Rivas Vaciamadrid pone el punto y final a su Carnaval de este año con el entierro de la sardina y la tradicional sardinada popular. El Casco Antiguo se llenó de ripenses para acompañar al cortejo fúnebre hasta la gran hoguera que marca el final de la fiesta de invierno.
Cientos de vecinos y vecinas de Rivas acompañaron la procesión funeral de la sardina en la que se pudieron escuchar los lamentos, llantos y despedidas al peculiar pescado que, cada año, se diseña gracias al alumnado del taller de restauración de la Universidad Popular.
Al ritmo de las marchas fúnebres interpretadas por la banda de la Escuela Municipal de Música, los y las plañideras precedieron a la muchedumbre que finalizó en las pistas deportivas situadas junto a la casa de asociaciones del barrio Este.
Distintos miembros del cuerpo de voluntarios de Protección Civil y miembros del Servicio de Primera Intervención municipal contribuyeron a que la seguridad en torno a la pira funeraria fuera máxima y además, se encargaron de prender la gran pira en la que fue cremada la figura ripense de la parrocha.
En esta ocasión, tras semanas de lluvias, el cielo dio una tregua al cortejo fúnebre, permitiendo la quema de la sardina, algo que no pudo suceder el año pasado, cuando las previsiones de mal tiempo obligaron al indulto del animal acuático.
En este mismo emplazamiento, la vecindad dijo adiós a la celebración en comunidad, organizando una larga fila para disfrutar de las 500 raciones de sardinas a la brasa preparadas para la ocasión que fueron repartidas de forma gratuita.
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