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OPINIÓN

Francisco Gallardo

Francisco Gallardo

Concejal del PP en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid

Muchos años escuchando como mis padres fomentaban, en aquel nene lleno de sueños, la cultura de ser «ciudadano del mundo». Todo un himno en contra de los regionalismos y a favor de llegar a ser una persona sin fronteras, un individuo libre, pensante, que sintiese su barrio, su calle, su hogar, nunca abandonando sus raíces pero sintiéndose, ante todo, ciudadano del mundo. Sin ser preso de estereotipos, convencionalismos o nacionalismos tontos y retrógrados.

El pasado domingo, el Excmo. y Rvdmo. Monseñor Dr. D. Juan Antonio Reig Pla —nuestro obispo de Alcalá de Henares—, desde el púlpito de la Iglesia de Santa Mónica, llevó aún más lejos ese sentir: ese cántico lo elevó al punto de ser «ciudadanos del cielo». La reflexión fue todo un alegato a la vida, a vivir plenamente, a saber que somos seres del universo destinados al cielo y que la transición en la vida —en este planeta— no es más que un solo escenario de alegrías, tristezas, de luchas y derrotas, de justicias e injusticias, pero donde —desde la humildad y ayuda al otro— hemos de fraguarnos ese viaje con destino a las estrellas.

El pasado domingo día 27 de octubre, la Parroquia de Santa Mónica celebró su 25 aniversario: 25 años enraizándose y creciendo dentro del tejido vecinal de Rivas Vaciamadrid, 25 años aglutinando a gran parte de los creyentes de nuestro municipio, 25 años dando respuesta a necesidades concretas, siendo parte del refugio espiritual y ético de sus fieles. Años en los que hemos bautizado a nuestros/as hijos/as, años en los que ha sido el aula donde recibir la catequesis para —más tarde— recibir la comunión, años que hemos jurado el «sí, quiero» y, sobre todo, años en los que nuestros/as más desfavorecidos han tenido una casa, un lugar y un encuentro. Años en los que aquellos/as que han sufrido alguna prueba de esas que la vida te pone han tenido donde refugiarse… Ocasión tan especial no podía ser desatendida por el Excmo. y Rvdmo. obispo, flanqueado por D. Jesús y el resto de padres que han dirigido la Parroquia durante estos años.

La palabra «parroquia», como nos recordó D. Juan Antonio Reig Pla, viene del griego παροικία, a través del latín parochia. La palabra griega está formada de παρά (para- = junto a, como en parábola y parónimo) y οἶκος (oikos = casa, hábitat). La «casa» de Santa Mónica se engalanó con sus mejores hábitos y fue testigo de cómo dicho hogar se llenaba de sus parroquianos, así como la representación de parte de las agrupaciones municipales. Ahora queda poner la vista a futuro y seguir contando con que dicha casa ocupe un lugar de relevancia entre nosotros/as y que conforme nuestra ciudad, Rivas, siga creciendo, haya pequeños huecos físicos donde todo aquel que practique la fe cristiana pueda tener su cobijo, donde todo aquel huérfano de espíritu pueda tener una vía donde encontrarse, donde aquel menos favorecido/a pueda acudir y encontrar una mano amiga y donde todo aquel que padre, madre, abuelo, abuela, niño, niña quiera saber cómo ser «ciudadano del cielo» tenga su lugar.

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