La Red de Recuperación de Alimentos de Rivas (RARR) se ha convertido en un actor indispensable en el tejido asociativo y solidario de Rivas Vaciamadrid. Desde su fundación en el año 2012, han ayudado a miles de familias con dificultades del municipio canalizando el altruismo de vecinas y vecinos, entidades, empresas y administraciones.
Solo en el último año, la RARR ha recuperado 119 toneladas de alimentos procedentes de todo tipo de donantes. Desde diversas cadenas de supermercados, a eventos benéficos organizados por otras asociaciones del municipio, pasando por miles de donaciones realizadas por la vecindad de Rivas a título individual.
En su nave del polígono industrial, Margarita del Álamo (Marga), presidenta de la RARR y el resto de voluntarios trabajan sin parar para atender a cada una de las personas que acuden a buscar ayuda derivadas por los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Rivas. Comienzan su jornada temprano. Cada día, a partir de las 7 de la mañana, organizan rutas de recogida de alimentos en diversos comercios como Mercadona, Aldi o Carrefour. De estos establecimientos obtienen productos próximos a su caducidad, así como productos frescos del día anterior o aquellos que normalmente se desechan a pesar de su buen estado como el inicio y el final de las piezas o «las lonchas feas» del fiambre.
Gracias a este trabajo, ese mismo año se pudo atender a 542 familias compuestas por un total de 1325 personas procedentes de 36 países diferentes. Muchas de ellas, se pudieron beneficiar de recogidas básicas de alimentos semanales y de la iniciativa principal de la RARR: el reparto de un carro mensual por familia cargado con productos que suman un peso de entre 40 y 50 kilos en función del tamaño de la unidad familiar.
En el contexto navideño actual, la RARR realiza además entregas especiales, que incluyen productos relacionado con las festividades como helados, turrón, e incluso gulas o jamón, aprovechando las donaciones y el superávit de alimentos recuperados en estas fechas. Además, la organización recoge y reparte juguetes para que ningún niño o niña se quede sin regalos.
Más de 200 voluntarios en 2024
Marga se muestra agradecida con la solidaridad mostrada por los vecinos y entidades de Rivas y otros puntos de la región. Asegura que esta permite a la RARR contar con un suministro continuo de alimentos y otros productos básicos que posibilita dar servicio a las familias de forma continuada. También agradece a los voluntarios, más de 200 ocasionales en 2024, junto al núcleo de 50 personas que desempeña el trabajo diario de forma continuada. Ninguno de ellos cobra por su labor.
De hecho, al ser preguntada por las necesidades actuales de la ONG, pide voluntarios con habilidades específicas que permitan a la Red seguir creciendo y dar nuevos y mejores servicios a las familias. Por ejemplo, administrativos que ayuden con el papeleo, informáticos que le den un impulso a su página web o abogados que asesoren a la organización. «Queremos que cada uno aporte con sus conocimientos, con lo que sabe hacer, que es la manera en la que hemos crecido hasta ahora», explica Marga.
Este espíritu inconformista de los voluntarios ha llevado al proyecto a convertirse en una entidad de considerada de utilidad pública en el año 2022 y a ser escogida por el Banco de Alimentos como la mejor ONG de las 567 existentes en 2018 en la Comunidad de Madrid.
Un servicio integral para las familias
Desde hace tiempo, la RARR no se limita a recuperar y repartir alimentos entre aquellos que no pueden permitírselo, sino que busca ofrecer a las familias un servicio integral. La Red ofrece asistencia en materia de extranjería, por ejemplo, con el proceso de obtención del NIE; imparte terapia psicológica gratuita para tratar problemas derivados de la situación económica como el estrés o la depresión; ayuda con la búsqueda de empleo; recoge y entrega ropa y calzado a las familias; y recupera, arregla y entrega equipos informáticos como tablets u ordenadores.
Además del apoyo popular y del tejido económico de la ciudad, la RRAR cuenta con el soporte del Ayuntamiento de Rivas, que recurre a la organización derivando a las familias que acuden buscando ayuda y, como contrapartida, cede la nave del polígono (calle Crisol) desde la que trabaja la entidad, así como una aportación de 25.000 euros anuales que permiten la compra de alimentos y equipamiento como cámaras frigoríficas.
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