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OPINIÓN

Yasmin Manji

Yasmin Manji

Concejala de Feminismos y Diversidad del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid

Lo que no se nombra, no existe. Esta frase tan representativa de la lucha de las mujeres en tantos espacios en los que se nos niega la visibilidad y la propia existencia, mueve también la campaña que llevamos a cabo desde el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid este 2021.

Echo la mirada atrás y encuentro grandes mujeres tan cercanas y que han hecho tanto para que hoy sea quien soy, me vienen recuerdos de grupos de mujeres juntándose luchando por mejorar nuestra vida, nuestros barrios…

Y en el imaginario colectivo, en los libros, en la intrahistoria de los propios movimientos sociales y vecinales, ¿dónde están todas estas mujeres? ¿Qué personas admiramos y son ejemplo de lucha para nosotras?

El feminismo es el firme compromiso por la igualdad entre mujeres y hombres acabando con el sistema que provoca estas desigualdades: el patriarcado. Pero no sólo. El feminismo es también otra forma de entender el mundo. Cuando te pones las gafas violetas, el mundo se explica de manera diferente. Dejan de tener importancia las grandes hazañas individuales porque la explicación de la realidad se encuentra, realmente, en las experiencias compartidas. La “Historia”, nuestra historia, es lo que hacemos como sociedad, como comunidad. Y esto es lo que también hemos querido poner en valor y reivindicar este marzo mujeres.

Pienso en Rivas. Nuestra ciudad se ha creado de la lucha vecinal y social, y en esa lucha han participado muchas mujeres que nunca han tenido el protagonismo de sus compañeros, que pasaban desapercibidas, y que sin embargo en estos días hemos podido rescatar muchas historias, fotos, recuerdos que demuestran que estaban ahí y que estaban como protagonistas. Estaban luchando por nuestros derechos y tejiendo resistencias por la defensa del bien común.

Mujeres que se organizaron para cuidar colectivamente a las niñas y niños. Maestras que lucharon por que la infancia más desfavorecida tuviera acceso a la educación. Madres que en los 80 pusieron en pie las APAs -—se llamaban “de padres” aún cuando prácticamente sólo había madres, así es el lenguaje sexista— de los nuevos coles peleando por su apertura en condiciones dignas. Mujeres luchando por el derecho al aborto y por la planificación familiar, contra las violencias machistas, defendiendo la igualdad porque sentían la injusticia. Desde la práctica, poniendo los cuidados en el centro y desde esa vertiente comunitaria y colectiva. Y es importante reconocer lo revolucionario que supone todo ello.

Desde la Concejalía de Feminismos y Diversidad, junto con otras áreas del Ayuntamiento y de la ciudadanía organizada, hemos organizado una campaña con multitud de actividades en las que os invito a participar. Pretendemos sacudir la genealogía feminista para que mujeres no académicas también emerjan a la luz y tengan su protagonismo. Queremos ocupar espacios que nos son negados. Y vamos a visibilizar la historia de las mujeres en nuestro municipio y darles el lugar que se merecen. Tienen muchísimo que contar y son una parte imprescindible de la historia de nuestro municipio. Tenemos mucho que reconocer a estas mujeres, y si Rivas, nuestra querida ciudad de la que nos sentimos tan orgullosas, es lo que es, ejemplo de solidaridad y lucha, es en gran parte gracias a ellas.

La historia de Rivas está llena de mujeres guerreras, inconformistas y reivindicativas. Lo podréis comprobar en el vídeo que hemos elaborado junto con el Consejo de Mujeres: “Vecinas de Rivas por el bien común” y que se lanza en redes este 8 de marzo. Ellas nos lanzan mensajes desde esa experiencia adquirida a las que somos más jóvenes, y que resultan tan de actualidad en los días que estamos viviendo. Sus palabras resuenan en mí y mantienen viva la llama de la lucha feminista: algo que se ha conseguido no va a estar ahí siempre (…) hay que seguir luchando y levantar la voz (…) no nos podemos quedar calladas.

Por supuesto que seguiremos vuestra lucha, nuestra lucha, y no nos detendremos hasta que consigamos todos nuestros derechos, la ansiada igualdad y una vida libre de violencias. Y gracias vecinas, gracias madres y abuelas por ser ese ejemplo de feminismo desde las entrañas, desde lo cotidiano, todas unidas.

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