Siete jóvenes de Rivas Vaciamadrid han viajado a Cisjordania, en Palestina, de la mano de la asociación Pallasos en Rebeldía y gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad. Los ripenses han podido conocer la realidad que viven los palestinos en los campos de refugiados, en un momento especialmente crítico tras el estallido de violencia que se produjo en la región el pasado 7 de octubre de 2023.
Tras regresar a España, Lucía, Ainhoa, Manuel, Olmo, Andrea, Malena e Irene, los participantes en la iniciativa, han hecho balance de uno de los viajes “más bonitos y duros” desde que existe la iniciativa Campo de Trabajo. Se trata de una representación menguada en comparación con ediciones anteriores. La inestabilidad en Palestina hizo tambalearse los planes de la asociación y los jóvenes, pero finalmente, su determinación puso en marcha un viaje diferente, con un itinerario adaptado y un grupo reducido.
“El campo tuvo que ser retrasado ante el aumento de la violencia en toda la región. Aun así, se tomó la decisión porque sabíamos que suspender podía suponer el terminar con los campos de trabajo”, explicaba la alcaldesa de Rivas, Aída Castillejo, quien arropó a los jóvenes y a la entidad frente a los medios. “Han viajado en un momento en el que era más difícil que nunca tomar la decisión de ir a Cisjordania. Es difícil visitar un lugar en el que se vulneran los derechos humanos sistemáticamente. El ejército de Israel hace incursiones donde quiere, cuando quiere y cómo quiere, sin importar si hay nacionales o internacionales”, agradecía la regidora.
“Sumud”: espíritu de resistencia, perseverancia
Campo de Trabajo es una iniciativa solidaria de cooperación internacional. Con ella, se busca no solo ayudar a la población de los territorios ocupados en Palestina, sino tejer lazos entre sus jóvenes y los chicos y chicas de Rivas. Este verano, un grupo de niñas y niños procedentes de Belen fueron acogidos en Rivas, generando vínculos con los ripenses que, ahora, han devuelto la visita.
Lucía, de 22 años, explicaba que, desde el mismo aterrizaje, experimentaron la hostilidad del Estado de Israel. “Uno de los peores momentos fue el aeropuerto. Los propios trabajadores te increpan y te lo hacen pasar mal”, contaba. Por su parte, Manuel, de 23, hablaba del empeoramiento en las condiciones de vida de la población de Cisjordania: “los permisos de trabajo han sido denegados para los palestinos. Viven una situación de ahogamiento que ha complicado mucho su vida cotidiana», señalaba.
Todos ellos destacaban el impacto que supone acercarse al día a día de los habitantes de los campos de refugiados y su relación casi cotidiana con la muerte y la falta de derechos. Sin embargo, destacaban su perseverancia o sumud. “A pesar de todo siguen siendo optimistas con la situación y, según su visión, pronostican una Palestina libre en el medio-largo plazo. No se rinden”, aseguraba Manuel. “Ponen una sonrisa y siguen, porque que te vea llorar un soldado israelí significa que ya has perdido”, concluía.
Nueve colegios, dos villas y cinco campos de refugiados
Durante su viaje, de diez días de duración, la delegación de Rivas visitó nueve colegios palestinos, en los que realizaron shows, talleres y actividades para los niños y niñas que, en ocasiones, también disfrutaban los adultos: “encontramos mucha gente que no había visto un circo en toda su vida”, explicaba Rocío, representante de Pallasos en Rebeldía.
Muchos de estos jóvenes alumnos desconfiaban al principio, mostrándose temerosos tras dos años en lo que los proyectos de cooperación internacional no han podido llevarse a cabo. “En Tulkarem se veía a los niños asustados, traumatizados, con las ojeras hasta el suelo. De primeras muchos de ellos no se querían acercar a nosotros porque les dábamos miedo”, relataba Olmo.
La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) calcula que en Cisjordania hay cerca de 900.000 personas refugiadas. Los jóvenes ripenses visitaron hasta cinco campos de refugiados en las ciudades de Belen, Nablus, Tulkarem, Hebron, atendiendo a charlas y explicaciones sobre la situación que vive la población de cada uno de ellos.
«Nos piden que no dejemos de venir»
Desde Pallasos en Rebeldía también han puesto el foco en las dificultades añadidas que ha tenido esta edición de Campo de Trabajo, pero, sobre todo, en su importancia. “Ha costado gestionar la agenda porque las situaciones han cambiado y hay lugares a los que ya no se puede ir. La movilidad está peor aún, pero en ningún momento nos hemos planteado no ir”, aseguraba Rocío.
A pesar de los problemas logísticos, han manifestado su alegría con el éxito del viaje y su impacto sobre la población palestina. “Hablamos con ellos y nos piden que no dejemos de venir. No hay palabras para describir cómo nos agradecían estar allí”, añadía la activista. «Es un proyecto que debe continuar porque una cosa es informarse sobre el tema y otra muy distinta es vivir la realidad en tu propia carne. Es importante que los jóvenes de este municipio encabecen este tipo de proyectos y devuelvan a la ciudadanía de Rivas todo el aprendizaje”, manifestaba.
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