En el año 2013, el paisaje “al otro lado de la A-3”, frase que forma parte de la idiosincrasia del lenguaje ripense, empezó a cambiar gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid y Scania, la empresa sueca especializada en la fabricación de vehículos pesados. En su nombre se bautizó el proyecto que durante más de una década ha permitido repoblar 81,39 hectáreas del Parque Regional del Sureste con la plantación de 44.785 árboles. Estos son los números definitivos del bosque Scania, una iniciativa medioambiental recién completada en cuyo desarrollo ha tenido un papel decisivo el personal técnico de la empresa municipal de servicios Rivamadrid.
Para poder desarrollar el bosque Scania, un macroproyecto de reforestación ambiental en una amplia extensión del Parque Regional del Sureste colindante con la autovía de Valencia, el Ayuntamiento de Rivas cambió la titularidad de los terrenos, entonces privados, para darles protección ambiental dentro del ámbito público.
En el año 2013, ya con la superficie de actuación bajo protección ambiental, comenzó a ejecutarse el proyecto del bosque Scania, que ha supuesto la plantación de unos 4.000 árboles anuales en el término municipal de Rivas.
En el primer lustro del proyecto (2013-2018), el equipo de jardinería de Rivamadrid plantó 19.204 árboles en el bosque Scania.
En 2023, pandemia de por medio, la cifra de árboles plantados superó los 37.000 ejemplares, y desde entonces se ha alcanzado la cifra final de 44.785 árboles plantados y 81,39 hectáreas del Parque Regional repobladas.
Entre las especies plantadas en el bosque Scania predomina el pino, pero también se incluyen la coscoja, el almendro, la higuera, la encina carrasca, el olivo y el enebro. En todo caso, las especies plantadas a lo largo de estos doce años son las autorizadas por los servicios técnicos del Parque Regional del Sureste, la mayoría de ellas autóctonas.
El resultado, que ya se puede comprobar en toda su extensión —no en su máximo esplendor porque los últimos árboles plantados son recientes, de este año 2025, de manera que habrá que esperar unos años para que crezcan como lo han hecho los árboles de las primeras plantaciones—, es una nueva arboleda que se prolonga a lo largo del cauce del arroyo de Los Migueles.
Se concreta así la regeneración ambiental de una zona de gran valor ecológico que estaba muy degradada antes del inicio del proyecto del bosque Scania.
El trabajo de Rivamadrid, clave en el desarrollo y mantenimiento del bosque Scania
Desde la primera plantación en el bosque Scania, el personal técnico de Rivamadrid ha tenido una responsabilidad directa y decisiva en los trabajos realizados. Tanto en las plantaciones como en su posterior mantenimiento.
“Rivamadrid ha asumido todas las labores vinculadas a la plantación y el mantenimiento del bosque. Esto ha supuesto, desde la preparación del terreno y el marcado de la plantación (replanteo), la recepción y supervisión del material vegetal que suministra Scania, la colocación de protectores forestales para evitar daños por roedores, hasta la plantación y el anclaje a un tutor”, señalan desde el área de Parques y Jardines de Rivamadrid.
La plantilla del equipo de jardinería de la empresa municipal de servicios se ha encargado de cada una de las fases de plantación en el bosque Scania, desde la primera, en 2013, hasta la última, en este 2025.
“Se ha hecho con la plantilla de jardinería, creando una brigada que en ocasiones ha superado las 15 personas trabajadoras, mientras que, para el mantenimiento, se incluyó en presupuestos la contratación de un conductor para el camión cisterna y 3 peones durante 6 meses (para cada nueva plantación)”, detallan desde Rivamadrid.
Tras la culminación de cada una de las plantaciones anuales del bosque Scania, el personal de Rivamadrid ha regado toda la superficie recuperada con la ayuda de un camión cisterna.
“A partir de este momento, comienza la fase de mantenimiento que consiste en dar riegos de verano con un camión cisterna, y revisar el estado de la plantación recolocando tutores y enderezando árboles inclinados”, explican desde Parques y Jardines de la empresa municipal de servicios.
La recuperación de este espacio ambiental de Rivas no solo tiene consecuencias en el impacto visual del Parque Regional desde la A-3 y el casco urbano de la ciudad, o la mejora del hábitat para la fauna silvestre y animal del Parque Regional, sino que también ha supuesto ya un impacto directo en la calidad del aire del término municipal de Rivas.
No en vano, en 2022, cuando todavía no se había completado el último tercio del bosque Scania, el Ayuntamiento de Rivas y Rivamadrid calcularon que se habían fijado 64 toneladas de CO2 con este proyecto, una cifra que actualmente es muy superior.
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