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OPINIÓN

Antonio de la Peña

Antonio de la Peña

Concejal del PP en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid

El debate de los presupuestos municipales es, posiblemente, uno de los acontecimientos de la Corporación más importantes que recurrentemente deben darse. Se trata de dar expresión numérica, en cifras, de un modelo de ciudad y una ideología política. El ámbito del pensamiento social y político, siempre algo abstracto en tanto que conceptual y filosófico, se transforma en económico y concreto, créditos y euros.

Es, por tanto, uno de los momentos donde las ideas, los conceptos, las ilusiones y los paradigmas teóricos se transforman en planes estratégicos, fechas, cobros y pagos: realidad. La discusión de todo ello se torna fundamental, interesante y sobre todo refleja la posibilidad cierta de aquello que cada grupo político, y cada ideología, “puede hacer” (potestas), “debe hacer” (gobierno v. auctoritas) o es “capaz de hacer” (gestionis).

Las tres realidades que acabo de mencionar no son siempre coincidentes. La fuerza del poder de los votos puede construir un presupuesto y ejecutarlo sin ser razonable, bueno o adecuado para los ciudadanos. El gobierno, que ha obtenido el prestigio socialmente reconocido por los votos, puede estar en la obligación de elaborar un presupuesto que no coincida con su paradigma ideológico. Por último, la “acción de llevar a cabo” esos presupuestos puede ser disconforme con la bondad del presupuesto diseñado. Lo deseable sería tener un presupuesto donde, con autoridad, el gobierno pudiera gestionar adecuadamente los créditos (euros).

Este año el gobierno, haciendo uso de la potestas, desoye a la oposición que solicita plenos extraordinarios monográficos; tanto de un debate del Estado de Municipio acordado por la corporación (auctoritas) como un debate extraordinario sobre los presupuestos municipales de 2019. Consecuentemente, se hurta a los ciudadanos más allá de saber, conocer, si euro arriba —o abajo— los créditos han de emplearse en uno u otro proyecto; en verificar la posibilidad de transformación de un ideario político en plan estratégico anual económico; y en ver la capacidad real de diálogo, de enfrentamiento de ideas, de participación y transparencia de sus representantes; en definitiva, en conocer el estado de salud democrática de un municipio con mayoría absoluta.

Los Presupuestos de 2019 se adjuntan entre 13 puntos más del orden del día, el debate se acota, y la transcendencia del mismo se rebaja. Al hacerlo, el señor alcalde equipara el Presupuesto de 2019 a la aprobación de un acta; el aparcamiento reservado para farmacias; y/o aprobación de alegaciones de ordenanzas. Y no es que quiera afirmar que cualquiera de los tres ejemplos mencionados no sean de importancia; nada más lejos. Sí afirmo que la aprobación de los presupuestos se hace importante no porque se diga, sino porque se valoren como tal. Importante es el fondo y la forma, señor alcalde, de cómo se aprueba un presupuesto: ambas.

Estos son los decimosegundos presupuestos municipales que voto y he visto evolucionar el debate, el fondo y la forma de los mismos de forma muy significativa. Quedan lejos aquellas reclamaciones a los presupuestos de 2008 donde no se dio a los grupos de la oposición ni tan siquiera la documentación legalmente necesaria; los de 2009, donde, al no dar el archivo de los gastos en formato digital —sólo en soporte papel—, y al acortar las columnas de un ‘excel’ convirtieron dos partidas de 20.000.000 euros en dos de 2.000.000 euros, y, claro, aquello no cuadraba en 40.000.000 euros. Aquella legislatura 2007-2011 sirvió para establecer qué documentación dar y en qué formato.
En el periodo 2011-2015 estábamos en si se debían o no votar las enmiendas, alegaciones, reclamaciones o sugerencias dadas por la oposición y pasamos de votarse en bloque todas (las que te gustaban y no) a votar por bloques de los distintos partidos políticos. Se había avanzado un poco más.

En esta legislatura (2015-2019) hemos visto como el gran éxito ha consistido en llevar los presupuestos a tiempo. Las no tan antiguas excusas de: 1) no se puede aprobar un presupuesto porque “Rajoy no lo hace” y dependemos de las cifras del Estado; 2) estamos haciendo unas ‘fichas’ que aclaren de manera definitiva qué diantres quiere decir “rep. man. maq. Inst.” o “trabajo técnico” ya no son impedimento ahora. Presupuestos de 2019 de Rivas Vaciamadrid aprobados inicialmente… y los Presupuestos Generales del Estado no se han aprobado, y las fichas del señor Corrales ni están ni se las espera.

Este año hemos descubierto que el ROM está mal, después de 10 años, y que si un grupo se atiene estrictamente a las normas no puede enmendar jamás el capítulo de ingresos; y/o que la posibilidad de presentar los mismos en los plazos legales es imposible. Revísese el ROM, solicitaba mi portavoz en el brevísimo debate; ya estamos en ello. De nuevo las formas, señor alcalde: ¿se da cuenta como son importantes? De todo se aprende, y la labor del Grupo Municipal Popular ha sido clave para ir mejorando la forma en la que los presupuestos se tramitan. ¿Lo ve? El debate presupuestario, aun mínimo, enriquece. Imagínese: un debate largo e intenso, único en el orden del día, de ideas, debe ser la caña, pero mientras estemos en las formas.

Ahora, defiende el gobierno, disponemos de un prepuesto “continuista, presentado en tiempo, y con más de 2.000 partidas presupuestarias”, como si todo ello garantizara algo. Déjeme decirles que todo ello es cierto, absolutamente cierto.

Los presupuestos no son fiables por no ajustarse a lo que realmente vamos a recaudar. NO, no llegaremos a los 96.180.022,00 euros (cifra no consolidada con empresas municipales). Se manipula la cifra que dicen que vamos a conseguir. El gobierno continua falseando ese dato para poder gastar más, hasta los 96.180.022 euros (principio de equilibrio municipal).

Sií, si ahora se puede presentar un borrador en tiempo…, y el año pasado. Claro, se debe a que tienen mayoría absoluta con UNIDOS PODEMOS. Haberlo hecho para los de 2016 y 2017… ¡Ah!, que no. Ahora hay potestas para hacerlo.

Un presupuesto con más de 1.000 partidas de 1€ (un euro). Claro… Se pone para “por si acaso” (respuesta literal). Sí, si por si acaso debemos dar de comer al asfalto, recetar paracetamoles en mantenimiento y… telégrafos en innovación y gabinete de Alcaldía. Los telégrafos que no falten en una smart city del siglo XXI.

Los presupuestos aún serán debatidos como consecuencia de las sugerencias y reclamaciones que presenten los particulares, pero nuestra smart city está a salvo. Tenemos sistemas informáticos y ¡telégrafos!

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