Pese a su acelerada transformación reciente, en términos históricos, en la gran ciudad que es, con más de 100.000 habitantes, Rivas Vaciamadrid goza de un notable patrimonio cultural y artístico singular. Quizá sea el arte urbano, por la apuesta municipal de convertir la ciudad en un museo de arte urbano con la interveción de espacios públicos muy visibles, la expresión artística más conocida en el municipio, pero la identidad cultural de Rivas se ha construido también con otros símbolos que guardan sus calles y parques. Algunos de ellos, polémicos, como el busto de Dolores Ibárruri, ‘La Pasionaria’, ubicado en Covibar.
Algunos de estos símbolos son elementos vivos, ya que tienen una función principal más allá del arte, como ocurre con la arquitectura residencial de Pablo Iglesias o la religiosa de la iglesia de Santa Mónica, y otros son elementos puramente artísticos, como la escultura de Agustín Ibarrola sobre los suelos del antiguo vertedero de Autocampo, localizado en Covibar o el reloj astronómico del parque de Asturias.
Todos son patrimonio cultura e histórico de la ciudad.
Escultura de Agustín Ibarrola
Las rotondas de Rivas, como tantas otras de municipios relativamente jóvenes como este, están repletas de esculturas de diversa calidad. En el municipio, por ejemplo, contamos con un conjunto escultórico en la calle Junkal formado por dos obras que dialogan en torno al deporte. Creadas ambas en 2003 por Fernando Capa y Manuel Mateo respectivamente, te contamos los detalles de este proyecto artístico fallido en este reportaje sobre arte y deporte fundidos en la calle Junkal.
Poca gente sabe que en otra rotonda de la ciudad, la ubicada en la confluencia de la avenida Aurelio Álvarez con la avenida de los Profesionales de la Sanidad Pública, junto al recinto ferial de Rivas, hay una escultura de uno de los artistas españoles más importantes del siglo XX: Agustín Ibarrola.
La obra en cuestión es reconocible por todos los vecinos y vecinas de la ciudad debido a que su ubicación es un punto de paso habitual a pie, en bici o en vehículo privado, pero no tanto que su autor sea Ibarrola, artista vasco nacido en 1930 Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes (1993) damos por las pinturas de “El Bosque de Oma” (Bizkaia) y las monumentales obras escultóricas que se exhiben en ciudades de todo el país. Una de ellas, fabricada en acero corten, uno de sus materiales fetiche, es la que decora la citada rotonda de Rivas Vaciamadrid.
La Espiral
No deja indiferente a nadie La Espiral, el símbolo más reconocible de la ciudad desde que se instalara esta escultura de 137 toneladas de peso hace 20 años (enero de 2006) en la rotonda en la entrada y salida de la ciudad entre las avenidas de Covibar y los Almendros y la calle del Electrodo.
Articulada en tres grandes piezas y levantada sobre una doble base de mampuesto pétreo y hormigón, La Espiral de Rivas es una escultura de Javier Herreros que simula el prisma de un yeso espejuelo, material geológico característico del suelo ripense. Destacan especialmente del conjunto los dos elementos volados de hormigón, de 11,5 y 19 metros respectivamente, revestidos por una malla metálica que es la que consigue, al recibir la luz natural, imitar la apariencia del yeso cuando el sol se refleja en su superficie.
El obelisco alcanza los 50 metros de altura y es visible, durante el día, desde buena parte del municipio de Rivas y también desde la autovía de Valencia. Por la noche, su visibilidad se mantiene gracias al sistema de iluminación personalizable con el que dotó a la instalación el Ayuntamiento de Rivas en sustitución del sistema de iluminación gradual original, que fue retirado por suponer un peligro para el tráfico y molesto para los vecinos de la zona, como te contamos en este completo reportaje sobre el icono de Rivas Vaciamadrid.
El reloj astronómico del Parque de Asturias
Rivas puede presumir de tener el segundo reloj astronómico más grande de Europa. Ubicado en el Parque de Asturias, en el barrio de Covibar, el reloj solar solo es superado en el continente por el de Zaragoza. En el mundo, es el cuarto más grande tras los de Jaipur y Alberta.
El reloj astronómico de Rivas fue diseñado por Alberto de Juan y Seva San Martín, exdirector de Parques y Jardines del municipio ripense, y fue inaugurado el 23 de marzo de 2003. Destaca su diseño horizontal con un gnomon, un objeto guía fabricado en acero laminado y forrado por una capa de acero corten cuya sombra se proyecta sobre la escala graduada que marca el tiempo y cuyo ángulo está relacionado con la latitud del propio reloj, de 10 metros de largo.
Este elemento tiene forma de vela latina, y está ubicado dentro de un gran círculo de 50 metros de diámetro que alberga dos relojes semicirculares en su interior, al este y al oeste de la guía.
De todo ello te hablamos en profundidad en este reportaje exclusivo sobre el reloj astronómico del parque de Asturias, cuyo diseño simboliza, dicho por uno de sus creadores, “el paso del tiempo”.
La iglesia de Santa Mónica
La iglesia de Santa Mónica, sede de la parroquia homónima, es uno de los templos religiosos contemporáneos más singulares de toda la Comunidad de Madrid.
Obra del arquitecto Ignacio Vicens y ubicada en una parcela curva entre las calles de la Libertad y de la Integración cedida por la familia Corsini, destaca el esqueleto de esta obra de arte arquitectónica singular: una estructura metálica forrada de pladur y revestida con acero corten. El párroco de Santa Mónica, Jesús de la Cruz, explicó a Diario de Rivas en este reportaje sobre el templo que este material de aspecto oxidado representa “el contraste entre el óxido del mundo exterior y la pura luz interior.
Este icono artístico de Rivas se ilumina en su interior minimalista gracias al retablo de luz natural ubicado en su presbiterio, que recoge esa luz del exterior que penetra en el templo a través de los lucernarios con pan de oro distribuidos por la iglesia, siete de ellos en el presbiterio.
Además, cabe destacar también las dos imágenes escultóricas que decoran el templo, de la Virgen María y Santa Mónica respectivamente. Elaboradas en resina por el escultor Javier Viver, la primera de ellas se convirtió en abril de 2025 en la advocación de la Virgen de la iglesia de Santa Mónica por orden del obispo de Alcalá de Henares, Antonio Prieto, a petición del párroco Jesús de la Cruz.
La urbanización Pablo Iglesias: los rascacielos tumbados
La identidad de Rivas y su patrimonio artístico no pueden entenderse de forma completa sin su arquitectura residencial. Especialmente, la de los dos proyectos cooperativos desarrollados en los años 80 que supusieron el inicio del desarrollo contemporáneo de la ciudad: Covibar y, primero, Pablo Iglesias.
Esta última, la urbanización de los rascacielos tumbados, hoy el barrio solar más grande de España, fue el primer barrio de Rivas desarrollado en la democracia. Inaugurada con la presencia de Alfonso Guerra, entonces vicesecretario del PSOE dirigido por Felipe González, el 15 de octubre de 1982, Pablo Iglesias es un ejemplo de arquitectura social de vanguardia, muy singular, diseñada al estilo de los proyectos desarrollados entonces por sindicatos belgas y alemanes, y siguiendo también el modelo de los espacios de convivencia desarrollados por los sindicatos italianos en Milán.
Su diseño innovador, obra de los arquitectos Manuel Ayllón, Jaime Ferrer, Fernando García y José Miguel Martín, plantea una ciudad jardín de baja densidad y ocupación extensa en la que se generan numerosos elementos comunes en sus espacios interiores. Las viviendas, pisos a dos alturas con entreplantas y entre dos y cuatro dormitorios, también cuentan con diseños innovadores, que todavía en la actualidad son valorados por su singularidad.
Una piscina comunitaria, playas de aparcamiento y calles sin tráfico, elementos vigentes más de cuatro décadas después de su diseño, completaron un proyecto en cuyo desarrollo original participaron 939 familias.
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