Vecinas y vecinos del Cristo de Rivas, situado en la zona conocida urbanísticamente como Puerta Norte, piden revertir el cambio de uso de una parcela que pasa de residencial unifamiliar a colectiva. Los afectados se han manifestado en contra de la saturación de un barrio que «no cuenta con dotaciones suficientes».
El ámbito de la Puerta Norte de Rivas es el que más modificaciones en sus usos experimentará con el nuevo Plan General de Ordenación Urbana de aprobarse el contenido de su avance. Entre los cambios, el nuevo plan elimina todas las viviendas programadas al norte de la avenida de la Democracia. A cambio, algunas de las parcelas contempladas como zonas de vivienda unifamiliar pasarán a recibir viviendas colectivas.
Entre estas parcelas se encuentra la situada al sur de la citada avenida, entre esta y la calle Doris Lessing. Este espacio colinda con cinco comunidades de vecinos, dispuestas en forma de L, todas ellas de vivienda en altura. Algunos de estos vecinos y vecinas se han mostrado en contra del cambio de uso y han presentado diversas sugerencias y alegaciones al avance del PGOU.
Paloma reside con su familia en una de estas comunidades desde hace tres años. Denuncia que, al comprar la vivienda, lo hicieron con la certeza de que «tendríamos delante un chalet, no un muro», se lamenta. Nos va a afectar de muchas maneras, entre ellas, tapando la visión que tenemos ahora del Parque Regional», afirma Paloma.
Una de las mayores preocupaciones de Paloma y sus vecinos reside en el aumento de la densidad de población que se daría en este punto con la llegada de las nuevas viviendas. “Esta zona no está preparada para absorber a esa cantidad de gente, ni los colectores, ni las calles, ni las dotaciones que dan servicio al barrio”, asegura.
Precisamente, denuncia la falta de equipamientos públicos en la zona, que se vería agravada con los nuevos vecinos. «Aunque llegue algún día el cuarto centro de salud, aquí no hay planificadas bibliotecas, colegio, instituto, centro deportivo público, no puedes meter 500 familias más en estas condiciones», explica esta vecina.
Por último, critican también los planes del Ayuntamiento de crear un foco de actividad económica al norte de la avenida de la Democracia, donde las viviendas mencionadas anteriormente se transforman en dos grandes parcelas, una de uso terciario (en la zona occidental) y otra de actividad económica de carácter terciario (en la zona este). «La nueva zona comercial se va a saturar de gente que vendrá de Rivas y de otros municipios, provocando tráfico en el interior y en la carretera del Cristo, que no tiene suficiente capacidad. Además, estás poniéndola a lado del parque regional, con el impacto ambiental que ello conlleva», denuncia Paloma.
El Ayuntamiento contará con los vecinos para el desarrollo de la zona
Desde el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, como ya ha sucedido en casos similares, explican que los vecinos y vecinas tendrán un papel relevante en la materialización de los cambios incluidos en el avance del PGOU. «Mantenemos el compromiso de que cualquier cosa que vaya a suceder en el entorno donde ellos viven, será revisada con ellos y con ellas. Una de las cosas que más les preocupaba, y es completamente entendible, es que donde ahora hay una parcela vacía, de pronto vayan a construirse viviendas en altura, que de pronto cambie la fisonomía de una zona. Eso no va a suceder», manifestaba la alcaldesa, Aída Castillejo, en la entrevista concedida a Diario de Rivas.
Preguntada específicamente por los cambios en la zona del Cristo, la regidora se mostraba abierta a estudiar las alegaciones presentadas por los vecinos. «Estamos abiertos a considerar todas y cada una de las aportaciones: es justo lo que estamos haciendo en este momento. El avance del plan no va tan al detalle como algunos vecinos creen, pero todas estas cuestiones las trataremos con ellos y ellas», respondía Castillejo.
Precisamente, fuentes municipales afirman «agradecer» todas las sugerencias presentadas al avance del PGOU. «Ese es el objetivo del proceso abierto de exposición pública, porque Rivas no podría entenderse sin la participación ciudadana. De hecho, el propio documento del Avance es el resultado de las más de 600 aportaciones ciudadanas del proceso ‘Rivas, párate a pensar’ y de muchos otros espacios de participación y encuentro con la ciudadanía. Este documento es también una rendición de cuentas a todo ese trabajo colectivo», aseguran desde el Ayuntamiento.
«Los servicios técnicos de Urbanismo están analizando una a una todas las sugerencias recibidas y se dará respuesta a cada una de ellas. Algunas ya se han trabajado en las asambleas de barrio y en el Consejo de Ciudad celebrados tras la presentación del Avance, como parte del compromiso municipal con una planificación urbanística transparente, dialogada y siempre de la mano de la ciudadanía ripense», finalizan las fuentes del Gobierno municipal.
En cuanto a las alegaciones de los vecinos sobre la parcela en cuestión, el ayuntamiento confirma haber recibido las sugerencias que estaría «revisando con detalle». «La idea, tanto en esta parcela como en otras del Plan Estratégico de Vivienda que se están proyectando, es clara: no se van a construir bloques de alta densidad o con mucha altura, sino que se buscará un tipo de edificio más parecido al que tenemos en barrios como Covibar u otras zonas de la ciudad, con bloques abiertos y de baja densidad, con una importante presencia de zonas comerciales y de servicios. En cualquier caso, como siempre hemos explicado, el detalle debe definirse en el marco de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, un proceso en el que continuará la participación y el diálogo permanente con los vecinos y vecinas del entorno.», declaran.
Por último, explican los motivos tras la reordenación de los usos de las distintas parcelas en la zona de la Puerta Norte: «Es importante destacar que el diseño urbanístico responde a un criterio de equilibrio: se ha trasladado gran parte de la edificabilidad hacia zonas de actividad económica, reduciendo la presión residencial en esta parcela. En definitiva, hablamos de un planeamiento flexible que permitirá compatibilizar la construcción de vivienda con un modelo de ciudad ordenada y sostenible, garantizando además el derecho a la vivienda, uno de los objetivos prioritarios del Plan Estratégico de Vivienda que junto a la revisión del PGOU impulsa el Ayuntamiento», concluyen.
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