Francisco José González
Procurador en los tribunales
Recientemente el equipo de Gobierno de nuestro Ayuntamiento de Rivas anuncia el nuevo Plan General de Ordenación Urbanística y es habitual, o mejor dicho, general, que todos los ayuntamientos, en particular sus alcaldes, se apoyen en este texto técnico-arquitectónico para planificar la ciudad que gobierna alejados de las necesidades de su vecinos.
Es muy interesante leer el preámbulo de este PGOU pues en él se trasmite de una forma u otra el espíritu que trasciende todo el proyecto que no es otro que el “nuevo pensamiento progresista” amparado por la Agenda 2030 o la “Agenda Urbana de Rivas 2030”. Esta se basa en simples objetivos generales que discurren desde “sostenibilidad y limites ecosistémicos”, “descarbonización y cambio climático”, “género y diversidad”, “ciudad de los 15 minutos “. En definitiva, “en la nada absoluta”; ninguno de dichos objetivos se han conseguido ni se conseguirán, el mundo discurre libremente alejado de dogmas e imposiciones.
Como era de esperar este nuevo PGOU solo es la ampliación de la ciudad en el último espacio disponible para ello, distribuyéndose el suelo en dotaciones municipales, para actividad económica, viviendas y zonas verdes, sin atreverse a mantener como edificable buena parte del “mirador del sur”, como lo contemplaba en anterior plan.
La verdad que trasciende de “este plan” es la necesidad de seguir financiándose el Ayuntamiento a través de los nuevos desarrollos urbanísticos, que les son imprescindibles para mantener el “supuesto gasto social” o sus “políticas de vivienda”, que ni han mejorado el poder adquisitivo de los ciudadanos ni han conseguido “abaratar” el precio de la vivienda.
Recuerdo cuando vine a vivir a esta ciudad, donde no se podía construir a mas de cuatro alturas, y sobre los terrenos que fueron objeto del mayor proyecto de descontaminación que se hizo en Europa, transformando un viejo basurero de la ciudad de Madrid, en lo que prometían desde aquel equipo de gobierno “progresista” que iba a ser un “gran parque público”. Nada de lo prometido se hizo realidad, ahora lo que deberían ser arboles lo son de cemento y acero.
La realidad de Rivas Vaciamadrid después de largos años de gobiernos “de izquierdas” es que el urbanismo solo ha servido para acumular rentas en las arcas municipales, no tenemos un gran espacio verde en el centro de la ciudad, dotaciones deportivas insuficientes sin ningún estadio multifuncional con capacidad de espectadores suficiente, ni pabellones cubiertos de referencia. Se transforman las viviendas en superficie por “bloques mastodónticos”, paralización de la construcción por dos años encareciendo el mercado, una EMV en continuo déficit que absorbe enormes recursos y al final es la excusa para la recaudación de impuestos a los ciudadanos.
Presumir ahora que Rivas va a tener “la casa de campo” del este de Madrid, asumiéndolo como logro del Equipo Municipal, cuando por nuestra ubicación la ciudad es una “isla” dentro de un Parque Regional, es apropiarse de lo no conseguido por uno.
La pura “ideología de izquierdas” sombrea toda la ciudad, desde numerosos nombres de calles y avenidas, hasta muchos espectáculos culturales afines que han dado lugar a que ni siquiera una ciudad de mas de cien mil habitantes tenga ningún equipo deportivo profesional en alguna competición nacional, sin perjuicio de logros individuales, o los espectáculos taurinos de gran tradición en Rivas que bajo la excusa “económica” fueron prohibidos, de hecho.
A pesar de todo ello, es de reconocer que, de los nuevos desarrollos urbanísticos de la Comunidad de Madrid en los últimos veinte años, el nuestro ha sido el mejor, simplemente por que se hizo “desde cero” prácticamente, y habría que ser muy incompetente para no acertar en su diseño, de avenidas amplias para facilitar la circulación, con un gran arbolado en sus calles y, en definitiva, en lo que sería la actual ciudad.
Ahora la misión de esta corporación es asumir estrictamente sus competencias municipales, que se resumen en mantener en orden la Ciudad, atendiendo las peticiones particulares de su vecinos, siendo frugales para bajar impuestos y eliminar otros, conservar en buen estado todas las instalaciones municipales y así sucesivamente.
Todavía no sabemos a que se van a dedicar las superficies reservadas para dotaciones municipales. Es la última oportunidad para de una vez por todas las necesidades reales de Rivas no se constituyan como “ideológicas” y se atemperen a las reclamadas por los ciudadanos.
Nuestra querida alcaldesa no va a “cambiar el clima” ni “redistribuir la riqueza”, ni conseguirá la “igualdad”, ni implantará “la economía circular” ni la “ciudad de los quince minutos”, yo diría que ni de los treinta, ni “abaratará el precio de la vivienda”, ni nada de la nefasta Agenda que solo ha servido para que España y Europa retrocedan.
El único plan de este Ayuntamiento es el suyo. Dentro de poco será el nuestro, el que decidan libremente sus vecinos.
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