Aída Castillejo, alcaldesa de Rivas: «Iniciaremos otro proyecto de vivienda pública este mismo curso»

por | Sep 15, 2025

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Aída Castillejo (Madrid, 1985) comienza el curso con numerosos proyectos en marcha, con un nuevo mapa de transporte público en el horizonte y con las aportaciones de la ciudadanía al Avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) sobre la mesa. Como cada mes de septiembre, Diario de Rivas charla largo y tendido con la alcaldesa de Rivas Vaciamadrid para repasar las principales cuestiones que atañen a la ciudad.

Hace pocos meses ha presentado el Avance del Plan General de Ordenación Urbana de Rivas Vaciamadrid. Una vez concluido el período de aportaciones, ¿cuántas han recibido?

Tenemos varios cientos de aportaciones, aunque hay algunas que se repiten mucho. Aun así, el avance viene del proceso ‘Rivas, párate a pensar’, con sus más de 600 propuestas que ya eran aportaciones vecinales. La Concejalía de Urbanismo está ahora estudiando estas nuevas aportaciones y garantizando que todas tengan respuesta, y además haremos una dación de cuentas en el Pleno también, para que todo el mundo sepa qué es lo que nos han trasladado los vecinos y vecinas. Yo quiero agradecer el trabajo de los vecinos, que no es fácil, respondiendo a la invitación del Gobierno a esa participación. Queremos que este Plan General siga siendo participado, y por eso también lo llevamos a todas las asambleas de barrio y el Consejo de Ciudad, donde ya pudimos debatir con algunos vecinos y vecinas sobre cuestiones que ahora nos llegan como aportaciones. Mantenemos el compromiso de que cualquier cosa que vaya a suceder en el entorno donde ellos viven, será revisada con ellos y con ellas. Una de las cosas que más les preocupaba, y es completamente entendible, es que donde ahora hay una parcela vacía, de pronto vayan a construirse viviendas en altura, que de pronto cambie la fisonomía de una zona. Eso no va a suceder. Vamos a lo que nos marcó el ‘Párate a pensar’, donde la ciudadanía dijo que quería volver al modelo de Covibar, con edificios de baja altura, que posibiliten el acceso a la vivienda pero también tener servicios en la zona, con bajos comerciales. En zonas en las que ahora no tienen ningún servicio cerca, esas viviendas harán posible también que esos bajos comerciales den vida a barrios que ahora están condenados a desplazarse hasta para tomarse un café o comprar el pan. Esta alternativa viene a solucionar esas dos cuestiones: la necesidad de acceso a la vivienda, con la puesta a disposición de la EMV de esas parcelas para que desarrolle y gestione nuevas promociones; y por otro lado, dar servicios al barrio. En todo caso, todo será acompañado de la participación de los vecinos y vecinas. 

Algunas aportaciones que se han hecho públicas piden dotaciones donde el nuevo PGOU prevé viviendas…

La vivienda, las zonas verdes y las dotaciones están garantizadas en nuestro avance del Plan General de Ordenación Urbana: en eso se traduce este cierre de nuestra ciudad. Una vez garantizado el acceso a las dotaciones, hay que seguir garantizando los otros dos ejes: la vivienda y las zonas verdes.

Nuevos usos para el Cristo de Rivas y La Fortuna
Nuevos usos para el Cristo de Rivas y La Fortuna (fuente: avance del PGOU de Rivas)

A la hora de abordar las aportaciones al avance del PGOU, ¿hay alguna línea roja? Por ejemplo, ¿podrían plantearse la construcción de viviendas en el Mirador Sur?

Esos terrenos están vinculados a un consorcio con la Comunidad de Madrid que está en proceso de disolución, en el que se marcaba que en ese espacio sucedería lo marcado en el Plan General de Ordenación Urbana: esto es, muchos árboles y un gran espacio dotacional. Todo lo demás tiene que ver con la renaturalización de la ciudad. En la pandemia aprendimos que necesitábamos más espacios verdes, en el contexto de lucha contra el cambio climático, que es una realidad, y en la que las ciudades tenemos que ser quienes demos más pasos. Detrás del Miguel Ríos no habrá casas: habrá muchos más arbolitos para nuestros vecinos y nuestras vecinas, y habrá casas en otro lugar, porque, insisto, queremos seguir garantizando el acceso a la vivienda en nuestra ciudad.

En la zona del Cristo de Rivas, ¿están abiertos a algún cambio respecto a lo planteado en el avance?

Estamos abiertos a considerar todas y cada una de las aportaciones: es justo lo que estamos haciendo en este momento. El avance del plan no va tan al detalle como algunos vecinos creen, pero todas estas cuestiones las trataremos con ellos y ellas. Por eso les pedíamos que plantearan sus aportaciones y sugerencias, porque nos van a facilitar los siguientes pasos. De esta manera, el urbanismo se transforma en una herramienta de justicia social: hablando con los vecinos y con las vecinas, que saben perfectamente cuáles son las realidades que tenemos en nuestra ciudad y cómo nos enfrentamos a ellas.

Aída Castillejo, alcaldesa de Rivas (foto: Diario de Rivas)
Aída Castillejo, alcaldesa de Rivas (foto: Diario de Rivas)

Respecto a la vivienda, en los últimos meses los tribunales han dictado dos sentencias contradictorias: una que obliga al Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid a otorgar licencia para una promoción de Jarama en el Cristo de Rivas, y otra que avalaba que el Consistorio no conceda más permisos de obra hasta que no se garanticen los servicios. ¿Cómo valora esto?

En realidad, las sentencias no son contradictorias. El problema de la primera es que no entra en el fondo de la cuestión. Son los equipos técnicos de Urbanismo quienes valoran si se puede otorgar o no una licencia. En esa primera sentencia el juez no entra a valorar el motivo por el que no se puede dar, y la segunda viene a darnos la razón con una frase lapidaria, cuando habla de poner en riesgo a las personas. Y esto es lo que veníamos diciendo desde el Ayuntamiento: hay cuestiones que tienen que ver con las infraestructuras necesarias para que ahí vivan personas. Eso es, sencillamente, lo que venimos pidiendo desde el Ayuntamiento: que quien es el responsable de la ejecución de estas infraestructuras las materialice. Y están tardando mucho más de lo que debería: por ejemplo, el tanque de tormentas sigue ahí y el Ayuntamiento tiene que actuar en no pocas ocasiones en esa zona sin ser responsables de su mantenimiento. Lo que pedimos es que quien es responsable de la ejecución de esas infraestructuras garantice que estén terminadas antes de que vengan los vecinos y las vecinas, precisamente para que, como dice la sentencia, no suponga un riesgo para esas personas. Estamos hablando de la construcción de viviendas en las que van a vivir personas. ¿A quién se le ocurriría dar una licencia de una vivienda sabiendo que puede haber riesgo para las personas?

Cartel de la cooperativa Beltenebros, junto a las obras de las viviendas de Entremares, en el Cristo de Rivas
Cartel de la cooperativa Beltenebros, junto a las obras de las viviendas de Entremares, en el Cristo de Rivas

¿Esto incluye también a la cooperativa Beltenebros, que viene reclamando también su licencia para un edificio colindante a otro que ya se está construyendo?

Hay que recordar que hay otro proceso judicial abierto, después de que el Canal de Isabel II nos trasladara que un documento presentado para solicitar algunas licencias no era suyo. Nosotros lo que hicimos fue ponerlo a disposición del juez, porque temíamos que pudiera haber una falsedad documental. El problema tiene que ver con el sector, no es particular de ninguna cooperativa, sino que está relacionado con los colectores. El Canal de Isabel II ya decía que ese colector no daba para una vivienda más. Y con esa información, ¿que técnico de Urbanismo va a firmar que haya más viviendas? Estamos esperando que haya una declaración del juez que nos diga si ese documento es falso, si es verídico, y a partir de ahí proceder como nos diga el juez: acataremos la sentencia, como no puede ser de otra manera. 

Independientemente de ese fallo judicial pendiente, entonces, ¿la licencia dependerá de que los colectores estén ejecutados?

El colector es una infraestructura que tiene que hacer quien ejecuta las obras, es decir, Jarama, la Junta de Compensación del Cristo de Rivas. Y debe terminarlo antes que las viviendas, para que los nuevos habitantes puedan tirar de la cisterna y abrir el grifo.

¿Cómo van los trámites para entregar las 83 viviendas de la EMV que se han sorteado?

La Comunidad de Madrid tiene hasta tres meses para realizar los trámites necesarios para entregarlas; esperemos que acorte plazos y podamos entregarlas cuanto antes. Lo que vamos a hacer, una vez sorteadas las viviendas, es ir adelantando algunas cuestiones, como por ejemplo que los vecinos y vecinas adjudicatarias elijan su casa, la revisión de las viviendas ante posibles desperfectos, e incluso que los inquilinos puedan medir para planificar dónde colocar los muebles y, en definitiva, soñar con esa casa que por fin se hace realidad. Lo estamos viviendo con muchísima ilusión, porque somos conscientes del problema de acceso a la vivienda que tenemos en nuestra ciudad y en todo el país, y estamos aportando nuestro granito de arena.

Aída Castillejo, alcaldesa de Rivas (foto: Diario de Rivas)
Aída Castillejo, alcaldesa de Rivas (foto: Diario de Rivas)

Esas 83 viviendas, con todo, son insuficientes y muchas personas que habían optado a esas viviendas quedaron fuera. El Ayuntamiento de Rivas ha anunciado un nuevo plan. ¿Qué plazos hay para poder sacar adelante nuevas promociones de vivienda?

Yo creo que este dato es importante: más de 500 viviendas es un paquete importante para un ayuntamiento de nuestras características. Es un esfuerzo económico que hacemos cada uno de los vecinos y de las vecinas. Un 10% del parque de viviendas de Rivas es propiedad de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV). Esto pasa en muy poquitas ciudades. En Rivas no ha habido negocio con la vivienda, precisamente gracias a la figura de la EMV, que tiene muy claro cuál es su objetivo: garantizar vivienda asequible para nuestros vecinos y para nuestras vecinas, y lo seguirá haciendo con las más de 500 viviendas que vendrán después de esta tanda de 83 viviendas. 

¿Cuándo podremos ver otro proceso abierto para que las personas interesadas puedan optar a nuevas viviendas?

La idea es iniciar otro proyecto de vivienda pública en este curso que iniciamos ahora. Si este Ayuntamiento, siendo la administración más pequeña, es capaz de construir esas más de 500 viviendas que no podrá hacer la Comunidad de Madrid, que es la responsable en materia de vivienda, y que no podrá hacer el estado, con un Ministerio de Vivienda, es necesario que los demás muevan ficha. Necesitamos que todas y cada una de las administraciones pongan encima de la mesa las herramientas de las que disponen para garantizar el acceso a la vivienda en nuestra ciudad. Ya no caben más vendas en los ojos: lo que cabe es hacer vivienda pública y asequible, que es lo que necesitan nuestras ciudades y nuestros municipios.

Construcción de 83 viviendas de la EMV en el barrio del Pinar
Construcción de 83 viviendas de la EMV en el barrio del Pinar, el pasado mes de mayo (foto: Diario de Rivas)

La Comunidad de Madrid anunció hace algunos años viviendas del Plan Vive en dos parcelas de Rivas. ¿Saben algo de estos planes?

El Plan Vive en esta ciudad es una noticia que saca la Comunidad de Madrid cada cuatro años, aproximadamente en abril, por lo que sea. Podemos ir a ver la parcela del Plan Vive en Rivas: no es que no esté la primera piedra y se hayan retrasado las obras; es que no existe. Y tenemos otros ejemplos en municipios cercanos, como Alcorcón, donde los vecinos adjudicatarios están mostrando cómo se están construyendo las viviendas del Plan Vive. Lo que sí tenemos es ese acuerdo con la Agencia de Vivienda Social (AVS) para la construcción de esas 136 viviendas sociales…

Esa noticia causó revuelo en el barrio de La Luna, donde se van a levantar esas viviendas.

Creo que en su día quedó bastante claro, pero insisto: estamos hablando de personas con problemas de acceso a la vivienda por su renta. No estamos hablando de realojos. El plan de realojos de Cañada tiene otro tracto, otro sentido, y un objetivo claro marcado por este Ayuntamiento: no todos los realojos de Cañada serán en nuestra ciudad. Claro que ha habido, hay y habrá realojos de Cañada en Rivas, por una cuestión de arraigo. Hay familias de Cañada que llevan tiempo en nuestras AFAs, en nuestros foros, participando de la vida de esta ciudad, y por lo tanto serán realojadas aquí. Pero esta ciudad no puede soportar todos y cada uno de los realojos. Y desde luego el acuerdo que tenemos con la AVS, por el cual nos felicitamos, es que esas viviendas no sean para realojos: darán respuesta a otro perfil de población del que no nos podemos olvidar, que es quien tiene problemas de acceso a la vivienda debido a su renta. Esperamos que este acuerdo se materialice cuanto antes y firmemos el convenio que garantice que una parte de esas viviendas sean para ripenses.

En lo tocante a los realojos de Cañada Real, el Ayuntamiento ha informado de varias dificultades en los últimos meses. ¿Cómo se están afrontando esos problemas y qué ritmo llevan con los realojos?

Hay formas y formas de afrontar los realojos. Hay quien ha empezado por una calle, realojando un número tras otro, y en Rivas decidimos que íbamos a priorizar a las familias más vulnerables, con peques, con personas dependientes, para que fueran las primeras en salir de allí. Sí, los realojos están yendo más despacio de lo que nos gustaría, y precisamente por eso propusimos crear un consorcio de varias administraciones para agilizarlos. Está siendo más lento porque cada administración tiene un proceso: algunas tienen que licitar, otras compran las viviendas directamente… y, si hubiera un consorcio, esos trámites se agilizarán. En todo caso, volvemos a lo que hemos dicho siempre: es un proceso que hay que afrontar con muchísima responsabilidad y sensibilidad a la hora de acompañar a esas familias. Para las que se quedan en Rivas es más sencillo, porque conocen el espacio perfectamente. Pero para las que se van es más complicado. Por ejemplo, hay realojos que hemos frenado hasta que terminara el curso escolar para no sacar a algún peque de su cole a mitad de curso. O hemos esperado por consejo de nuestras trabajadoras sociales a que se solventara alguna situación y hemos acompañado a la familia a empadronarse en el nuevo municipio, a escolarizar, solicitar el nuevo centro de salud… Es fundamental que estos primeros realojos salgan bien para que se lo cuenten a los vecinos y las vecinas que solo conocen la realidad de Cañada: que sepan que hay otra realidad y que es posible esa otra realidad. Los esfuerzos del Ayuntamiento están en eso y en acompañar a todas esas familias que han denunciado que de alguna forma se les está forzando a que rechacen esos realojos. Rechazar un realojo implica que en 10 años no se puede optar a otro realojo. Y la realidad de Cañada es muy clara, está en el Pacto Regional, y es que se va a desmantelar y a recuperar como un entorno natural. ¿Qué va a pasar con esos niños y con esas niñas, que tienen los mismos derechos que los niños y niñas que no viven en Cañada? Por eso defendemos a las familias que denuncian esas presiones: todo nuestro acompañamiento para ellas, y toda la condena a quienes intentan aprovecharse de la situación de las familias para, dicen, garantizar derechos sobre el suelo de Cañada. Esos derechos no existen.

Varias entidades han pedido, precisamente, transformar Cañada en suelo urbano.

Me sorprende un poco porque, cuando empezamos a hablar de realojos, decían que les estábamos forzando a marcharse por un pelotazo urbanístico, pero siempre dijimos que ahí no se iban a construir casas, sino recuperar esa zona verde para Covibar y para el resto de la ciudad. Además, esta ciudad no es amiga de la infancia porque suene muy naif, sino por defender sus derechos. Yo insisto: lo que va en Cañada no es una operación urbanística, sino lo que marca el pacto regional. Somos la única administración que tiene una mesa abierta con todas las entidades de Cañada y a pesar de que el recorrido sea largo, lo importante es que existe la financiación, que tenemos un calendario que habla del 2034 para lo que tiene que ver con lo urbanístico y de 2034 a 2036 para la recuperación de ese espacio natural para nuestra ciudad. 

Edificaciones construidas en Cañada Real, a su paso por Rivas Vaciamadrid
Edificaciones construidas en Cañada Real, a su paso por Rivas Vaciamadrid (foto: Diario de Rivas)

Estamos a comienzos de curso y, como todos los años, toca hablar de infraestructuras educativas en nuestra ciudad, de obras de verano en los colegios…

Lo primero es dar la bienvenida a este nuevo curso a todo nuestro alumnado, que son los protagonistas de la educación; por supuesto al profesorado, y a las familias. Y por deformación profesional, no me quito de la cabeza a las maestras de Infantil, que son quienes acogen en muchos casos esa primera vez, ese primer contacto con la escuela: les mando todo el cariño a ellas y a esas familias que también dejan a sus peques en la escuelita o en el cole por primera vez. Recordarles que septiembre pasa y que por delante hay un curso maravilloso. Y en cuanto a las infraestructuras educativas, agradezco el esfuerzo de la Concejalía de Educación y sobre todo la Concejalía de Mantenimiento porque el trabajazo de este verano, del que a veces no somos conscientes: aulas pintadas, baños cambiados, verjas, pero detrás de eso hay personas echando el resto para cuando lleguen los peques el primer día. Todo el mundo entiende que cuando ejecutas una obra se te puede ir de plazo un tiempo prudencial: si haces obra en el baño de tu casa y te dicen que serán dos semanas, suelen terminar siendo dos y media o tres. Las obras son horribles y generan molestias, pero todo el mundo puede entender un retraso asumible y merece la pena el resultado final. Lo que no se puede entender son cosas sangrantes como La Luna: un centro escolar que lleva 8 años inacabado, en los que han sido incapaces de dotarlo de sus propios requisitos mínimos, como el gimnasio. Un centro que fue un ejemplo de colaboración institucional, el único que ese curso pudo inaugurar la Comunidad de Madrid, precisamente porque llegamos a un acuerdo y fue el Ayuntamiento el que adelantó la financiación y el que ejecutó la obra; y encantadas de hacerlo. Entiendo que la Comunidad de Madrid tiene muchos municipios de los que hacerse cargo y que los presupuestos no son infinitos. Y yo tengo la capacidad, fruto también del esfuerzo de todos los compañeros y compañeras que han pasado por la Concejalía de Hacienda, de poder adelantar esa financiación, y así lo hicimos, y después pactamos su devolución. Y así tuvimos un nuevo centro escolar. Pero cuando intentamos después hacer lo mismo con la segunda fase, la Comunidad dijo que no se iban a acortar los plazos, y han pasado ocho años. El Ayuntamiento se ha vuelto a ofrecer para hacer ese gimnasio. La respuesta de la comunidad siempre ha sido que no, y la realidad es que ocho años después no es que falte el gimnasio, es que hay dos personas trabajando. No es un poco de retraso, es que estamos hablando de ocho años. Los peques del Mercedes Vera empezaron en barracones en el Dulce Chacón. Por cierto, unos barracones que siguen allí todavía ocupando un espacio en ese colegio, y que la Consejería no retira a pesar de que se lo hemos solicitado, muestra de su dejadez con la educación pública. Pero es que además los peques de Primaria siguen sin su baño. La rampa de El Parque, uno de nuestros coles de escolarización preferente de motóricos: ¿nadie ha pasado a verla? ¿Han pensado que en ese entorno hay niños y niñas? Algunas cuestiones son de sentido común y otras, de capacidad de llegar a acuerdos: si lo hicimos con la primera fase de La Luna, ¿por qué no con el gimnasio?

La Comunidad dijo que la negativa tiene que ver con el asunto de la cocina, que el Ayuntamiento de Rivas Vaciamafrid construyó sin que estuviera en el proyecto inicial. El coste lo terminó asumiendo el Consistorio tras un conflicto con la Comunidad, que insistió en que fue una mejora unilateral del Ayuntamiento.

Incluso entrando en esos detalles, si el problema es el pago de la cocina de La Luna, que fue una mejora, este Ayuntamiento asume orgullosamente el pago de la cocina de ese centro educativo y de cualquier otro, pero hagamos que los centros educativos abran en las mejores condiciones posibles. El Mercedes Vera todavía está esperando la suya. Todo el mundo entiende un retraso de tres semanas y se pide disculpas, y se intenta hacer más rápido, pero son cosas comprensibles. Lo que no es comprensible es un retraso de 8 años para hacer un gimnasio: eso solo se justifica por la dejadez de la Comunidad de Madrid.

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Continuando con plazos, este año, la Comunidad de Madrid ha indicado que el centro de salud del barrio de La Luna probablemente no estará terminado en 2027.

En 2019, hace seis años, la Comunidad de Madrid ya firmó con este Ayuntamiento un acuerdo en el que establecía la necesidad urgente de esa infraestructura sanitaria en nuestra ciudad. Son más de 25.000 vecinos y vecinas de Rivas sin un centro de salud en su barrio. De nuevo el Ayuntamiento ha ofrecido adelantar la financiación de las obras, porque entendemos desde la lealtad institucional que los presupuestos no son infinitos, y otra negativa por el mismo motivo: que no se van a acortar los plazos. Si hubiéramos empezado a ejecutarlo en ese 2019 o en 2020, siendo realistas con los plazos y los trámites burocráticos de las administraciones públicas, ese centro de salud ya sería una realidad hace mucho tiempo. Y no tendría que estar la Plataforma de la Sanidad Pública plantando flores en una parcela vacía, porque ya tendríamos un centro de salud. Lo que tenemos ahora son todos los centros de la ciudad saturados debido a la necesidad de ese cuarto centro de salud. Yo no sé cuántas veces hemos ofrecido ese acuerdo, a cuántos consejeros y consejeras, pero en todo caso sigue encima de la mesa. Yo estoy deseando que un día la Consejería de Sanidad diga que acepta. Y no pasa nada: todos los que estamos en una administración pública sabemos que hay cuestiones que por motivos presupuestarios tienes que dejar para otro momento y hay que priorizar. Lo que no se entiende es que haya una administración que esté facilitándote el adelanto de esa financiación y la respuesta sea ‘no’. No es una cuestión de medallas: yo les garantizo a los consejeros y consejeras que son ellos y ellas quienes lo van a inaugurar. Si de lo que se trata es de que un servicio básico y esencial como la sanidad pública esté garantizado en nuestra ciudad. ¿Nos ponemos manos a la obra o seguimos diciendo que no porque se trata de Rivas? Porque eso es lo que parece.

Jardín de papel para reclamar el cuarto centro de salud (foto: Aída Castillejo)
Jardín de papel para reclamar el cuarto centro de salud (foto: Aída Castillejo)

Acaba de publicarse el nuevo mapa concesional de autobuses. Desde el Ayuntamiento de Rivas valoran positivamente los cambios pero también plantean mejoras…

Nos alegra que, por ejemplo, se hayan corregido algunas cuestiones y se hayan trazado tres líneas urbanas, como reclamábamos, pero necesitamos frecuencias de 10 minutos para que sean útiles. Nadie va a esperar 20 minutos un autobús para moverse por Rivas, porque en 20 minutos cruzas la ciudad dos veces. La frecuencia tiene que ver con facilitar que el autobús sea una alternativa real para los vecinos y para las vecinas, y 20 minutos no lo son, preguntes a quien preguntes. ¿Quién esperaría 20 minutos un autobús sabiendo que en la comodidad de su coche tarda 8 o 12 minutos? Si tardan 10 minutos, cuando pierdes uno, sabes que la espera termina enseguida; no tienes que pensar dónde aparcar; los adolescentes ganan autonomía al utilizarlo también… Pero con 20 minutos de frecuencia no lo consideras una opción. Por otro lado, no entendemos muy bien algunos trazados, que parecen pequeños detalles pero que para muchos vecinos y vecinas son una cuestión fundamental. Todo eso tenemos que verlo con el Consorcio y estoy convencida de que lo entenderán, como entendieron que el 330, el autobús del hospital, no podía parar solo en el pueblo y obligar a todo el resto de la ciudad a desplazarse allí para ir al hospital.

Este año se ha ampliado el servicio municipal ‘En bus al cole’. ¿Es sostenible que siga siendo gratuito para las familias que lo utilizan?

Esta ciudad es un claro ejemplo de que los servicios públicos son sostenibles y además generan igualdad de oportunidades y alternativas para algunos de los retos que afrontamos como ciudades. Si piensas todo eso en términos de movilidad, ‘En bus al cole’ es un buen ejemplo de cómo hacer más sostenible la movilidad en los entornos escolares, hacerlos más seguros y además ganar tiempo por las mañanas para las familias. En este caso, nosotras empezamos con un proyecto piloto. Hay quienes se han empeñado sistemáticamente en preguntar cuándo y cuánto van a empezar a cobrar a las familias: ni que lo más importante de este servicio fuera eso. Efectivamente había una necesidad que iba a tener demanda, que fue en aumento y ‘En bus al cole’ llega ya a todos los centros educativos de Rivas. Esto tiene que ver con cómo abordamos determinados retos como ciudad, en este caso sacando de media 700 coches de nuestros centros educativos.

Acaban de ampliar de nuevo BicinRivas. ¿Cómo valoran estas primeras semanas del nuevo servicio?

Los datos de uso de BicinRivas nos han desbordado: en apenas dos meses, más de 120.000 usos, una barbaridad. La media es de unos 4.000 usos al día, pero algunos hemos superado los 5.000. Además, está la intermodalidad: viendo dónde cogen las bicis y dónde van, hay mucha gente que va hasta el Metro en bici. Aquí se ve cómo el nuevo sistema de bicicletas cambia la forma de movernos y es otra alternativa más. ¿Es la única? No. ¿Vamos a obligar a la gente a que vaya en bicicleta? No. ¿Vamos a obligar a la gente a que deje el coche en su casa? No. ¿Vamos a obligar a la gente a que vaya en autobús? No. Vamos a dar opciones, alternativas, para que cada uno y cada una podamos elegir cómo movernos. Quien va a liderar el cambio, como siempre, es la gente joven. Desde luego, quien va a dar el cambio en esto, como siempre es la gente joven, que utilizan mucho BicinRivas; sin desmerecer a otros sectores de población que sabemos que también lo usan y que practican la intermodalidad para ir a trabajar. La juventud es quien se va a criar con un sistema nuevo de alternativas al coche y la respuesta que estamos teniendo es ese uso que ha superado nuestras expectativas, y que esperamos que mantengan después del instituto.

Con más bicis en las calles, ¿han pensado en potenciar la educación vial, especialmente para los usuarios más jóvenes?

Sí, de hecho ya se hizo. Cuando presentamos BicinRivas, llevamos un circuito de la Policía Local a eventos como la Fiesta de la Educación Pública o la de la Casa de Asociaciones, donde se nos decía cómo había que circular en bici y atraer a más personas que hicieran ese curso. Y también hemos canalizado iniciativas a través de la Concejalía de Juventud. Policía Local sigue además ofreciendo estos talleres y todas y cada una de las concejalías está muy involucrada: hemos lanzado por ejemplo una ruta en bici por las intervenciones artísticas que está desbordando también el número de personas inscritas. Cuando hay algo novedoso necesitamos un tiempo de adaptación, tanto de quienes vamos en coche como de quienes vamos en bicicleta, y no es sencillo, pero hay cosas que ayudan, como ser ciudad 30 y respetar el código de circulación desde la responsabilidad de cada uno. Y en un tiempo no muy lejano podemos acostumbrarnos todos a compartir la calzada, que ha sido hasta ahora espacio exclusivo del coche, con bicicletas, peatones y patinetes.

Aída Castillejo, junto a una estación de BicinRivas
Aída Castillejo, junto a una estación de BicinRivas (foto: Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid)

Este año se ha inaugurado la primera parte de la Fase 1 de la salida de Rivas a la M-50, pero quedan otras fases por ejecutar. ¿Cuáles son sus planes, cómo se van a financiar…?

El otro día en la Junta de Gobierno Local aprobamos el proyecto de la segunda parte de esta primera fase, y estamos ya también en paralelo desarrollando el proyecto de la segunda fase. Siento repetirme, pero la salida a la M-50 es una realidad en Rivas después de más de 20 años de ninguneo a esta ciudad. Llegamos a recibir una carta diciendo que eran los vecinos y las vecinas quienes tenían que pagarlo porque eran quienes la iban a usar, como si el resto de conexiones de la M-50 no las hubiera pagado el Gobierno central. La salida a la M-50 es una realidad por dos motivos: el primero, un gobierno de coalición, que la ha financiado. Asumir económicamente como Ayuntamiento esta obra habría supuesto renunciar a la nueva escuela de música o a la ampliación del centro de mayores El Parque, por poner sólo dos ejemplos de inversiones que sí son competencia de este Ayuntamiento. Y, segundo, es una realidad porque este Ayuntamiento se ha echado a la espalda una obra de esta magnitud, algo que no tiene precedentes. Sabíamos que íbamos a encontrar no pocas dificultades y de hecho esta segunda fase surge de la división en dos del proyecto, para apartar lo que más nos estaba retrasando y acelerar la otra que se pudiera abrir cuanto antes. Nos retrasaba todo lo que tenía que ver con las canalizaciones del Canal de Isabel, y la solución a eso es el proyecto que aprobamos el otro día en Junta de Gobierno y que permitirá esa segunda fase con la garantía de financiación del Ministerio de Transportes.

El Ayuntamiento de Rivas plantea varias demandas al Ministerio de Transportes. Por ejemplo, el carril bus VAO de la A-3 o el intercambiador Norte. ¿Se sabe algo de estas peticiones?

Planteamos alegaciones al proyecto de ampliación de la A-3, entre ellas, efectivamente, un carril bus, porque parece que también el Ministerio está yendo por ese camino y es lo que aconsejan los datos. Compartimos con el Gobierno que dar un carril más para el vehículo privado implicará que cada vez habrá más coches, y quien respira esos humos en este tramo es la ciudadanía de Rivas. Hay casas muy pegadas a la A-3, así que pedimos que el paso de esta autovía por zona urbana esté cubierto. Eso permitirá el paso hacia nuestro Parque Regional del Sureste y también pasarelas, en un encuentro con nuestro pulmón verde al otro lado de la A-3. Sabemos que están estudiando esas alegaciones y cuando tengamos la respuesta del Ministerio valoraremos y, en su caso, tocará volver a solicitarlas si es preciso. Rivas hasta ahora es el lugar en el que empieza el atasco de la A-3, y de lo que se trata es de que ese atasco desaparezca. Lo que no puede ser es que todo eso repercuta en peor calidad de vida para nosotros. 

El último balance trimestral de criminalidad refleja una subida de los delitos en Rivas de un 12,5% en el segundo trimestre del año. ¿Cómo van a abordar este asunto desde el Ayuntamiento?

En cuanto a los datos, seguimos dos puntos por debajo de la media de la Comunidad de Madrid, y ya los conocíamos antes de que se publicara el balance porque están muy focalizados en un período concreto. Tuvimos una oleada de robos en comercios y en viviendas, y los datos tienen que ver fundamentalmente con estos hechos, que además desembocaron en la detención de nueve personas. Pero esto no quiere decir bajo ningún concepto que no vayamos a tomar medidas. Queremos seguir siendo la ciudad segura que somos. El delegado del Gobierno y yo vamos a convocar una Junta Local de Seguridad para tratar esos datos y poner encima de la mesa una serie de medidas. Rivas ha aumentado su plantilla de Policía Local en 7 agentes el pasado mes de junio y en este próximo curso aumentaremos en 14 agentes más, y el puesto de la Guardia Civil de Rivas también va a crecer. También hemos puesto en marcha la campaña Comercios Seguros desde Policía Local. Pero es del todo frustrante que se detenga a personas que sistemáticamente vienen cometiendo los mismos delitos en nuestras ciudades y a los dos días vuelvan a estar cometiendo esos delitos porque vuelven a la calle. ¿Qué herramienta jurídica nos queda a los Ayuntamientos? Lo estamos estudiando para adoptar medidas novedosas, pero tengo que emplazar a la Junta Local de Seguridad. 

¿Alguna novedad respecto al Proyecto Horizonte, el cubrimiento de las vías del Metro a su paso por Rivas?

Si, estamos a punto de iniciar las calas, los estudios geotécnicos que se tienen que hacer. Estamos esperando a que Metro nos diga qué días y en qué horarios afecta menos al servicio. Y en unos meses tendremos ya el resultado, que nos dirá en qué situación está el terreno para ver cómo se puede elaborar el proyecto.

Hace poco el grupo católico Hakuna dio un concierto multitudinario en el auditorio Miguel Ríos. Al hilo de este evento, algunos se han referido a Rivas como ‘la ciudad sin Dios’. ¿Qué piensa la alcaldesa de Rivas al respecto?

Somos una ciudad con un reglamento de laicidad, que respetamos siempre. Ese reglamento lo que dice es que se tiene que tratar igual a cualquier persona, sea creyente de cualquier religión, o no lo sea. Y eso es lo que ha sucedido con Hakuna, que vino a Rivas, como ha venido Río Babel, por ejemplo, que también alquiló este espacio para su evento. Quizá es que hay a quien le interesa tacharnos de algo que no somos. Esta ciudad no discrimina por orientación religiosa y lo demostramos con cuestiones como estas. A quien no le guste el concierto, que no vaya, pero a quien sí ha tenido la posibilidad de venir y disfrutarlo, como por ejemplo a Río Babel, o como a las próximas fiestas del Partido Comunista, que también ha alquilado el mismo espacio para finales de mes. A ver si alguien nos acusa de discriminar a una religión, cuando lo que estamos haciendo es facilitar a esa religión que pueda celebrar su evento. Lo que sí somos es una ciudad con un reglamento de laicidad que la entiende precisamente como eso: el respeto y el igual trato a todo el mundo. Es tan sencillo como eso. 

¿Cuál es la hoja de ruta para los próximos meses? ¿Qué proyectos hay a corto plazo?

Voy a terminar como empezaba: hablando de servicios públicos. Si Rivas es una de las ciudades con mayor calidad de vida, y no lo dice una alcaldesa orgullosa de su ciudad, sino que lo dice el INE, es por nuestro servicio público. En breve, terminamos las obras del Federico García Lorca; hemos iniciado las de la nueva Escuela Municipal de Música Txema Cariñena; las del centro de día Concepción Arenal, que ofrece servicios para mayores y sobre todo para personas dependientes; y las de la ampliación del Centro de Mayores El Parque, abriendo el Cerpa a toda la población mayor. Y está Renatura, ese esfuerzo por reverdecer nuestra ciudad. Vamos a terminar el año con la entrega de esas 83 viviendas, y seguir impulsando más proyectos de vivienda pública. Y continuamos trabajando en el avance del Plan General, que nos va a decir cómo cerramos la ciudad. Ese cierre, lejos de significar que se acabó todo, implica que somos una ciudad con un proyecto de futuro que estamos construyendo entre todos y todas, con las aportaciones y sugerencias que están haciendo los vecinos ahora. Por lo tanto, iniciamos un curso muy ilusionante en el que vamos a sacar adelante muchas de esas obras que nos han costado mucho esfuerzo. Es verdad que las obras generan molestias, y aprovecho para pedir disculpas, pero pensemos en lo que viene después.

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