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Montañas de basura del antiguo vertedero de Autocampo de Rivas Vaciamadrid (Fuente: Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid)

Montañas de basura del antiguo vertedero de Autocampo de Rivas Vaciamadrid (Fuente: Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid)

La Concejalía de Urbanismo de Rivas Vaciamadrid ha ofrecido al Área de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid una parcela valorada en doce millones de euros para permutarla por los dos terrenos sobre los que la capital mantiene anotaciones preventivas de embargo desde 2012, a causa de la deuda que el Gobierno de la Villa achaca al municipio ripense derivada de un supuesto impago por el vertido de residuos en Valdemingómez en el pasado.

Los ayuntamientos de Madrid y Rivas comenzaron a negociar en 2015 para desbloquear el conflicto que llevó a trasladar los residuos al vertedero de Alcalá de Henares, que cerrará a finales de 2018. Los orígenes del enfrentamiento se remontan a los años 60 del siglo pasado. Entre 1967 y 1978 (año en que se abrió Valdemingómez), camiones de basura de la capital estuvieron virtiendo basuras ilegalmente, tal y como sostuvo durante muchos años el Ayuntamiento de Rivas puesto que el Pleno había denegado tal posibilidad (según el cronista de Rivas, Agustín Sánchez Millán, se negociaron compensaciones por verter hasta 1976 como la ampliación del cementerio, terreno para un parque, una cisterna para el suministro de agua y el arreglo de la cisterna de agua; todo a cargo del Ayuntamiento de Madrid; y el contrato fue prorrogado otros dos años a cambio de llevar el agua del Canal de Isabel II al pueblo, la canalización de las aguas sucias del arroyo de Los Migueles, el acondicionamiento de la carretera del Cristo de Rivas, una nueva entrada a la N-III, terreno para construir mil viviendas y una cuota por tonelada métrica de basuras vertidas) en el vertedero incontrolado de Autocampo, construido en terrenos de Dionisio Martín Sanz, procurador de Cortes en etapa franquista. Se convirtió en el más grande de Europa, con montañas de basura de treinta metros de altura que crearon fumarolas nauseabundas, acabaron con arroyos como el de Capanegra -cuyas aguas sulfurosas eran famosas en toda Europa por sus propiedades medicinales- y se contaminaron los suelos. Rivas siempre consideró que Madrid nunca restituyó ese daño ambiental, aunque hubo conversaciones entre alcaldes para buscar una solución a esta situación. Así, al calor de esas relaciones relacionadas con la gestión de residuos, tal y como explicó el exalcalde de Rivas, José Masa, se negoció en un pacto no escrito entre Enrique Tierno Galván y Rivas, en el que el municipio ripense no pagaría por llevar sus residuos a Valdemingómez, cuando este entró en funcionamiento, a cambio de acoger en su suelo la depuradora del sureste de la capital.

Los problemas llegaron con la ampliación del Metro hasta Arganda del Rey. El crecimiento de Rivas convertía los suelos de Autocampo en un espacio estratégico de desarrollo económico, por lo que, en 2004, el Consistorio ripense decidió asumir la descontaminación del terreno, sin que la capital se hiciera responsable de la situación. Los trabajos tuvieron un coste de 74 millones (50 para la descontaminación de las 30 hectáreas de terreno afectadas, la compactación y el tratamiento de siete millones de metros cúbicos de basura, y el desarrollo de infraestructuras en la zona; y otros 24 para la construcción del recinto ferial, el auditorio Miguel Ríos y unas extensas zonas verdes de 70.000 metros cuadrados con 11.000 pinos).

La crisis hizo que Madrid pasara a Rivas la factura por la gestión de sus residuos y otras deudas pendientes por valor de 10 millones. Ambas administraciones estuvieron negociando y se esgrimió la deuda ambiental histórica de Madrid con Rivas, pero se rompieron las negociaciones entre los concejales de Medio Ambiente de esa época de ambos municipios, Fausto Fernández y Antonio de Guindos. De tal manera, en noviembre de 2012, Rivas empezó a verter en Alcalá de Henares, con la excusa de que el coste de eliminación de residuos pasaba de 28 a 12 euros por tonelada. La capital judicializó la demanda de la deuda y realizó anotaciones preventivas de embargo sobre tres parcelas propiedad del Ayuntamiento de Rivas que estaban pendientes de venta. En 2015, se retomaron las negociaciones para resolver las deudas entre vecinos. La entonces concejala de Urbanismo de Rivas, Sira Rego, y el entonces edil de Hacienda de Madrid, Carlos Sánchez Mato, liberaron del embargo una de las parcelas ripenses.

Según explicó a Diario de Rivas la actual concejala de Urbanismo y entonces concejala de Hacienda, Ana Reboiro, “el Ayuntamiento de Madrid, en época de Ana Botella, nos mandó una reclamación de deuda sin fundamento. Había deuda prescrita o no comunicada por valor aproximado de unos seis millones de euros. Además, la entonces concejala de Hacienda de Madrid, Concepción Dancausa -hoy delegada del Gobierno en la región- no aceptaba los acuerdos verbales entre Madrid y Rivas cerrados en el pasado. Ante esta situación, hicimos un escrito argumentado y una reclamación ante la capital que no se aceptó. Entonces, hicimos un parón, no reconocimos parte de la deuda y aceptamos pagar la parte reconocida. Entonces, el Ayuntamiento de Madrid decidió unilateralmente realizar el embargo, aunque contraviene la Ley General Tributaria. Eso provocó que varias parcelas que suscitaban mucho interés en el mercado, incluso en época de crisis, se quedasen paralizadas. Después de afianzar la deuda judicializada y en vista de la disposición al diálogo del nuevo gobierno de Madrid, hace un mes, ofrecí a Carlos Sánchez Mato -entonces aún concejal de Hacienda madrileño, destituido poco después- permutar las dos parcelas que están embargadas, una de uso industrial junto a Sediasa y otra de uso residencial en la zona del mirador, por las que hay empresas interesadas, por una parcela en la zona de la calle de Marie Curie con un valor de tasación independiente de doce millones de euros, a la espera de la solución definitiva al conflicto”.

Mientras tanto, tal y como ya avanzó este periódico digital, ambas ciudades han llegado a un acuerdo para que Rivas vuelva a verter parte de sus residuos en Valdemingómez y se está negociando para suscribir un convenio entre los dos ayuntamientos para que la tasa a pagar por el municipio ripense se vea bonificada como reconocimiento, por parte de la capital, a la deuda histórica que mantiene con el municipio ripense por los vertidos indiscriminados que se realizaron en Autocampo durante años.

Más información:

Rivas vuelve a verter sus residuos en Valdemingómez cinco años después

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