En el número 90 de la avenida José Hierro de Rivas Vaciamadrid tiene su espacio Besana, uno de esos pequeños grandes milagros del comercio local de la ciudad, y también uno de los proyectos que mejor representa la identidad y el espíritu social del municipio.
Son ya trece años los que Besana lleva compartiendo con Rivas y su ciudadanía de la mano de UNCUMA (Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de Madrid) su compromiso cooperativo con la alimentación saludable y sostenible.
Saludable por el protagonismo de los productos frescos de primera calidad, en su mayoría frutas y verduras de producción ecológica, libres de químicos. Y sostenible porque la inmensa mayoría de los productos ofrecidos por Besana son de cercanía, están cultivados y recogidos en el entorno. Y, además, son productos de temporada, que respetan el ciclo natural de la tierra.
Ventajas de formar parte de Besana
Una de las señas de identidad del proyecto de Besana es su carácter participativo. Concebido como una cooperativa, su local en la avenida José Hierro, 90, de Rivas está abierto a toda la ciudadanía, que puede comprar sus productos frescos sin necesidad de ser socia de la cooperativa.
Sin embargo, Besana ofrece una serie de beneficios y oportunidades añadidos a la calidad de sus productos y al compromiso de sus valores a los que solo se puede optar siendo parte activa del proyecto oriundo de Rivas.
Por ejemplo, las personas socias de la cooperativa Besana tienen la posibilidad de acceder de manera quincenal a un listado de productos más extenso y variado. Además, tienen acceso preferente a las actividades que organiza la cooperativa en paralelo a su actividad comercial. Son actividades vinculadas a los valores de Besana: la economía circular, la sostenibilidad, la producción de cercanía, etcétera. Y también permite beneficiarse de acuerdos de intercooperación entre cooperativas y empresas de economía social como UNCUMA.
A nivel económico, pertenecer a Besana tiene premio, con un impacto directo en el bolsillo. Porque Besana premia la fidelidad y el compromiso de sus asociados, pudiendo llegar a obtener hasta un 8% de descuento, en la mayoría de los productos del almacén de productos ecológicos, con las compras realizadas a lo largo del mes.
Por otro lado, las ventajas también se aprecian en el servicio a domicilio que ofrece la cooperativa. El pedido mínimo para socios es menor que las personas que no lo sean —50 euros en la Comunidad de Madrid y 30 euros para personas de Rivas—.
Pero más allá de los beneficios tangibles, como son los económicos, ser persona asociada de Besana implica la satisfacción personal que dan el sentido de pertenencia y el compromiso con el pequeño comercio. Es una ventana que se abre al fortalecimiento de la vida en comunidad, poniendo un granito de arena para que la vida del barrio sea más sostenible y activa a la vez que se apoya un proyecto ecológico en sus fundamentos y actividad.
“Forma parte de las convicciones personales»
Esmeralda y Nuria son socias de Besana desde hace más de un lustro. Las dos conocieron el proyecto haciendo vida de barrio, pasean por la calle, y una vez pusieron un pie dentro de la tienda no lo han vuelto a poner fuera. Y es que Besana es mucho más que una tienda donde adquirir productos frescos. Para Esmeralda y Nuria, es una manera de consumir en línea con su forma de vivir. “Forma parte de las convicciones que tenemos”, dice esta última.
Para Nuria, la salud física y mental está relacionada con la forma de relacionarse con el entorno más próximo. “Siempre me ha importado e interesado la salud no solo física, también mental. Y la salud del entorno que me rodea tiene que ver en ello porque todo está relacionado. Si el entorno se resiente lo hace también mi salud, y por eso trato de consumir de una forma responsable”, argumenta.
Esta socia de Besana asegura que “son muchas cosas las que hacen que sea mi tienda principal desde hace años”. Por ejemplo, destaca la atención personalizada y la cantidad de productos a los que tiene acceso: “Puedo comprar muchas cosas que no encuentro en supermercados convencionales e incluso productos que no conocía, como la chirivía o la acelga roja, por ejemplo”, dice.
Y también pone en valor que sean “productos de proximidad y de temporada, y que conozcas al detalle de dónde vienen, incluso a sus productores”.
En la misma línea se expresa Esmeralda, también socia de Besana. “Siempre intento comprar en el pequeño comercio porque nos beneficiamos todos de ello. Me encanta la relación que se establece a nivel social, por la relación que se establece con la comunidad, y hasta supone una mejora de hábitos físicos porque fomenta una vida menos sedentaria al ir caminando a comprar y no en coche o desde casa”, reflexiona.
En este sentido, Esmeralda pone en valor la oportunidad que conocer Besana le dio para mejorar también sus hábitos alimentarios. “Quería cambiar el estilo de comprar. Compraba mucho, en exceso, siempre tenía mucho congelado. y ahora comemos menos carne y mucha más verdura y legumbres, y lo hemos notado mucho”, reconoce Esmeralda, que llena su nevera con la oferta de Besana, que va más allá de la fruta y la verdura, aunque estas sean las principales protagonistas. “Empecé comprando fruta y verdura, pero me dijeron que también tenían carne e incluso pollo. Todo es más suave y rico, pero además es sostenible. Me di cuenta, conociendo el producto, de que el problema que tenemos como consumidores es que no vemos lo malo de lo que compramos en el supermercado”, dice.
A todo lo expuesto, Esmeralda suma las ventajas económicas de ser socia de Besana, y hace hincapié en el trato personal. “La parte personal es excelente; son adorables y maravillosos, ¡hasta te ayudan a buscar recetas para preparar los productos que venden!”, concluye.
Si quieres sumarte a Esmeralda, Nuria y toda la comunidad de socias y socios de Besana, visita sus instalaciones en la avenida José Hierro 90 o llama al teléfono 91 499 54 51.
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