OPINIÓN
Juanma del Castillo
Periodista
El problema de la sequía, la desertización y la falta de agua en España, a nadie puede sonarle a nuevo, bueno sí a los negacionistas que deben tener gafas de madera, aire acondicionado en sus casas y piscina climatizada. Ya la Segunda República española había trazado un plan para que, si no todas, muchas localidades pequeñas y grandes de todo el país pudieran autoabastecerse de agua y electricidad. Los de cierta edad que lean esto se acordarán de los enormes tubos que bajaban por la falda de las montañas, acabando en un embalse (pequeño o grande) y una central eléctrica, por ejemplo. Ya se encargaron las grandes centrales eléctricas, cuando se privatizó el suministro, de ir desmantelándolo todo poco a poco.
Además, la república pretendía otro plan: la conexión de todas las cuencas hidrográficas para la redistribución de los caudales excedentes en unas desviándose a otras que sufrieran escasez. Pero esto, unos y otros gobiernos (de todos los colores), se han ‘escurrido’ para no abordarlo, era más rentable (y mucho más caro) seguir haciendo aeropuertos y autopistas, aunque no se usen en algunos casos. Pero el problema lo tenemos encima, ahora que el cambio climático se hace cada vez más irreversible.
La reserva hídrica española está al 50,1 por ciento de su capacidad total. Los embalses almacenan actualmente 28.074 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, disminuyendo cada semana en 326 hectómetros cúbicos (el 0,6 por ciento de la capacidad total actual de los embalses). Esto a día de hoy, 26-04-23.
La reserva hídrica española, dividida en 25 demarcaciones hidrográficas, comprende los datos acumulados del conjunto de toda el agua almacenada tanto en aguas superficiales (embalses y pantanos), como en aguas subterráneas (acuíferos y pozos). El agua embalsada depende de las precipitaciones, de la capacidad de almacenamiento de cada lugar y de la cantidad extraída para determinados usos (abastecimiento, agrícolas, de ocio o industriales). También de la evaporación por las altas temperaturas (la humedad relativa, la temperatura y el viento favorecen la evaporación).
Esta misma semana de hace diez años disponíamos de 38.143hm3, que suponía un 68.03% del agua embalsada. Hoy hay cuencas como la del Segura que están al 35% de su capacidad, la del Guadiana al 34%, Guadalete y Barbate al 28%, Cataluña el 26%, o Guadalquivir al 25%. Según los estudios meteorológicos, no hay previsiones de lluvia en las próximas semanas o meses, o no suficientes para que los embalses y acuíferos se recuperen.
Son muchos los cultivos de regadío que ya se han perdido. El Gobierno acaba de aprobar ayudas para los agricultores, y hay poblaciones enteras con suministro de agua por horas o mediante cisternas. Pero esto no es la solución, ¿de dónde vendrán los alimentos frescos?, ¿habrá que importarlos? Precios más altos y más crisis.
Mientras, gobiernos como el de Andalucía de JM Moreno Bonilla, acaba de autorizar la extracción de agua de los acuíferos subterráneos, desde los pozos ilegales que rodean el Parque Ecológico Doñana, con las consecuencias inevitables de destrucción del Parque, como ya ha ocurrido con las Lagunas de Ruidera o las de Daimiel. Pero habrá otras consecuencias, como más incendios, más deforestación, menos lluvias y más desabastecimientos, incluso el agua necesaria para beber.
Evidentemente, la Unión Europea y el Gobierno de España tendrá que intervenir más contundentemente, proponiendo soluciones y nuevas alternativas. Muy previsiblemente este deterioro no va a parar. Algunas de ellas muy urgentes son: restablecer sistemas más eficaces de distribución del agua potable, se pierden 700.000 millones de litros de agua al año por conducciones deterioradas o defectuosas. Unos 14 millones de personas podrían vivir con el agua que se desperdicia. Que los canales de trasvase vayan cubiertos evitaría la evaporación en el trayecto. Prohibir los grandes campos de césped usados para juegos o para ocio. Regular el uso de cañones de nieve para cubrir las pistas de esquí por su alto consumo de agua. Aprovechar de manera obligatoria, el agua reciclada, para riegos, máquinas de lavado de vehículos, lavadoras industriales, fuentes ornamentales, etc.
Pero nosotros, ciudadanos de a pie, también podemos hacer más cosas. El consumo medio de agua es de 142 litros por habitante y día. España es uno de los cinco países de la Unión Europea junto con Bélgica, Luxemburgo, Alemania e Italia que más agua consume por habitante. Dos tercios del agua consumida en el hogar se utilizan en el baño. Concretamente, por cada descarga de un inodoro se consumen entre 7.5 y 26.5 litros de agua. Asimismo, durante una ducha de sólo cinco minutos se utilizan entre 95 y 190 litros de agua. Lavar la ropa = 60-100 litros. Limpiar la casa = 15-40 litros. Limpiar la vajilla a mano = 100 litros. Cocinar = 6-8 litros de consumo medio de agua. Bañarse = 200 litros. Lavar el coche con manguera = 500 litros. Limpiar la vajilla a máquina = 18-50 litros. Regar un jardín pequeño = 75 litros. Riego de plantas domésticas = 15 litros. Beber = 1,5 litros (datos que facilita Fundación Aquae).
Hay personas que se duchan entre una y tres veces diarias. Si sustituimos la ducha, de vez en cuando, por lavarse simplemente, podemos ahorrar hasta 250 litros de agua por día. Desistiendo de bañarnos, de lavar el coche a mano o de limpiar el jardín con manguera, podemos ahorrar cerca de 1.000 litros de agua. Cerrando el grifo cuando nos lavamos los dientes, nos afeitamos, lavamos las manos…, reducimos más de 50 litros. Achicar el dispensador de la cisterna del váter o vaciarla menos veces, ahorrará cerca de 80 litros de agua, recoger el agua de la ducha hasta que se calienta en un cubo y usarla para el retrete, ahorrará unos 15 litros en cada ocasión… Son prácticas que obligatoriamente tendremos que ir adquiriendo, el agua cada vez será más escasa y más cara, solo unos pocos podrán hacer dispendio de ella y por responsabilidad, las medidas de ahorro debiéramos aplicárnoslas todas/os.
En este mes de abril, se están batiendo todos los récords de altas temperaturas, así como los mínimos en precipitaciones.
Rivas Vaciamadrid, por su configuración, es uno de los municipios de la Comunidad de Madrid que más agua consume, no en vano somos la ciudad con más metros cuadrados de zonas verdes por habitante de toda la región, y eso se consigue a base de agua, aunque sea reciclada, según figura en algunos parques y jardines públicos.
Casi la mitad de las viviendas de la ciudad son chalet, cada uno con su propio jardín y cerca del 70% con su propia piscina. También las comunidades en altura, en su gran mayoría disponen de piscina comunitaria. Además de otras como la piscina de Covibar, las de las urbanizaciones de chalet, las de los polideportivos y las municipales al aire libre. Tampoco nos olvidemos de las fuentes ornamentales, que en muchos casos reciclan el agua, en todos los casos una parte importante se evapora. Todo esto requiere la disponibilidad de una enorme cantidad de hectómetros cúbicos de agua.
No es la primera vez que me encuentro tuberías de suministro a viviendas o en jardines públicos que están soltando agua sin control, enseguida llamamos para dar aviso. También vecinos que lavan su coche en la calle inundando aceras y viarios, otros que limpian la entrada a sus viviendas a base de manguera a presión, etc. Una vivienda desocupada frente a la mía estuvo meses soltando agua hacia el alcantarillado, a pesar de dar repetidos avisos. Todo esto, las autoridades no pueden seguir consintiéndolo.
También es cierto que, muchos de los propietarios de piscinas procuran reciclar el agua de un año para otro y su mayor consumo es la evaporación, pero hay otros que no les importa el gasto y llenan sus piscinas con agua nueva cada temporada, unos cincuenta metros cúbicos como media.
Son urgentes nuevas campañas de concienciación sobre el uso del agua, así como medidas por parte de las administraciones (Canal, Ayuntamiento…) para penalizar el gasto excesivo de agua, el incremento de coste por tramos no es suficiente, parece que hay mucha gente que esto no le afecta, pueden pagarlo…
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Juanma,
Tienes Razón. Te compro el 90% de tus datos. Haz el favor de decir a los asesores medioambientales de PODEMOS que no debemos demoler pantanos. Aunque tú y yo los hayamos visto inaugurar, a Franco, en el NODO.
Gracias.
Hombre, si seguimos destruyendo embalses porque las ranas de estresan, no me extraña.
Se llama clima mediterráneo, que en nuestro caso de exacerba por una política neoprogre de ideología decrecentista.
De nada.