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Margarita Torrego, de Microurbanía, en la presentación de Cohabita Rivas

Presentación del proyecto Cohabita Rivas, en la sede de la EMV ripense (©Fernando Galán)

Dentro de pocos años, más de 200 personas mayores afrontarán su edad más adulta en Rivas en el seno de cuatro comunidades de viviendas colaborativas autogestionadas, bajo la fórmula del llamado ‘senior cohousing’. Ellos serán los pioneros de un proyecto único en el que, por primera vez, un ayuntamiento, el de Rivas Vaciamadrid, a través de su EMV (Empresa Municipal de la Vivienda), se implicará para facilitar y apoyar el complejo proceso de construir una vida en común adaptada a las necesidades de sus protagonistas.

El ADN del ‘senior cohousing’, que se basa en la organización colectiva, la toma conjunta de decisiones, la autogestión y autofinanciación del proyecto, es el mismo que el de Rivas: así lo apuntó el alcalde de la ciudad, Pedro del Cura, este jueves, ante un auditorio abarrotado, durante la presentación del proyecto Cohabita Rivas. Se trata de una iniciativa que acompañará y apoyará hasta cuatro grupos semilla para que ‘florezcan’ cuatro comunidades de viviendas colaborativas en la ciudad. Para ello, la EMV ha trabajado con Microurbanía —asociación local de arquitectos implicada en el ‘cohousing’ y en proyectos con un marcado carácter social—, Jubilares —entidad que ampara iniciativas de vivienda colaborativa para personas mayores— y grupos de personas que ya vienen trabajando en esta línea. para diseñar un programa que permita acompañar durante todo el proceso a sus protagonistas. 

El alcalde de Rivas, Pedro del Cura; Curro Corrales, consejero delegado de la EMV de Rivas; y Miguel Ángel Mira, presidente de Jubilares, durante la presentación de Cohabita Rivas

El alcalde de Rivas, Pedro del Cura; Curro Corrales, consejero delegado de la EMV de Rivas; y Miguel Ángel Mira, presidente de Jubilares, durante la presentación de Cohabita Rivas (©Fernando Galán)

El presidente de Jubilares comenzó llamando la atención sobre el hecho de que, así como en 2006 había 6 personas jóvenes por cada mayor, dentro de pocos años la proporción será de 1 a 1 en España. «Está claro que vamos a tener que cuidarnos entre nosotros, y tenemos que crear redes. Las comunidades también van a tener que aprender a reorganizarse«, apuntó.  Así, la primera de las líneas de trabajo se centra en un programa de formación y acompañamiento, a través de talleres (cuyo plazo de inscripción se abrirá el lunes, 11 de febrero, y concluirá el 20 del mismo mes), que ayudarán a las personas que participan en el proyecto en materia de crecimiento personal y grupal, y en las sucesivas fases de diseño de cada uno de los cuatro proyectos y del edificio. También se les apoyará a la hora de determinar las normas de funcionamiento y el apoyo mutuo, un aspecto clave para que funcione la comunidad, «respetando», en palabras de Miguel Ángel Mira, presidente de Jubilares, «la idiosincrasia de las viviendas colaborativas, concebidas no de arriba abajo, sino de abajo arriba». «Y esto solo funcionará», añade, «si estamos bien asesorados».

Numerosos asistentes resolvieron sus dudas durante la presentación de Cohabita Rivas (©Fernando Galán)

Y es que, cuando se unen 30 personas para diseñar un proyecto de vida común, pensado para las necesidades que pueden surgir en esta etapa de la vida —desde la realización personal hasta la colaboración y el apoyo ante las dificultades, o la atención a posibles situaciones de dependencia—, es necesario que se trabajen las dinámicas, las relaciones y los marcos en los que se va a desarrollar el proyecto. El ‘senior cohousing’ requiere un fuerte compromiso por parte de sus participantes, ya que hace falta construir una comunidad autorregulada. Se trata, en palabras de Mira, presidente de Jubilares, de «equipamientos de  bienestar social que autogestionan el alojamiento, la energía, la manutención, el transporte, los apoyos y la formación mediante un modelo colaborativo y centrado en la persona».

Según explicó este experto en ‘cohousing’, estas comunidades fomentan el envejecimiento activo y la autosuficiencia, que se plasma también en prever las respuestas adecuadas para posibles dependencias que puedan sobrevenir en esta etapa de la vida. Se trata de que los residentes puedan permanecer en sus viviendas, si así lo desean, hasta el final de su vida, con todas sus necesidades cubiertas y sin sufrir el desarraigo de tener que trasladarse a otro lugar. A diferencia de modelos asistenciales, como las residencias, estas comunidades implican, añade Mira, una vinculación emocional al sacar adelante proyectos de desarrollo personal y grupal: desde cultivar un huerto (e incluso vender las hortalizas) o celebrar un acontecimiento con el resto de los miembros de su ‘nueva familia’ o hacer queso.

«Está comprobado que las personas que viven en estos entornos son más resilientes y superan mejor las dificultades que aquellas que viven aisladas en sus casas o en entornos asistenciales», apunta Mira. «Incluso en las zonas comunes, o a la hora de utilizar los servicios de los que se dote la comunidad, hay un ambiente hogareño, porque forman parte del hogar», aunque hay que diseñar la comunidad con cuidado, para que las personas puedan «hacer tanta vida privada como quieran y tanta vida en común como quieran».

Miguel Ängel Mira, presidente de Jubilares, en la presentación del proyecto Cohabita Rivas

Miguel Ängel Mira, presidente de Jubilares, en la presentación del proyecto Cohabita Rivas (©Fernando Galán)

Cuánto van a medir las viviendas, cuál va a ser la inversión final necesaria por cada persona, cómo van a ser los espacios comunes o con qué servicios van a contar los residentes son solo algunas de las cuestiones que los participantes tendrán que decidir sobre la marcha. Un proceso en el que, según explica Margarita Torrego, arquitecta de Microurbanía, «la metodología es la madre de la viabilidad». Por eso, cuando una persona se apunta a los talleres de formación, se le plantea un cuestionario en el que se le explica qué implica el modelo de ‘senior cohousing’ y, en concreto, el proyecto Cohabita Rivas, y se le plantea un compromiso de aceptación. «Los talleres no son solo para escuchar, porque una persona que asista solo por mera curiosidad está ocupando el lugar de otro que tiene verdadero interés en implicarse», advierte Torrego. Por eso es fundamental que la hoja de ruta sea aceptada por todos los participantes. 

Margarita Torrego, de Microurbanía, explicó a los asistentes la metodología de Cohabita Rivas (©Fernando Galán)

Cuatro parcelas reservadas

Una de las mayores dificultades que encuentran los grupos semilla que quieren enfrentarse a la tercera edad en un proyecto de ‘cohousing’ es conseguir un suelo sobre el que levantar su comunidad. Y esa es, precisamente, la segunda de las medidas que facilitará el Consistorio ripense, que ya ha reservado cuatro parcelas —una en el barrio Centro, en el entorno de Pilar Miró, y otras tres en el barrio de la Luna— que sacará a licitación en 2020, cuando los cuatro grupos de personas que echarán a andar durante el proceso de formación que ahora arranca estén en condiciones «reales» de dar viabilidad a sus proyectos. Según anunció el consejero delegado de la EMV de Rivas, Curro Corrales, estas parcelas serán cedidas, previo concurso público, a grupos semilla de ‘cohousing’ que acrediten la debida solvencia, durante 75 años, durante los cuales el Consistorio recibirá un canon. A partir de ahí, solo quedará la edificación por parte de los grupos, una vez diseñados los distintos espacios junto a arquitectos expertos en la materia, para que, en 2021, las personas embarcadas en el proyecto puedan ‘estrenar’ su nueva vida en alguna de las cuatro comunidades, sin tener que salir de Rivas. A partir de ahí, la cooperativa será el soporte de cada grupo, cuyas personas disfrutarán de su vivienda de por vida, si así lo desean, en régimen de cesión de uso.

Parcelas reservadas para el proyecto Cohabita Rivas de 'senior cohousing'

Parcelas reservadas para el proyecto Cohabita Rivas de ‘senior cohousing'(fuente: EMV de Rivas Vaciamadrid)

Los talleres con los que echará a andar Cohabita Rivas arrancarán el próximo mes de marzo. Habrá 120 plazas, que servirán para formar 4 grupos de 30 personas cada uno, aunque cada uno de estos grupos semilla podrá doblar su tamaño, hasta alcanzar las 60 personas por comunidad, repartidas en unidades familiares de hasta dos personas por vivienda. Para inscribirse será necesario tener una edad mínima de 50 años, y, aunque puede participar cualquier persona, tendrán prioridad las empadronadas en Rivas Vaciamadrid, al menos, desde hace dos años. El coste total de los talleres, bonificado al 20% por la EMV de Rivas, es de 800 euros por persona (inscripción inicial: 100 euros, y el resto se va abonando a medida que avanza el programa), importe que se descontará de la inversión final en la vivienda. El plazo de inscripción se abre este lunes, 11 de febrero, y permanecerá abierto hasta el 20 del mismo mes.

Toda la información sobre Cohabita Rivas está disponible en la web de la EMV de Rivas. Además, aquellas personas que deseen más información de forma presencial, podrán acercarse a la sede de la EMV (avenida de José Hierro, 36) los días 11, 14 y 18 de febrero, de 16.30 a 18.30 horas. El correo electrónico de contacto es cohabita.rivas@gmail.com.

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