Durante casi 25 años, desde que abriera sus puertas el 5 de junio del año 2000, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, miles de visitantes disfrutaron y aprendieron acerca del Parque Regional del Sureste en las instalaciones del Centro Educación Ambiental El Campillo, uno de los símbolos de Rivas Vaciamadrid, retratado en las numerosas postales fotográficas tomadas en lo que va de siglo de uno de los rincones más populares del municipio, su laguna de El Campillo. En junio, el CEA El Campillo celebró su aniversario más amargo, el número 25, todavía inaccesible por las lluvias de marzo y con la incertidumbre acerca de su futuro, ya que la Comunidad de Madrid reconoce que está estudiando qué hacer con el centro.
Durante años, centros educativos de todo el Sureste, no solo de Rivas, programaban excursiones al centro El Campillo entre semana, y los fines de semana y días festivos eran muchas las familias que se acercaban con sus hijos e hijas para participar en las actividades organizadas por el equipo del centro.
El actual, compuesto por Ana, Antonio, Ceci, Celia, Juan, Marta, Olga, Óscar y Sergio, había preparado numerosas iniciativas para celebrar por todo lo alto el 25 aniversario de este espacio dependiente de la consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, todo cambió la mañana del miércoles 12 de marzo, cuando la crecida del río Jarama provocó una repentina subida del caudal de la laguna que dejó el CEA El Campillo sumergido casi por completo bajo sus aguas.
Tal y como relató el equipo del centro, aquel día todavía de invierno, “el camino que rodeaba la laguna fue derribado por la fuerza del río provocando que una gran cantidad de agua entrara por la zona este con gran velocidad y caudal a la laguna”. En muy poco tiempo, “toda la superficie de la laguna se llenó hasta el límite del camino que la rodeaba provocando, en primer lugar, que el edificio quedara bajo el agua durante algunas semanas y, posteriormente, que se rompiera el camino de acceso al mismo”.
Desde entonces, el centro permanece inaccesible y su futuro es incierto.
El futuro del CEA El Campillo, en el aire
Siete meses después del suceso, el nivel de la laguna de El Campillo ha bajado lo suficiente para que el centro haya emergido de nuevo. Desde el mirador homónimo, una de las ocho vistas que Rivas quiere proteger, se aprecia al fondo de la laguna el centro de recursos ambientales, con su inconfundible chimenea de viento y sus enormes ventanales.
Desde la distancia, su “piel” parece intacta, pero la realidad es bien distinta: las instalaciones resultaron muy dañadas por la inundación, y además quedaron inaccesibles debido a los destrozos en la senda adaptada entre el río y la laguna.
Fueron tan graves las consecuencias de la inundación que los técnicos del CEA El Campillo no han podido regresar todavía dentro del centro. Apenas lo han podido hacer a algunas zonas exteriores próximas, por lo que el centro pasó su 25 cumpleaños de una forma muy distinta a la soñada por sus trabajadores: completamente cerrado, en soledad y con la incertidumbre de no saber cuál va a ser su futuro, que está en el aire.
Así lo reconocen fuentes de la consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid consultadas por Diario de Rivas. Estas explican que, como evidenciaron las crecidas de marzo, el centro El Campillo y su entorno han quedado no solo muy dañados, sino que están ubicados en una zona inundable, por lo que se está valorando qué hacer con la instalación en el futuro.
El proceso técnico para estudiar el futuro del centro El Campillo y tomar una decisión definitiva se puede prolongar en el tiempo, pero cabe la posibilidad de que la instalación no vuelva a abrir sus puertas. Al menos, en la ubicación actual no lo hará a corto plazo.
Mientras tanto, su equipo de técnicos se ha reinventado para mantener viva la esencia del centro: su conexión e interacción con la ciudadanía. Por ello, han trabajado de forma itinerante durante la primavera pasada y a lo largo de todo el verano ofreciendo los mismos programas educativos que antes adaptados a la situación actual. Por razones obvias, ninguna actividad de las ofrecidas se puede llevar a cabo en las instalaciones del centro El Campillo, que permanece inaccesible.
Consulta aquí el programa de actividades del mes de septiembre del centro El Campillo
25 años del centro El Campillo: detalles del proyecto
Levantado sobre una parcela de tres hectáreas, según la Comunidad de Madrid, el edificio del centro El Campillo es un emplazamiento ideal para disfrutar de la fauna y la flora que habita la laguna, y para contemplar los cortados yesíferos que limitan el valle. La construcción cuenta con numerosas singularidades a nivel arquitectónico.
Diseñado por los arquitectos Manuel Fonseca Gallego, Luis García Gil y Félix Garrido Morán (MF Arquitectos) y ejecutado entre septiembre de 1998 y junio del año 2000, cuando se inauguró, el centro El Campillo se distingue por sus formas simples y su adecuación al entorno, características que atienden a algunos de los condicionantes del proyecto. “Como condicionantes de partida cabe destacar, además de evitar resaltar un volumen destacable sobre el horizonte, la simplicidad de la solución propuesta, la facilidad de mantenimiento, la adecuación y el respeto al entorno, el ahorro energético y el uso de energías alternativas (con predisposición a las energías pasivas), la seguridad y la accesibilidad y adecuación para discapacitados”, expone MF Arquitectos en la descripción del proyecto.
Uno de los arquitectos responsable del centro El Campillo, Manuel Fonseca Gallego, especialista en Medio Ambiente y Arquitectura Bioclimática, cuenta los detalles en su blog personal de cómo se concibió la instalación. “En un principio se pensó en avanzar el Centro sobre la laguna, pero por limitación de volumen y por lo tanto de superficie, decidimos recurrir al efecto contrario de retocar el borde de la laguna y hacer que la lámina de agua se situara debajo del área de exposiciones, rematando la idea anterior con una especie de pantalán flotante realizado con estructura de madera tanalizada, que se convierte en unos de los elementos más característicos del conjunto, al rodearse de otros que, partiendo del vestíbulo principal, permiten interpretar directamente in situ elementos tan interesantes e imprescindibles como la flora, la fauna, la geología y un recorrido didáctico dedicado a los grupos de escolares”.
A nivel técnico, el edificio destaca por su concepto bioclimático, avanzado a su tiempo, ya que incluye energías alternativas como paneles solares fotovoltaicos para producción de energía eléctrica y geotermia para calefacción que se suman a su diseño, orientado al sur y en el que es protagonista la luz natural gracias a su característica galería-mirador acristalada rematada “con un gran voladizo y lamas móviles para permitir una corriente de aire continua”, detalla el arquitecto. Además de su característica chimenea de viento, el edificio guarda un secreto más: su cubierta plana ajardinada.
En su interior, el diseño del centro El Campillo está concebido para “enmarcar la naturaleza como si se tratara de cuadros reales con la incorporación de varios balcones-miradores que avanzan en la orientación norte” en dirección a la gran sala de interpretación situada al final de su recorrido lineal. También destaca, vestíbulo aparte, la sala de exposiciones temporales, totalmente acristalada, incluso en el suelo, que permite contemplar todo el entorno del centro.
Pase lo que pase con el centro El Campillo de Rivas Vaciamadrid en el futuro, la instalación y sus trabajadores dejan un legado forjado a lo largo de un cuarto de siglo de actividad de la que se han nutrido miles de vecinos y vecinas del Sureste de la Comunidad de Madrid.
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