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Juicio por el asesinato de Matilde de Castro, este lunes en la Audiencia Provincial

Juicio por el asesinato de Matilde de Castro, este lunes en la Audiencia Provincial (©Diario de Rivas)

Este lunes se ha celebrado la primera jornada del juicio contra Nelson Enrique P.T., el acusado del asesinato de Matilde de Castro, vecina de Rivas, que fue encontrada en la Nochevieja de 2016 con siete puñaladas en su vivienda en la calle Dalia. Matilde murió en el hospital al día siguiente como consecuencia de esas heridas, convirtiéndose en la primera víctima de violencia machista de 2017. El abogado del acusado, Efraín Iglesias, asegura que basará su defensa en los trastornos mentales que tenía diagnosticados su defendido desde los 13 años, y sostiene que el presunto asesino «no recuerda nada de lo que ocurrió aquella noche en la vivienda».

En esta primera jornada de juicio se ha formado el jurado popular. En la sala situada en la primera planta de la Sección de Penal de la Audiencia Provincial se ha generado mucha expectación mediática, ya que el caso de Matilde, primera víctima mortal de violencia machista registrada en 2017, conmocionó a la opinión pública. Antes de comenzar las declaraciones, el letrado de la defensa, Efraín Iglesias, ha manifestado que su defendido estaba «nervioso» y que va a apoyar su defensa en que «es una persona que tiene diagnosticados desde hace tiempo varios trastornos mentales, que le provocan brotes psicóticos y que le afectan a su voluntad. Esto está acreditado en la instrucción y se acreditará en el juicio, con informes periciales de peritos adscritos a la clínica forense de los juzgados de plaza de Castilla. Y eso explica que no recuerde qué pasó ese día», asegura. Además el abogado ha confirmado que Nelson Enrique «sí que tenía una orden de alejamiento«, pero que, según él, «habían reanudado la relación y que nadie conocía que tuvieran ningún tipo de problemas en ese momento«. Además sostiene que «no hubo ningún tipo de actitud de rechazo de Matilde hacia él».

Tras comenzar la vista, y ante la mirada de los 9 miembros del jurado, más dos miembros suplentes, la representante del Ministerio Fiscal les ha explicado cómo se va a desarrollar el juicio y ha informado de que entre los testigos que se escucharán y que están «obligados a decir verdad» están las personas que estuvieron aquel 31 de diciembre de 2016 con la víctima y con el acusado, ya que antes de ir a la vivienda estuvieron en La Corrala, bar ripense cercano al domicilio de Matilde, y habían estado haciendo la compra juntos aquella tarde. También serán escuchados los policías que acudieron al domicilio de la víctima en la calle Dalia; los peritos y los médicos forenses que inspeccionaron al acusado tras los hechos, y los que realizaron la autopsia a Matilde.

En cuanto a las pruebas documentales, el Ministerio Fiscal ha destacado la existencia de una orden de protección que amparaba a Matilde y que prohibía al acusado acercarse a ella, obligándole a mantener una distancia mínima de 200 metros, y también la notificación que acredita que él conocía esta orden. La fiscal ha finalizado su intervención informando al jurado popular de que tienen que valorar todos los testimonios y las pruebas porque tendrán que argumentar su decisión.

El turno de palabra ha correspondido después a la abogada de la acusación particular, que representa los intereses de los padres y del hermano de Matilde. La letrada ha asegurado que mantienen la acusación, y que «lo que queremos es demostrar que el acusado es culpable de todos los cargos. A nuestro entender, asesinó a Matilde con un ataque de forma sorpresiva y aprovechando que se encontraban solos«. La abogada ha añadido que el acusado «le causó graves puñaladas» y que las siete heridas «se causaron para aumentar el dolor de la víctima y su sufrimiento», por lo que habla de alevosía y de posible ensañamiento. La acusación incide, además, en que había en la relación «malos tratos habituales» que tratarán de demostrarse durante el juicio.

Por su parte, en su turno de palabra, la abogada que representa a la acusación popular por parte del Ayuntamiento de Rivas ha manifestado que «Matilde era vecina de nuestro municipio y el ayuntamiento no puede quedar ajeno a la lacra de la violencia de género«, por lo que apoya a la acusación particular y comparte los cargos de un delito de asesinato y quebrantamiento de la orden de alejamiento, y también de maltrato habitual.

Efraín Iglesias, abogado defensor de Nelson Enrique, en sus palabras iniciales se ha dirigido al jurado solicitándole que «no den nada por sentado, porque vamos a poner de manifiesto que existen numerosas lagunas de cómo sucedieron los hechos», añadiendo que cuando ocurrió todo, en la vivienda «sólo estaban presentes Matilde y mi defendido, por tanto no hay testigos directos de los hechos». Ha querido destacar que todos los testigos que pasarán por el juicio son propuestos por las acusaciones, porque ellos no llevan testigos. Y que los peritos que declararán «son expertos, cualificados en una materia, por eso me extraña que el ministerio fiscal les diga que no tienen que creerlos a pies juntillas», ha afirmado. «No hay perito de parte, no se ha contratado a ningún psiquiatra, son peritos adscritos a la administración de justicia los que han realizado los informes psiquiátricos de mi patrocinado», ha añadido.

Durante su intervención Iglesias ha indicado al jurado que «tiene que fijarse en cómo se toman algunos elementos de prueba», ya que asegura que «el cuchillo se lo dio el acusado al policía (cogiéndolo del suelo) porque el agente que llegó al lugar de los hechos se lo solicitó». También ha recordado que su patrocinado «siempre ha declarado que no recuerda nada desde la tarde del 31 de diciembre de 2016 hasta el 1 de enero de 2017, cuando ya estaba en los calabozos», y ha trasladado sus condolencias y el pésame a la familia de Matilde. Finalmente, dirigiéndose de nuevo a los miembros del jurado, les ha indicado que su objetivo es la «administración de justicia, pero no administración de venganza». «Lo que se requiere de ustedes es una respuesta justa sin escarnio y sin venganza», ha añadido.

Declaración del acusado

Visiblemente nervioso, el acusado, de 21 años, ha ido contestando a todas las preguntas que se le han formulado. La representante del Ministerio Fiscal, que solicita 26 años de prisión, ha interrogado al acusado interesándose en primer lugar por si habían retomado la relación pese a tener una orden de alejamiento, Nelson Enrique ha contestado afirmativamente, asegurando: “Ella quería estar conmigo y yo quería estar con ella. Pasábamos la noche juntos con mucha frecuencia”, concluyendo que «se podría decir que pasábamos la mitad del tiempo en cada casa».

Preguntado por la orden de alejamiento, el acusado ha declarado que sabía que la tenía, pero que no sabía las consecuencias de quebrantarla. Y «además», aseguró, «ella me dijo que me iba a quitar la denuncia y entonces nos seguimos viendo», añadiendo, siempre según su versión, que Matilde «me llamó el día 3 de noviembre (la orden de alejamiento se notificó el 2 de noviembre de 2016) y me dijo que iba a quitar la denuncia». Asegura que no llamó al juzgado para comprobarlo, pero «ella me dijo que habló con su abogada sobre ese tema». Y ha recordado que el juicio por ese caso estaba previsto para el 3 de enero, «pero no se celebró por lo que ocurrió» ha concluido.

La fiscal le ha solicitado que narre los hechos ocurridos desde la mañana del 31 de diciembre y el acusado ha contado que «amanecimos juntos en la casa de ella, a las 2 de la tarde. Y Matilde quería pasar la noche en el bar al que siempre iba con sus amigos. Ella se fue y me dejó el coche para ir a mi casa (sobre las 3 de la tarde) porque tenía que coger una ropa», ha añadido. Ha declarado que, estando en casa de Matilde, «empecé a escuchar susurros que me llamaban y me tomé las pastillas que tengo para ver si me encontraba mejor, porque no las tomo con frecuencia. Sólo las tomo cuando me entra la ‘neura’, y me subí al coche y fui a La Corrala». Asegura que no había comido nada, y que allí no pudieron comer porque había mucha gente. «Pedimos una cerveza sin comer nada. Yo quería irme, pero ella dijo que no. Me quedé medio dormido y me desperté en el calabozo y con un chichón en la cabeza. La policía judicial me contó lo que había pasado», añade el acusado Recuerda que «me llevaron a Arganda al juicio y dije que yo cómo le iba a hacer eso a ella. Yo lo pasaba muy bien con ella», ha añadido.

El acusado se ha reiterado en esta versión al ser preguntado por la abogada de la acusación particular y por la de la acusación popular. En las cuestiones planteadas por su letrado, el letrado de la defensa, ha asegurado que fue diagnosticado de trastorno mental siendo pequeño, «con 6 años, creo»; que siempre ha vivido con su madre, pero que en el momento de los hechos vivía solo porque su madre estaba en Holanda; y que ha tenido que ser atendido dentro de la prisión durante este año y medio por una crisis.

Este martes continuará el juicio y será el turno de los testigos, entre los que están los amigos de Matilde que pasaron las últimas horas con ella y con el acusado, la madre de Matilde (según ha anunciado el abogado de la defensa) y también los policías, los forenses que realizaron la autopsia a la víctima y los peritos.

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