Rivas Vaciamadrid suele presumir de oferta deportiva y cultural, pero también puede hacerlo de su comunidad educativa. En esta ocasión, de los docentes de sus colegios públicos, que han puesto en marcha un proyecto piloto, Libros Viajeros, para fomentar la lectura y la socialización en el alumnado de sexto de primaria. Son ocho centros de la ciudad los que participan en el primer año de la iniciativa que impulsó Lara Menéndez, profesora del colegio José Iturzaeta. “Ojalá se convierta en un movimiento de todos los coles de Rivas”, afirma.
Cuenta la maestra de primaria que la idea de los Libros Viajeros nació tras asumir el año pasado la gestión de la biblioteca del colegio público en el que trabaja. “Buscando formas de fomentar la lectura originales y atractivas descubrí en las redes sociales una iniciativa, el libro viajero, pensaba sobre todo para adultos”, explica Lara, que vio con buenos ojos intentar adaptar la idea a niños y niñas del último ciclo de primaria.
El concepto de Libros Viajeros está muy bien sintetizado en su nombre: “Tienes un libro físico, el mismo ejemplar, que va viajando de mano en mano entre las personas que quieran participar. Cada persona lectora tiene asignado un color y sobre ese libro físico puede hacer lo que quiera utilizando su color: escribir notas sobre la lectura, dibujar, compartir sensaciones, emociones y todo lo que le pasa por la mente mientras lee, etc. Lo puede manipular a su gusto con ese color, para que las demás personas que participan puedan identificarlo”, expone Lara.
Antes de poner en práctica la idea y hacerla extensiva a otros colegios de Rivas, Lara la testeó en un entorno real controlado: el claustro de su colegio. “A finales del curso pasado lo probé con profesores adultos y el feedback fue muy positivo: la idea es muy chula porque vas leyendo la historia pero también vas leyendo y conociendo lo que sienten otras personas leyendo esa historia”, dice la maestra del José Iturzaeta. Además, aunque sea anónimo, en el caso de los Libros Viajeros de los colegios de Rivas, el alumnado tiene una última página en la que tienen la opción de añadir una firma.
Al comienzo del curso escolar, Lara propuso probar el proyecto piloto de Libros Viajeros en sexto de primaria. “Soy tutora de tercero, pero elegí sexto. Lo que pasa es que al proponerlo solo se presentó voluntario para participar un alumno —la iniciativa es 100% voluntaria—. Entonces se me encendió la bombilla y pensé en contactar con otros colegios de Rivas tirando de contactos y de los equipos directivos”, relata.
Su ofrecimiento tuvo una gran respuesta: alumnado de ocho colegios de Rivas participa en la primera edición de Libros Viajeros, y otros centros están interesados en sumarse en próximas ediciones si el proyecto se asienta. “Es una locura. Yo me daba por satisfecha si conseguía dos o tres colegios, y no solo son los ocho colegios que participan, es que hay más centros a los que no les dio tiempo a participar que quieren hacerlo si continuamos la idea”, indica.
Además del José Iturzaeta, participan en Libros Viajeros los colegios Las Cigüeñas, Mario Benedetti, La Luna, El Parque, Victoria Kent, José Saramago y Rafael Alberti. Rocío González es la responsable de la biblioteca de este último colegio, el Rafael Alberti, y la persona que impulsó la participación de su colegio en la iniciativa. “Lo mandaron a los equipos directivos pero yo también tengo un compañero en el José Iturzaeta que me lo contó, así que propuse participar y ha sido todo un éxito hacerlo porque la idea ha gustado mucho al alumnado”, cuenta.
En su colegio, solo en el aula de sexto del que es tutora, mostraron su interés en participar “unos 18 alumnos de los 27 que son, y los de quinto, que son muy lectores, también quieren formar parte”, asegura. “La verdad es que ha sido como un regalo: quienes participan lo muestran al resto de la clase, y el interés es muy alto”, añade Rocío.
De momento, en esta primera edición se han puesto en circulación dos libros distintos. “Tenía la idea de hacerlo solo con un libro, pero tuvimos que ampliar a dos por la alta participación”, puntualiza Lara. La profesora escogió los títulos siguiendo una serie de criterios que explica así: “Me costó elegirlos. Llevó su trabajo. Quería que fueran Inicios de saga por si les gustaba, para que pudieran seguir leyendo por su cuenta y dar asi continuidad al fomento a la lectura, uno de los objetivos de la idea. Pero también quería que fueran tanto para público masculino como femenino. Así que al tener dos libros escogí ‘Ojos de medianoche’, con un protagonista chico, y ‘Manuela Jones’, con protagonista chica. Están muy meditados”.
Los dos libros están 15 días en manos de una niño o niña antes de pasar a la siguiente persona. Lara gestiona ese proceso junto al resto de docentes de los colegios ripenses participantes, pero ella lo centraliza. “Los libros siempre pasan por mis manos porque así voy leyendo y teniendo un feedback directo. Y luego tenemos un grupo de WhatsApp las personas responsables en cada colegio para coordinar las entregas, que lo vamos haciendo de momento cómo podemos, y tenemos un calendario elaborado y también material didáctico y divulgativo que hemos puesto en el pasillo de los coles para dar a conocer el proyecto”, comenta Lara.
La valoración del primer año del proyecto es sobresaliente tanto para Lara como para Rocío. “Cuando lo presenté, tuve un bajón inicial. Pero luego no hay mal que por bien no venga: abrirlo a otros coles fue un éxito. Los chavales están como loco y ojalá vaya a más la idea y se convierta en un movimiento en todo Rivas”, asegura Lara. “En nuestro colegio ha gustado tanto que además de querer seguir participando en ello queremos replicarlo también a nivel interno, en nuestro centro, para dar respuesta a la demanda que hemos tenido en el alumnado y para poder hacerlo también en cursos inferiores a sexto”, reflexiona Rocío.
Continuidad del proyecto
Como es la primera vez, está por decidir cómo se cerrará la presente edición de Libros Viajeros y si tendrá continuidad el próximo año. “Como otro objetivo era que conectaran entre ellos y ellas, y tienen esa última página donde pueden firmar, no sabemos si organizar algo de final de curso, un acto de cierre”, detalla Lara.
Próximamente, la maestra presentará la iniciativa en la comisión municipal de recursos educativos que organiza el Ayuntamiento, en la que participan docentes de distintos centros. “Es muy probable que en abril, coincidiendo con el mes del libro, lo presentemos en esa reunión de profesores de Rivas, y así podamos darle difusión de cara a próximas ediciones”, apunta la docente del José Iturzaeta.
Rocío, por su parte, subraya que Libros Viajeros ha demostrado ya ser una idea muy eficaz para fomentar la lectura en el alumnado y generar interés en la literatura. “Hoy en día tienen muchas ofertas de ocio. Antes, o leías o salías a la calle, como mucho tenias los juegos de mesa, pero ahora eso ha cambiado. Hay tanta oferta que siempre hay una excusa para dejar de leer si no te gusta”, argumenta.
Por esa razón, no solo quiere poner en marcha a nivel interno Libros Viajeros, sino que también ha liderado un proyecto de transformación de su colegio, el Rafael Alberti, que está a punto de ser estrenado: “Teníamos la biblioteca un poco ‘muerta’ y hemos querido darle un gran lavado de cara para reactivarla: hemos comprado mobiliario y la hemos convertido en un restaurante ludoteca donde el alumnado tiene un menú jugón y un menú lector, con una propuesta por nivel que coincide con primer plato, segundo y postre respectivamente”, explica Lara. “Será una lectura dirigida pero donde el alumnado pueda escoger lo que lee”, añade.
La maestra del Rafael Alberti cree firmemente en este tipo de medidas para fomentar la lectura como la transformación de su biblioteca o Libros Viajeros. Funcionan, dice, porque el alumnado tiene el poder de decisión sobre lo que quiere leer y sobre si quiere participar, y lo hace además en un contexto amable y atractivo. “No lo siente como una obligación” , apostilla.
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