La sal de Vaciamadrid: el purgante de moda en Europa en el siglo XVIII

por | Feb 29, 2024 | 2 Comentarios

Fuente noticias Google
No te pierdas ninguna noticia de Rivas Vaciamadrid

Añade Diario de Rivas como fuente preferida de Google.

¿Te parece interesante? ¡Compártelo!

Vaciamadrid se hizo universalmente conocida en el siglo XVIII gracias a la sal sulfurosa de propiedades medicinales que producía en el arroyo del barranco de las Salinas (actualmente, de Capanegra). Diario de Rivas ha reconstruido la historia de este producto, que fue objeto de uso farmacológico y de estudio científico durante dos siglos.

El uso de las aguas sulfurosas en el este de la capital ya era conocido desde antiguo. Ya narramos en este periódico la teoría de que Rivas de Jarama se convirtió desde tiempo inmemorial en un espacio de peregrinación por las propiedades para la salud que tenían las aguas de los distintos arroyuelos que alimentan el Jarama, lo que estaría vinculado con la sanación y, por extensión, con la milagrería y la religión (así las cosas, coincidiría con la presencia históricamente de una ermita y un convento, con sus respectivos actos litúrgicos ‘in situ’).

Mapa de Rivas de Jarama de 1702. Cara I (Fuente: Archivo de Villa de Madrid)

No es casualidad que el mapa más antiguo conocido de la localidad, que halló Diario de Rivas en el Archivo de Villa de Madrid, datado en 1702, la fuente ‘Amarguilla’ fuese uno de los hitos principales, junto al convento de frailes mercedarios y el pueblo. Se llamaba ‘amarguilla’, como otras de los municipios cercanos (que también llamaban a manantiales de propiedades similares con el procaz nombre del ‘cagadero’), porque sus aguas iban cargadas de sales sulfurosas, que servían de purgante. Dicha fuente, de agua salobre, es citada por los vecinos ripenses en las Relaciones Topográficas de Felipe II, en 1575, a un tiro de ballesta del pueblo, situada en un prado propiedad “de los herederos que en este pueblo tienen tierras como dicho tienen”. Se trataba de un pilar donde bebían los ganados (Alvar, 1993). Está relacionado, además, probablemente, con el estanque de agua salada y amarga que desemboca frente a las actuales instalaciones de la empresa 3M y el manantial que lo alimenta.

Detalle en cartografía de la existencia de una casa de baños en Vaciamadrid (esquina inferior derecha). Fuente: Instituto Geográfico Nacional, (1962). Catrastón. Minuta MTN 050. Hoja 0559. Madrid.

En Vaciamadrid, ocurría lo propio con el manantial que desembocaba desde una cueva en el llamado barranco de las Salinas. El curso de agua surgía unos centenares de metros más al sureste que el de la Amarguilla, entre los cerros del Piúl, en el valle de ‘Capanegra’ o ‘Copanegra’ (Madoz, 1845), en honor a un presunto bandido del que no hay documentación. La desembocadura del arroyuelo se producía en el citado barranco, junto a un caserío denominado ‘Casa de Capa Negra’ (en cartografía histórica, este topónimo pasó a denominar el paraje y el barranco a partir de 1952 -IGN-). El nivel de concentración de sales era tal que las eflorescencias de esta se cristalizaban de forma harinosa en la ribera. Se trataba, según el licenciado en farmacia Jacinto Garagarza, de un agua tibia (18 grados) de color rojizo atornasolado que acumulaba una pequeña capa de azufre en su superficie y que era muy proclive a criar algas de color verde oscuro. Su sabor era salado (acercándose a los niveles de salinidad del Mar Rojo) y amargo.

Ácido sulfúrico

No obstante, tal y como explica en sus investigaciones Calvo (2013), las sales de Vaciamadrid fueron descubiertas para el gran público alrededor de 1716, cuando dos farmacéuticos madrileños, Luis Torrente y Félix Palacios -médico del marqués de los Balbases-, analizaron las propiedades químicas del agua del barranco de las Salinas. Les llamó la atención el nivel de concentración de sales y sus propiedades purgantes. En julio de 1722, el cirujano militar francés Burosse la comercializó en España, Italia y Francia. El 22 de agosto de 1723, el primer médico de Cámara y presidente del Proto-Medicato de Felipe V, Claude Burlet, publicó una memoria sobre el producto en la Academia de Ciencias de París, describiendo los usos de la sal, las características de la fuente y de la geología de la zona.

Según Charlione (1865), las sales de Vaciamadrid gozaron durante toda la centuria de verdadera celebridad en toda Europa y el producto fijó el interés de científicos de todo tipo. El farmacéutico y botánico Gilles François Boulduc, médico de Isabel de Farnesio que llegó a España en 1707, presentó una memoria sobre la sal en 1723, que fue bautizada comercialmente como ‘Sal catártica de España’, demostrando que era el equivalente a la sal de Glauber artificial. Gámez (1771) calculó que contenía 18 dracmas de sal (82,5 gramos de sulfato de sal de sodio por litro). El examen definitivo lo realizó Garagarza (1865), que especificó que contenía por litro 65 gramos de ácido sulfúrico y 49,66 de sosa, además de cloro, azufre, sílice, cal, magnesia y materias orgánicas en cantidades menores a un gramo.

Anuncio de sal de Vaciamadrid en la botica de Eduardo Ulzurrun. Publicidad de
la Purga de Madrid, agua mineral de la fuente de
Vaciamadrid. El Contemporáneo,
Madrid, 3 de
enero de 1865, pag. 4.
Anuncio de sal de Vaciamadrid en la botica de Eduardo Ulzurrun. Publicidad de la Purga de Madrid, agua mineral de la fuente de Vaciamadrid. El Contemporáneo, Madrid, 3 de enero de 1865, pag. 4.

Sin embargo, en el siglo XIX, Rubio (1853) indicaba que el agua de Vaciamadrid había caído en desuso por los trastornos de salud que provocaba a los humanos aplicado en dosis excesivas dentro de sus tratamientos médicos, aspecto que ya había señalado Burlet. Sin embargo, se comercializaba aún en botica, tal y como refleja el anuncio de purgante de Madrid que se anexa.

MÁS  IU Rivas pide a Jarama que complete las obras de urbanización pendientes en La Luna
Balneario de Capa Negra (1860). Fuente: IGN. Hojas kilométricas. Provincia de Madrid -1860-.

Es más, según narró en 2009 el historiador y profesor Santiago Rodríguez, los constructores del tren de Arganda crearon un apeadero en Vaciamadrid, denominado Montarco, entre otros objetivos, para que los viajeros pudieran hacer uso de las aguas medicinales del municipio, tomando el camino de los baños de Capa Negra hasta el estanque salado (IGN, 1957) y su casa de baños (luego tendría una fuente y un merendero), probablemente esa casa de Capanegra de la que hablábamos antes (IGN, 1962).

Fábricas de vidrio

Según explicó a Diario de Rivas el farmacéutico Eduardo Sanz Díez de Ulzurrun, descendiente de los creadores del laboratorio Ulzurrun, que comercializó el purgante y que vendía sus productos en Escandinavia, Portugal y Centroeuropa en la segunda mitad del siglo XIX, los libros de fábrica prueban que, en la década de 1890, ya no se vendían dichas sales, al menos para botica humana. Calvo concreta que la venta del producto se reorientó a principios del siglo XX al uso como purgante de caballos, fecha en la que se pierde su rastro comercial. Según el químico, farmacéutico, diputado y senador Gabriel de la Puerta, también se usó en las fábricas de vidrio.

Montañas de basura del antiguo vertedero de Autocampo de Rivas Vaciamadrid (Fuente: Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid)
Montañas de basura del antiguo vertedero de Autocampo de Rivas Vaciamadrid (Fuente: Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid)

A mediados del siglo XX, los terrenos del manantial pasaron a propiedad del procurador de las Cortes franquistas Dionisio Martín Sanz, que los integró en el vertedero de Autocampo. Se trató de una instalación que el Pleno de Rivas Vaciamadrid rechazó instalar en el territorio. Las altas instancias obligaron a los miembros de la Corporación municipal a revocar dicha decisión para instalar el basurero, que se convirtió en el más grande de Europa en esa época, con montañas de basura de más de 30 metros de altura. La acumulación de desperdicios en el barranco de las Salinas cegó el manantial en 1967 (Sánchez Millán, 2009) por lo que las aguas de Vaciamadrid quedaron en un recuerdo. No obstante, el escritor Arturo Ledrado, fundador de la Asociación Cultural Prima Littera, detectó en 2007 un afloramiento del manantial junto a la carretera en forma de pequeño marjal que quedó soterrado con la creación de una carretera. Además, tal y como explicó a este periódico, durante los trabajos de construcción de la estación de Rivas Futura (fue inaugurada en julio de 2008), también fue testigo de otro afloramiento del arroyuelo en la parcela de la estación, en el que había incluso pequeños anfibios, por lo que el flujo de agua no se había intoxicado del todo. La construcción cegó esa vía de agua.

El 14 de septiembre de 1992, el diario El País publicó un artículo sobre un proyecto que presentaron unos jóvenes médicos para crear un balneario para mil personas recuperando las aguas del manantial de Vaciamadrid. Del proyecto nunca más se supo. Según fuentes de la Comunidad de Madrid consultadas por este periódico, no consta dicho proyecto en los archivos regionales. A nivel municipal, consta que el exconcejal de Medio Ambiente, José María Álvarez, hizo una consulta técnica en 2018, a raíz de una solicitud ciudadana, para determinar la viabilidad de recuperación del manantial que resultó negativa.

Agradecimientos: Prof. Dr. D. Antonio González Bueno (catedrático de Historia de la Farmacia), Dña. Alejandra Gómez Martín (Museo de la Farmacia Hispana- UCM), Prof. D. Santiago Rodríguez Guillén, D. Luis Bartolomé, Archivo del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid y Departamento de Toponimia del Instituto Geográfico Nacional.

Bibliografía:

ALVAR, A. (1993). Relaciones Topográficas de Felipe II: Madrid. Vol. II. J-I-16, fol. 182-189. CSIC.

CALVO, M. (2013), ‘Las aguas minerales y sales purgantes naturales españolas. Algunas notas históricas’. Boletín Geológico y Minero, 124 (3): 455-456.

CHARLIONE, Q. (1865), ‘Análisis del agua de la fuente mineral de Vaciamadrid, por el licenciado en farmacia D. Jacinto Garagarza’, publicado en El Restaurador Farmacéutico, Sección Científica, 1 de enero de 1865. Universidad Complutense de Madrid, Madrid. Pp. 6-7.

El Jurado Médico-Farmacéutico: Revista semanal de Medicina, Cirujía y Farmacia :…: Año IV Número 40 – 1883 octubre 27
Madrid : [s.n., 27/10/1883] (Madrid)

GÁMEZ, J. (1771). Ensayo sobre las aguas medicinales de Aranjuez. Ed. Joachim Ibarra, Madrid. Pp. 32-36.

Instituto Geográfico Nacional, (1952). Catastrón. Minuta MTN 050. Hoja 0560. Madrid.

Instituto Geográfico Nacional, (1957). Catastrón. Minuta MTN 050. Hoja 0559. Madrid.

Instituto Geográfico Nacional, (1962). Catrastón. Minuta MTN 050. Hoja 0559. Madrid.

MADOZ, P. (1845), Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Biblioteca Nacional. Pág. 242.

RODRÍGUEZ, S. (2009), ‘El manantial de Capa Negra’, publicado en el blog Sepan Quantos, consultado el 25 de enero de 2024, (en línea), enlace: https://sepanquantos.blogspot.com/2009/04/el-manantial-de-capa-negra.html

RUBIO, P. M. (1853), Tratado Completo de las Fuentes Minerales de España. Establecimiento tipográfico de D.R.R. de Rivera. Pp. 520-521.

SÁNCHEZ, A. (2009), Crónicas de Rivas-Vaciamadrid. Mi pueblo. Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. Rivas Vaciamadrid. Pág. 126.

¿Te parece interesante? ¡Compártelo!
Fuente noticias Google
Sigue la actualidad de Rivas Vaciamadrid en Google

Añade Diario de Rivas como fuente preferida y recibe noticias relevantes y de actualidad.

Haz clic, marca la casilla y listo.

2 Comentarios
  1. ¡Que divertido Enrique!

  2. ace 2 año me mude a Rivas fututa,ahora me entero de esta maravilla agua saladaq bendita la sal me facina estas historias q bello un saludo

Continúa la conversación en redes sociales:
Añadir Diario de Rivas en Google

¡Síguenos en las redes sociales!