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OPINIÓN

Ricardo Gómez

Ricardo Gómez

Portavoz del PP en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid

Comenzamos el nuevo curso político, este año con la particularidad de que se acercan elecciones municipales, europeas y autonómicas. Esto le otorga a los meses que se nos vienen encima una serie de particularidades.

Ya estamos al final de la legislatura y, de alguna manera, intentando ya recoger lo sembrado o finalizar lo empezado, para que los ciudadanos tengan, según pasan los días, bien claro a quién tendrán que votar en los próximos comicios.

Los partidos que ejercen labores de gobierno tienen más posibilidades de mostrar sus logros y sus trabajos en favor de la sociedad, mientras que los partidos que han ejercido la labor de oposición se afanarán en mostrar lo que no han hecho los actuales gobernantes y, cómo no, en ofrecer alternativas a lo que hay.

En el Estado español, andamos de estreno de gobierno, un gobierno no salido de las urnas, sino de acuerdos parlamentarios con independentistas, filoetarras y confluencias, y cuyo único objetivo fue echar al PP de La Moncloa. Tal vez por este motivo se trata de un gobierno sin programa, sin ideas y legislando a golpe de reales decretos y al albur de las ocurrencias de almohada que a cada uno buenamente se le ocurren, y que, a renglón seguido, son desmentidas o retiradas del inexistente programa. Vivir para ver.

En nuestra Comunidad Autónoma, el gobierno del PP continúa su andadura, a pesar de la dificultad de gobernar en minoría con unos apoyos inciertos por parte de Ciudadanos y tras una difícil etapa tras la maniobra de acoso y derribo a la anterior presidenta regional. Cumplimiento de más del 90% del programa electoral y la comunidad con el menor índice de paro del estado, con los impuestos más bajos, con políticas sociales punteras, una sanidad de las mejor valoradas en toda Europa, y que atrae inversiones y turismo de manera importante. Esto redunda en que las condiciones de vida de los ciudadanos madrileños sean de las mejores en nuestro país.

En cuanto al ámbito municipal, Rivas sigue creciendo en número de habitantes: ya somos 87.000, y subiendo. Una política urbanística que, cada vez, introduce más viviendas en altura, con la consiguiente sobrecarga de los barrios, y con una creciente enajenación de suelo público para poder acometer inversiones. Este año, las calles se llenan de obras y de reformas y de mejoras que no se han realizado ni en tiempo ni en forma, y así, para cuando lleguen las elecciones, tenemos todos la sensación de que las cosas se hacen: pura propaganda. Continuamos con una importante deuda, y somos de los municipios de la CAM que más impuestos pagamos (IBI, vados, basuras, etcétera)

Unos servicios públicos manifiestamente mejorables, cuando no claramente deficientes (limpieza urbana, transporte público, cementerio, accesos), y ausencia de servicios que cualquier ciudad debería tener como oficina de empleo, seguridad social o delegación de hacienda.

Una manera de gestión municipal basada en la propaganda, con Rivas repleto de carteles anunciadores de los proyectos que se van a hacer, pero que no se han hecho, y siempre con el ‘sello’ municipal, aunque la realidad es que muchos de ellos se realizan con dinero e inversiones procedentes de otras administraciones: CAM y gobierno central.

Una gran ciudad con servicios insuficientes y servidumbres de cortijito de la izquierda.

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