Francisco González
Procurador de los tribunales
Hablar de la mitigación del cambio climático, la reducción de emisiones, la sostenibilidad o simplemente la “resiliencia” nos llevaría horas sin llegar a ningún punto de acuerdo y, sobre todo, sin que absolutamente nadie exhibiera ninguna teoría física o matemática que de manera concreta esté avalada por teorema alguno.
Al final la teoría del cambio climático antropogénico, es decir, por la acción del ser humano, solo es un estudio estadístico proveniente del IPCC de la ONU basado en la recopilación de “artículos científicos” , y como todo estudio estadístico no supone ninguna certeza absoluta.
En nuestra ciudad de Rivas se ha trasladado toda la amplia legislación al respecto recogida en la Ley del Cambio Climático del año 2021, que «imponía la obligación» de implementar zonas de bajas emisiones en las ciudades de más de 50.000 habitantes antes del 2023 y muy diversas actuaciones en las que se incluían los “carriles bici”.
¿ Podríamos afirmar que las ZBE en Rivas los son? Evidentemente no. Las ZBE están concebidas para la restricción de circulación de determinados vehículos calificados como “contaminantes”, pero la realidad es que se trata de un semáforo de control de entrada, permitiendo solo la misma a los “residentes” y servicios de emergencias.
Todas estas actuaciones no se enmarcan solo en el ámbito del cumplimiento de la Ley, sino que el trasfondo es un cambio de paradigma , al objeto de que los vecinos de Rivas, de manera progresiva, modifiquen sus hábitos en la manera de desplazarse por la ciudad, de tal forma que ahora parezca únicamente como una “concienciación climática-ecológica” , para transformase después en una imposición totalitaria de “la administración”.
En particular, desde el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento se nos transmite la idea de “participación ciudadana” en las decisiones del consistorio, cuando en realidad solo es maquillaje demagógico, trasladando decisiones importantes como la paralización de la construcción por dos años a una “encuesta referéndum”, derivando las consecuencias de esas decisiones a los vecinos participantes y eximiéndose de futuras responsabilidades.
De igual manera, otras actuaciones de gran importancia, como el PGOU o el célebre “carril bici”, o la posibilidad de que los encierros taurinos vuelvan, o la construcción de nuevos polideportivos, o residencias de ancianos exclusivas para los vecinos de Rivas, o tantas y tantas actuaciones que directamente por “normativa”, son excluidas de los “presupuestos participativos”.
Desde el orden político cada día imponen a los ciudadanos “cómo han de vivir”, “cómo tienen que desplazarse” , incluso “qué tienen que comer”, legislando como “delitos de odio” el reflejo de la libertad de expresión. Nos expropian nuestros recursos con la excusa del “estado de bienestar”, protegen al incumplidor y persiguen al cumplidor, mientras ellos se autoindultan y se autoamnistían.
En la calle adyacente del Ayuntamiento, en el último pleno, estaban aparcadas perfectamente todas las bicicletas de los concejales, y a su vez identificadas cada una con la banderita de su partido, dando ejemplo a los ciudadanos , o eso me dijeron , o sería un sueño, vete a saber…
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