Aída Castillejo, alcaldesa de Rivas: «Necesitamos crecer, pero manteniendo nuestra calidad de vida»

por | Oct 14, 2026 | 0 Comentarios

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La vivienda, la movilidad o las infraestructuras y servicios son algunos de los asuntos del día a día que preocupan a la ciudadanía de Rivas Vaciamadrid. Como cada año, arrancamos el curso político con una entrevista en profundidad a la alcaldesa de la ciudad, Aída Castillejo.

Comenzamos con asuntos de vivienda. En el Pleno de septiembre, se aprobó, con los votos a favor de los grupos que integran el Gobierno (IU-MM-VE y PSOE), la limitación a suelo público de la posibilidad de aumentar la densificación de viviendas. ¿Por qué ha tomado esta medida el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid?

Primero, porque entendemos la vivienda como el principal problema que tenemos en nuestra ciudad, en nuestra comunidad, en nuestro país y posiblemente también en Europa. Y hemos estado estudiando muy detenidamente cuáles son los márgenes de maniobra que tenemos como ayuntamiento, que son pocos, pero alguno tenemos. Esta decisión parte de una certeza: y es que, cuando las promociones son públicas y son gestionadas por las administraciones públicas, vienen acompañadas de los servicios que necesitan los vecinos y vecinas que son nuevos. Esto lo aprendimos en el ‘Rivas, párate a pensar‘. ¿Queremos crecer? Sí. Necesitamos crecer para que nuestra gente joven, o ya no tan joven, pueda vivir en su ciudad. Pero eso no puede ir en detrimento de quienes ya viven aquí, y tampoco de quienes deciden venirse a vivir a Rivas por ser una ciudad de servicios, porque cuando vienen aquí se encuentran con que no tienen esos servicios. Esa garantía la ejerce nuestra Empresa Municipal de la Vivienda (EMV). Con las promociones privadas, sin embargo, tenemos todavía muchas cuestiones pendientes, sobre todo en los barrios de nueva creación, como por ejemplo el barrio de La Luna, con mucha urbanización por ejecutar: ahí están los tanques de tormentas, que deberían haber desaparecido hace mucho tiempo. Son cuestiones que tienen que ver también con la calidad de vida de los vecinos y de las vecinas. Como administración pública, debemos garantizar que, cuando vienen nuevas viviendas, cuentan con los servicios públicos que necesitan los vecinos y vecinas para mantener la misma calidad de vida que tenemos ahora en Rivas, que según el INE es una de las mayores de España. 

Les han acusado, por un lado, de bloquear con esta medida viviendas que iban a tener algún tipo de protección, aunque fueran impulsadas por promotoras privadas en el barrio de La Luna. Y, por otro lado, esos tanques de tormentas y esos servicios que están todavía a medias afectan a proyectos que sí están en marcha y que al estar en suelo público no van a tener esa limitación, ya sea nuevas promociones de la EMV o Cohabita Rivas.

Es legítimo querer construir vivienda, pero lo que tenemos que hacer las administraciones públicas es garantizar que esos servicios están antes, si es posible, de que los vecinos se vengan a vivir. Yo a las promotoras privadas les pido responsabilidad, porque lo que sucede en el barrio de La Luna lleva ocurriendo muchos años ya. Los primeros vecinos de ese barrio recibieron muchas promesas de finalización de una urbanización que no está concluida. El parque forestal no está terminado; los tanques de tormentas siguen ahí; los colectores ya no dan más de sí, y no lo dice este ayuntamiento, sino el Canal de Isabel II; y todo eso no es responsabilidad de este ayuntamiento. Entonces, esas promotoras privadas tienen toda la legitimidad del mundo para querer construir viviendas, pero nosotras, las administraciones públicas y este ayuntamiento, estamos para garantizar que esos servicios públicos van a llegar de una vez por todas, porque insisto en que ya acumulamos años y años de retrasos y de incumplimientos.

Hace tiempo que mantienen un conflicto en los tribunales con la inmobiliaria Jarama por un documento que acompañaba solicitudes de licencia de obra. ¿Hay novedades al respecto?

Por lo que sabemos, el proceso judicial continúa su curso. Imagino que cuando tengan una decisión final nos la harán saber a las partes. En todo caso, quiero recordar que no fue este ayuntamiento, sino el propio Canal de Isabel II, el que dijo que ese documento no era oficial. Por eso este ayuntamiento lo puso en manos de las autoridades, que eran quienes tenían que decirnos cuál era la situación real. Y, sobre todo, estamos hablando de algo que tiene que ver con la seguridad de las personas cuando se van a vivir a su casa: que tengan agua, o que cuando vayan a tirar de la cisterna puedan hacerlo con seguridad. 

Por lo tanto, ¿mantienen el criterio de que, mientras esto no se solucione, y mientras no se garantice por parte del Canal que existe capacidad suficiente, no se van a otorgar nuevas licencias? 

No es un criterio: es que es lo que dice la legislación urbanística. Es que para que esa licencia esté ok, o sea negativa, tienen que darse una serie de requisitos, y uno de ellos es que los colectores den de sí para dar servicio a los nuevos vecinos. Y de momento no tenemos la garantía de que ese colector tenga esa capacidad. De hecho, lo que nos dijo el Canal de Isabel II es que no la tenía. Por eso no hay ningún técnico de urbanismo que vaya a firmar esa licencia. Las licencias no las deciden ni una concejala de Urbanismo ni una alcaldesa: pasa el trámite urbanístico y se eleva a junta para su aprobación, porque es cuando ya vienen con todos los avales técnicos.

En paralelo, se ha anunciado la puesta en marcha del nuevo plan de vivienda de la EMV. ¿Qué plazos se manejan después de estas 83 viviendas que se acaban de entregar?

Ya tenemos la licitación en marcha para ver cuáles son las ofertas que se ponen encima de la mesa. Sabemos que estas 83 viviendas de alquiler no son suficientes. No lo son en esta ciudad, ni en ninguna, pero es la herramienta que tenemos como ayuntamiento, gracias a contar con nuestra EMV, para actuar en nuestro margen de maniobra. La vivienda es el principal problema que tenemos como país. Lo tiene la juventud, que es quien lo ha puesto encima de la mesa, gracias a que están acampados en la Puerta del Sol también jóvenes ripenses que están peleando por el acceso a la vivienda, y gracias a todas las Maricármenes del mundo que están viviendo una situación de desahucio. Como no queremos que eso pase en Rivas, y no contamos con la colaboración de la Comunidad de Madrid, que es quien tiene las competencias en materia de vivienda, y tampoco contamos con la colaboración de la Ley de Vivienda porque no nos dejan declararnos como zona tensionada, tenemos que buscar alternativas. No podemos cruzarnos de brazos y decir: “No es una competencia mía”. No es nuestra forma de actuar. De ahí esas cinco parcelas que hablan de más de 500 viviendas para nuestra ciudad. 

¿Saben algo del Plan Vive de la Comunidad de Madrid? En su día se anunciaron viviendas de este plan para Rivas… 

No existe un proceso administrativo. No hay una petición de licencia de la Comunidad de Madrid para hacer un Plan Vive en Rivas Vaciamadrid. La noticia que tenemos del Plan Vive en esta ciudad siempre se produce cada cuatro años y en torno a diciembre, febrero o marzo del año electoral, por lo que sea. La realidad es que en esta ciudad no existe proyecto alguno del Plan Vive de la Comunidad de Madrid. Por eso decimos que quien tiene las competencias en materia de vivienda no está haciendo absolutamente nada en esta ciudad. La única entidad pública que ha entregado vivienda en Rivas es la Empresa Municipal de la Vivienda. Además, allí donde ha habido promociones del Plan Vive, se ha terminado expulsando a la gente que verdaderamente necesitaba esa vivienda. Bien porque los precios terminaban acercándose mucho al del mercado, porque una cosa era lo que pagabas por la casa, pero luego había que pagar también por el trastero, por el garaje… Los precios de la Comunidad eran desorbitados. Todo eso en el modelo de la Empresa Municipal de la Vivienda no va a suceder, porque nuestros pliegos ya dejan establecido cuál es el precio que tendrán esas viviendas. No se podrá cobrar más por los trasteros ni por los garajes, y se garantiza que el precio de la comunidad no podrá suponer más de un 10 % de la renta. Estamos garantizando así que esas viviendas van a ir a la gente que de verdad lo necesita y que no van a terminar expulsándolas, que es el modelo del Plan Vive de la Comunidad de Madrid.

Tras el avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), ¿hay novedades? ¿En qué estado de tramitación se encuentra?

Está a punto de salir del horno. Estamos pendientes de unos informes, en materia medioambiental y otros aspectos, que debe emitir la Comunidad de Madrid. La modificación de nuestro PGOU parte de aquel ‘Rivas, párate a pensar’, de más de 600 propuestas de vecinos y vecinas que vienen a hablar de cómo queremos que esta ciudad siga creciendo, manteniendo ese modelo de ciudad que tanto orgullo nos hace sentir. 

Acaba de disolverse el Consorcio Urbanístico del Mirador Norte. ¿Mantienen sus planes de no urbanizar estos terrenos detrás del Miguel Ríos?

Eso es lo que determinará el Plan General de Ordenación Urbana. La disolución del consorcio es un hito importante frente al ambiente de crispación política. Hasta ahora solo teníamos un hito, que era el Pacto Regional por la Cañada Real, en el que todas las administraciones, independientemente de nuestro color político, nos habíamos puesto de acuerdo. Ahora tenemos otro: la disolución del consorcio, que ha supuesto no poco trabajo técnico de este ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid. Hemos llegado al consenso, acordado la disolución, y lo que queda muy claro es que ahí, en ese espacio, sucederá lo que diga el Plan General de Ordenación Urbana. Y, efectivamente, queremos recuperarlo como una zona natural para nuestra ciudad, que también proteja al Parque Regional del Sureste. Hay una parcela que se quedará posiblemente como dotacional, pero lo demás será ese espacio de seguridad de nuestro Parque Regional del Sureste.

En cuanto a Cañada Real, ¿cómo va el plan de realojos? ¿Mantienen su intención de recuperarla como zona verde, una vez desmantelada, a su paso por Rivas, tal y como han solicitado desde Covibar?

Sí, eso es lo que dice el Plan de Realojos. Allí se marcaba el año 2034 como límite para desmantelar por completo la Cañada Real, y Rivas pidió dos años más de ampliación para recuperar medioambientalmente la Cañada. No nos sirve solo el desmantelamiento, sino que hay que recuperarla, como efectivamente dicen los vecinos y vecinas de Covibar. Los realojos van mucho más lentos de lo que nos gustaría. Por eso seguimos insistiendo en algo que hemos llevado a todos los espacios que tienen que ver con Cañada, y es la necesaria figura de ese consorcio. Porque las administraciones tenemos claro cuál es el objetivo y el calendario a seguir, y tenemos la financiación encima de la mesa. Pero tenemos diferentes formas de actuar. Nosotros tenemos la EMV, que puede comprar casas en Rivas y fuera de Rivas —de hecho los realojos están produciéndose en Rivas, pero también fuera de esta ciudad—, pero hay otras administraciones que tienen que licitar, y esos son procesos que llevan mucho más tiempo. La figura del consorcio nos facilitaría a todas las administraciones estos procesos. Además, los realojos no acaban con el cambio de una casa a otra, sino que necesitan un acompañamiento social, y eso a día de hoy solo lo está haciendo este ayuntamiento. Por lo tanto, defendemos el derecho a la vivienda y el derecho de los vecinos y vecinas de Covibar a recuperar su zona natural. Pedimos al resto de administraciones que le demos ese impulso que necesita si queremos cumplir con ese calendario que nosotros mismos nos marcamos.

Entonces, ¿es un problema más administrativo que presupuestario?

Sí, porque el dinero está ahí, encima de la mesa. El Estado está poniendo la parte que le corresponde. Nosotros tenemos el convenio con la Comunidad de Madrid en el que cada uno ponemos la parte que nos corresponde. Lo que pasa es que la capacidad de ejecución de todas las administraciones no es la misma. Rivas estaría encantada de poder comprar más casas, pero compramos aquello a lo que podemos acceder. Si en ese consorcio estuvieran todos los fondos, Rivas podría también hacer uso de esos fondos y por lo tanto agilizaría la parte de compra, ¿no? Y el resto de administraciones también podrían usarlo para la parte administrativa, que es el lastre de quienes tienen que hacer procesos de licitación.

Hace unas semanas se produjo el comienzo del proceso de cubrimiento del Metro. ¿Qué previsiones hay para este proyecto?

La parte ‘cero’ va a empezar ya, porque lo primero es unir el Parque Lineal con la zona del polideportivo, que será la puerta de entrada a lo nuevo. Y estamos con el proceso de licitación, que es lo que nos asegura que el cubrimiento del Metro va a ser una realidad. Y estamos trabajando con la Comunidad de Madrid. De hecho, hace poco nos contestaron sin un solo requerimiento técnico —que era lo que más nos preocupaba—, con cuestiones mucho más administrativas sobre de quién iba a ser la parte de arriba, de quién iba a ser la parte de abajo… A mí eso me tranquiliza, porque el ejemplo lo tenemos con el Parque Lineal, y ahí no hubo problema: sabíamos perfectamente quién era el titular de la parte de abajo, quién era el titular de la parte de arriba, quién se iba a encargar de la conservación de la parte de arriba… Por lo tanto, la solución parece sencilla y, tomando como ejemplo el Parque Lineal, buscaremos la misma solución. Y la otra duda que nos planteaban era la capacidad de financiación, que está resuelta con el préstamo que firmamos el otro día con auditorías del Banco de Desarrollo Europeo, que garantizó no solo la capacidad del proyecto, sino también la capacidad y la salud económico-financiera de este ayuntamiento. Esto no es algo que haya hecho el equipo de gobierno actual, sino que venimos de muchos equipos de gobierno anteriores que nos dan como resultado la capacidad de poder pedir una financiación a este banco con las mejores condiciones, y también de poder desarrollar cuestiones tan fundamentales como ese cubrimiento del metro.

Acaba de inaugurarse la ampliación del centro de mayores El Parque y hay otras obras en marcha, como la de la Escuela de Música, que ha tenido algún tropiezo. ¿En qué situación se encuentra?

Cuando se actúa sobre un edificio ya existente, cuando se empieza la obra, se ve lo que efectivamente hay. Y esas son las dificultades que nos hemos encontrado, que han tenido que ver con algunas modificaciones de proyecto. Estamos intentando que se inaugure la nueva Escuela de Música en el segundo trimestre, que en enero el alumnado empiece allí las clases, y en eso estamos poniendo todos nuestros esfuerzos. Lo fundamental es el cambio de paradigma: venimos de una escuela en la que las plazas son muy limitadas para el interés que genera. Ahora podemos ampliar las plazas y contar con otras disciplinas, y ese espacio se convertirá en un centro de referencia cultural para nuestra ciudad. Tenemos todas las ganas del mundo de verlo inaugurado, pero también la tranquilidad de que avanzamos con la garantía y la seguridad de que ese espacio será lo que la Escuela Municipal de Música necesita.

En cuanto al Proyecto Renatura Rivas, se han renovado algunos espacios en entornos escolares y, en otros, las obras siguen su curso…

Hemos priorizado la zona de los colegios precisamente porque empezaban las clases y no queríamos que lo hicieran con obras en sus entradas. Queríamos que esa vuelta al cole fuera con un parque nuevo que pudieran disfrutar las familias. Y otros proyectos de Renatura los hemos tenido que retrasar,y que tienen que ver con las parcelas vacías o con la parte de recuperación de la charca y del olivar, que siguen su curso después de adelantar la zona de los colegios. En cuanto al paseo de las Provincias, fue una propuesta vecinal, casi un tirón de orejas a este ayuntamiento: la vecindad puso sábanas en sus casas pidiendo que el anillo verde pasara por allí, también por la necesidad de reducir la velocidad a la que van los coches por esa zona. Es un compromiso que teníamos con los vecinos desde hace mucho tiempo, que pacientemente han esperado, que han participado, y que ya están viendo cómo empieza y seguirá bajando hasta conectar con Covibar. Yo quiero agradecer a los vecinos la paciencia, porque la han tenido, y sobre todo a los vecinos pioneros que empezaron con esta idea y que no han soltado el proyecto en ningún momento. Y también hemos visto cómo se han ido reflejando algunas otras mejoras que pedían otros vecinos que, aprovechando que íbamos a hacer obras allí, pues nos han solicitado: por ejemplo, que hubiera rotondas a la altura de la calle Jaén para no tener que dar la vuelta, que hubiera otra un poco más adelante… Eso también les va a facilitar la vida.

¿Qué hay de la climatización de los colegios? ¿Va a estar terminada el año que viene?

Sí, la idea es que todos aquellos colegios cuyos consejos escolares así lo consideren estén climatizados con aerotermia el curso que viene. Ha sido una experiencia de la que hemos aprendido muchísimo, porque actuamos en un tiempo muy limitado: sabemos cuándo cierran sus puertas los coles y cuándo las vuelven a abrir, y ese es el tiempo que tenemos para hacer una obra que no es precisamente pequeña. Pero creo que el resultado merece la pena: llegar a aulas en septiembre, cuando todavía estábamos en pruebas, pero ya había fresquito en clase… Y tenemos que agradecer la paciencia que han tenido los equipos directivos, los claustros, las familias, que saben que seguimos rematando algunas partes. Lo importante es que el clima ha llegado, que lo han notado en este primer mes de septiembre y que ahora cuando venga el frío lo notarán también en el calor. Lo fácil hubiera sido poner splits de aire acondicionado, pero no podemos tener proyectos de 50/50 que hablen de la sostenibilidad en nuestros colegios y luego volcar al medio ambiente todo lo que supone llenar un split en cada aula. Este también es un proceso que habla de nuestra ciudad, de cómo defendemos la educación pública, y de hacerlo en base a esa sostenibilidad, que se materializa también en prácticas como estas. El próximo año lo haremos en el resto de coles con esa experiencia acumulada, porque creemos que no se puede estudiar, no se puede trabajar, no se puede dar clase en aulas a más de 30 grados. Nadie lo permitiría en su puesto de trabajo y no se puede normalizar en los entornos escolares. Sabemos que es una competencia de la Comunidad de Madrid, y lo fácil sería quedarse de brazos cruzados, pero esta ciudad nunca se ha comportado así: cuando podemos, actuamos.

Este curso se ha reeditado el servicio ‘En bus al cole’ con récord de participantes. ¿Va a seguir siendo gratuito?

Sí, la intención de este gobierno municipal es que siga siendo gratuito. Hay servicios que tienen que ver con facilitar la vida de nuestra ciudadanía. Las administraciones públicas deberíamos estar para eso. Si en cualquier familia preguntas cuál es el momento más estresante del día, muchas mencionarán la mañana: despertar, correr, arreglarse, el desayuno, peinarse, la mochila, y correr, cruzando la ciudad en muchos casos. Poder bajarles al lado de casa, que les recoja un autobús que además comparten con otros niños y otras niñas que no necesariamente son de su colegio, que vivan también esa experiencia de autonomía… Y en las familias también está la tranquilidad de que van con monitoras; además, en el caso de que tengan necesidades especiales, van acompañados también de otra monitora; con una aplicación en la que pueden ver en todo momento dónde están sus hijos… Eso también tiene que ver con la esencia que deberíamos tener las administraciones públicas: facilitar la vida. Y lo haremos al menos mientras no tengamos la propuesta de distritos escolares en la que está trabajando el Consejo Municipal de Educación y que haremos a la Comunidad de Madrid tan pronto acaben con los trabajos, porque esta ciudad sigue creyendo que el mejor cole es el de al lado de tu casa.

¿En qué consiste esa propuesta?

Hace unos años la Comunidad de Madrid implantó la zona única, y eso hace que un peque que vive al lado del Jarama termine yendo al Olivar o a la Luna porque no hay plazas, porque hay otros que se han ido desplazando. Esta ciudad se construyó en base a que en cada barrio teníamos una escuelita infantil, un cole y un instituto. No fue capricho ni fruto del destino: era una política educativa pensada también desde el protagonismo de los niños, las niñas y los jóvenes de esta ciudad. Es esa capacidad de generar red, de tener tejido y de generar comunidad educativa en el entorno de tu casa. Y eso se lo cargó la Comunidad de Madrid con la zona única y con ese derecho a la elección, que más que derecho a la elección es el derecho a escribir en un papel los nombres de los colegios, pero que sabemos que al final la primera y la segunda opción, no son las que más se garantizan a las familias. Ese desplazamiento provoca más estrés en las familias, y también más tensión en la movilidad de la ciudad. Y eso tiene una solución sencilla: que puedas tener más puntuación por ir al cole de al lado de tu casa, que se generen distritos escolares en los que tú puedas decidir entre los coles que tienes más cerca de tu casa. Esa es la propuesta en la que está trabajando el Consejo Municipal de Educación, después de que en el Observatorio de Ciudad introdujéramos esta pregunta y tuviera todavía más aceptación por la ciudadanía que el propio cubrimiento del metro. Y eso es porque los vecinos y las vecinas de esta ciudad entienden que el mejor cole es el de al lado de tu casa.

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Le preguntaba lo de En Bus Al Cole porque que hay partidos que opinan que lo justo sería que se pagara por uso.

La diferencia es que estamos hablando del derecho a la educación de nuestros niños y nuestras niñas. Quien haga esos planteamientos tiene que ser valiente y decirlo abiertamente, porque los servicios públicos están para facilitarnos la vida y las administraciones estamos aquí para garantizar esos servicios públicos. Esos servicios públicos ya los pagamos. Yo no hago uso del pilates del polideportivo, pero arrimo el hombro con mis impuestos exactamente igual que lo arrimo para En Bus Al Cole, y tampoco hago uso de él. Pero hay otros vecinos que no hacen uso de servicios que yo sí uso y arrimamos el hombro. Es que esa es la base de los impuestos y de los servicios públicos. En esta ciudad, además, tenemos uno de los mayores grados de cumplimiento de pago de impuestos, precisamente porque entendemos eso: que los impuestos están para garantizar servicios públicos, que son los que nos dotan de igualdad y de esa calidad de vida de la que tanto presumimos en esta ciudad.

Han ampliado el carril bici en la calle de Junkal, dotando de continuidad a la nueva red ciclista, pero ese carril termina abruptamente en la rotonda con Los Almendros, un punto que soporta mucho tráfico. ¿Van a acometer algún cambio?

Sí. Antes de irnos de verano ya tuvimos una convocatoria del Observatorio de Movilidad, que está trabajando en un mapa de la movilidad en toda la ciudad, también en lo que tiene que ver con el entorno ciclista. La propuesta de Junkal viene también del colectivo ciclista, ya que ambos barrios no estaban unidos. Recordad que el año pasado hicimos la primera parte, y este año hemos hecho la segunda: era un compromiso. Y lo que vemos en ese Observatorio de la Movilidad era cómo en nuestra ciudad podemos movernos de diferentes formas: en algunos la bici tiene que compartir carril con el coche, y quienes llevamos el coche nos tenemos que acostumbrar a compartir la calzada con la bici; y hay espacios en los que la bici tiene que acostumbrarse también a respetar los espacios del peatón. Las propuestas de movilidad no van de prohibir el coche ni de decirle a alguien que se tiene que mover en bicicleta porque sí: van de que tengamos todas las alternativas con las mayores condiciones de seguridad y que luego cada uno decida cómo se mueve por esta ciudad. Esos son los cambios que estamos haciendo en el carril bici y esos son los que seguiremos haciendo, porque además la movilidad no es estática en ninguna ciudad. El cubrimiento del metro va a afectar a la movilidad, porque en cuanto empecemos la obra, por la zona de José Hierro van a pasar muchísimos camiones. Y obviamente se levantará ese carril bici. Iremos estudiando en cada momento cuál es la situación de la movilidad en nuestra ciudad y cuáles son los ajustes que se tienen que hacer. En ese sentido, la implantación del gemelo digital nos va a ayudar y mucho, porque nos va a dar la oportunidad de predecir, antes de que suceda, qué va a pasar cuando determinadas cuestiones sean una realidad. Cuando abrimos el primer tramo de la M-50 todos sospechábamos que habría menos tráfico en avenida de los Almendros o en Covibar. Haber tenido el gemelo digital en ese momento nos hubiera dado la garantía de que efectivamente, como luego ya vimos, eso iba a suceder. 

Este verano se han implantado también dos rotondas holandesas en el entorno de Aurelio Álvarez. ¿Qué valoración hace de su funcionamiento?

Hacemos la valoración que nos hace la gente que las usa. Las rotondas son las mismas, lo único que hemos hecho ha sido modificar la forma de entrar y de salir a la rotonda y de aumentar la visibilidad.  Los conductores nos trasladan que hay veces que la visibilidad de la bicicleta no se garantiza, sobre todo en las rotondas que son mucho más grandes. Por eso hay una zona de isleta en la que aumenta la visibilidad y por eso también se modifica la forma de entrar y de salir, que garantiza mayor seguridad para el ciclista, pero también mayor seguridad para quien lleva el coche, que sabe que va a tener más visibilidad con las bicicletas. La experiencia que estamos teniendo es que parece que es más entendible la forma de entrada a las rotondas y, sobre todo, que los coches aumentan esa visibilidad. Las bicicletas también entienden eso como un mayor aporte de seguridad.

Con lo cual, ¿se plantea extender este modelo a otras rotondas de la ciudad?

Se plantea extender el modelo a las rotondas que son así de grandes. No tenemos tantas rotondas de ese tamaño en Rivas. Y luego, no es lo mismo la zona de Aurelio Álvarez que la zona de Los Almendros. Por eso es tan interesante la herramienta del gemelo digital, porque nos adelanta a cualquier iniciativa que podamos tomar. Y por eso digo que lo que sucede en movilidad no es algo que venga para quedarse necesariamente tal cual. Ya lo dijimos cuando implementamos los carriles bici: que íbamos a modificar todo lo que fuera modificable y que vamos a seguir haciéndolo, porque es lo que garantiza esas alternativas reales para nuestra ciudad. Cuando tengamos las nuevas líneas de autobús, si es que algún día las tenemos, es posible que tengamos que hacer también modificaciones en movilidad. 

Hace poco el Consorcio de Transportes se reunió con el alcalde de Mejorada del Campo, y hemos sabido que la futura línea Mejorada-Rivas se va a retrasar. ¿El Ayuntamiento de Rivas tiene alguna noticia del Consorcio?

La última noticia que tenemos es aquella última reunión que tuvimos: más de un 90 % de nuestras propuestas habían sido aceptadas por el Consorcio. Además tuvimos un trabajo técnico en algunos pequeños detalles que suponían dejar sin servicio a algunos vecinos de Covibar. Era un ajuste fino en la colaboración que siempre hemos tenido con el Consorcio Regional de Transportes y que yo agradezco enormemente, porque es verdad que parten de su experiencia y de su sabiduría técnica también cuando tienen que desarrollar nuevas líneas de autobús. Pero nosotros aportamos la forma de uso y, como los vecinos y vecinas, también tenemos demandas en cuanto a eso. Y cuando todo eso se junta, lo que le damos es la respuesta a las necesidades de nuestros vecinos. Estamos esperando una licitación que tenía que haberse producido hace dos años Y mientras, en Rivas seguimos teniendo autobuses que parecen tours turísticos. Y, mientras, queremos que haya vecinos y vecinas que dejen el coche en casa y cojan un autobús, cuando en un trayecto que con el coche puede llevar entre 15 y 20 minutos, con el autobús tardan 35 o 40.

La línea 9B de metro sigue fallando con frecuencia, y la estación de Ahijones-Berrocales sigue su curso. El Ayuntamiento ha seguido interponiendo recursos por la cuestión de la ruptura del servicio…

Yo me alegro muchísimo por los vecinos de Los Ahijones y de Los Berrocales, porque siempre defendemos que lleguen los servicios a tiempo para los vecinos. Ahora, eso no puede ser en detrimento del resto de usuarios de esa línea. Más allá de que haya una ruptura de servicio, yo sigo insistiendo en que un trasbordo es pérdida de tiempo; en que llegar en un tren que no llegue a Rivas, tener que bajar y esperar al siguiente es pérdida de tiempo, digan lo que digan. Un trasbordo más es más tiempo para nuestros vecinos y nuestras vecinas. Pero sobre todo es que es sistemático: es que día sí, día también, hay afecciones a la línea 9B de metro; es que día sí, día también vemos las fotos de vecinos y vecinas que van pues como sardinas en lata, y tienen razón. No se aumenta la frecuencia, no se aumenta el número de convoys… Es que esa es la realidad de la línea 9B de metro. Y ahora lo que hacen es ampliarla, y nos pasará como con los autobuses: que no tenemos líneas nuevas, las vamos ampliando, y eso al final empeora el servicio. Un servicio que ya es peor respecto al resto de líneas de metro, y lo que hacen, en lugar de mejorarla, es esto. La respuesta que recibe Rivas después de todos estos años pidiendo mejoras en nuestra línea de metro es una ampliación que va a suponer más tiempo a nuestros vecinos y a nuestras vecinas, pero que desde luego no viene a dar respuesta a ninguna de las necesidades que tiene esta ciudad. Así que es el momento: ahora que se va a licitar esa ampliación de la línea 9 de metro, es un buen momento también para llevar a cabo las mejoras. No es que diga yo o lo diga un vecino: es que cualquiera ve que día sí, día también una de las líneas que tiene más afecciones es la línea 9B de metro.

¿Cómo van las obras del enlace con la M-50? Han sufrido retrasos. ¿Cuándo van a poner en funcionamiento la siguiente fase?

Las obras avanzan y ya puede verse la capa de rodadura, que es la parte en la que menos influye esta temporada de lluvias que viene ahora, y que también nos preocupa. Ahora cualquiera que pase verá esa parte negra, que es la primera capa que tienen que hacer, y es un avance importante hacia la finalización de la obra. Claro que viene con retraso; todo el mundo queríamos que estuviera la M-50 hace 20 años. Viene con muchísimo retraso, pero yo siempre recuerdo lo mismo: es que ningún ayuntamiento se había echado a las espaldas una obra de estas características. Es este ayuntamiento el que ha estado negociando con todas las afecciones que había ahí, gasoductos, Canal de Isabel II, eléctricas… frente a otras administraciones que se lavaron las manos y dijeron: “Esto que lo paguen los vecinos de Rivas, que lo van a usar solo los vecinos y vecinas de Rivas”, mientras que el resto de municipios por los que pasaba la M-50 tenían su acceso desde hace años. Por tanto, estamos finalizando esta primera fase que influirá también en nuestra movilidad, dando esa salida hacia el norte, y esperamos tenerla cuanto antes para poder también hacer nuevos estudios sobre la movilidad.

Acaba de producirse una nueva polémica a cuenta de la residencia de mayores. La Comunidad ha acusado al Ayuntamiento de Rivas de bloquearla…

De lo que se ha acusado a este ayuntamiento es de no ceder una parcela para una residencia de mayores. Las administraciones públicas nos relacionamos por actos administrativos. Si esto es así, alguien tendría que poner encima de la mesa el papel en el que el Ayuntamiento dice: “no te cedemos la parcela”. O, si esto es así y han solicitado una licencia, alguien tendría que poner encima de la mesa la denegación de la licencia. Nadie va a poder hacerlo, sencillamente porque es mentira, porque la parcela lleva cedida desde 2006. Veinte años lleva esa parcela esperando a tener una residencia, veinte años en los que ahí solo han crecido cardos. No hay una máquina, no hay unos estudios geotécnicos para ver cómo está el terreno, no hay absolutamente nada. Lo que hay otra vez más es el Partido Popular intentando sembrar la duda sobre algo que no puede acreditar, porque si hay una denegación de este ayuntamiento, como somos una administración pública, tiene que estar por escrito. Yo pido que lo enseñen, porque si no, sencillamente están mintiendo a esta ciudad y a los mayores que llevan tantos años pidiendo esta residencia. Hasta en tres ocasiones hemos vuelto a ceder a la Comunidad de Madrid esta parcela, porque la rechazó. Eso sí es algo que se puede acreditar, porque está en los plenos la puesta a disposición y obra en el poder de este ayuntamiento el rechazo de la Comunidad de Madrid. Eso sí lo podemos acreditar. Yo dejaría de buscar excusas y diría si va a haber o no va a haber una residencia en nuestra ciudad, que es de lo que estamos hablando. Pero no hay ni una sola petición de licencia ni una sola denegación de la cesión de esa parcela: lo que hay es una cesión de parcela y nada más.

¿La Comunidad va a poder utilizar esa parcela para aplicar el plan de construcción de residencias mediante el modelo de colaboración público-privada?

La Comunidad primero tendrá que pedir una licencia. No lo ha hecho. Ese es el primer paso. Es que parece que queremos ir al último paso cuando ni siquiera está dado el primero. Lo fácil es querer poner como excusa a esta ciudad de no sé cuántas cosas cuando los primeros pasos no se dan. Insisto: hasta en tres ocasiones se tuvo que poner a su disposición la parcela porque la rechazaron dos veces. Ni siquiera han iniciado el proceso administrativo, que puede llevar años. Veinte años lleva ya esperando esa parcela. Que den los pasos que tienen que dar, que es lo que tenemos que hacer las administraciones públicas.

¿Tienen noticia del comienzo de las obras del centro de salud del barrio de La Luna?

Las obras del cuarto centro de salud iban a empezar en diciembre del año pasado. Lo que hicieron fue quitar la valla que decía «Parcela cedida a la Comunidad de Madrid para el cuarto centro de salud». La valla les molestaba mucho; los cardos que crecen en lugar de nuestro centro de salud, no. Si en 2019, cuando llegamos a ese acuerdo entre la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, nos hubieran permitido adelantar los fondos a este ayuntamiento como nos ofrecimos, estaríamos ya hablando del quinto centro de salud, porque ese cuarto centro de salud llevaría tres o cuatro años abierto dando servicio a más de 20.000 vecinos del barrio de La Luna que no tienen un centro de salud cerca. Es que se dice pronto. Y eso satura otros centros de salud. Por lo tanto, no es que necesiten ese cuarto centro de salud los vecinos de esa zona: es que lo necesitamos el resto para que nuestros centros de salud no estén saturados.

Acaba de bajar la criminalidad, según el último balance trimestral, aunque se han incrementado varias tipologías de delitos graves. ¿Cómo valora la situación actual en materia de seguridad?

La criminalidad es una de los asuntos más sensibles que tenemos las ciudades, porque estamos hablando de la capacidad de ir paseando por tu barrio y sentirte segura. Y eso es algo que tiene que ver con la objetividad y también con la subjetividad de cada uno. Nosotros nunca hemos echado campanas al vuelo en materia de criminalidad. Es verdad que hay veces que los datos acompañan y hay veces que no. Más allá de hablar de que la criminalidad convencional ha bajado más de un 8%; lo que tiene que ver con robos en establecimientos y en viviendas un 47 %; lo que tiene que ver con robos en viviendas un 50 %, cuando los datos no han sido los que le gustaría tener a cualquier ciudad, y hemos tenido esas oleadas de robos en casas y en domicilios, hemos puesto encima de la mesa medidas. Lo que estamos recogiendo ahora es el fruto de esas medidas: aumentar la plantilla de Policía y de Guardia Civil, aumentar las patrullas a pie, esas ayudas a los comercios en materia de seguridad, personarnos en los casos… Teníamos vecinos y vecinas a cuyo patio habían entrado y a los dos días veían a la misma persona entrando en la puerta de la casa del vecino. Poder personarnos en esos casos, pedir medidas cautelares y que eso se resolviera con una prisión provisional tiene que ver también con esa bajada de los datos. Por eso, en materia de criminalidad, cuando los datos son buenos, lo que hay que hacer es seguir implementando medidas, y cuando los datos no son tan buenos, hay que implementar todavía más medidas, que es lo que hizo esta ciudad cuando tuvimos esa oleada. Lo fundamental es trabajar en coordinación y en respeto absoluto al trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad de esta ciudad. El trabajo coordinado entre Policía Local y Guardia Civil es el que nos da esa mejora en los datos. La capacidad de reacción, el aumento de las dos plantillas y estar sobre el terreno es lo que nos hace tener esas bajadas de datos de criminalidad.

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