Rivas Vaciamadrid es la ciudad que acoge desde hace once años la sede nacional de la Soka Gakkai —“Sociedad para la creación de valores”—, una entidad budista laica internacional que se fundó hace casi un siglo, en 1930, y que está presente en 192 países, donde acumula millones de miembros. En España, si bien tiene otras dos sedes en Canarias, su corazón administrativo está ubicado en el Centro Cultural Soka Gakkai, un edificio construido en una parcela de la calle Severo Ochoa de Rivas que está rodeada por un suelo de titularidad municipal. Mediante un convenio entre el Ayuntamiento y la asociación, Soka Gakkai ha convertido este espacio en un pulmón verde que guarda algunas “joyas” que bien merecen una visita. Tras la inauguración de la primera fase el año pasado, Soka Gakkai ha hecho lo propio este pasado mes de octubre con la última fase del jardín, que ya se puede visitar al completo.
“Nosotros creemos mucho en el contacto personal”, recalca Enrique Caputo, director general de la organización. Este mensaje, muy presente en todo su discurso, conecta con la obra de arte que recibe a los visitantes de la sede de Soka Gakkai en Rivas, un cuadro colorido y vitalista que data de la época de pandemia y que Caputo describe como un “Gernika alegre, un mural de la esperanza”.
El contacto social en un entorno vitalista y de paz es lo que fomenta también el entorno del centro social de la asociación budista en Rivas, que ha dado forma por fases al jardín que envuelve al edificio. “El terreno es extenso y el suelo era una escombrera, no había nada, así que hicimos lo que ahora se puede disfrutar poco a poco desde nuestra llegada y la firma del convenio con el ayuntamiento hace 10 años”, dice Enrique Caputo. El jardín, apunta Caputo, “tiene un significado muy especial porque coincide con la idea de nuestra filosofía, que es la de crear algo donde no lo hay”.
Desde este mes de octubre, ya se puede pasear por todo el jardín. “La base ya está consolidada. Nos falta sombra, faltan detalles, pero estamos muy contentos. Hay un zona infantil, bancos y otros espacios para quedarse, y la gente está viniendo y se está interesando. Muchos, curiosamente, lo ven desde el Metro (Los trenes pasan junto al jardín), les llama la curiosidad por lo que ven y se acercan”, apunta Enrique Caputo. “También vienen muchas familias de la residencia de personas mayores que hay aquí cerca”, añade.
Símbolos por la paz ‘escondidos’ en el jardín
En el jardín se pueden encontrar distintos símbolos, culturales y botánicos, repartidos por el espacio. Por ejemplo, un sauce llorón, “el árbol nacional de Ucrania”, remarca Enrique Caputo; un cerezo kayoko, un árbol vinculado a la reconstrucción de Nagasaki tras el ataque nuclear del 9 de agosto de 1945; y una instalación artística titulada ‘Los ocho vientos’, sobre aquellas cosas que no pueden perturbar a “las personas sabias que pueden contribuir a la construcción de un mundo paz”, se lee en la explicación de la obra.
En el jardín, también se puede disfrutar de una rosa en honor a Setsuko Thurlow, ‘hibakusha’ —superviviente del ataque nuclear a Japón en la II Guerra Mundial— y activista. “Nos la donó la artista Matilde Ferrer, que se dedica a la hibridación”, apunta Caputo orgulloso.
La rosa está ubicada justo delante del objeto del jardín de Soka Gakkai en Rivas que probablemente el que mayor carga simbólica: un bloque de piedra original de las ruinas de la catedral de Urakami (Nagasaki, Japón), que fue destruida por la bomba atómica del 9 de agosto de 1945.
“Todos ellos son pequeños símbolos por la paz. Nos gusta mucho el lema de la ciudad ‘Párate a pensar’, y así está concebido este jardín”, afirma Enrique Caputo.
Para el director de Soka Gakkai, el jardín, al que se puede acceder de forma gratuita, es una muestra más de uno de los objetivos que su director general destaca acerca de la asociación: “colaborar con la comunidad”. Por eso, el espíritu de este espacio “es que se pueda aprovechar». De ahí que esté abierto de lunes a domingo en un horario amplio”.
Actividad enfocada en educación y la Paz
Soka Gakkai es una asociación que trabaja fundamentalmente en tres campos de actuación: “la Paz, la cultura y la educación”, destaca Enrique Caputo.
La paz es un aspecto capital para la organización budista, que nació en el período de Entreguerras, en el año 1930. En concreto, Soka Gakkai tiene en la oposición al uso de las armas nucleares, “lo más terrorífico, injusto y mortal que ha creado el ser humano”, describe Caputo, una de sus grandes cruzadas.
“Este es el punto de partida de todas las actividades que hacemos por la paz. Cada organización, con sus recursos. Nosotros hemos hecho exposiciones sobre ello en Rivas; nos hemos adherido a la Alianza por el Desarme Nuclear, de reciente creación en España, que busca que España se adhiera al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, lo cual creo que es una obligación moral; y se ha creado a través de ICAN, la iniciativa contra las armas nucleares que ganó el premio Nobel de la Paz en el 2017, de la que somos socios internacionales, un proyecto de la vinculación de las ciudades contra las armas nucleares”, expone el director general de Soka Gakkai.
Acerca de esta última iniciativa, Enrique Caputo cuenta que al ser un tema “que no está en la agenda de la gente, como sí pasa con el cambio climático; por ejemplo, creemos que a través de los ayuntamientos se puede profundizar en ello”. Por ello, la Soka Gakkai le ha propuesto al Ayuntamiento de Rivas que se adhiera a este proyecto, “y se pueda aprovechar también su posición en la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias)”.
Por su parte, la educación es una materia central para la asociación. “Es lo que puede cambiar la humanidad”, dice Enrique Caputo al respecto. Cuenta que los maestros de Soka Gakkai eran maestros que se enfrentaron al gobierno militar japonés de la época. “Para nosotros, la educación es un factor para que cada persona, cada niño, pueda expresar su verdadero potencial”, indica Caputo. “Con esta filosofía, nuestros fundadores fueron a la cárcel”, añade.
La asociación ha fundado distintos centros académicos en países como Estados Unidos. Y en España, desde su sede de Rivas, Soka Gakkai colabora con la Universidad de Alcalá de Henares, donde se ha creado el Instituto Universitario Mixto de Investigación en Educación y Desarrollo Daisaku Ikeda (IEDDAI), presidente de la organización. Además, ha realizado algunos proyectos de intercambio cultural entre estudiantes en España y en Japón.
Por otro lado, Soka Gakkai también trabaja en el ámbito de la cultura tanto con museos nacionales. Sobre todo, con una labor de mediación entre los museos japoneses y los españoles, incluyendo el museo del Prado o la fundación Juan March, entre otros.
Asimismo, desarrolla sus propios proyectos culturales, como la exposición de Soka Gakkai Internacional en conjunto con la Carta de la Tierra que se puede disfrutar actualmente en el jardín del centro cultural de la organización en Rivas, donde fue inaugurada el 1 de octubre en un acto en el que estuvo presente la alcaldesa de Rivas Vaciamadrid, Aída Castillejo.
“Se llama ‘Semillas de la esperanza y acción’ y consta de 25 paneles que presentan una visión para llevar una vida sustentable que contribuya a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y, como ejemplo, muestran los cambios positivos que han logrado seis personas, desde Sudán del Sur hasta el Líbano y el Brasil, a través de su acción individual”, explican desde la asociación sobre la exposición.
Además, Soka Gakkai juega un papel activo a nivel institucional en todo lo que tenga que ver con el budismo en España. “Y por eso colaboramos con la fundación Pluralismo y Convivencia, que atiende a las minorías religiosas que tienen notorio arraigo en España, lo cual consiguió el budismo en el 2007. Esto es clave porque permite acuerdos con el Estado, lo cual nos ha permitido avanzar en cuestiones cómo las ceremonias fúnebres en el budismo y la posibilidad de realizar bodas religiosas con reconocimiento civil, siendo la única religión que las hace entre personas del mismo sexo”, señala Enrique Caputo, que reivindica la presencia del budismo en la sociedad española. “La población budista en España es mayor que la judía, por ejemplo. Pero en España hay pluralismo pero no hay igualdad”, concluye.
Enhorabuena a la Soka Gakkai corazon y espíritu de la dignidad de la vida de todas las personas, y la reflexión del Jardín de la Paz y su ambiente!
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