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OPINIÓN

Antonio de la Peña

Antonio de la Peña

Doctor en Ciencias Biológicas, licenciado en Ciencias Geológicas y diplomado en Medio Ambiente

He leído en Diario de Rivas una cadena artículos sobre movilidad sostenible, sus consecuencias en el cambio climático y en la vida cotidiana de los ciudadanos. Me refiero a interesantísimos artículos sobre las ZBE, ‘ciudad 30’ y etiquetas medioambientales en Rivas: lo que debes saber.

También, a la muy numerosa información referente a la plataforma por la movilidad: sus reuniones con el Ayuntamiento, las convocatorias de manifestación y/o los intentos del Gobierno municipal por acallar voces con relatos o intentando modificar carriles bici y trazados. Es evidente que la movilidad sostenible, o no, ocupa y preocupa mucho a los ripenses.

Después de leer, no decodificar el texto y analizar las palabras de D. Luis Altares, llego a la conclusión de que los ciudadanos estamos perdidos. Tan perdidos como la pistola, bajo su responsabilidad que no encuentra. Tampoco destituye a nadie, ni él dimite. No comprendemos lo que ocurre. Él nos intenta explicar lo que sucede.

En resumen, bajar la velocidad a 30 Km/h no es solo una medida medio ambiental. Es, fundamentalmente, un problema del código de la circulación. Es consecuencia del Reglamento General de Circulación (DGT) del 11 de mayo de 2021. “Parece que vamos despacio, pero no”. Argumento central esgrimido. Aquí no somos ecológicos, somos reguladores de tráfico. Nada más.

Las Zonas de Baja Emisiones (ZBE) son una derivada lógica de la Ley de 7/2021, de 20 de mayo de cambio climático y transición energética. Aquí, por fin, sí somos ecológicos. La culpa es del otro. Además, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (desde ahora PMUS) es documento que garantiza y coordina, desde el punto de vista medio ambiental, el buen hacer de una triada de actuaciones. Primero la acotación de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). En segundo lugar, la reducción de la velocidad. En tercer lugar, la generación de carriles bici. Además, ya son obligatorios su redacción desarrollo en municipios de más 50.000 habitantes. De nuevo la Ley de Cambio Climático entra en acción. El otro.

El PMUS es un documento estratégico de actuación. No se trata de un documento concreto de detalle. Como elemento directriz da coordenadas generales de actuación. Plantea escenarios y recomienda (con R de Rivas) modelos de ciudad. Está fuertemente imbricado con el Plan General de Ordenación Urbana (desde ahora PGOU), y su desarrollo. Miren por donde, el PGOU también es un documento estratégico. No concreto. Ambos planes estratégicos los gestiona el Gobierno municipal. Si no funciona el uno, difícilmente funcionará el otro. Si no funcionan los dos es imposible que se gestione una ciudad.

Participé, en 2009, en el debate y aprobación del primer PMUS. Era un documento valiente. Rivas se adelantó una década a los PMUS obligados hoy por ley. Ese aspecto encierra en sí mismo un enorme valor. También, el sano debate de ideologías muy diferentes consensuando una manera de crear ciudad. Aquel PMUS 2009 estaba patrocinado y dirigido por: el Ayuntamiento de Rivas; el consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid y el Instituto para Diversificación y Ahorro Energético (IDAE). Conservo el documento y las actas. Están a su disposición. La idea básica que floto en aquellas reuniones era compartida por todos. Un escenario creciente de movilidad a la que nos debíamos enfrentar por el incremento poblacional y crecimiento urbanístico. Estamos muy orgulloso de los modelos generados y de las previsiones realizadas. Nadie con un poco de sensibilidad, y sentido común, podía oponerse al PMUS 2009.

La velocidad del desarrollo de la ciudad, crecimiento poblacional y necesidades de modelo de transporte aconsejaron una revisión del PMUS. Estamos en el año 2016. Se hace necesario analizar lo planteado en 2009. No fue obligado parar la ciudad y sus actividades urbanísticas. Seguimos caminando y sacamos consecuencias y nuevos modelos.

Aquel PMUS 2016 vuelve a adelantarse un lustro a la obligatoriedad 2021. Esta vez la parte técnica la desarrolla la consultora Deloitte. Otro documento cargado de sentido común.  Discusiones y debates entre ideologías antagónicas, con un espíritu común de mejora. Su éxito, el del PMUS 2016, dependería de la gestión integrada de sus tres distintas fases: Fase I (2018); Fase II (2020); y Fase III (2024). En el mismo se incluían 8 aspectos:

  1. Movilidad y Urbanismo
  2. Movilidad peatonal
  3. Movilidad ciclista
  4. Movilidad accesible
  5. Transporte publico
  6. Ordenación del tráfico
  7. Gestión del aparcamiento
  8. Gestión de la movilidad, educación y sensibilización

Por cierto, el plan incluía dos grandes escenarios posibles, con respecto a la movilidad ciclista. El primero una red ciclista basada en un “100% ciclista” y un coste de 12.5 millones de euros. Un segundo escenario de red ciclista, en coexistencia con el coche, de 5.5 millones de euros.

Destacar que siempre insistimos en potenciar el transporte urbano sostenible. Modelo basado en microbuses eléctricos. Economía circular viajando en microbuses eléctricos. Allí encontraran más datos. Eso también era compatible con el PMUS 2016.

Se trataba de establecer una política coherente de actuación de los ocho aspectos mencionados anteriormente. Debíamos imbricar todo ello con el PGOU, y reforzar modos alternativos de transporte (personal, colectivo y a pie). De todo ello volvemos a sentirnos orgullosos. Es un documento estratégico, correcto y bueno. El sentido común vuelve a imperar.

PMUS y PGOU son estratégicos, insisto. Es el Gobierno municipal el responsable de su desarrollo y ejecución. Un plan estratégico mal desarrollado, sin consenso ciudadano, es un caos, una ocurrencia. Se debe contar con las personas y aplicar el sentido común. ¿Se están desarrollando bien ambos planes estratégicos? Cada uno de ustedes tendrá su opinión. Además, no hay blancos ni negro, existen muchos matices.

En lo que a movilidad de transporte colectivo urbano se refiere, “intramuros”, en mi opinión, un auténtico desastre. Los autobuses urbanos de competencia exclusiva municipal ni están ni se esperan. Los carriles bici no están siendo aceptados. Evidente síntoma de falta de diálogo con el ciudadano y, en todo caso para los gestores, una falta de educación y concienciación.  El PGOU está agotado, tanto que, “de facto”, se han paralizado las licencias de actividad urbanística. En la encuesta de ‘Rivas párate a pensar’, la movilidad accesible y las barreras arquitectónicas son demandas. Actualmente, la gestión de plazas de aparcamiento y ordenamiento del tráfico están siendo fuertemente criticadas. Por lo demás sin novedad. Ni un solo punto de los ocho estratégicos del PMUS 2016 parecen ser del agrado de parte de los votantes.

En la raíz del problema una concejalía de Transición Ecológica de postureo, sobre el papel. Con partidas de 1 euro por funcionario. Revisemos (con R Rivas) los presupuestos de esta legislatura hasta el ejercicio 2022. El único técnico superior de Medio Ambiente existente durante el desarrollo de ambos PMUS pidió traslado a otro municipio. Ahora, existe por motivo de urgencia, un técnico. Se trata del consorte de concejal responsable de RR.HH. y experto en basuras. Además, es miembro activo comité de IU y lideresa del barrio de la Luna. Supongo, y afirmo, toda una simple coincidencia.

En definitiva, sin técnico de movilidad identificado en concejalía de Transición Ecológica. Tampoco en la RPT y/o el organigrama municipal. Al menos, no se explicita o no le he visto en documento y web alguna. Es decir, nadie que pueda valorar y/o redactar informes medio ambientales técnicos internos fiables, y de garantía, respecto a movilidad sostenible. Destacar que disponemos de 800 funcionarios municipales. Opino que este es un aspecto crucial para la vida de nuestro municipio. Consecuentemente, no puede haber estudios realizados por funcionario competente y cualificado. Hablo de movilidad sostenible del área de conocimiento del medio ambiente. No hablo del tráfico, ni del mantenimiento, ni de la policía. ¿A qué informes de sostenibilidad se aferran nuestros dirigentes políticos? ¿Firmados por quién? Por favor muestren datos, no estimaciones.

Sería esa persona, ese perfil, el que debiera aconsejar y guiar el desarrollo de nuestro PMUS y PGOU con criterios de transición ecológica y sostenibilidad. Pero el municipio no cuenta con alguien de esas características. Como comprenderán este aspecto, por su importancia, debe ser tratado por un equipo. La concejalía “de todo a un euro” no tiene capacidad. Se ha decidido centrase en las basuras, en el compostaje y en tener asesorías de “International Business Management”. No critico la decisión, ni las personas. Cada gestor es libre de organizar sus equipos. También, es libre de centrar sus esfuerzos en basuras. Si critico los resultados en movilidad, y la capacidad de este equipo de transición ecológica, para valorar la sostenibilidad de los modelos de transporte.

Los despachos, el salón, lo soporta todo. Desde una mesa de la plaza de la Constitución, el Edificio Atrio, o la sede de la Empresa Municipal de la Vivienda puede dibujarse un modelo. El PMUS puede desarrollarse en muy distintos sentidos. El PMUS 2016 lo aguanta todo. Está pensado con criterios de flexibilidad. Los PMUS son estratégicos, no concretos. Sus desarrollos deben ser prácticos. La realidad de la red viaria, entre las 07:00 y las 09:30 pondrá a cada equipo en su sitio, a cada desarrollo concreto en su lugar. El ecologismo de salón, en la aldea gala, está demostrando servir para elaborar documentos, relatos. Tranquilos, si la realidad no les gusta se adaptarán, seguro. Las moquetas lo saben, aunque no solucionan los problemas. Al menos, en movilidad sostenible y aceptación de sus soluciones por la sociedad.

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