Francisco Gallardo
Concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid
El pasado lunes, 12 de febrero, podíamos leer como la viuda de David Pérez, uno de los guardias civiles asesinados en la localidad de Barbate, impedía que el Ministro del Interior, Marlaska, condecorase el féretro de su marido.
Dieciséis meses antes de esa estremecedora escena y del atroz asesinato de los dos miembros de la Benemérita, el Ministerio del Interior desmanteló el Grupo de Acción Rápida (GAR), donde Marlaska decidió prescindir del Organismo de Coordinación de Narcotráfico (OCON).
Este grupo está integrado por 130 agentes especializados en la lucha contra el tráfico de drogas y actividades ligadas con el blanqueo de capitales, el crimen organizado y la corrupción, pese a haber pulverizado las estadísticas en detenciones e incautaciones de alijos desde su creación.
Los referidos GAR eran un grupo en comisión de servicio disponible las 24 horas y los siete días de la semana que, según uno de sus mandos, “mantuvo tan a raya al narcotráfico que las cosas cambiaron”, tanto fue así que cuando el Ministro decidió desmantelarlo, los clanes de la droga de la zona lo celebraron.
Sufridos los últimos asesinatos y habiendo conocido el histórico que precede tan dolorosas pérdidas y la grave falta de medios con las que contaban, cabe preguntarse los motivos de las decisiones tomadas por nuestros políticos y, por supuesto, cabe preguntarse si se han de pedir responsabilidades. Mejor dicho, obliga pedir responsabilidades y dimisiones.
La comparativa en Rivas Vaciamadrid quizás no cabe y probablemente hacerla sería un ejercicio de hipérbole kafkiano, ahora bien, déjenme tomarme -salvaguardando las enormes diferencias- dicha licencia dado que nuestros políticos de izquierdas parecieran “como si mirasen a otro lado” en materia de seguridad, en materia policial y, muy especialmente, en el ámbito de la lucha contra el tráfico de drogas en nuestra ciudad.
Las cifras en Rivas son tozudas y muestran como la gestión municipal, de los últimos años, es más deficiente cada año, concretamente y pese al aumento poblacional, durante los años 2022 y 2023 han descendido un 92% el número de aprehensiones de droga respecto de períodos pasados, pasando de una media de más de seiscientas incautaciones por año a las 52 y 54 intervenciones, respectivamente, en estos dos últimos años. Sí, sí estimado lector, no hay errores en los datos… y lo que es peor, tampoco hay sonrojos o explicaciones por parte de los últimos Concejales responsables de esta grave disminución. Y decimos que es grave porque la disminución de las aprehensiones no corresponde a la disminución del consumo sino a la disminución del control.
En nuestra retina aún tenemos las exhibiciones que llevaban a cabo los “perretes” de la Unidad Canina de la Policía local de Rivas. En la memoria, titulares reconociendo a la Policía local una labor en busca de un Rivas libre de drogas y libre de consumo. Fueron decenas los premios, galardones y/o reconocimientos que recogieron los miembros de la Unidad Canina así como los agentes tutores respecto de su ardua labor que incidía en atajar el “menudeo” de sustancias estupefacientes, especialmente las cannábicas. Un trabajo excepcional que nacía desde la prevención, la concienciación y la formación como forma de atajar el problema en su raíz, en su origen, donde nuestra población adolescente puede tener sus primeros coqueteos con el consumo de sustancias gravemente normalizadas.
Sin embargo, el comunismo y el socialismo de Rivas, desde hace años evidencia un cambio de táctica y, pareciera por sus decisiones políticas, que desearan “mirar a otra parte” en lo que respecta a la problemática de las drogas, el “menudeo” y al consumo de cannabis en nuestra ciudad. Los datos tristemente están acompañando las decisiones y son palpables respecto de la referida unidad de guías caninos (ya desarticulada por el Consistorio) así como con la evidente disminución de recursos de la Unidad de Agentes Tutores. Estrategia esta donde el Gobierno municipal pone la guinda del esperpento solicitando que se retire el Premio a las Buenas Prácticas que iba a recibir la Unidad de Agentes Tutores de Rivas y al proyecto Perrutis Bro que la asociación Nacional de Agentes Tutores (ANAT), en colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias y la delegación para el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad del Gobierno de España, iban a entregar.
Las cifras frías son escandalosas, alarmantes. El consumo de drogas se está disparando… no es una apreciación, son los datos que nos aportan aquellos quienes mejor conocen a nuestros chavales, nuestras calles y los datos que soportan las escalofriantes estadísticas. “Pero yo no veo drogadictos en mis calles”, cualquier de ustedes me podrían decir… y, ¡es verdad!, quedó atrás la imagen lampante y deambulatoria de personas vagando por las aceras, nuestras drogas -hoy día- se irradian silenciosamente y sin síntomas claros en nuestros colegios, parques, aceras con forma de cannabis, con forma de porros y con forma, como mucho, de unos ojos rojos, casi llorosos, de los muchachos que en sus ropas llevan impregnado olor a “maría”.
El consumo de estupefacientes cada vez se presenta a menor edad, antes -incluso- de la pubertad. “Ah, ¿que usted cree que un porrito es bueno incluso para el sistema nervioso…?”. Me van a perdonar pero, cómo queremos creer aquello que nos interesa, cómo retorcemos cualquier titular permisivo de cara a limpiar nuestras conciencias… pero qué confundidos están si creen que un chico o chica de 11 a 16 años está preparado para empezar a coquetear con los derivados del cannabis y sus cientos de adulteraciones.
Cada vez son más los problemas de estos adolescentes que sus adicciones derivan en tristes sucesos de violencia doméstica contra sus padres, mensualmente nuestra Policía local se enfrenta a situaciones de alteraciones emocionales por parte de dicho grupo social, una realidad que algunas familias no saben cómo, ni pueden afrontar. Ahí hemos de estar desde la administración, cubriendo estas necesidades sociales. Sin embargo, la izquierda prefiere no abrir esta “cajita de Pandora”, opta por banalizar la problemática y minorar todo lo que tenga que ver con prevención, concienciación y mucho más con intervención… no vaya a ser que “se me enfaden parte de los míos”. Vergonzoso, inmoral y doctrinario, pero esa es su postura. La decisión de los políticos comunistas y socialistas ripenses es clara en este sentido y las cifras no engañan, ni pueden retorcerlas pese a que les duela esta realidad, este artículo. Ojalá esta reflexión escrita provocase un cambio de postura, y que, si el concejal de Seguridad tiene voluntad de hacer bien su trabajo, asuma sus competencias (que parece no tener claras) y sus responsabilidades ante una falsa disminución del 92% de aprehensiones salvo que, al estilo Barbate, “se quiera mirar a otro lado” o se le imponga hacerlo.
Gallardo, por qué no te callas? Si aprecias al PP deja de escribir esta basura. Que te quede clara una cosa. Le restas votos al partido con estas declaraciones. Normal que gobierne la izquierda con semejante político low cost.
Cada vez que escribes algo es disparar contra todo lo que se mueve. No eres digno de ocupar un cargo público