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Estado actual del interior de la 'casita del guardia' de la Azucarera de Arganda

Estado actual del interior de la ‘casita del guardia’ de la Azucarera de Arganda

La ‘casita del guardia’, último vestigio que queda en pie de la fábrica azucarera que desde Arganda del Rey abastecía a Madrid y alrededores, será recuperada como espacio para el disfrute del vecindario y de los numerosos visitantes que acoge cada año este enclave, cruce entre dos vías verdes situado junto a la estación del Tren de Arganda. Diario de Rivas cuenta en este reportaje el proyecto que servirá para restaurar esta edificación que forma parte del patrimonio histórico y cultural argandeño.

El proyecto, redactado por miembros del colectivo de arquitectura Microurbanía, prevé la recuperación de este pequeño espacio para garantizar su perdurabilidad y su óptimo estado de conservación. Y es que este edificio de unos 40 metros cuadrados es lo último que queda en pie de la Azucarera argandeña, una industria que vivió varias décadas de esplendor tras la pérdida de territorios americanos por el ‘desastre del 98’. La producción de azúcar en territorio español se hizo entonces fundamental para el abastecimiento y, de esta forma, el complejo de la azucarera fue expandiéndose hasta dar lugar al barrio de La Poveda, donde hoy se ubican los restos de la edificación donde se ubicaba el control de acceso al recinto. Tras el cierre definitivo de la explotación, en 1972, las edificaciones de la azucarera se fueron desmontando poco a poco, y muchos de sus materiales fueron reutilizados para otras construcciones de la zona industrial de Arganda.

Imagen de la casita del guardia de la Azucarera

La ‘casita del guardia’ de la azucarera de Arganda ha resistido a duras penas el paso del tiempo. Aunque la fachada y los muros históricos se mantienen en un estado de conservación aceptable, el resto del conjunto se encuentra, según la memoria que acompaña el proyecto, en un «evidente mal estado», fruto de la ausencia de mantenimiento, del vandalismo e incluso de un incendio cuyos restos pueden apreciarse en su interior. Las grietas, la vegetación y los grafitis se han apoderado de la pequeña ‘casita’, cuyas carpinterías son, también, irrecuperables.

De esta forma, la labor de rehabilitación del edificio se centrará en instalar una nueva cubierta, ya que no resulta posible conservar la original; en rehabilitar los muros utilizando ladrillos artesanales, tal y como se fabricaban en la época, traídos especialmente de una fábrica de Horcajo de la Sierra; y en dejar un espacio interior diáfano que lo convierta en un lugar donde cobijarse al pasar desde el recinto de la estación de Metro de La Poveda hacia el museo del Tren de Arganda. Se buscará así el «mínimo protagonismo de las intervenciones», bajo los postulados de arquitectura bioclimática y la eficiencia energética, «respetando la autenticidad del original».

Infografía del proyecto de la azucarera

Se proyecta, además, un patio trasero para permitir el tránsito peatonal y ciclista separándolo del tráfico de la M-300, ya que la actual zona de paso solo dista de la vía rápida los 1,5 metros que mide el arcén. Así, se «invitará» al paso de las personas visitantes a través de la casita del guardia, que contará dos accesos de doble puerta y, en su interior, con bancadas corridas de albañilería para sentarse y un punto de información. «La idea es que, más adelante, este recinto se convierta en un centro de interpretación capaz de albergar pequeñas exposiciones e incluso una zona de recepción e información a los visitantes, donde también puedan sentarse a comer algo o a descansar», explica Margarita Torrego, miembro de Microurbanía. Un reposo que también podrá realizarse a cubierto en el porche que se instalará en una de las fachadas, que contará también con bancos para sentarse.

Plano del entorno de la Azucarera en Arganda

No en vano, su situación, en un enclave privilegiado del Parque Regional del Sureste donde confluyen dos días verdes —la del ferrocarril y la del Tajuña—, junto a la estación del histórico Tren de Arganda, es un punto de interés turístico que acoge a numerosos visitantes cada año. La rehabilitación de la ‘casita del guardia’ de la azucarera se convierte, así, en el primer paso para poner en valor esta zona. Después de esta actuación, el informe sugiere más actuaciones posteriores, como el aprovechamiento de los descampados y los terrenos propiedad del Ayuntamiento de Arganda que la rodean para acoger «espacios públicos amplios para concentraciones puntuales de turistas» o la ampliación del aparcamiento del Metro de La Poveda hacia la caseta.

Imagen de la antigua Azucarera

«La idea primitiva», explica Jorge Canto, concejal de Urbanismo de Arganda del Rey, «es hacer un entorno peatonalizado recuperando los elementos con valor histórico que se encuentran allí, entre ellos la caseta». Así, tras la rehabilitación de este edificio se hará «una vía urbanizada y peatonalizada, para hacerla accesible y que las personas que salen del Metro no tengan que pasar, como ahora, por un camino de tierra». El edil indica que existe «un proyecto de la Comunidad de Madrid de hace algunos años de desdoble de la M-300 para llevarla por detrás de los terrenos de la antigua azucarera, con lo que la vía actual pasaría a ser urbana, evitando el continuo tráfico de vehículos pesados. Desde el Ayuntamiento reivindicamos que se ponga en marcha el desdoblamiento para poner en valor este entorno», concluye.

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