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José María Álvarez, de Rivas Puede

José María Álvarez, de Rivas Puede (©Planeta Rivas)

José María Álvarez León irrumpió con fuerza en la política municipal ripense en 2015, cuando fue elegido secretario general de Podemos en Rivas y, pocos meses más tarde, encabezó la lista de Rivas Puede al Ayuntamiento de la ciudad. Su candidatura quedó a apenas 475 votos de IU-Equo-Somos Rivas (CUP en la que se integró IU en 2015, partido que ostenta la alcaldía de Rivas Vaciamadrid desde 1991), y obtuvo seis representantes municipales. Planeta Rivas repasa con Álvarez la actualidad ripense a pocos meses del ecuador de la legislatura, en pleno debate sobre la posible integración de Rivas Puede y PSOE Rivas en el equipo de gobierno de la ciudad.

Hace pocos días, el alcalde de Rivas, Pedro del Cura, aseguraba que el pacto de gobierno era cuestión de llegar a un acuerdo político entre las tres formaciones de izquierdas. ¿Cómo lo ven desde Rivas Puede?

No coincido con las palabras del alcalde. Sí hay unas coincidencias políticas o ideológicas; en lo que no estamos del todo de acuerdo es en la forma en la que se hace política en este municipio. Y la gran diferencia es la organizativa. En julio del año pasado suscribimos un acuerdo organizativo, y en ese momento entendíamos que, con un gobierno minoritario de seis concejales y un alcalde, evidentemente necesitaban una organización que les ayudara en esa gestión. Si el día de mañana las conversaciones llegan a buen puerto y hay un gobierno bicolor o tricolor, creemos que esa organización no puede seguir siendo la misma.

¿Y no están de acuerdo sobre este punto?
Desde la primera reunión en la que se constituyó la comisión tripartita para negociar el acuerdo, una de las personas que venían por Somos Rivas dijo que su gente sabía que tenía que tener hecha la maleta porque en cualquier momento podría salir. Ahora parece que eso ha cambiado. Estos puestos no hay que confundirlos con cargos de confianza, porque han pasado por un proceso selectivo, con una serie de requisitos para cada convocatoria. Y, en base a esos criterios, eligieron a una serie de personas. La mayoría son funcionarios del propio Ayuntamiento de Rivas, que están desempeñando un cargo superior mediante esa especie de concurso interno; son personas de confianza del Gobierno. Nosotro llevamos en nuestro programa que los cargos de confianza y este tipo de estructuras debe tender a cero; evidentemente, eso es una utopía, porque ellos son pocos concejales en el gobierno y el día a día es horroroso. Así, entendemos que tiene que haber algún cargo de confianza, sea por concurso o por asesoramiento, pero no el número que hay aquí.

¿Creen, entonces, que se trata de un número inflado de personal de confianza?
No estaría inflado si hubiera un equipo de gobierno con más concejales. Probablemente, ahora mismo sean los que necesitan; pero, si se incrementa el número de ediles en el gobierno municipal, esta estructura hay que articularla de otra forma. Imaginemos que hay trece concejales de Gobierno. Ese equipo que hay alrededor, a lo mejor, se tiene que ver reducido, porque un concejal no va a tener tres o cuatro concejalías bajo su responsabilidad, sino una, e igual en ese caso no hace falta tanta gente alrededor. Y ahí es donde puede haber alguna discrepancia a la hora de llegar a un acuerdo.

¿Hay algún escollo más?
Hasta ahora, el espacio común es más grande que lo que nos separa; el asunto anterior es el mayor problema. También está la forma de gestionar los disensos y llegar a acuerdos, pero es viable alcanzar un punto común. No obstante, en el tema más importante, se tienen que dar cuenta de que si una persona llega a un puesto determinado y cuenta con una persona que le ayude en un trabajo, podrá elegir que esa persona sea de su confianza, y a lo mejor no es esa misma persona que está desempeñando un trabajo y que ha sido nombrada, independientemente del concurso, por una cierta afinidad con los cargos del Gobierno.

Si esto se resolviera, ¿habría acuerdo?
Yo creo que sí. No obstante, yo tengo detrás una comisión negociadora que también tiene que responder al respecto. Yo, como portavoz de Rivas Puede, y mis compañeros, como grupo político, tenemos que algo decir al respecto, pero el posible acuerdo tiene que votar en asamblea.

¿Cómo sería ese proceso interno de ratificación del acuerdo en Rivas Puede?
Hay una comisión negociadora que informa a la coordinadora, que es donde están representados los portavoces de las distintas comisiones de Rivas Puede, y una vez que se haya llegado a un preacuerdo, eso se llevará a la asamblea para que decida. Supongo que es un proceso parecido al del partido que está en el gobierno.

¿Ve posible ese acuerdo antes de que termine la legislatura?
No sabemos lo que va a pasar. Nuestra intención es entrar, aunque si cuando eso pueda pasar quedan diez meses de legislatura, a lo mejor ya no nos compensa y convenga que las urnas determinen lo que pase. Por otro lado, Rivas Puede participará en el congreso de Vistalegre de Podemos de febrero. Aunque Rivas Puede no hay que confundirlo con Podemos, somos una candidatura de Unidad Popular que está reconocida por Podemos, por mucho que algunos se empeñen en que no. Cinco concejales están en el Consejo Ciudadano de Podemos Rivas, incluyéndome a mí como secretario general, aunque ahora se ha producido una baja en el Consejo Municipal porque Vanessa Millán ha tenido que dejarlo tras ser elegida para el Consejo Autonómico.  Podemos sí que tiene que pronunciarse en ese sentido en la próxima asamblea sobre qué va a pasar con todas esas candidaturas de unidad popular, si Podemos se va a presentar a las elecciones municipales, si va a haber acuerdo con Izquierda Unida… En cualquier caso, Podemos tendrá que consultar a las bases. Si los acuerdos los toman por arriba, mal vamos.

José María Álvarez, de Rivas Puede

José María Álvarez, de Rivas Puede (©Planeta Rivas)

Nos acercamos al ecuador de la legislatura. ¿Qué balance hace de la gestión del Gobierno municipal hasta ahora?
En lo que respecta a nosotros, nos presentamos a unas elecciones sin ninguna experiencia; cada uno tenía su vida y su carrera profesional. Es como si te tiras en paracaídas y caes en medio del desierto: no conoces el terreno y lleva un proceso hasta que vas construyendo tu entorno. Siempre he tenido la sensación de que en Rivas se han hecho cosas muy buenas, otras buenas y otras, sin embargo, no se han acometido. Siempre ha sido un ayuntamiento que ha velado mucho por sus ciudadanos y estamos a la cabeza de muchas cosas, pero otras se pueden mejorar bastante.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, el tema de la participación. Tenemos un consejo de ciudad, consejos sectoriales, observatorios, etcétera, y tanta división no llega bien; la población, al final, no participa. La prueba de ello fue el último Consejo de Ciudad: me quedé sorprendido de la poca afluencia de vecinos que hubo. Había que elegir a los representantes ciudadanos en las empresas municipales y solo había una persona apuntada; creo que eso es muy significativo. Y este ayuntamiento, siendo de izquierdas, debe tener la suficiente capacidad de autocrítica para saber que eso no está funcionando correctamente. Hay que analizar si es por publicidad, por implicación o por desilusión, pero, realmente, no funciona. Con los consejos de los barrios pasa exactamente lo mismo: acudes a cualquiera de ellos y ves a las mismas personas. Lo que proponemos en la negociación es que se reforme o se cambie el modelo de participación. A lo mejor, por la cantidad de población que tiene esta ciudad, hay que hacer otro modelo distinto, como el de Madrid, con los vocales vecinos… Como poco, hay que hacer una reflexión profunda acerca de nuestro modelo participativo, que, si bien en un momento determinado funcionó bien, ahora ya no.

¿Cree que la ciudadanía participa más en otros espacios ajenos a los que proporciona el Ayuntamiento?
Rivas es una ciudad asociativa por excelencia. No hay más que darse una vuelta por la Casa de Asociaciones y ver los cartelitos de los despachos para hacerse una idea; y eso debería volcarse. Evidentemente cada una de ellas trabaja en un ámbito, pero en lo que afecta a la ciudad, que es el Consejo de Ciduad con los consejos sectoriales, Medio Ambiente, Deportes, Mujer, etcétera…, eso también tiene que verse reflejado. Yo recuerdo las primeras asambleas en el Barrio Este y el salón de plenos estaba lleno, y ahora vas al Consejo de Ciudad y hay veintitantas personas en una ciudad de 85.000. Eso, insisto, tiene que provocar una profunda reflexión para ver qué está pasando. Habría que habilitar herramientas telemáticas y presenciales, porque quizá la modalidad telemática tenga parte de culpa. Las únicas encuestas que se han hecho han sido telemáticas, pero hay una brecha digital importante. Hay que hacer un equilibrio entre lo presencial y lo telemático, y hay que motivar a la gente para que asista a las reuniones y que decida a dónde quiere que se destinen las partidas de los presupuestos. Sin embargo, los prespuestos en Rivas no son participativos, sino dirigidos: ellos te dicen qué puedes votar y qué no.

Justo ahora empieza la negociación de los presupuestos municipales para 2017, los segundos con Rivas Puede representada en el Ayuntamiento. ¿Cómo van a abordarlos?
Los presupuestos están prorrogados, pero eso no es ningún problema porque el Ayuntamiento sigue funcionando. Lo primero que tendremos que ver es la documentación. Lo que queremos es que sean unas cuentas lo más reales posible. El año pasado votamos en contra porque creíamos que no se correspondían los ingresos con los gastos; pensábamos que estaban construidos al revés, y que en base a unos gastos se habían construido unos ingresos. Fue duro, aunque creo que hicimos lo correcto: retiramos todas las enmiendas que llevábamos porque votábamos en contra, y  entendimos que si votábamos en contra de los presupuestos no era para que aprobaran nuestras enmiendas, porque para eso habríamos presentado voto a favor negociando las enmiendas. Los presupuestos salieron adelante con el voto del Partido Popular y la abstención de Ciudadanos y lo que mucha gente no ha entendido es que votamos en contra de las enmiendas. Hubo mucho revuelo por el cambio de capítulo de las subvenciones, etcétera, pero es que nosotros votamos en contra de eso, no a favor. A favor, como recordé en un pleno, votaron ellos con el Partido Popular, no con nosotros. Nosotros no queremos estar en esa tesitura otra vez, porque para nosotros es duro. Con el gobierno seguramente nos unen más cosas de las que nos separan, pero también necesitamos transparencia; no digo que no la haya, pero debemos sentarnos con tranquilidad y no deprisa y corriendo. El año pasado adolecimos de la inexperiencia y de que no hubo tiempo suficiente para estudiar con profundidad los presupuestos. Ojalá este año no lleguemos al mismo término.

¿Cuáles son las líneas generales con las que Rivas Puede aborda la negociación este año?
Habrá que ver el planteamiento que hacen, pero, si hay problemas económicos, habrá que reducir los gastos. El Ayuntamiento tiene que funcionar con los ingresos que tiene y tratar de quitarse la deuda.

Y eso, ¿cómo se puede hacer?
Sin estar en la gestión de los presupuestos, si en tu casa tu economía no va bien, si no puedes ir al cine, no vas al cine; si no peudes salir a cenar con los amigos una vez al mes, no vas; lo primero es lo primero. A lo mejor habría que revisar si hay algún gasto menos importante, o priorizar los gastos, y poner en valor la ciudad para que vengan inversiones.

De eso trata la Iniciativa Rivas 2020. ¿Cómo la ven desde Rivas Puede?
Apunta en varias direcciones. Se consiguió que viniera Sediasa, que está generando unas expectativas de empleo increíbles. Les están bombardeando a currículos; es lógico, hay mucha gente en desempleo, muy castigada por la crisis, y quieren un puesto de trabajo. Sin embargo, van a venir muchas trabajadores de Getafe. De todas formas es muy positivo porque, al margen de los empleos directos que se creen, sí van a generar riqueza alrededor con empresas de servicios. También están iDental, Oesía, el desarrollo del polígono norte… y Rivas acaba de participar por primera vez en Fitur con el Parque Histórico de la Batalla del Jarama. Precisamente acabo de escribir un artículo sobre ello, porque creo que hay que ponerlo en valor, además de otros atractivos que tiene Rivas: el Canal del Manzanares, el centro de interpretación de la Laguna del Campillo, la ermita del Cristo de Rivas, el Camino de Uclés… Está muy bien hacer unos folletos, pero todo eso hay que vestirlo, con centros de interpretación, más información, conservación, etcétera.

En materia de medio ambiente, ¿cuáles son sus principales propuestas?

Nosotros propusimos la Comisión Residuos Cero, famosa en los últimos días, que aborda un problema medioambiental y también económico, porque el tratamiento de residuos supone un gasto considerable para el Ayuntamiento. Si se exploran otras posibilidades, habrá más recursos también para el AyuntamientoHay un gran abanico de posibilidades: compostaje doméstico, compostaje comunitario, reducción de residuos en origen, recogidas puerta a puerta… Hay que hacer un plan piloto. Por ejemplo, podemos poner una compostadora comunitaria en la zona del Casco Antiguo o dar una vuelta a la recogida puerta a puerta y la separación de residuos en Covibar, Pablo Iglesias o Barrio de la Luna. Lo que hay que tener es voluntad para empezar.

José María Álvarez, de Rivas Puede

José María Álvarez, de Rivas Puede (©Planeta Rivas)

Está a punto de materializarse el acuerdo para la Cañada Real. ¿Cómo lo ven desde Rivas Puede?
Hay opiniones contradictorias. El Ayuntamiento de Rivas está por la solución. El problema es que la Cañada tiene un índice de afecciones bastante alto: estamos hablando de una línea de AVE, de la M-50, carretera de Valencia, un gasoducto, una línea de Metro… Hay que gestionar todo eso y llegar a un acuerdo. Las condiciones en las que vive la mayor parte de los habitantes de la Cañada son lamentables y eso no nos lo podemos permitir. Su solución pasa por un acuerdo y por escuchar a todos los actores que intervienen ahí: grupos políticos, vecinos, asociaciones… Nunca va a llover a gusto de todos, pero hay que tener en cuenta a los vecinos de la Cañada y a los que viven junto a ella, como Covibar, Pablo Iglesias, la Luna…, y, a partir de ahí, tratar de construir diálogo. Además, creo que la solución de la Cañada debe pasar por el cierre de la incineradora de Valdemingómez.

El borrador del Plan Regional de Residuos prevé mantener la incineradora y otras dos más.
Y el macrovertedero de Loeches. Los residuos son un problema enorme. Tendremos que plantearnos en algún momento volver a lo que teníamos antes; ahora estamos generando una cantidad ingente de residuos. Independientemente de que se trabaje en residuos cero, hay que volver al origen, y hay países que nos sacan mucha ventaja; por ejemplo, en Alemania se prioriza el vidrio sobre el plástico. Tenemos que fijarnos en cómo se están haciendo las cosas fuera y analizar modelos positivos.

Otro problema de Rivas es que es una ciudad carísima de mantener por su modelo urbanístico disperso que, además, crece sin parar. ¿Habría que corregir el modelo de ciudad que quiere ser Rivas?

El modelo se hizo en su momento vendiendo que Rivas era un espacio maravilloso con chalés, grandes avenidas y conexiones; íbamos a tener una universidad, dos campos de golf, el Metro… Se hizo un plan general y eso fue lo que salió. Evidentemente, una ciudad con tantísimos kilómetros es difícil de sostener. La zona este, que tiene más chalets y menos población por kilómetro cuadrado, es más cara de mantener. No es lo mismo vivir en bloque de vecinos, donde te socializas más, que vivir en una calle muy larga con chalés alineados en el que casi no conoces a tu vecino; y para mantenerlo, el Gobierno municipal está haciendo verdaderos malabares. No obstante, todavía queda una parte de desarrollo de la ciudad, que es el barrio de la Luna y aledaños, y hemos propuesto al gobierno que haga un estudio urbanístico para saber qué queremos en esa zona, porque la cercana al H2O ya está prácticamente colmatada. La parte Oeste, donde crece la ciudad, no tiene centro de salud, no hay transporte… Crecer sin tener servicios es difícil porque luego la gente se te echa encima y con razón. La salida a la M-50 y el transporte público extramunicipal son fundamentales; es necesario poner un tercer vagón en el TFM; no tenemos un transporte interno ordenado… Hay que hacer un estudio y apostar por microbuses eléctricos y líneas lanzadera que lleguen a los centros administrativos, de salud, educativos, culturales y bibliotecas. Es un problema de difícil solución porque, aunque diéramos con la fórmula maravillosa, la gente coge el coche aun cuando podría ir andando. Tenemos que concienciar a la gente de coger el transporte público, mientras promovemos una red de calidad.

¿Y la bici?
Vivimos en un municipio donde la mayoría de la gente tiene bicicleta en casa; otra cosa es que la use. Bicinrivas tiene pocos usuarios. También es verdad que este pueblo no es como Holanda, que es todo llano; tiene bastantes cuestas y la mayoría de las bicicletas que tienen servicio no son eléctricas. Hay que hacer un estudio sobre ese servicio.

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