Vecinos y vecinas de Los Montecillos, la zona “alta” del barrio Centro, denuncian varios casos de envenenamiento de perros en dos zonas próximas entre sí: el descampado de la parcela 36, donde el Ayuntamiento de Rivas construirá próximamente el conocido como «parque de la parcela 36», y el acceso al Parque Regional del Sureste, contiguo al vecindario. Al menos un animal ha fallecido.
Al menos tres testimonios denuncian el envenenamiento de perros en la zona de Los Montecillos entre septiembre del año pasado y enero de este año. El último caso documentado por Diario de Rivas es reciente, data del lunes 13 de enero, cuando enfermó Milka, la perra de Andrea.
“Saqué a Milka el lunes 13 a primera hora, por el acceso al monte por la calle Pilar Bardem, el lateral del colegio y junto a la escuela infantil que hay esa zona”, recuerda. “Me despisté unos segundos, y Milka, que se lo come todo, se metió a los matorrales y cuando la saqué emitía un olor fuerte, como a excrementos humanos, no de animales. Volvimos a casa, la limpié a fondo y me fui a trabajar”, relata.
Cuando llegó del trabajo la pareja de Andrea, la perra “estaba apagada y había vomitado por toda la casa, y el olor seguía siendo muy fuerte, muy desagradable”, explica esta vecina de Rivas. Entonces, cuenta que su pareja decidió esperar, pero Milka volvió a vomitar: “Se quedó inconsciente y empezó a convulsionar, así que la llevamos al veterinario más próxima a casa, pero nos dijo que estaba tan mal que teníamos que llevarla a un hospital veterinario”, comenta Andrea.
Se decantaron por Vetsia, en Leganés, porque era hora punta y la otra opción está en Madrid. En el citado hospital pasó la noche Milka, a la que suministraron medicamentos contra todas las sustancias que suelen provocar envenenamientos a perros. “Estaba muy mal al llegar, creían que tenía muy pocas opciones de salir adelante, seguía convulsionando. Allí nos quedamos, sin poder verla, hasta que por la noche una enfermera nos mandó un vídeo en el que se veía que Milka empezaba a reaccionar”, recuerda Andrea.
Milka se recuperó y ya está en casa de nuevo, aunque sigue bajo tratamiento, y sus dueños han denunciado el caso en la Guardia Civil al disponer de un informe completo de la clínica veterinaria que concluye que el estado de Milka fue provocado por un envenenamiento.
No dispone de dicho informe Javier, cuyo perro, Milo, enfermó unos días antes que Milka, después de Reyes. Lo hizo tras dar un paseo junto a su dueño, Javier, por el descampado de la parcela 36, un punto muy próximo al que Andrea localiza como el lugar en el que su perra enfermó. “Era un perro joven, no le pasaba nada, y habitualmente comía cosas y las echaba”, recuerda este vecino sobre su mascota.
Javier reconoce que la salud y la edad de su perro le jugaron una mala pasada, porque decidió aguantar en lugar de llevarle a urgencias cuando el animal empezó a vomitar. “Llamé y como no me dieron cita, no le llevé a urgencias, y me queda esa pena, que de haberle llevado a tiempo quizá se hubiera salvado”, dice.
Al fallecer el animal en su casa, Javier no tiene la prueba objetiva —un informe veterinario— de que la causa de la pérdida de Milo sea un envenenamiento, pero está seguro de ello por lo que le comentaron los especialistas. “Nosotros no hemos podido denunciar por este motivo, pero estamos seguros de ello, que la causa es gente mala que no entiendo que se dediquen a este tipo de cosas”, lamenta.
Un mapa para alertar de las «zonas de riesgo»
A raíz de los casos de Milo y Milka, se ha corrido la voz por los grupos de comunicación locales, donde se ha difundido un mapa con las dos “zonas de riesgo” de Los Montecillos donde se han denunciado los presuntos envenenamientos de perros.
El mapa ha dado el salto desde una aplicación de rastreo de los animales hasta las redes sociales. Y se ha movido también por WhatsApp, reconoce Javier.
Además, también se ha emitido al menos una comunicación vecinal a través de la aplicación Mejora Rivas. En dicha denuncia se habla de tres perros fallecidos, pero este digital solo ha podido documentar el caso de Milo. “Están poniendo veneno en estas zonas y han fallecido ya 3 perros. Es una zona de tránsito infantil (parque entre dos colegios) y de muchos alumnos que van al instituto”, dice el comentario dirigido al Ayuntamiento.
Fuentes municipales confirman que la Policía Local y Guardia Civil «están al tanto e investigando tras las denuncias aparecidas en redes sociales». Por su parte, fuentes de Rivanimal, protectora responsable de la gestión del CIPAR de Rivas, asegura no tener constancia de los presuntos envenenamientos en Los Montecillos.
Otro caso documentado en septiembre
Los casos de Milka y Milo son recientes, de enero, pero vecinos y vecinas de la zona com Alba creen que comenzaron antes. La perra de Alba, Reina, un galgo italiano, fue envenenado en septiembre del año pasado en la misma zona.
“Era un cachorro de seis meses, muy activo, y de repente, después de un paseo, empezó a tambalearse, a encontrarse mal, a no tenerse en pie casi. Yo pensé en un golpe en la cabeza pero al llevarle al veterinario este aseguró que tenía toda la pinta de envenenamiento porque el potasio —marcador que se vincula a estos casos—, estaba muy alto”, relata Alba.
Reina se recuperó después de recibir sueroterapia en otro hospital veterinario al que entró de urgencias. “La veía que se moría”, recuerda Alba. “Pero se recuperó afortunadamente”, agrega esta vecina, que también tiene en su poder un informe veterinario que determina que la causa más probable de la gravedad del estado de salud de Reina fue una intoxicación.
Alba ha recordado estos días el caso de Reina, al conocer el caso de Milo, vecino de la misma urbanización. “Puede ser una coincidencia, pero no lo parece porque es la misma zona y con poco tiempo entre un caso y otro”, denuncia.
Fuentes de Rivanimal animan a los vecinos y vecinas que sospechen o detecten que se están poniendo sustancias tóxicas en espacios públicos de Rivas a «alertar primero, porque nunca está de más tener precauciones y a denunciar en la Guardia Civil; esto nos parece bien».
Además, en paralelo, inciden en la importancia que tiene poder demostrar la causa de una intoxicación, algo que no es sencillo: «Para eso, si un animal ha fallecido, tiene que hacerse una autopsia completa, que permita tener un informe donde se identifique la sustancia» que ha causado el envenamiento. Esto es clave, añaden desde la protectora, «porque las intoxicaciones pueden deberse a una sustancia tóxica que no sea un veneno, o por algún vertido en un descampado que no tiene por qué ser intencionado, sino porque lo ha hecho una persona irresponsable, y un animal lo ingiere y se muere porque es tóxica».
Elvira, soy la dueña de Milo, el perro fallecido como describe el texto… No, no fueron hierbas silvestres. Y sí, si hay gente muy mala, tan mala que por culpa del veneno que llevan en el alma, ahora mi perro no está conmigo. Por respeto al dolor ajeno te ruego un poco de empatía antes de dejarnos como mentiroso a los que por encima de nuestra tristeza hemos decidido darle eco a esta situación. Te deseo lo mejor.
Que desalmada es la gente , si a mi perro le pasara algo parecido acto seguido adoptaría dos más.
No van a conseguir lo que buscan con estos actos , quizá consigan lo contrario.
Si el ayuntamiento cumpliera de una vez lo que ha prometido durante años, que es acondicionar esa parcela, estos envenenamientos no hubieran ocurrido. Me cuesta pensar que haya alguien tan desalmado como para dejar veneno a los perros, quizás se trate de algún arbusto o hierba de las que proliferan silvestres en esa parcela abandonada. A ver si este lamentable hecho hace que el ayuntamiento se ponga las pilas y de una vez haga un parque en esa zona.
Elvira, ha sido veneno ,no ningún arbusto silvestre como dices … y se te ve el plumero desde lejos. Espero que hagan tu dichoso parque pronto, esta noticia no es para reclamar algo de tu interés.