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Recorrido de la propuesta de ciclovía entre el Retiro y la Vía Verde del Tajuña. Carril bici del arroyo de Los Migueles (Fuente: Asociación Ciclovía).

Recorrido de la propuesta de ciclovía entre el Retiro y la Vía Verde del Tajuña. Carril bici del arroyo de Los Migueles (Fuente: Asociación Ciclovía).

La asociación Ciclovía ha propuesto a los ayuntamientos de Madrid, Rivas Vaciamadrid y Arganda del Rey la creación de una ciclovía ecológica de movilidad peatonal y ciclista de 27,2 kilómetros que conecte el Parque del Retiro con la Vía Verde del Tajuña, a través de antiguos caminos y espacios ferroviarios del Sureste, aprovechando el trazado del Tren de Arganda.

El proyecto lo ideó inicialmente hace dos años Pedro Jiménez, vecino de Rivas, enamorado de la bicicleta y presidente de la asociación. “Llevo a mis hijos al colegio a Moratalaz en coche. Vuelvo en bicicleta para dar mi paseo diario y luego les voy a recoger en Metro, antes de volver en coche. El camino en bicicleta es peligroso porque supone ir por zonas de carretera bastante malas y enrevesadas, así que empecé a investigar si no había un camino más directo entre municipios que son vecinos”, comenta a Diario de Rivas.

Ese fue el germen de un proyecto de ciclovía para ciclistas y peatones de 27,2 kilómetros de largo que, si fructifica, conectaría el parque del Retiro de Madrid con la Vía Verde del Tajuña. Permitiría, además, llegar en bicicleta sin ayuda eléctrica en 40 minutos (30 con bici eléctrica) desde Rivas al centro de Madrid por caminos protegidos del tráfico motorizado. Jiménez ha ido recabando apoyos de particulares y asociaciones vinculadas a la movilidad sostenible y el deporte, y ha creado la asociación Ciclovía, con la que ha entablado conversaciones con el Ayuntamiento de Madrid (le han entregado el proyecto a la alcaldesa Manuela Carmena e, incluso, han llegado a proponer el proyecto como parte de los presupuestos participativos de la ciudad en la plataforma Decide Madrid) y el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid (tras reuniones con el concejal de Movilidad, José María Álvarez) para estudiar la viabilidad real del proyecto, surgido así de la iniciativa ciudadana. Esta organización sin ánimo de lucro está pendiente de reunirse con el alcalde de Arganda del Rey, Guillermo Hita, para tratar de convencer a las tres administraciones de la idoneidad de un proyecto que supondría beneficios para el ocio, la cultura, la movilidad y el medio ambiente de todo el Sureste. Tras estas conversaciones, la asociación tiene previsto proponer el proyecto a la Comunidad de Madrid. “Madrid tiene un anillo ciclista que atrae usuarios. Le falta una red radial para interconectarla con el resto de la región. Solo está el eje de la carretera de Colmenar y es posible articular otros como el que proponemos para el Sureste”, incide el creador del proyecto.

La ecovía es la unión de una serie de caminos perdidos y olvidados que unían las distintas poblaciones del Sureste madrileño como las cuentas de un collar. Jiménez se dio cuenta que, desde la ermita de la Virgen de la Torre, a la que se accede por la M-203, hay un camino directo y sin cuestas a Rivas, en paralelo a las vías de Metro y con acceso por encima de la M-50, en terreno del desarrollo de Los Berrocales, que desembocaba en el CEIP Mario Benedetti, cruzando de forma perpendicular la Cañada Real (hoy bastante afectado por los vertidos ilegales).

 

De ahí comenzó a desandar el camino hacia la capital y llegó hasta el Retiro. “Descubrí la historia del Tren de Arganda y cómo salía del Niño Jesús y llegaba hasta lo que es hoy la Vía Verde del Tajuña. Fui documentando por dónde discurría el tren y las cosas fueron cuadrando”, continúa Jiménez. Y es que, bajando en el cruce entre las calles del Doctor Esquerdo y Sainz de Baranda había un túnel que hoy día es un cantón de limpieza y que es un paso que reclaman los vecinos del distrito de Retiro para cruzar peatonalmente a Moratalaz. La salida de ese túnel desembocaba en lo que hoy es la Cuña Verde y continuaba por el distrito. “Todavía se conserva el talud por donde iba el tren. Al parecer, por debajo iba un túnel que hoy está ocupado pero que también se puede acondicionar. Luego se puede continuar por los parques de Dionisio Ridruejo y Vandel, donde han dejado monumentos al tren de Arganda como señales de paso a nivel y trozos de vía, hasta llegar a Vicálvaro cruzando la M-40. En Valdebernardo, acabas en la calle del Tren de Arganda que, curiosamente, hace esquina con la calle de la Bicicleta. Parece un designio del destino“, agrega Jiménez.

Junto al parque forestal de Valdebernardo, la vía sugerida salva las vías del tren de Cercanías que lleva a Coslada desde Santa Eugenia del siguiente modo: “Hay un puente en desuso en avenida de la Democracia, cerca del cerro Almodóvar, que permite superar ese escollo y llegar, por una vía paralela, al polígono de Vicálvaro“, apostilla. Posteriormente, para alcanzar la ermita,se puede salvar la M-203 a través de un túnel junto a las instalaciones de TFM, cuyo itinerario discurre solo por una parte del recorrido original del tren del Tajuña. Continuando el camino, puede hallarse la antigua estación de La Fortuna, cercana a una antigua yesería antes de enlazar ya con el tramo que llevaría a Rivas.

Una pasarela peatonal

Ya en el municipio ripense, el proyecto propone dos itinerarios. Un camino urbano que recorre el parque lineal y desemboca en la avenida de José Hierro, que solo tiene carril bici desde el cruce con José Saramago hasta Rivas Futura. Habría que articular, como ya está proyectado en el plan ciclista de la ciudad, el resto de la red ciclista, que enlazaría con el pueblo, desde donde se entraría a la laguna del Campillo, junto a la que hay un paso peatonal anexo a las vías del tren histórico de Arganda que en estos momentos hay que acondicionar porque es peligroso el paso. A través del camino de la depuradora se llegaría al Museo del Tren de Arganda, en La Poveda. El otro camino hasta allí sería cruzando al otro lado de la carretera en las cercanías de la zona de la Escuela Nacional de Protección Civil, junto al arroyo de Los Migueles, aunque para este proyecto el Ayuntamiento ripense tendría que construir una pasarela peatonal por encima de la A-3 que incrementaría el coste del proyecto porque el único paso existente está en el kilómetro 19, cuando el comienzo del paso debería estar junto al parque de Montarco.

Tras llegar a La Poveda y superar el cruce con la carretera M-300, siguiendo la línea lógica, se entraría en el antiguo paso del tren, que desemboca en un carril bici por el polígono argandeño hasta la estación de Metro de Arganda del Rey. Lo único que quedaría por conectar serían 500 metros hasta la Vía Verde del Tajuña.

Jiménez concluye: “Si funcionan otras vías ciclistas, esta tiene que funcionar porque es un itinerario de movilidad sostenible que permite moverse entre municipios a pie, en patín, en bicicleta o en silla de ruedas. Además, si la intención de las administraciones es descentralizar el turismo esta es una gran oportunidad porque se puede ofrecer el patrimonio histórico, natural y cultural de la zona”.

DECIDE MADRID: VOTA EN LA WEB DE PRESUPUESTOS PARTICIPATIVOS DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID SI APOYAS EL PROYECTO

Más información:

Web de la asociación

Mapas del trayecto

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