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Parque Agroecológico Soto del Grillo, en la vega del Jarama, en Rivas Vaciamadrid

Parque Agroecológico Soto del Grillo, en la vega del Jarama, en Rivas Vaciamadrid (foto: Diario de Rivas)

Hace diez años nació el Parque Agroecológico Soto del Grillo de Rivas Vaciamadrid, un espacio dedicado a la producción de alimentos ‘made in Rivas’, de kilómetro cero, mediante técnicas respetuosas con el medio ambiente.

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Somallao Día de la Madre

En la vega del Jarama, bajo la silueta de la ermita del Cristo de Rivas, se encuentran las tierras fértiles y generosas del Soto del Grillo. Se trata de la ‘huerta de Rivas’ por antonomasia, hoy convertida en uno de los dos únicos parques agrarios de la Comunidad de Madrid, y el único agroecológico, donde las hortalizas comparten espacio con la única explotación ganadera del municipio y alguna que otra hectárea de cereal.

Estas tierras, propiedad del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, producen alimentos de ‘kilómetro cero’ desde mucho antes de que el término empezara a ponerse de moda. Fue en 2012 cuando el Consistorio ripense decidió ponerlas en valor y crear un espacio dedicado a la agroecología y la soberanía alimentaria en este enclave privilegiado del Parque Regional del Sureste. Para ello, recuperó terrenos propios, permutó terreno urbano por varias fincas rústicas para sumar más hectáreas y puso todas esas parcelas a disposición de empresas productoras y asociaciones mediante un concurso público. Nada de grandes productoras (son en total 72 hectáreas de suelo, de las cuales 25 son de regadío, 35 de secano y 12 de pastos, y cada productor puede acceder a un máximo de 6), sino proyectos pequeños y respetuosos con el medio ambiente, capaces de integrarse a la perfección en este entorno protegido.

Parque Agroecológico Soto del Grillo, en Rivas Vaciamadrid

Parque Agroecológico Soto del Grillo, en Rivas Vaciamadrid (foto: Diario de Rivas)

Así nació el Parque Agroecológico del Soto del Grillo, que, una década después, presume de ser un proyecto «pionero» a nivel regional e incluso nacional. «Ahora se habla mucho de los alimentos de proximidad, de los pequeños productores, pero en aquel momento esto fue una iniciativa visionaria», asegura Francisco José Mora, de Heliconia, la entidad que gestiona este espacio. Allí se instalaron un puñado de empresas y asociaciones que comenzaron a cultivar aquellos suelos, uniéndose a la explotación ganadera Vega de Rivas, el productor más antiguo del Parque Agroecológico.

Ternera Vega de Rivas

Antonio, junto a una de sus vacas en Vega de Rivas (foto: Diario de Rivas)

A día de hoy, Antonio, el ganadero de Vega de Rivas, es uno de los ‘pioneros’ que continúan en este espacio, produciendo la única carne de ternera ‘made in Rivas’ que existe a día de hoy. «Mi padre y mi tío vinieron aquí, junto al Jarama, con sus vacas procedentes de La Ventilla, donde tenían su empresa de producción de leche. Llegamos a tener más de 200», recuerda. Eran tiempos en los que los productores de leche conocían el precio al que iban a vender su producto a seis meses vista; donde los pequeños ganaderos, como ellos, conocían a las vacas «una a una». Pero llegó la Política Agraria Común y, con ella, una crisis que les obligó a reconvertirse. Dejaron de producir leche y se dedicaron a la carne de ternera, negocio en el que aún continúan. Allí mismo cultivan forraje y cebada para dar de comer a los animales junto con el pienso que compran, «cada día más caro», y lidian con el duro día a día del campo. Antonio se asoma al antiguo establo, en ruinas después de que ‘Filomena’ lo echara abajo en enero de 2021, sin herir a ninguna persona ni animal pero generando un ‘agujero’ que no sabe cómo tapar. «Arreglarlo es carísimo; a día de hoy, aún no he podido», lamenta.

Antonio observa el establo derribado por el temporal 'Filomena'

Antonio observa el establo derribado por el temporal ‘Filomena’ en el Soto del Grillo (foto: Diario de Rivas)

Es el día a día del campo. «Los agricultores y ganaderos tienen los mismos problemas endémicos que en cualquier otra zona de España, pero además, al ser pequeños productores, les afectan especialmente», cuenta José Luis. Los del Soto del Grillo «son proyectos empresariales frágiles, que son posibles gracias a las condiciones que tienen aquí, y que difícilmente encuentran en otra parte», prosigue. Las empresas adjudicatarias pagan un precio «simbólico» por cada hectárea cultivable y, además, el Ayuntamiento de Rivas corre con los gastos de mantenimiento del Parque Agroecológico Soto del Grillo y del agua. También proporciona asesoramiento agrario y sobre otras materias, ayudando así a profesionalizarse a las personas que se lanzan a cultivar en este ámbito, muchas de ellas ‘neorrurales’ con mucha ilusión pero, a veces, poca experiencia en este ámbito.

Parque Agroecológico Soto del Grillo

Parque Agroecológico Soto del Grillo (foto: Diario de Rivas)

Con todo, muchos proyectos se han ido quedando por el camino a lo largo de estos diez años. «Algunos comenzaron con una idea romántica de lo que es el campo, pero poco a poco se fueron dando cuenta de que esto es duro: la climatología, las plagas, sobreproducción, burocracia, comercialización…», enumera Juan, de Ecodebio. Él es la ‘segunda generación’ de un proyecto que emprendió su padre, ahora jubilado, y que él decidió continuar junto a su pareja. Reparten a domicilio, venden a particulares, también a través de grupos de consumo, venden en mercados de producto local… «Y sobrevivimos de esto», resume Juan.

Este productor recuerda también el antiguo Mercado Agroecológico de Rivas Vaciamadrid, que se instaló, primero, en el recinto multifuncional el segundo y último domingo de cada mes, para después, tras la pandemia, sumarse al Mercado Central del Miguel Ríos, todos los domingos. Aunque aún existe, el cambio no funcionó. «Al final, al producto local no le beneficia mezclarse con productos más comerciales: pide su propio espacio, donde las personas que se acerquen valoren la calidad, y no solo el precio. Aunque», advierte Juan, «al final es un mito: muchas veces vendemos productos locales y agroecológicos más baratos que en las grandes superficies».

Tomateras en el Parque Agroecológico Soto del Grillo

Tomateras en el Parque Agroecológico Soto del Grillo (foto: Diario de Rivas)

Tomates que saben a tomate. Calabacines de formas y tamaños diversos, en cosechas en las que es difícil encontrar dos iguales, pero todos ellos de primera calidad. Ternera ripense, criada aquí mismo, junto al Jarama. Lechugas, brócoli, acelgas, pimientos, pepinos… Ahora, en verano, la huerta del Parque Agroecológico Soto del Grillo se encuentra en su máximo apogeo. Kilos y kilos de verduras y hortalizas que, paradójicamente, no terminan, o al menos no en su totalidad, en la mesa de las familias de Rivas Vaciamadrid. Para Juan, la solución sería la «venta directa, que es la mayor satisfacción que puede tener un agricultor. Que una población tenga una zona productiva como esta y pueda alimentarse de ella, todo lo que sea posible», argumenta. Al final, cada productor busca sus propios recursos para dar salida a su verdura, y aunque no todos terminan en Rivas, existen algunos lugares y canales para consumir los productos del Soto del Grillo sin salir de la ciudad.

Haz clic aquí para saber dónde consumir productos del Parque Agroecológico del Soto del Grillo (Rivas Vaciamadrid)

Uno de los locales más conocidos es el de Semillando Sotillo, que abrió en un local de la planta superior del Zoco Rivas. «Pero por allí no pasaba ni el viento», comenta Carlos, uno de los miembros de esta cooperativa, que se trasladó a un local con salida a la calle en la planta baja del mismo centro comercial. Él y sus compañeros comenzaron con una huerta de autoconsumo, que laboreaban los fines de semana. «Se nos empezó a dar bien y vimos la posibilidad de vender para, al menos, cubrir los costes del huerto. La gente estaba contenta, nos vinimos arriba y de 150 metros cuadrados pasamos a cultivar mil… pero se nos fue un poco de las manos», narra Carlos. En aquella época, comenzaron a ‘montar’ cestas para La Huella Vegana en el trastero de sus casas, hasta que dieron el salto al local para poder dar salida a sus cosechas, cada vez mayores. «Luchamos dos o tres años sin tener balance positivo», recuerda, «con años mejores y años peores».

Parque Agroecológico Soto del Grillo

Parque Agroecológico Soto del Grillo (foto: Diario de Rivas)

Javier, que trabaja para la cooperativa Besana, vende productos a varias tiendas y locales hosteleros de Rivas Vaciamadrid, como Don Primitivo, Buga, el Guachinche Guanche, la panadería Jennifer o La Percha Vegana. Las hortalizas que recolecta cada día en el Soto del Grillo van a parar también a la tienda que Besana tiene desde hace años en Rivas Futura, desde donde se ofrecen cestas para particulares y se reparte a domicilio. Coincide con sus compañeros en lo duro del trabajo del campo y la dificultad de garantizar la viabilidad de estos proyectos. «Para poner en marcha la huerta de verano, hemos tenido que invertir más de 3.000 euros, más la mano de obra. Lidiamos además con plagas de mapaches, conejos… Un jabalí puede entrar y echar a perder todo en un solo día. Hay que vender muchos tomates para cubrir eso», resume.

Tomates y calabacines del Soto del Grillo, en Rivas Vaciamadrid

Tomates y calabacines del Soto del Grillo, en Rivas Vaciamadrid (foto: Diario de Rivas)

Un poco más allá, en la huerta de Riconatura, se recoge la cosecha del día con la tranquilidad de saber que tienen toda vendida, hasta el final de la temporada. La estrella son los tomates de variedades tradicionales de Madrid (moruno, gordo, sonrosado), cuyo cultivo han recuperado en el marco de un proyecto del Imidra. Después de probar a abrir una tienda en el barrio de Covibar, Riconatura decidió, tras un primer acuerdo con Alcampo, centrarse en la huerta y llegar a acuerdos con grandes distribuidores. «Vinieron los de Carrefour, en busca de productos locales, y cuando vieron la huerta nos dijeron: ‘Nos lo quedamos todo'», relata Félix, uno de los impulsores del proyecto. Ahora, los tomates de Riconatura se venden en una sección señalada como de ‘producto local’ en el hipermercado de Rivas Vaciamadrid. «Las grandes superficies se han dado cuenta de la demanda que tienen los productos de ‘kilómetro cero’, pero cuando han ido a buscar a los agricultores, no los encuentran. No hay», resume Félix. «Eso hace que vivamos un momento dulce y que podamos negociar precios razonables. Para ellos, más que para cubrir la oferta, es un reclamo de marketing muy potente. Y para nosotros, es una manera de dar salida a nuestros productos en nuestra propia localidad, olvidándonos de la comercialización y centrándonos en la huerta. Al final, es producto de la mejor calidad y de kilómetro cero», concluye.

Las asociaciones: cultivo por amor

En el Soto del Grillo hay también espacio para asociaciones dedicadas a la agroecología. Es el caso de Caléndula, Amor a la Tierra o Ataraxia, que se instaló allí en torno a 2010 o 2011, antes de que se constituyera el Parque Agroecológico. Hace poco se han trasladado desde una parcela inicial «donde teníamos muchos problemas por averías, ‘Filomena’ y otras cuestiones» hasta otra que reúne mejores condiciones para el cultivo. Cuentan con una zona donde cultivan hortalizas para la Red de Recuperación de Alimentos de Rivas, «una forma de retribuir a la ciudad por el acceso a esta parcela municipal», y otra para el autoconsumo de productos.

Parque Agroecológico Soto del Grillo en Rivas Vaciamadrid

Parque Agroecológico Soto del Grillo en Rivas Vaciamadrid (foto: Diario de Rivas)

«Nos autoabastecemos y al final creamos una red en la que, junto a nuestros familiares y amigos, compartimos un modo de vida más sostenible», cuenta José Luis, uno de sus miembros. Ataraxia participa también en los huertos urbanos de Rivas Vaciamadrid desde que se pusieron en marcha, y ahora ayudan a las familias que se inician en esta práctica en los bancales del barrio de La Luna o del pueblo.

Rivas, ciudad por la agroecología

Rivas Vaciamadrid forma parte de la Red de Ciudades por la Agroecología, un foro que sirve para compartir experiencias y aprender de otros proyectos similares. «Estos proyectos tienen que suscitar el máximo consenso posible para que todas las administraciones públicas vayan de la mano. Desde los ámbitos estatal, autonómico y municipal es necesario potenciar este tipo de políticas alimentarias, que mejoran los hábitos saludables y fomentan el empleo verde», dice Vanessa Millán, concejala de Transición Ecológica.

En los últimos dos años, el Consistorio ha mejorado la infraestructura de riego y arreglado problemas con las bombas de agua. «Y ahora queremos darle mucha más visibilidad, porque es un proyecto pionero muy valorado fuera de aquí, una de las joyas de la corona en el ámbito del Parque Regional del Sureste, pero que gran parte de la ciudadanía todavía no conoce», apunta Millán. De esta forma, y coincidiendo con el décimo aniversario del Parque Agroecológico Soto del Grillo, se han organizado visitas por el Día Mundial del Medio Ambiente y una jornada de ‘huertas abiertas’, el día 15 de octubre. «El próximo 17 de septiembre tendrá lugar, además, una Fiesta de la Agroecología en el Centro de Recursos Ambientales Chico Mendes de la calle Enebro, donde se organizará una cata de tomates y se podrán adquirir productos del Soto del Grillo. En el ámbito educativo, hemos solicitado una subvención para trabajar la parte alimentaria con los colegios de la ciudad», anuncia la concejala.

 

Alimentos de Rivas procedentes del Soto del Grillo: dónde consumirlos

 

Más información sobre el Parque Agroecológico Soto del Grillo en Rivas Vaciamadrid y cómo llegar

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