El programa de empleo ‘Impulsores’ de la asociación Confluye de Rivas Vaciamadrid impulsa el acceso a un trabajo digno y estable para personas con discapacidad. Sus orientadores laborales trabajan con los candidatos y las empresas para encontrar roles, lo más cualificados posibles, que construyan relaciones laborables duraderas.
La asociación Confluye nace de una necesidad detectada por parte de algunos de los voluntarios de otra entidad ripense relacionada con la discapacidad: El Gato de 5 Patas. Algunos de los participantes como Pablo Velado, actual presidente de Confluye, se dieron cuenta de que las personas con discapacidad buscaban “algo más que ocio”, como, por ejemplo, ganar un sueldo o aumentar su independencia.
Así, en 2021 nace esta nueva asociación para ahondar y combatir los problemas de acceso al mercado laboral para las personas con diversidad funcional. Actualmente, la entidad ya cuenta con 15 personas contratadas que, en 2025 han ayudado a más de 120 personas con discapacidad.
Búsqueda de trabajos cualificados
El programa de empleo de Confluye busca que los solicitantes de empleo encuentren trabajos acordes a sus capacidades y formación y que opten a los puestos de mayor cualificación que sean compatibles con su perfil. Por ello, el primer paso es una entrevista para determinar los objetivos profesionales del interesado.

A continuación, se evalúa si los objetivos son alcanzables con el nivel actual de formación o sí, en caso contrario, es necesario aumentarlo. La propia asociación imparte talleres y cursos para facilitar la futura contratación. Además, se trabajan las ‘soft skills’ de los futuros empleados como el trabajo en equipo, la comunicación o la responsabilidad. “Las empresas no buscan solo formación, también confianza”, explica el presidente de Confluye.
El siguiente paso es una labor de intermediación con las empresas para facilitar y acortar el proceso todo lo posible. Sin embargo, se busca la participación de los solicitantes para que sean ellos quienes consigan darse a conocer y obtener su nuevo empleo.
Por último, durante el primer mes de trabajo en la empresa, Confluye realiza un trabajo de acompañamiento en aquellos casos que se considera necesario, así como una labor de sensibilización orientada a las propias corporaciones, incluso impartiendo charlas dirigidas al resto de trabajadores de las mismas.

Con este programa se busca aumentar la independencia de las personas con discapacidad, lo cual supone uno de los objetivos básicos de Confluye que, además tiene otros servicios como su programa de pisos compartidos en el que pueden desarrollar su propio proyecto de vida en comunidad.
Dificultades y prejuicios en el mercado laboral
Desde Confluye celebran que “cada vez hay menos prejuicios en las empresas y notamos que les tratan como a un compañero más”, sin embargo, denuncian que aún existen numerosas barreras para que las personas discapacitadas accedan al mercado laboral.
El colectivo con más dificultades para acceder a un puesto de trabajo son las personas con discapacidad intelectual. “En un mundo muy centrado en lo operativo, la rapidez y la productividad, es difícil que las empresas consideren estos perfiles, pero pensamos que la productividad al final es la misma, solo se necesita algo más de tiempo para entrenar las competencias o ajustar las funciones a las capacidades del trabajador”, explica Pablo Velado.
Además, aseguran desde la asociación, las personas con discapacidad cobran, de media, sueldos más bajos que la media y se enfrentan más a menudo a situaciones de inestabilidad laboral y de paro de larga duración.
Ante esto, existe una obligación legal de contratar a un 2% de personas con discapacidad dentro de la plantilla. Muchas de las contrataciones se producen para cumplir con este imperativo, sin embargo, “también hay muchas empresas que contratan sin estar obligadas, haciéndolo por sensibilidad o simplemente porque nuestros perfiles les parecen adecuados”, señala el presidente.
Desde la asociación hacen un llamamiento a las corporaciones para considerar la contratación de personas con discapacidad que pueden aportar a su organigrama con talento y dedicación. “La mayoría de las empresas se muestran muy contentas y satisfechas después de contratar a nuestros perfiles a pesar de que al principio pueda ser necesario algo más de trabajo”, aseguran desde la entidad.










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