Carmen Gil Ochoa: un ‘Cachito’ del cielo de Rivas

por | Jul 14, 2025

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Carmen Gil Ochoa de Merino, alias ‘Cachito‘, fue la primera mujer que obtuvo la acreditación de piloto de vuelo sin motor y la ‘C’ de plata en España, gracias a la actividad que desempeñó en la escuela de aviación del cerro del Telégrafo, en Rivas Vaciamadrid. Diario de Rivas ha contactado con su familia para reconstruir la biografía de la mejor volovelista del país y una persona libérrima.

Hay niños que tienen un oráculo en los labios. Un primo de Carmencita le dijo que parecía un cachito de cielo de lo guapa que estaba con su vestido nuevo. Desde entonces, esa niña sólo respondió a ese apelativo, ‘Cachito‘, que es con el que pasó a la historia. Lo que desconocía entonces la pequeña es que su primo había dado en el clavo: su futuro estaba en el cielo.

Retrato de Carmen Gil Ochoa realizado por su padre, el pintor Justino Gil Bergasa (fuente: cedida por la familia)
Retrato de Carmen Gil Ochoa realizado por su padre, el pintor Justino Gil Bergasa (fuente: cedida por la familia)

Carmen nació en Lequeitio el 5 de agosto de 1926. Hija de Justino Gil Bergasa, pintor medalla de oro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y empresario industrial propietario de la empresa de tapices y alfombras Los Pontones. Su madre era descendiente de la familia de los pintores Madrazo. La familia vivía en la calle de Serrano esquina con la calle de Jorge Juan. Desde pequeña, Carmen tuvo mucha personalidad. En el colegio de señoritas en el que destacó por sus estudios, jugaba a escondidas al ‘hockey’ en pantalón corto, algo considerado poco decoroso para una chica de la época. Como ganó el trofeo del barrio, salió en la portada de un periódico para demostrar de lo que eran capaces las chicas, lo que fue un pequeño escándalo familiar que truncó su primera carrera deportiva. Luego, se convirtió en una mujer alta y fuerte para la época. Políglota, trabajó en la fábrica de sus padres.

Copia de portada del Diario 'Ya' que reflejó el récord obtenido por Gil Ochoa (fuente: Diario Ya)
Copia de portada del Diario ‘Ya’ que reflejó el récord obtenido por Gil Ochoa (fuente: Diario Ya)

‘Cachito‘ se casó con Antonio Merino. Era un piloto de aviación que, después de probar a trabajar en aerolínea, creó una empresa de fumigación aérea que operaba en varios países. En 1942, se convirtió también en profesor de vuelo en la escuela superior de volovelismo (vuelo sin motor) del cerro del Telégrafo, la segunda más antigua de España, fundada el 12 de marzo de 1940 junto a las ruinas del antiguo telégrafo óptico. «Rivas era todo campo en esa época y tenía una visibilidad muy buena para tirar las avionetas«, explica Carmen Merino, hija de la pareja.

Carmen Gil Ochoa de Merino en su velero (fuente: NODO)
Carmen Gil Ochoa en su velero justo antes de despegar en uno de sus vuelos (fuente: NO-DO)

Merino daba cursos de vuelo sin motor en el Telégrafo y ‘Cachito‘ le acompañaba, junto a su perra Lola. Carmen era una más de esa comunidad escolar y el pensamiento liberal de la pareja («Uno mandaba lo mismo que la otra», agrega la hija) para la época hizo que empezara a surcar las alturas. Su prueba de cielo se produjo el 22 de junio de 1955. Enfundada en su mono azul, su casco de cuero y sus gafas, y subida a su velero Grunau ‘Baby 11B‘, su ‘Baby‘, fue remolcada a las cuatro de la tarde hasta unos 500 metros sobre la vertical de la pista de despegue ripense por una avioneta Fieseler ‘Storch‘. Según la crónica de la revista Avión que narró su gesta, las espesas nubes cumuliformes le ofrecieron un escenario favorable para volar. Una ligera brisa de origen suroeste fue empujándola cuando se soltó del remolque. Rápidamente, ascendió a 1.800 metros de altura y se perdió de vista planeando rumbo a Alcalá de Henares. Pasado Torrejón de Ardoz, cortó el planeo y volvió a ascender en espiral gracias a una ascendencia (de presión o temperatura) hasta los 2.000 metros de altura. El viento la empujaba a cuatro metros por segundo. «A ratos, se le hizo largo. Sentía mucha soledad», narra su hija.

Vuelo de exhibición de Carmen Gil Ochoa para el No-DO en los cielos de Rivas Vaciamadrid (fuente: NO-DO)
Vuelo de exhibición de Carmen Gil Ochoa para el No-DO en los cielos de Rivas Vaciamadrid (fuente: NO-DO)

Al acercarse a Guadalajara, se acababan los cúmulos y ‘Cachito’ se afanaba por coronar su proeza de distancia en vuelo con la ayuda de alguna nueva columna térmica. Sin embargo, el tiempo no daba tregua y el altímetro bajaba. Rebañando cada soplo de aire, consiguió superar la capital de la Alcarria a mil metros de altura, pero el variómetro le dijo basta. Tenía que buscar un lugar donde aterrizar. Así, preparó la entrada en un campo de trigo junto a la carretera. Había llegado a Torija. «El labriego de esa zona vino corriendo a ayudar. Cuando mi madre se quitó las gafas, el señor casi perdió el conocimiento del susto. Era una mujer volando. Mi madre le pidió rápidamente que la llevara al primer teléfono para comunicar la distancia, la hora y el lugar con un testigo», continúa Merino. Voló 61 kilómetros en línea recta y ganó 1.689 metros de altura desde el nivel en que se había lanzado a las nubes. Había logrado la ‘C’ de plata, un reconocimiento reservado a los mejores volovelistas del mundo. A la gesta se unieron tres marcas nacionales femeninas de vuelo sin motor (ascensión mínima, distancia mínima y duración mínima -el 27 de agosto de 1953, logró permanecer en el aire cinco horas y 12 minutos navegando entre las nubes–) que no se superaron en décadas.

‘Cachito‘ siguió volando hasta 1956. En 1960, el Gobierno prohibió a los cadetes de San Javier y a las mujeres hacer vuelos de ese tipo, derecho que no regresó hasta años más tarde. Sin embargo, Carmen siguió teniéndole afición al volovelismo hasta el día de su muerte, el 31 de enero de 2011. Madre de siete hijos, recibía cartas de admiración y reconocimiento por unos hitos a los que nunca dio especial trascendencia. Llevaba a toda la familia al aeroclub a ver los concursos de salto, las acrobacias y los saltos en paracaídas. Fue inmortalizada en el NODO y el teniente general del Aire, Luis Serrano de Pablo, le entregó varios trofeos por sus logros.

Trofeo del récord de distancia obtenido por Carmen Gil Ochoa (fuente: cedida por la familia)
Trofeo del récord de distancia obtenido por Carmen Gil Ochoa (fuente: cedida por la familia)

Uno de sus galardones reposa hoy día en las vitrinas del Real Aeroclub de España de Cuatro Vientos reconociendo el trabajo de Gil. «Fue una mujer muy moderna porque era independiente, fuerte, con carácter y con la mente abierta al conocimiento para elegir lo que quería. Destacó en una disciplina donde tenía una doble restricción, por ser mujer y por ser un deporte de difícil acceso«, concluye la nieta de ‘Cachito‘, Olivia Moore, que ha inmortalizado en un libro infantil para su hija la historia de su abuela, una pionera tan valiente que fue capaz de elegir que su único límite era el cielo.

Portada del libro infantil en honor de la volovelista Carmen Gil Ochoa (fuente: Olivia Moore)
Portada del libro infantil en honor de la volovelista Carmen Gil Ochoa (fuente: Olivia Moore)

Agradecimientos: Archivo del Ejército del Aire

Fuentes:
Moore, O. y Navarro, M. (2024): Cachito. La niña valiente que aprendió a volar. Autopublicación.
NO-DO: (1956): Vuelo sin motor. Carmen Gil Ochoa. Archivo Filmoteca Española.
Tauler, M., (1955): ‘Nuestro primer C de plata femenino’, publicado en Avión, número extraordinario, Julio 1955, págs.: 328-329.
Tauler, M., (1984): ‘Homenaje a Carmen Ochoa («Cachito»)‘, fotografía, B/N, cart. 941, 09, Archivo del Ejército del Aire, Villaviciosa de Odón.

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