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OPINIÓN

Antonio de la Peña

Antonio de la Peña

Doctor en Ciencias Biológicas, licenciado en Ciencias Geológicas y diplomado en Medio Ambiente

He leído en Diario de Rivas textos muy interesantes sobre el Parque Regional del Sureste. Se trata de entrevistas a miembros de ONG, Técnicos, partidos y representantes políticos. Todos muestran un inmenso interés por su conservación, y por los problemas que tiene su gestión.

La economía circular tiene como uno de sus prioridades la conservación de la biodiversidad. Se trata de garantizar que la vida, definida como un sistema de almacén de información, no pierda registros. En primer lugar, la cuestión ética. El hombre no es una especie cualquiera. Tiene el deber de proteger a todos los demás seres vivos que compartimos el planeta. En segundo lugar, una satisfacción estética, defender lo bello. En este sentido se trata de un patrimonio incalculable. Por último, una dimensión económica: el ADN es capaz de guardar tesoros muy valiosos. Los procesos biológicos pueden ser capaces de solucionar problemas que afectan al bienestar común de todos. Desconocemos su valor económico, pero no duden que lo tiene.

El Parque Regional del Sureste ocupa entre el 70 y el 75% de nuestro territorio. Hemos dejado muchas hectáreas de huella ecológica ripense allí. Es cierto que la cercanía a un área metropolitana acarrea serios problemas de conservación y gestión.

Existen zonas fuertemente degradadas que difícilmente serán recuperables. El marco jurídico que regula este territorio es la Ley 6/1994, de 28 de junio, sobre el Parque Regional en torno a los ejes de los cursos bajos de los ríos Manzanares y Jarama. Desarrollo posterior fue el Decreto 27/1999, de 11 de febrero, por el que se el Plan de Ordenación de los recursos Naturales (PORN) del Parque. También, el fallido Decreto 9/2009, del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). Además, se dictó la resolución de 15 de abril de 2009 con el anexo cartográfico al PRUG. “Fallido” porque esta normativa se encuentra derogada. Estamos a la espera de la formulación de un nuevo Plan. La filosofía en todos estos documentos, y los que vengan será, sin duda, de conservación y restauración prioritaria de las áreas. Posiblemente, aún en términos más estrictos de lo que fuera aprobado y posteriormente derogado. Iremos a más, nunca a menos. Los retos del modelo de economía circular y transición ecológica lo exigen.

También he leído en Diario de Rivas que está previsto abrir un ecoparque para gestionar los residuos urbanos dentro de cuatro años en nuestro municipio. En esta información, que complementa otras, se insiste en independizarse de la Mancomunidad del Este. Toda vez del abandono forzoso que ha supuesto marcharse de Valdemingómez y la negativa del equipo de Almeida a la recepción de nuestros restos. Supongo que no tiene nada que ver que la justicia madrileña declarara ilegal el vertido masivo de basuras en ese lugar por parte de la Mancomunidad del Este. La formación política que presentó el recurso, y ha ganado, ha sido Más Madrid. Dicha formación manifiesta que el convenio “es lesivo para los intereses de todo Madrid” y especialmente para los que “viven cerca”. Los madrileños no han recurrido la sentencia. Así que los ripenses no pueden, por mandato judicial, tirar su basura en esa planta. Pequeño detalle. Recuerden que don Pedro del Cura apoyó a Más Madrid en las penúltimas autonómicas, que es cuando se hace el recurso. IU a su vez recurrió la apertura de Loeches. Aquel recurso retrasó, y encareció, el lugar donde nosotros llevamos nuestros vertidos. Así que el anterior, y actual equipo de gobierno y/o sus socios, ni a Valdemingómez, ni a Alcalá ni a Loeches. Pero por pedir ir, ir, fuimos o vamos a todos.

Además, se propone la creación del ecoparque en terrenos del Parque Regional del Sureste. Su ubicación estaría al otro lado de la A3, en terrenos de protección tipo ‘E’. La protección de tipo ‘E’ identifica aquellas zonas del Parque que han sido fuertemente dañadas. Su restauración ecológica es muy difícil. Hablando claro, restaurar es técnica y económicamente muy costoso (€). En este caso concreto, por la presencia del vertedero de Valdemingómez. En este tipo de terrenos se pueden realizar construcciones educativas, de ocio, medio ambientales y especiales. Aunque la filosofía de actuación es la restauración como prioridad. Como dato, es allí donde se quería montar el nuevo cementerio.

El cementerio fue aprobado por unanimidad en Pleno de diciembre 2017. Posteriormente, se rechazó, ya que “las empresas funerarias no ven rentable este tipo de instalación ahora mismo por la poca actividad que tendría”. Curioso argumento ante un servicio público. El último servicio público que debía darme mi pueblo. ¿Quién dice que los servicios públicos han de ser rentables? En una interesante entrevista a la concejala del Área de Urbanismo, se evidencia que retornan los muertos. Afirma que irá al otro lado de la A3. Recuerden ustedes la imagen de los dos leones descansando en lo alto de la colina sobre la tumba de Denys Finch, el protagonista de memoria de África. Eso no será posible. Aquí no hay leones, y el Parque del Sureste no es la sabana africana. Además, el cementerio y el ecoparque se solapan y/o estarán muy juntos. El plano no sería tan evocador. Al fondo, Valdemingómez. Sin embargo, la huella ecológica (hectáreas) es barata. Gestionar basuras, y gestionar terreno para cementerio será viable. Hacer ambas infraestructuras a este lado de la A3 será mucho más caro. Si es que queda espacio. Recuerden, servicios cuya competencia es exclusiva de ayuntamientos.

Si se hace donde se pretende ahora, necesitaremos la autorización de la Comunidad de Madrid. Ella da el visto bueno de los usos del Parque Regional. Aunque en política uno nunca sabe, a mi juicio, a día de hoy dirían ‘no’. ¿Por?:

1.- Existieron trabas para la ubicación del cementerio, que se debatieron y no se publicitaron. Convencer de que un ecoparque es beneficioso ambientalmente para el Parque del Sureste es aún más difícil. Esas parcelas de terreno están en nuestro territorio. Otros 16 municipios más tienen algo que decir. La filosofía utópica en esos terrenos ‘E’ es de restauración. Atenta contra los principios éticos y estéticos de la economía circular en cuanto preservación de patrimonio natural, de biodiversidad. La Comunidad de Madrid es la garante de ese principio rector. No nosotros.

2.- Además, en el caso del ecoparque afectaría a la reciente inversión realizada en Loeches por la Comunidad de Madrid y la Mancomunidad al 50%. Más de 120 millones de euros. Dar permiso a un competidor parece poco probable, desde el punto de vista comercial. La economía circular es economía. Sólo tiene sentido si hay euros de por medio.

3.-Romper la Mancomunidad del Este es, estratégica y estructuralmente, poco conveniente para la Comunidad de Madrid. Para este y cualquier otro gobierno que venga. Las Mancomunidades agrupan a municipios muy pequeños que no pueden por si solos gestionar las basuras, deben estar integrados en estructuras mayores. Logística de gestión.

4. El ecoparque que quieren es del tipo Valenciano. Nada que ver con Madrid. Problemas de escalas. Además, se trata de un MACROPUNTO LIMPIO. No es lo mismo. Técnicamente es muy extenso de redactar ahora.

El interés por realizar un ecoparque a la valenciana viene fijado de la primera Jornada de Economía Circular. En ella participó doña Mireia Milla Herrara, la consejera de Agricultura y Transición ecológica de la Generalitat Valenciana. A mi juicio, resultó poco elegante que hablará de lo bien que ella lo hace, y lo mal que lo hace Madrid. No había nadie de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid que pudiera defender la gestión. Aportaría otros datos o visión de los mismos. Ella, que no pretendía hablar de política, lo hizo. Además, dando unos datos que no se corresponden con los que conozco. En la memoria anual del Ministerio de Transición Ecológica de generación de residuos aporta esas cifras. Por cierto, la última de estas memorias es de 2018. Estas son las estimaciones, oficiales, disponibles a día de hoy. Cabe la posibilidad que la consejera disponga de otra fuente mejor de comparación. Los datos publicados:

  • El porcentaje de residuos que acaba en vertedero en la Comunidad Valenciana son el 47.85% y no el 45%.
  • El porcentaje de residuos que acaba en vertedero en la Comunidad de Madrid son el 58.51% y no el 61%.
  • Los peores datos los aportan los aragoneses con un 70.13% y los asturianos con un 73.73%.
  • Los mejores datos los cántabros con el 22.21%, y vascos con el 27.42%.
  • De los 132,1 millones de toneladas de basuras generadas en el Reino de España, los municipios gestionaron 22 millones de esa cantidad. Acabaron en vertedero el 53,4% de media, no del 60%.

Los datos permiten concluir que ni Valencia es la puntera, ni Madrid la cola. Ambas están en el pelotón. Insisto, con los datos oficiales del Ministerio de Transición Ecológica. Además, la evolución no es buena para el conjunto de la nación. Entre 2017 y 2018 la dependencia a vertedero se incrementó del 51.2% a ese 53.4%. Lamentablemente estamos mal en comparación con los europeos. No llegamos a los compromisos adquiridos. Ni valencianos, ni madrileños. No podemos sentirnos orgullosos.

La realidad es tozuda. En Rivas somos unos 100.000 habitantes (97.238). Se estima que cada ripense tira 1.3 kg/día. Como la media nacional, más o menos. La cifra resultante es una barbaridad, 130.000 Kilos de basura diaria (130 toneladas). Somos el causante de 47.450 tn/año de basura, de los 22 millones que producen los municipios españoles al año. Una cosa es “en asambleas proponer una determinada gestión paradigmática de los residuos”, y otra cosa muy diferente tener todos los días 130 toneladas de basura encima de la mesa. Destinamos a basuras unos 5.000.000€ anualmente. Ahora el alcalde afirma debemos incorporar otros 1.200.000€ por el sobrecoste de enviar nuestros Residuos Sólidos Urbanos (RSU) a Loeches. Hemos gastado en ‘Ecohispánica’ cerca de 10.000.000€. Cantidad aportada en metálico y huella ecológica prestada. Lo último es esta inversión de modelo “ecoparque valenciano”. La cuantía económica es desconocida en un terreno del que no existen garantías de permiso. El argumentario de economía circular y preservación de la biodiversidad pudiera jugar en contra.

Toda infraestructura de gestión de basuras eficaz debe ser promovida. Un buen ecoparque parece interesante. Eso no evitará tener continuar llevando restos a vertido, a la Mancomunidad del Este. Evitemos ubicarlo en el Parque del Sureste. No confrontemos contra basuras, Parque del Sureste, Comunidad de Madrid y Mancomunidad del Este. El proyecto tendrá más posibilidades de concretarse. No gastemos más euros en proyectos difícilmente finalizables. La necesidad de un cementerio es una realidad evidente. Demos a los vecinos el último de los servicios públicos a los que tienen derecho.

Concluyendo: la gestión de residuos es compleja y muy cara. Rivas es un municipio que genera muchos residuos. Rivas destina más de 5% de su presupuesto anual a las basuras. Dedica muy pocos recursos a sus muertos. No parece razonable que los mismos que señalan una gestión inadecuada del Parque Regional del Sureste por inacción, por caza, ciclistas, presión demográfica del territorio, cercanía a una incineradora, actividades económicas varias y/o falta de PRUG, quieran ahora añadir otra infraestructura más de gestión de residuos en su perímetro. Sus argumentos se volverán como un boomerang hacia el proyecto del ecoparque.

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