estos momentos, tenemos una plataforma de asesoría a la que se puede acceder desde nuestra página web. En esta página se puede encontrar información de carácter legal, información institucional e, incluso, la tramitación de aquellas subvenciones que se planteen en cada momento.

¿Cuántos socios tiene Asempymer?
Ahora mismo, 140. Hemos llegado a ser bastantes más, pero el mundo de la empresa también trata de reducir costes, de tal manera que hay una gran cantidad de empresarios que toman la decisión de no seguir pagando cuotas y nosotros tenemos la mala costumbre de dar de baja al que no paga las cuotas. En todo caso, creo que el mundo empresarial se equivoca en ese sentido, porque, en la medida en la que seamos fuertes, seremos capaces de que se nos escuche mejor.

¿Cuál es la relación de Asempymer y de los empresarios con las instituciones?
Hemos tenido una cierta relación de amor y de odio. De amor, porque siempre hemos trabajado bien y colaborado con los grandes proyectos en los que este municipio se ha visto involucrado en los últimos 20 años. Desde la puesta en marcha de la ampliación del polígono industrial a la adecuación del polígono Santa Ana o la incorporación de matizaciones al Plan General de Ordenación Urbana. Y hablaba también de odio, porque es muy difícil relacionarse con la institución, ya que no siempre se tienen los mismos intereses. Pero, en todo caso, con el gobierno municipal no tenemos una mala relación.

¿Cuál es la situación de las pymes en Rivas?
Las pymes de Rivas tienen una gran ventaja, que es la capacidad de soportar las situaciones de crisis. La última ha sido muy dura y el sector ha sido capaz de aguantar y de aguantar bien. Por supuesto, metiéndole horas y esfuerzo, y aprendiendo a sobrevivir a los bancos, porque el gran dilema de nuestra economía es la relación con la banca, que tiende a apretar tantísimo, que hace casi imposible sobrevivir. En cualquier caso, es un sector que ha aguantado bien.

Al hablar de la última crisis, ¿la da por pasada en Rivas?
En Rivas, sí. Se ha superado esa etapa. ¿En qué momento estamos? En el de superar dificultades y mejorar los ratios de productividad que tenemos y, sobre todo, fundamentalmente, la puesta al día. Tenemos que mejorar nuestra infraestructura. Me refiero en que en el polígono, en nuestro polo económico, no hemos invertido absolutamente nada desde hace doce años. Y, aunque somos gente que cuidamos las cosas, el polígono necesita otro lavado de cara y, posiblemente, otra pintura adecuada. La última inversión en el polígono la hicimos al cincuenta por ciento los empresarios y el Ayuntamiento. Es hora de que el Ayuntamiento ponga el cien por cien; es una demanda casi tan vieja como yo. En general, tenemos un parque empresarial que está bien, pero que esté bien no significa que no tenga que mejorarse, porque puede llegar a morirse de éxito. Pensar que, de alguna manera, todo está bien y que no hay que mejorar no es verdad; siempre hay algo que mejorar. Por ejemplo, antes la mayor parte de la población de Rivas no salía por el polígono; hoy en día, las dos arterias más importantes del polígono industrial, tanto del polígono de Santa Ana, como del H2Ocio, son dos columnas vertebrales de salida de la ciudad. Y eso no pasaba antes; teníamos un polígono más tranquilo. Entre esas dos salidas, sale el 70 por ciento de los ciudadanos de Rivas, y eso colapsa bastante la ciudad. Este municipio tiene un gran problema, que es que no tenemos salida a la M-50.

Hablando de la M-50, junto a esta arteria está proyectado un nuevo polígono. ¿Sería parte de la solución de los problemas de la ciudad?
La solución lleva siendo durante casi quince años la salida a la M-50, como llevamos reivindicando desde entonces. Es más, nosotros, como asociación, pagamos una campaña para pedir esa salida cuando era ministro Álvarez Cascos. Es una reivindicación vieja, al margen de si es necesario otro polígono. En mi opinión, creo que Rivas está situado estratégicamente muy bien, y el pinchazo con la M-50 puede conllevar la potenciación de otro polígono industrial estratégico. Generar puestos de trabajo que hagan que los ciudadanos de un municipio tengan más cerca su empleo, nunca está mal. A eso nunca le pondremos ninguna pega. Lo que sí entendemos es que hay que terminar una casa antes de empezar la otra; aquí todavía hay espacio y lugar para el crecimiento industrial.

Ahora se está impulsando el desarrollo del eje de la A-3, también a nivel económico.
Yo, como presidente de Asempymer, soy uno de los cuatro firmantes de ese acuerdo hace cuatro años. Esto no fue ayer; fue firmado por las asociaciones de empresarios de Rivas (Asempymer), de Arganda (Asearco), el alcalde de Arganda y el alcalde de Rivas.  ¿Qué ha pasado? Dos cosas importantes. La primera, que los políticos, días antes de unas elecciones, corren y, días después, salen corriendo. El impulso al Sureste está costando y hay muchas razones. Una, que es importante, es que la comunidad autónoma debe mirar un poco al Sureste y darnos el mismo trato que se le ha dado al Corredor del Henares. La crisis aquí ha tenido un impacto tremendo. Estamos hablando de que, mientras en Rivas el impacto ha estado en torno al tres o cuatro por ciento, en Arganda es posible que se haya superado el cuarenta por ciento. En pueblos pequeños como Villarejo, Fuentidueña, Tielmes, Chinchón, Villar del Olmo, etcétera, el impacto es hasta difícil de medir, porque se ha solapado con muchas más cosas. Por tanto, el Sureste no es que necesite un impulso, sino que necesita que se le tenga en cuenta. Las dificultades para que esto sea así son, fundamentalmente, políticas. Hay un error por parte de los actores principales que, por este orden, son: la comunidad autónoma y los ayuntamientos de Rivas y Arganda, aunque estos últimos han hecho un esfuerzo de análisis y puesta al día de las necesidades muy grande. El problema político se llama que los grandes ayuntamientos de esta zona son de izquierdas y la comunidad es de lo que es; eso está conllevando enfrentamientos, algunos de ellos tremendamente infantiles. Por lo tanto, para el impulso del Sureste, deberíamos dejar atrás el ‘quítate tú que me pongo yo’ y, a día de hoy, esto no es así.

¿Hace falta más unidad?
Yo diría que, más que unidad, es necesario el sentido común. Estamos teniendo reuniones muy importantes en las que estamos planteando que hay que dejarse de sectarismos e intentar que esto camine. Para eso, la comunidad autónoma debe tomarse en serio el Sureste, y para eso tenemos que ser fuertes. No se lo va a tomar en serio si seguimos con la guerra guerrillas; si nos sentamos y analizamos qué necesitamos, podemos caminar.

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