Este viernes, las calles de Covibar han presenciado la procesión de la Virgen Dolorosa, de la parroquia San Maximiliano de Kolbe. El paso ha estado acompañado por la Agrupación Musical Santa Verónica de Membrilla, de Ciudad Real.
A pesar de que la lluvia ha estado presente la mayor parte del día, el tiempo dio una tregua y permitió celebrar, un año más, este acto religioso, que marcaba el inicio de las procesiones de Semana Santa en Rivas.
Sobre las 20:00 horas salía desde la parroquia de San Maximiliano Kolbe el cortejo que llevaba la imagen de la Virgen Dolorosa. Francisco Berroa Martínez, el párroco titular de esta parroquia, acompañaba su salida con una oración y daba comienzo a la procesión.
Ocho costaleros portaban la imagen, acompañados a sus laterales por ocho niños que sostenían las antorchas. Tras ellos, se encontraba el párroco, los monaguillos y el resto de vecinos y vecinas que presenciaban y acompañaban a la comitiva.
La procesión recorrió la avenida de Covibar, subió por la avenida Gabriel García Márquez y regresó, aproximadamente dos horas y media después, al punto de partida. Durante el recorrido se realizaron siete paradas, cada una de ellas dedicada a los Siete Dolores que sufrió la Virgen María a lo largo de su vida. Estos dolores se encuentran representados con siete puñales en el pecho de la imagen de la Virgen Dolorosa.
En cada parón, los costaleros daban la vuelta a la imagen, poniendo a la Virgen de cara al párroco y a los fieles que la acompañaban. Posteriormente, se procedía a leer el texto correspondiente a cada dolor, y con música y gritos de “¡Viva la Virgen!” o “¡Guapa, guapa y guapa!” homenajeaban su imagen.
La procesión estuvo acompañada por la Agrupación Musical Santa Verónica de Membrilla, compuesta por más de 60 músicos, que aportaron un acompañamiento musical muy emotivo durante todo el recorrido.
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