Ojo al piojo abre en Rivas: la solución eficaz y urgente contra la plaga más temida

por | Feb 8, 2024 | 0 Comentarios

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Las familias de Rivas Vaciamadrid están de enhorabuena porque el tejido comercial de la ciudad cuenta con un nuevo negocio local, Ojo al piojo, que llega para poner remedio a uno de los grandes problemas derivados de tener hijos e hijas en edad escolar: las plagas de piojos.

En la segunda planta del centro comercial ubicado en el paseo de las Provincias, número 3, abrió sus puertas recientemente el salón de Ojo al piojo, el proyecto personal de Mónica y Raquel.

Las dos vecinas de la ciudad que han aprovechado sus experiencias profesionales y personales para embarcarse en este proyecto que nace con el objetivo de ir más allá de la propia actividad profesional, con el deseo y la convicción de divulgar y aportar a la comunidad local un granito de arena para controlar un problema, el de los piojos, que está fuera de control en el entorno de los centros escolares.

“Hacemos una cosa diferente, dando un trato especial y personalizado a cada cliente y, a la par, divulgando para intentar ayudar a conseguir que quitemos el tabú y todo lo negativo que hay alrededor del piojo”, expone Mónica. “Tratamos al niño, al padre, la madre o el abuelo dando prioridad a que esté a gusto. Eliminamos el problema de su cabeza en un ambiente confortable y familiar, en el que dedicamos más tiempo del habitual al tratamiento porque no solo hacemos, también explicamos y formamos incluso a los propios niños de cómo se tienen que pasar la lendrera; hacemos una especie de terapia familiar”, añade Raquel.

Recepción de Ojo al piojo
Recepción de Ojo al piojo (Fernando Galán).

Experiencia y saber hacer

Estas dos vecinas ripenses, buenas amigas del barrio y vecinas, han desarrollado extensas carreras profesionales en el mundo del marketing y la gestión empresarial y de la peluquería respectivamente. Raquel, sin ir más lejos, ha trabajado durante tres décadas como peluquera, un valor añadido, el del conocimiento del cabello y su cuidado, que aporta a todos los pequeños y mayores que visitan Ojo el Piojo. “Ayuda muchísimo tener a Raquel, que ha estado más de treinta años trabajando cabezas, con su destreza y conocimiento para ello; este servicio no lo da nadie”, destaca Mónica.

Ambas se han formado hasta convertirse en sendas expertas en todo lo que tiene que ver con los piojos, aunque Mónica reconoce que ya lo era antes de decidir montar Ojo al piojo. De hecho, fue su “obsesión” con estos pequeños bichitos lo que le impulsó a emprender junto a Raquel. “Soy una mamá desesperada del piojo. Mi hija cogió piojos constantemente desde los 4 años. Y este verano, ya con nueve, volvió totalmente infestada de piojos después de haberse ido limpia al campamento, hablé con Raquel y fue el paso definitivo”, relata Mónica. “Yo hice de todo. También lo que está fatal… y esa experiencia también es útil ahora desde Ojo al piojo”, reconoce Mónica.

Ojo al Piojo
A la derecha, el aspirador que utilizan en Ojo al piojo para retirarlos del cabello (Fernando Galán).

Servicio de urgencia, también los fines de semana

El equipo de Ojo al piojo ofrece un tratamiento pediculicida 100% respetuoso con el cabello que no deja una sola vía de escape a estos escurridizos bichitos. Esto implica desde la revisión inicial a todos los miembros de la familia hasta las revisiones posteriores a la aplicación del tratamiento principal para garantizar que no ha quedado una sola hueva por eclosionar.

Por ese compromiso que tienen Mónica y Raquel con erradicar el “problema de salud” que son los piojos en cualquier entorno, familiar o escolar, su atención es flexible en lo que respecta a los horarios de atención, que incluye fines de semana. “Para nosotras, esta es una cuestión de urgencia, y por eso atendemos vía WhatsApp durante todo el día y damos citas incluso fuera de horario habitual”, cuentan.

El mismo día de la charla con Diario de Rivas, por ejemplo, habían atendido a una abuela contagiada por su nieta a las 8:30 de la mañana. “El piojo es una pandemia, y es piramidal: en el momento en el que hay un piojo, empieza a haber más rápidamente y el peligro de contagio a las personas de alrededor es inmediato. De un ‘paciente cero’ podemos sacar en un solo día tres personas más contagiadas, que a su vez van contagiando”, señala Raquel, haciendo hincapié en la importancia de tomar medidas lo antes posible.

Por ello, invitan a escribir a su teléfono de urgencia (627 897 396) a cualquier hora del día en cuanto exista la mínima duda de que hay liendres o piojos en casa. Mónica y Raquel garantizan que encontrarán un hueco lo antes posible para atender ese posible foco de contagio. No solo a la persona en cuya cabeza se ha detectado el piojo o se sospecha que lo tiene; también al resto de la unidad familiar.

“Aunque no tengamos hueco, lo sacamos, porque de nada sirve que nos llamen o escriban un jueves por la tarde y se les dé cita para el lunes; con los piojos, cada hora cuenta”, apostilla Mónica.

Salón de Ojo al piojo (Fernando Galán)
Salón de Ojo al piojo (Fernando Galán)

Tratamiento y revisión gratuita a todo el núcleo familiar

El primer paso del tratamiento en Ojo al piojo se pone en marcha con el contacto a través de su teléfono o su email. “Si crees que hay piojos en casa, conciertas una cita escribiéndonos y vienes al salón”, explica Mónica.

Una vez en el centro, con la ayuda de material cualificado que no tenemos en casa «ni aunque invirtamos en la mejor lendrera del mercado», y apoyadas en su ‘ojo clínico’, fruto de la experiencia y conocimiento acumulado, Raquel y Mónica revisan todas las cabezas en busca de piojos. “Lo primero que hacemos es tratar a la persona que tiene piojos y siempre miramos, de forma totalmente gratuita, las cabezas del resto de personas de la familia”, subraya Mónica. “Es superimportante, porque no tiene por qué ser el ‘paciente cero’ la persona que sabemos que tiene piojos, de manera que, si no lo hacemos, es dinero y tiempo tirado y nosotras no nos quedamos satisfechas”, añade.

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Solo si hay liendres o piojos se procede al tratamiento, en el que se aplica calor, que «deshidrata a la liendre y atonta al piojo (no mata al piojo)”, y se retira cada piojo o liendre con la ayuda de un aspirador, repasando pelo a pelo, sin dañarlo, como si de un trabajo de orfebrería se tratase. Pura artesanía del cabello.

La atención es otra de las señas de identidad de la esencia de Ojo al Piojo. “Nos parece muy importante conseguir, como ocurre, que vengan contentísimos al salón”, apunta Raquel. “Por ejemplo, acabamos de incorporar un tratamiento para aliviar el picor de cabezas después de detectar Raquel que muchos de nuestros clientes llega con picores horribles y, a veces, ni siquiera es porque tengan piojos, sino porque se rascan al ver que los tiene alguien en casa”, comenta Mónica.

Y por si acaso, porque retirar una liendre es muy complicado debido a lo bien adheridas que están al cabello, el equipo de Ojo al piojo cita de nuevo a los miembros de la familia que hayan tenido que someterse al tratamiento. Entonces, se vuelve a hacer una revisión completa, garantizando así que el cabello quede totalmente limpio.

Además, en paralelo, Raquel y Mónica realizan una labor de concienciación y formación. “Es fundamental enseñar a pasar la lendrera, nuestra tercera mano, y hay que hacerlo cada dos días porque si se quita en el día no hay problema. Es la mejor prevención junto a poner un producto, que no los elimina pero sí les dificulta quedarse en el pelo, porque si el piojo no está a gusto se va, de ahí que tarde un par de días en poner huevas”, apunta Raquel. El equipo de Ojo al piojo también asesora en este tipo de detalles complementarios a su servicio.

Recepción del salón de Ojo al Piojo
Recepción del salón de Ojo al Piojo (Fernando Galán)

Las consecuencias de no poner solución a los piojos

Todas las personas que tienen o han tenido hijos e hijas en edad escolar conectarán con cómo se sentía Mónica cuando tenía que enfrentarse a los piojos en su casa. Protagonistas en las pesadillas de muchos padres y madres, esta ‘epidemia’ que afecta la infancia y a los adolescentes por igual puede llegar a ser un gran generador de tensión y estrés en casa. “No hay nada como haberlo vivido para saber el caos que te crea en tu casa, así que empatizamos muchísimo y por eso somos tan flexibles y cercanos en la atención”, dice Mónica.

La desesperación, la urgencia y el desconocimiento hace que, a menudo, se cometan errores en el tratamiento de los piojos. Desde recurrir a tratamientos con químicos en el cabello de nuestros hijos e hijas (y en los de las personas adultas, por extensión) hasta dejarlos estar esperando a que llegue el verano y los piojos desaparezcan por arte de magia. “En verano no se acaba la transmisión de piojos, solo hay que ver lo que ocurre con los campamentos de verano”, apunta Raquel. “Y en el agua pueden aguantar hasta cuatro horas vivos porque hacen una especie de burbuja a su alrededor”, cuenta Mónica.

Este último no es el único falso mito extendido sobre los pijos. Por ejemplo, pocas personas saben que los piojos no se mueren con los tratamientos, “solo se atontan y a las pocas horas vuelven a moverse”. Y no se tiene en cuenta que con que dejemos una liendre en el cabello por eclosionar es cuestión de tiempo que el problema vuelva a aparecer: ”es fundamental quitar todas las liendres, y no hay otra que ir una a una, pelo a pelo, como lo hacemos nosotras en Ojo al piojo”, explican.

Mónica y Raquel, cofundadoras de Ojo al Piojo
Mónica y Raquel, cofundadoras de Ojo al Piojo

Además, tal y como recalca Raquel, existen posibles consecuencias en la salud derivadas de la existencia de piojos en el cabello, especialmente en las personas con la piel más sensible. “Si no lo ves, no lo crees, pero puede llegar a ser un problema de salud porque cuando chupan la sangre dejan una heridita muy pequeña y te rascas sin ser consciente, pero te puedes levantar la piel, hacer una herida más grande que no deja de ser un posible foco de tener una infección”, apunta Raquel. “Y no deja de ser una picadura, por lo que puedes ser vulnerable y padecer urticarias, granos, sensibilidad en la piel…”, añade.

La tarea de tratar de erradicar los piojos es tediosa e ingrata, y también costosa en cuanto a tiempo y dinero porque acumulamos tratamientos y “peleas” con nuestros peques una detrás de otra. Y es aquí donde Ojo al piojo acude como salvavidas para las familias de Rivas: un espacio donde tienen el conocimiento, las herramientas y la convicción, que no es menos importante, para acabar con los piojos. Y todo ello en un entorno amable y privado, y sin utilizar un solo producto en el pelo: el calor, el material adecuado y la capacitación de Raquel y Mónica son la garantía de éxito para erradicar la plaga.

Ojo al piojo
Ojo al piojo (Fernando Galán).

Más información, en las redes sociales de Ojo al piojo, donde Raquel y Mónica dan continuidad a su trabajo con numerosos contenidos divulgativos que comparten de forma altruista y gratuita, y en el teléfono 627 897 396, que es también el número del servicio de urgencias de Ojo al piojo.

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