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Proyecto Saramago

Algunas de las personas que se encuentran detrás del Proyecto Saramago, en Rivas Vaciamadrid (foto: Proyecto Saramago)

Un grupo de familias del colegio José Saramago de Rivas Vaciamadrid acaban de poner en marcha el ‘Proyecto Saramago’, una red de ayuda estable y autogestionada para paliar el impacto de la crisis económica y social en la comunidad educativa. Desde ropa y comida para quienes no pueden permitírselo hasta apoyo para la búsqueda de empleo o para acceder a ayuda psicológica profesional, el proyecto se centra en detectar cualquier necesidad de las familias para buscar el modo de cubrirla gracias a los recursos de la propia comunidad.

Familias que regresan a sus países de origen tras haber perdido el empleo; familias que se han quedado, pero atraviesan situaciones de precariedad debido a la crisis del coronavirus; familias que el pasado mes de febrero tenían un empleo o un negocio, y que en cuestión de semanas lo han perdido todo. «El caso de Tamara, una mamá del cole con familia numerosa, nos impactó a todos. Tuvo que cerrar su negocio, en el que habían invertido todos los ahorros familiares. Se quedaron sin nada, pidieron ayuda a servicios sociales para salir del bache, pero solo llegaron alimentos. Tampoco tenían una red familiar en Madrid que pudiera socorrerles, así que, con toda su vida desmontada, metieron todo lo que les cabía en su coche y se embarcaron en un ferry rumbo a Canarias, a vivir con la abuela. Entonces pensamos que seguramente habría más personas en nuestro entorno pasando situaciones parecidas«, narra Sara, una de las impulsoras del proyecto.

No se equivocaban. Después de ‘rascar’ un poco, comenzaron a aflorar casos de familias del centro que lo estaban pasando mal. «A través del Facebook del colegio, hicimos un llamamiento para que, si alguien necesitaba ayuda o conocía a alguien que la necesitara, que nos lo dijera para ver cómo ayudarla». Pero no solo llegaron peticiones: los ofrecimientos comenzaron a sucederse. Para recoger ropa, para recoger ordenadores o ‘tablets’ y dárselos a quienes no se lo pueden permitir. Para dedicar tiempo haciendo lo que hiciera falta. Al ver esta respuesta, el proyecto fue un paso más allá: se organizó una estructura y unas áreas de responsabilidad. Fruto de este trabajo, nació el ‘Padlet’ de Proyecto Saramago, con información sobre sus diferentes líneas de ayuda (información general, material escolar, comida, ropa y hogar, empleo, salud, ahorro y finanzas y un ‘cajón desastre’ para ofrecer productos y/o servicios). Y pronto se sumaron a la causa el AMPA y el claustro del propio centro.

La participación del equipo directivo, profesorado y resto de personal del CEIP José Saramago se hacía imprescindible para llegar al mayor número de familias en apuros posible. «Uno de los grandes problemas de las familias es la desinformación. Muchas veces no conocen las ayudas o los recursos que tienen a su alcance, los plazos para solicitarlas, etcétera. Además, nosotros en nuestro día a día podemos detectar necesidades entre el alumnado y las familias que de otra forma no llegarían a oídos de quienes pueden ayudar, ya que muchas personas no se atreven a contar las situaciones que están viviendo», explica Diana, la jefa de estudios del centro.

Esta es otra de las claves del Proyecto Saramago: la confidencialidad. Es decir, cualquier familia del centro puede dirigirse, a través del correo electrónico o de cualquier otra vía, al proyecto para solicitar ayuda sin que en ningún momento se desvele su identidad. «Nadie va a saber que esa familia ha pedido ayuda; nosotros nos encargaremos de que tenga lo que necesita de manera totalmente confidencial», insisten desde el equipo del proyecto. «Que las familias busquen recursos para ayudarse entre ellas, de manera organizada y autogestionada, es innovador, y ahí estaremos todos los profesionales que trabajamos aquí», añaden desde el equipo directivo.

Hall del colegio José Saramago

Hall del colegio José Saramago (©Diario de Rivas)

Vivir con dignidad

El Proyecto Saramago no pretende sustituir a los servicios sociales, sino más bien ayudar a otras familias a que puedan superar los malos momentos y a «vivir con dignidad». «Claro que hay casos extremos que solo pueden solucionar los servicios sociales, pero mientras se resuelve un expediente, podemos proporcionar comida a las familias que lo necesitan. Y no se trata solo de eso. Hay personas que se encuentran sin trabajo y sufren depresión y ansiedad, pero no pueden permitirse un psicólogo. O bien nos damos cuenta de que una alumna o alumno lo está pasando mal, y si no ha repetido o suspendido pasa al final de la lista de prioridades del equipo de orientación, porque están saturados de trabajo. O es la madre la que necesita una endodoncia, y no puede permitírsela. En estos casos es donde podemos ver cómo podemos ayudarles, mirar en nuestro entorno y buscar una solución», apunta Diana, la jefa de estudios.

La salud fue el primer aspecto que trató de cubrir el Proyecto Saramago. Salud bucodental o visual, psicólogos… «todo lo que no está cubierto por la Seguridad Social», resume Sara. Varios establecimientos de Rivas del ámbito de la salud se han puesto a disposición del proyecto para ayudar mediante diferentes fórmulas a las familias que lo necesitan. También se han sumado otras pymes de la ciudad del sector de la moda o de la alimentación. Y también puede sumarse cualquier persona que quiera ofrecer algo, a título particular. Y es que «que un niño tenga una bici no es una cuestión de supervivencia, no es una necesidad básica. Pero le haría más feliz«, añaden desde el proyecto.

El empleo es otra de las áreas clave en la que tratan de ayudar a los demás. En este caso, la última aportación de Proyecto Saramago se dirige no solo al resto de familias del colegio, sino a toda la ciudadanía, que tiene disponible una guía de recursos para buscar trabajo, elaborada por una madre del colegio que se dedica profesionalmente a los recursos humanos. «Esta es otra de las claves del proyecto: ya somos más de 50 personas directamente implicadas, y en la parte de coordinación hay personas que están muy preparadas en algunos ámbitos: un técnico de selección que trabajan para una multinacional, profesionales de las finanzas de grandes compañías, de la comunicación… Contamos con profesionales con alta cualificación que aportarán sus conocimientos trabajando como un equipo profesional, con tareas y fechas de entrega», añade Sara.

Un proyecto ‘de proximidad’

El Proyecto Saramago es exportable a otros colegios —de hecho, desde otros centros de la ciudad se han puesto en contacto para impulsar iniciativas similares— pero, tal y como indican sus fundadoras, no está pensado para crecer y abarcar otros centros o ámbitos. Se basa en la colaboración, no en la caridad, y «eso solo lo pueden lograr personas cercanas». «Ahora no toca aplaudir en los balcones, sino ayudar a las familias», concluyen desde el proyecto. En el horizonte, además de unos meses muy complicados por la pandemia, se encuentran otros objetivos, como ayudar al centro consiguiendo fondos para costear arreglos, material u otro tipo de gastos mediante mercadillos solidarios u otro tipo de acciones comunitarias. «Y conseguir que se hable de esto, y se replique en otros colegios», concluyen. Para que cada vez haya más familias que ayudan a otras familias.

Padlet de Proyecto Saramago

Contacto: proyectosaramago@gmail.com

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