¿Te parece interesante? ¡Compártelo!

OPINIÓN

Lucía Causo

Lucía Causo

Candidata de Rivas Puede a la Alcaldía de Rivas Vaciamadrid

Me presento: soy la candidata a la Alcaldía de Rivas Vaciamadrid por la candidatura Rivas Puede y quiero contar a través de este medio cuáles son nuestras propuestas para hacer de Rivas un municipio que pueda satisfacer las necesidades de sus vecinos y vecinas.

En Rivas Puede pensamos que existen varios ejes transversales sobre los que todos los partidos del Consistorio deberían buscar una política común, y sí, he dicho bien, común: tratarlos como si de elementos de emergencia municipal se tratara. Estos ejes transversales son: políticas de vivienda, modelo urbanístico, sostenibilidad ambiental y transporte y sostenibilidad económica.

En este artículo quiero explicar el modelo urbanístico que ha ido tomando forma en los últimos años; para ello conviene citar algunos antecedentes. La modificación de la Ley del Suelo que impulsó José María Aznar en los años 90 provocó un crecimiento del sector inmobiliario sin precedentes que permitió que muchos ayuntamientos obtuvieran recursos económicos rápidos que les facilitasen la realización de grandes obras públicas.

Así, en Rivas, desde el año 1991 se han ido sucediendo distintos gobiernos de IU que impulsaron un modelo urbanístico desarrollista sin plantearse la sostenibilidad económica y ambiental del sistema, reproduciendo una ciudad que crecía aumentando su población a un ritmo que la situó entre las ciudades de mayor crecimiento de España. En este período, se creó una empresa municipal de la vivienda (EMV) que actuaba como un promotor público de vivienda, consiguiendo el doble efecto de capitalizar ingresos para las arcas municipales e impulsar la promoción de viviendas protegidas, y actuando como un elemento compensador de los efectos inflacionistas del mercado. Sin embargo, la mala gestión del parque de viviendas y el escaso número de viviendas en alquiler ha producido un deterioro paulatino del funcionamiento de esta empresa y un incremento final del precio que ha expulsado a la juventud de Rivas a otros municipios.

Por otro lado, la economía nos enseña que toda fase de expansión (por larga que sea) tiene que tener un final. Este llegó con la crisis que nos llega a España en 2011. Ya no se construye tanto y esto repercute en los ingresos del Ayuntamiento; la deuda se dispara y se ha perdido la ocasión de mantener otro modelo de ciudad más sostenible económica y ambientalmente, una ciudad que apoye a la pequeña y mediana empresa e impulse otras fuentes de ingreso más sostenibles diversificando e incrementado el tejido productivo, apoyando las ‘startups’ y los nichos verdes de nuestra ciudad que no se ha desarrollado.

Pero queremos fijar el enfoque en otros aspectos que no están a la vista, o al menos no de forma tan evidente. Estos aspectos son las consecuencias que este tipo de actuaciones, intuimos, podrían aparecer, o están apareciendo, si prestamos atención a sutiles indicadores. Un modelo de ciudad, una política de vivienda como la que estamos padeciendo en Rivas provoca cambios en la estructura social del municipio, en las relaciones de familia y la estructura de ésta.

Existen grandes científicos sociales que estudiaron cómo el modelo de ciudad en el que se vive afecta al tipo de relaciones que se conforman. Estos autores creían que la localización de las grandes poblaciones urbanas y la distribución de los barrios no crecen al azar, sino que tienen que dar respuesta a lo que ofrece el entorno. Si esto no se hace así y los criterios son otros (enriquecimiento de grandes constructoras, por ejemplo), pueden aparecer procesos que acaban en trastornos de adaptación, de integración, marginación…. Esto significa crecer sin planificar.

Sé que hay que acercar la teoría a la realidad, y mi intención es señalar que ya existe un paradigma científico que nos enseña qué tipo de cambio y en qué dirección puede ir un modelo desordenado como el que se está produciendo en Rivas. Ahora las consecuencias finales se adaptarán a la sociedad de las redes sociales, de la información, de la tecnología y modernidad que tenemos en la actualidad. Un ejemplo: el nuevo barrio de La Luna, con mucha falta de servicios públicos y con una media de 15 minutos para salir del municipio hacia las grandes carreteras que unen nuestra ciudad con la capital.

Esto me lleva a pensar en otros procesos que podría aparecer, no estamos exentos de ello, de seguir con estas políticas: la gentrificación , AirRnBficación, uberización, etcétera. Sabemos que todo ello facilita la depauperización, la decadencia de ciertas zonas y barrios para expulsar a sus vecinos, principalmente personas mayores, inmigrantes o clases medias y bajas. Este proceso se facilita por la falta de inversión pública, la falta de presupuesto para servicios esenciales (sanitarios, de transportes, etcétera: básicamente lo que hace “urbanizable, vivible” un barrio). Posteriormente, y mediando un proceso de especulación, se habilitan y rehabilitan todas estas zonas para ser destinadas a clases con más posibilidades.

Pues bien, este proceso se produce por una motivación ideológica (sí, esto vuelve a ser una cuestión de clase). Un municipio que se siente o se vive de ‘izquierda’ no puede ejecutar estas propuestas políticas que van contra sus propios orígenes, contra unas mayorías transversales que son las que residen en nuestro municipio.

Desde Rivas Puede nos alejamos desde esas perspectivas, como la Operación Chamartín, gran operación urbanística que se ha diseñado para favorecer a grandes constructoras en detrimento de los vecinos de ese barrio. El modelo ‘Del Cura’ y de Más Madrid Rivas sostiene ese tipo de operaciones y las está fomentando.

Rivas Puede apuesta por otros modelos, por ejemplo el de la ‘supermanzana’, es decir, espacios urbanos que se desarrollan para ciudades de tamaño intermedio, y que ponen a los vecinos y ciudadanos en el centro de la vida del barrio; espacios sostenibles y que facilitan la urbanidad como espacio de relaciones amables entre los habitantes del espacio. Implementar más terreno público municipal para desarrollar modelos de vivienda colaborativa en cesión de uso, cuyo máximo atractivo es la eliminación de la especulación. Sabemos que un único modelo no soluciona nuestra principal problemática, la política de vivienda y modelo de ciudad: hay que equilibrar e hibridar fórmulas, ser valiente, atreverse a defender a nuestra familia en vez de expulsarla; hay que querer a los barrios, a las mayorías transversales residentes en nuestro municipio, a los comerciantes de barrio (esto da para escribir otro eje en torno a la economía de Rivas).

Para terminar me gustaría recordar unas palabras de Susana Albarrán, de La Bancada, compañera de la confederación Municipalistas a la que pertenece Rivas Puede: «No podemos decir que somos de izquierda y estar haciendo la política de la derecha». Y nunca lo olvides: vive Rivas.

Más artículos de opinión en Diario de Rivas

¡Tenemos canal en Telegram!

Además de seguirnos en Facebook, Twitter e Instagram, puedes enterarte de todas las novedades de Diario de Rivas en nuestro canal de Telegram. Suscríbete y recibirás las actualizaciones directamente en tu móvil. ¿A qué esperas?

¿Te parece interesante? ¡Compártelo!