Pedro Pastor: «Queremos dar a la gente de Rivas un concierto en su barrio, aunque no se entienda en Madrid»

por | Abr 10, 2024 | 1 Comentario

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El pasado 15 de marzo, Pedro Pastor estrenó su quinto disco, ‘Escorpiano’, junto a su banda, Los Locos Descalzos, compuesta por Álvaro Navarro, Nico Martos y Alan Denis. El cantautor ripense ya prepara una gira por toda España que comenzará en el Auditorio Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid el próximo domingo, 14 de abril.

A sus 29 años, Pedro Pastor es una de las principales voces nacionales en el mundo de la canción de autor, pero es, además, uno de los vecinos más ilustres de Rivas. Pedro recibe a Diario de Rivas en el jardín de su casa. Los muros pintados o cubiertos con cuadros, un pequeño huerto y una caseta construida en barro por él y sus amigos años atrás, completan el paisaje que preside un pequeño porche en el que nos invita a charlar con una sonrisa.

La banda y tú habéis recorrido gran parte del mundo. Habéis visto de todo, pero hacéis otra gira y volvéis a Rivas, ¿cómo lo hacéis para viajar tanto y no perder la raíz?

Es una de las cosas que me ha enseñado viajar: a tomarme con perspectiva mi barrio y las dinámicas con las que yo vivo aquí y aprender a valorar de una forma mucho más profunda mis raíces y mi presente en este lugar. Yo la primera vez que me fui de Rivas tenía 20 años y lo extrañé mucho. Estaba viviendo un sueño, una experiencia absolutamente increíble, y extrañaba mucho mi hogar. Me daba envidia leer en el grupo de mis amigos que hacían el plan del que yo ya estaba cansado, que era salir al Zoco. Eso me hizo darme cuenta de que yo quería más de lo que creía mi vida aquí. Y ahora que las intercalo y tengo una especie de doble vida, en la que la mitad del año vivo aquí y la otra estoy viajando y expandiéndome, intento valorar más cada cosa.

¿Es un buen equilibrio?

Es un equilibrio difícil. Muy difícil. Y creo que es el mayor aprendizaje que a mí me queda por hacer: terminar de aprender a estar en el presente y a no querer estar haciendo lo que no estoy haciendo. El ser humano anhela lo que no tiene: si uno está en casa, quiere viajar, y si está viajando, quiere estar en casa.

Esta casa, Rivas Vaciamadrid, es un lugar con una idiosincrasia muy propia. ¿Cómo te ha influido en tu música vivir aquí y no en otro lugar?

Yo convivo por primera vez con Nico y con Álvaro en la clase de guitarra del Chiri (Fran Molina), en la Casa de la Juventud. Que haya propuestas como estas desde la institución, clases accesibles y populares para que los chavales del barrio aprendan música, es lo que nos ha permitido coincidir en el tiempo y en el espacio. Que en nuestro instituto público, el Duque de Rivas, hicieran la jornada de la juventud y permitieran a los chavales hacer un concierto, me hizo coincidir sobre un escenario con Nico y con Alan. Todos esos espacios generados desde el barrio son importantes, porque nos hacen conocernos y entender que no somos los únicos locos que queremos vivir de la música.

Rivas te ha influido y te ha dado mucho, pero ha sido algo bidireccional. Con 16 años creaste el Micro Abierto con la ayuda del Ayuntamiento, un proyecto que a día de hoy continúa en activo…

Yo soy el cantautor que soy gracias al micro abierto de Libertad 8. Hago canciones desde que soy adolescente y mi viejo siempre me ha dado espacio en sus conciertos; he tenido esa suerte. Pero llegar a un espacio como ese, en el que había 25-30 cantautores que se habían venido de todas partes a Madrid y estaban intentando vivir de su música, me inspiró muchísimo. Me abrió la mente y me hizo darme cuenta de que lo que realmente yo quería hacer era eso. Yo recibo ese milagro y trato de devolverlo. Me cambió la vida y pensé: ¿por qué no hacer algo que pueda cambiarle la vida a los demás? ¿Por qué no en Rivas? En Rivas no tenemos por qué dejar de tener espacios o tipos de ocio alternativos porque seamos una ciudad pequeña. Entonces se lo propuse al Ayuntamiento y accedieron a la primera. Funcionó muy bien y sigue vivo e intacto. A mí eso me pone muy contento, a pesar de que ya no participo.

Pedro Pastor recibió a Diario de Rivas en su casa en el municipio
El cantautor Pedro Pastor Guerra, en su casa de Rivas (foto: Diario de Rivas)

Entrando en el disco, precisamente hay una canción, ‘Enero en Buenos Aires’, que habla sobre las raíces, pero también de autocuidados, de salud mental… Vosotros estáis muchos meses de gira, ¿cómo lo hacéis para afrontar tantos cambios y cuidaros a vosotros mismos en ese proceso?

Una de las consecuencias que tiene esta vida es la inestabilidad emocional y mental. Yo por suerte siempre he tenido los pies en la tierra y eso me hace tener una red de gente que me cuida y me quiere mucho, y en la que me puedo apoyar cuando estoy pasando una etapa complicada. En un viaje tan largo como el que hicimos para grabar este disco pasa de todo. Hay días que te levantas y te preguntas: ¿qué carajo haces a 12.000 kilómetros de tu casa? ¿Buscando qué? ¿Qué he venido a hacer aquí y por qué no estoy en mi casa en paz y tranquilo? Pero cuando uno elige esta vida, ser artista, nómada, aventurero, tener visibilidad, uno está tomando decisiones que le van a exponer y tiene que ser consecuente. De todas formas, creo que deberíamos ser un poco menos exigentes con nosotros mismos, dejar de fustigarnos con el látigo todo el día y quitarnos esta educación judeocristiana que arrastramos desde hace muchas generaciones. Tenemos que permitirnos ser, actuar y tomar decisiones según como nos encontramos en cada momento.

En el disco hay canciones como esa, canciones sociales, canciones de amor… Pero la que has elegido para ponerle nombre es ‘Escorpiano’, una canción sobre tu signo zodiacal. ¿Por qué?

Porque es la más genuina del disco. Para mí es la mejor en ese aspecto. Es original, una canción que nunca había hecho antes. Nunca había hecho un blues, nunca había hecho una canción así de sarcástica y nunca había hecho un sincericidio contra mi público como ese. Aunque luego lo intento arreglar y digo que todo bien, lo que digo es muy claro: me la pela el horóscopo. Y a mi público, en rasgos generales, le interesa bastante y a mi público latinoamericano, aún más. Me parecía interesante y un cambio de paradigma, pero además me permito darme cuenta a la hora de investigar que resulta que me representa, así que tengo que relajar mi escepticismo astrológico (risas). Es la canción que más me define ahora mismo, el ser más mordaz, más sarcástico, más afilado, tener más veneno, ser más escorpiano…

¿Crees que hay que ser honesto con lo que uno compone, aunque eso pueda suponer perder seguidores?

No hace falta. A mí no me hacía falta decir que no me interesa el horóscopo, pero es una reacción natural cuando uno se agota de que las conversaciones nocturnas después de toda una gira sean siempre de lo mismo; entonces, al final es un autocuidado. No hace falta, pero lo que yo si que creo es que hay que dormir tranquilo. Si a ti no te sienta mal callar tus opiniones políticas, cállalas. Si a ti eso te quema por dentro, no las puedes callar, porque lo importante es estar a gusto contigo y decir, pues mira, he dicho lo que tenía que decir, lo demás son conjeturas: quien sabe si ganamos o perdemos público si nos metemos en política. Hay público que me escucha por mis opiniones políticas, pero hay público que me ha dejado de seguir por mis publicaciones políticas en Instagram. Pues ese público no tendría que estar, porque no ha escuchado mi obra si se viene a enterar ahora de qué pie cojeo.

Precisamente, hablando de lo político y lo social, hay varias canciones como ‘Sapiens’ o ‘El hambre de mi pueblo’, en las que haces una radiografía del ser humano. En ellas se puede ver una visión bastante pesimista. ¿Ha empeorado tu visión de las personas desde que comenzó tu carrera?

Absolutamente… y yo creo que aún no estoy en la edad de tener esta visión, he envejecido muy rápido en este sentido. Hace 13 años yo era un soñador, sentía y pensaba que era muy poderoso lo que estábamos haciendo y creía que podíamos cambiar el mundo desde la militancia y desde el arte. Ahora tengo clarísimo que no lo podemos cambiar. He aprendido que la historia del transcurso de la humanidad es muy superior a mí y que yo lo que puedo transformar es limitado. Por otro lado, lo veo sano, es decir, si yo pongo mi energía en transformar mi círculo cercano, seguramente obtenga resultados, si yo pongo mi fuerza en cambiar el mundo, voy a acabar frustrado. El rumbo de este planeta no lo podemos cambiar individualmente, pero puedo hacer un mundo más habitable para la gente de mi alrededor. Se trata de tratar mejor a la gente que quiero, no de hacer la revolución. El capitalismo se ha desenmascarado porque ya es el único sistema viable para este mundo.

¿El soñador ha muerto definitivamente? ¿Crees que hemos llegado a un punto de no retorno como especie?

Hemos llegado a un punto de no retorno. No ahora, en los últimos siglos, pero el soñador no ha muerto del todo. El niño siempre va a quedar en mí, porque forma parte de como soy y de mi modo de entender el mundo. Es el motor y el engranaje que acciona las razones por las que estoy vivo y por las que hago música. El soñador no va a morir nunca, pero también se relaja y se acomoda. Fingir lo contrario sería una tontería. Claro que me acomodo, pero me quiero y me acepto así y no tengo reparo en decirlo.

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En ‘La certeza’, hablas de la importancia de dudar y tener contradicciones. ¿Por qué crees que es importante esta duda y qué papel juega la música en este proceso?

La duda es fundamental para no cegarnos con nuestra propia idea del mundo y de nosotras mismas. Creo que eso es algo que compite con el ideario de la izquierda en nuestro país. Yo he tenido que reñirme a mí mismo para darme cuenta de que no tenía ninguna razón de ser que me aferrara a ningún dogma. Creo que lo saludable es que nos permitamos preguntarnos en cada momento: ¿qué pensamos? ¿Qué queremos? ¿Qué sentimos? ¿Qué necesitamos? Y, también, que nos permitamos desplazarnos en el mundo de las ideas sin aferrarnos a ellas. Esto en un mundo de militancia política como en el que he vivido siempre, es complejo, es controversial.

¿Crees que ese no aferrarse a las ideas puede estar relacionado con la pérdida del idealismo y de los sueños?

Claro. Y también tiene que ver con la flexibilidad que otorga el viaje en sí mismo. Es muy fácil tener una idea del mundo desde la casa o desde los libros. Incluso siendo un intelectual es muy fácil tener una idea rígida del mundo. Yo puedo hablar, pero cuando salgo del nido, el mundo es otra cosa. Yo no me considero menos de izquierdas que hace 10 años, para nada, incluso aunque sea una persona más cómoda y aburguesada, que lo soy. Me permito preguntarme si mi creencia sigue siendo o debería seguir siendo mi creencia. El papel que juega la música en esto es fundamental, porque el hecho de ser creador de canciones hace que tú te tengas que volver a preguntar muchas cosas. Yo sigo cantando canciones que hice hace 15 años que me hacen enfrentarme a la realidad y darme cuenta de que no pienso igual que entonces. Eso es un regalo que me hace la música. Me sirve como bitácora de viaje.

Hay un tema recurrente en tu carrera, el amor. ¿También ha cambiado tu visión del amor en estos años?

Por supuesto. Sigo sin creer en el amor romántico, pero no tiene nada que ver mi manera de ver el amor ahora que hace 10 años. Imposible. Nunca he tenido una relación monógama, pero la visión ha cambiado: al principio lo más importante era el libertinaje y ahora mismo son los cuidados. Se desplazan las intenciones, los deseos, las inseguridades… Se desplaza todo lo que está alrededor del amor, porque además el amor lo envuelve casi todo. Es importante dejar que se transforme, creo que de eso se trata la vida.

Desde el punto de vista del entorno, ¿cómo se perciben esas formas de amar, todavía poco habituales, esas maneras disidentes de quererse y de entender las relaciones?

Mi abuela no entiende nada y eso que yo tengo una relación principal. No practico el poliamor. Tengo una relación en la que nos hemos tratado con libertad, pero con toda la responsabilidad que eso supone. Mi familia no entiende nada, mis primas no entienden nada, mis padres sí porque vienen de otro mundo. No lo comparten, pero lo entienden. Mis amigos del barrio tampoco entienden nada. No pasa absolutamente nada, pero claro que el mundo no lo entiende. Hay muchas personas que no están preparadas para algunas conversaciones.

¿Y eso lo hace más difícil?

Lo hace más necesario. Desde ahí se transforma el mundo. No estamos preparados para algunas conversaciones porque se tambalearían nuestros cimientos. Hay gente que aún ve a dos personas del mismo sexo besarse y eso les genera incomodidad. ¿Cómo es posible? Es porque hay cuestiones que no aún no han resuelto. El mundo no está preparado para ciertas situaciones que transgreden con lo conservador y lo tradicional.

En cuanto a la gira ‘Escorpiano’, Rivas Vaciamadrid es, por el momento, la única fecha en Madrid. ¿Cómo os acoge la ciudad cuando tocáis aquí?

Rivas nos recibe siempre con cariño. Cuesta que la gente de Madrid venga a Rivas, pero queremos que sucedan las dos cosas. Queremos dar a la gente de Rivas un concierto en su barrio aunque no se entienda en Madrid, pero queremos que la gente de Madrid se convenza de que no es tan difícil llegar hasta aquí. Habrá conciertos en Madrid más adelante, pero si quieres ver el disco ahora mismo la única opción es esta.

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1 Comentario

  1. Elvira

    A cuenta mía, este no vende un disco. La verdad es que lo que cuenta de su relación principal y de que nadie le entiende no me lo esperaba porque es más de prensa rosa, pero bueno, ya que cuenta su vida decirle que yo tampoco lo entiendo, que no me gusta su estilo musical y que me encantaría que trajeran a Rivas a otro tipo de cantantes con los que nos identifiquemos un poco mejor, no que siempre nos impongan a los «suyos» pagados con nuestro dinero.

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