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Edificio de Servicios Administrativos del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid

Edificio de Servicios Administrativos del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid (©Diario de Rivas)

El Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid podría quedarse sin deuda externa en 2022 si continúa el ritmo de amortización de los últimos años. Eso significa que, según las estimaciones de la Concejalía de Hacienda, si las condiciones siguen siendo favorables, para esa fecha quedará liquidado el decreto de pago a proveedores, al que el Consistorio se acogió hace años y que, a día de hoy, constituye la única deuda financiera externa con la que cuenta el Ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid destina cada año una partida presupuestaria a amortización anticipada de deuda. Así, durante los últimos ejercicios, la deuda del Consistorio —sin contar con la de las empresas públicas, Empresa Municipal de la Vivienda y Rivamadrid— ha ido descendiendo a lo largo de los últimos años: entre 2013 y 2017, el Consistorio amortizó 23,62 millones de euros, situando la cifra al cierre de este último ejercicio en 44,6 millones de euros, el 49,85% de los ingresos corrientes.

Este ritmo de amortización es una consecuencia directa de la Ley de Estabilidad Presupuestaria introducida por el Ministerio de Hacienda en 2012, que obliga a destinar el superávit municipal a este fin. La única excepción es la posibilidad de destinar una parte del superávit a Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS), que deben cumplir unos requisitos tasados por Hacienda, acción que, además, solo resulta posible en el caso de los ayuntamientos que no superen el ‘techo de gasto’ permitido por el Gobierno central. “En otras palabras, si estuviéramos hablando de la economía familiar, sería como estar obligado a gastar obligatoriamente un determinado porcentaje en alimentos, otro a la hipoteca, otro a educación, y no poder realizar ninguna inversión aunque se consiguiera un ahorro importante todos los años“, explica Sira Rego, concejala de Hacienda ripense.

En el caso de Rivas Vaciamadrid, no solo se destina el superávit que no va a IFS al pago de la deuda, sino también el 20% de los ingresos urbanísticos por venta de suelo. Ello hace que la previsión de amortización de deuda esté sujeta a desviaciones, ya que la enajenación de parcelas municipales está sujeta a los vaivenes del mercado inmobiliario; de hecho, en el ejercicio 2017 solo se vendieron dos de las diez parcelas que el Consistorio tenía previsto enajenar en ese período, por lo que los ingresos por ese concepto fueron más bajos de lo previsto.

Con todo, explica Rego, “y aunque hay que tomar las previsiones como tales, creemos que estamos en condiciones de dejar al Ayuntamiento de Rivas sin deuda financiera dentro de pocos años“. ¿Qué significaría eso? Según la concejala, “aunque seguiríamos intervenidos de facto por la Ley de Estabilidad Presupuestaria, los requisitos son más flexibles para las administraciones que no tienen deuda. De esta forma, tendríamos más margen de maniobra ante cualquier contingencia y más capacidad de inversión, lo que se traduce en más dinero disponible para acometer mejoras en la ciudad”.

El año que viene, además, Rego anticipa una reducción “muy importante” en la deuda de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) de Rivas, que se cifraba en 42,9 millones al cierre de 2017. Este nivel de endeudamiento —el 299,42% de los ingresos corrientes de la entidad— no es financiero sino hipotecario, ya que se debe a los préstamos necesarios para construir las viviendas de venta del VI Plan, que serán entregadas en los próximos meses: unas a principios de 2019 y otras, en otoño. “De esta forma, una vez que los propietarios hayan adquirido sus viviendas, la EMV podrá cancelar gran parte de la deuda contraída para acometer esas obras, con lo cual esa deuda de la EMV, y por lo tanto de la deuda consolidada del Ayuntamiento de Rivas, van a desaparecer de golpe”, explica la concejala. Después de esta operación, con la que se prevé amortizar de golpe unos 30 millones de euros, la EMV se quedará con la deuda hipotecaria correspondiente a las viviendas de esas promociones que se entreguen en régimen de alquiler, para ir amortizándola año a año. En cuanto a la Empresa Municipal de Servicios Rivamadrid, contaba con 2,24 millones de deuda viva, el 12,02% de sus ingresos corrientes.

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