Decenas de personas se desplazaron este jueves a los exteriores del Centro Cívico de Covibar para celebrar la tradicional fiesta de fin del invierno, organizada por la cooperativa Covibar.
Desde media tarde, el ambiente empezó a coger forma entre saludos y reencuentros improvisados. La música de fondo ponía ritmo a la cita, mientras el olor a brasas que se extendía por la plaza iba atrayendo a vecinos y vecinas que se sumaban poco a poco a la celebración.
Familias, jóvenes y mayores se acercaron a compartir una tarde que este año estuvo marcada por el buen tiempo, un factor que favoreció la asistencia y permitió disfrutar con tranquilidad del espacio.
Con el paso de las horas, la afluencia se mantuvo constante. Dos filas bien organizadas, una para recoger la comida y por otra para la bebida, ordenaban el paso continuo de las personas, mientras que la plaza de Pau Casal, 1 se llenaba de risas, niños jugando y grupos charlando en corrillos.
La barbacoa popular volvió a ser el epicentro de la fiesta. Los asistentes fueron pasando para hacerse con bocadillos de chorizo, morcilla, panceta o lomo, que se consumían de pie, en alguna de las sillas colocadas o en cualquier rincón disponible.
La jornada transcurrió sin sobresaltos en un ambiente de vecindad que sirvió para dar una despedida el invierno desde lo cotidiano.

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