Carlos, Alina y Pablo se han independizado recientemente en Rivas Vaciamadrid constituyendo el primer piso de toda la Comunidad de Madrid gestionado por personas con parálisis cerebral. Los tres amigos comparten un piso gracias a la ayuda de la asociación Confluye con una autonomía prácticamente completa.
Los tres amigos se conocieron en el espacio para personas con discapacidad organizado por la asociación Confluye en la Casa de Asociaciones de Rivas. La iniciativa partió de los jóvenes que se mostraron decididos a comenzar un proyecto de vida juntos que les permitiera ganar en intimidad e independencia.
Pablo trabaja para la fundación Juan XXIII, Alina en Mercamadrid y Carlos como reponedor de una gran cadena de supermercados. Con su sueldo costean los gastos de la vivienda, dando lugar a un modelo de convivencia que desafía los estereotipos sobre la discapacidad.
Carlos, Alina y Pablo cuentan con la ayuda de dos educadores sociales, Diana y Edu, que fueron elegidos en una entrevista por los propios jóvenes. Los trabajadores de apoyo tan solo acuden al piso de 20:00 de la tarde a 08:00 de la mañana para acompañarles durante la noche y ayudar en la organización de las tareas domésticas.
«Todo el mundo tiene derecho a ser independiente sin importar si tiene una discapacidad o no», explica Carlos durante la presentación de este proyecto. «Algunas cosas nos cuestan un poquito, pero estamos muy bien en la casa y muy contentos con Diana y Edu porque nos dan mucha independencia en nuestro día a día», asegura.
Un nuevo modelo para replicar
La asociación Confluye, cuya misión es que las personas con discapacidad disfruten de igualdad de oportunidades, sirvió de punto de encuentro para estos jóvenes pioneros, pero además realizó una importante labor de seguimiento para convertir su proyecto en una realidad. Desde la entidad les ayudaron en la búsqueda de una vivienda adecuada y a organizar la futura convivencia.
Desde Confluye muestran su felicidad ante el éxito del proyecto que da lugar a un nuevo modelo de convivencia único en la región que esperan poder replicar. La asociación ya está trabajando con Isabel, otra joven con movilidad reducida que espera poder mudarse en los próximos meses a otra vivienda del municipio. «Este caso», explica Pablo Velado, presidente de Confluye, «será distinto porque las necesidades son diferentes, pero el objetivo sigue siendo conseguir la mayor autonomía posible».
«Llevamos mucho tiempo soñando con esto en el barrio y es una maravilla poder hacerlo gracias también al apoyo de Aspace», aseguraba Velado, agradeciendo la ayuda de la confederación de personas con parálisis cerebral.
0 comentarios