OPINIÓN
Antonio de la Peña
Doctor en Ciencias Biológicas, licenciado en Ciencias Geológicas y diplomado en Medio Ambiente
He leído, en Diario de Rivas, un excelente artículo referido a los tomates de Soto del Grillo. También a las, aproximadamente, 32 hectáreas de regadío en 18 parcelas o las 13 de secano en 2 parcelas que dedicamos al sector primario en Rivas. Se trata de nuestra huella ecológica en cultivos y ganadería. No es mucho, pero es interesante.
Uno de las variables que maneja la economía circular es el espacio que dedicamos a la comida. Habrán escuchado, o leído, que los principios nutricionales de un adecuado desarrollo sostenible se basan en:
- Consumir productos de proximidad. Cuanto más cerca mejor.
- Utilizar productos de temporada
- Disminuir el consumo de carne, y ampliar nuestra dieta en verduras.
- Evitar los transgénicos e incorporar alimentos “ecológicos” en nuestra cesta.
La cena que preparamos en nuestra casa nos habla de una historia evolutiva. La nuestra y de la manzana que tengo en la mesa (Silvertown, 2021). Los humanos somos metazoos heterótrofos de la clase de los mamíferos, y del orden de los primates. Pues bien, los ripenses comemos como primates de la familia Hominoidea. Pero, ¿qué comemos en Rivas?
Nuestros hábitos y conductas son similares a la media del ciudadano español. Esto se refleja en nuestra cesta de la compra, y en nuestra bolsa de basura. Considerando que somos unos 100.000 habitantes y tomando los datos del CIS podemos concluir algunos datos curiosos.
Rivas consume unas 4.480 toneladas de pan al año. También, unas 510 toneladas de pasta. Aquí hay mucho trigo, 600 toneladas de judías. Como madrileños apenas unas 100 toneladas de garbanzos. La patata es la reina con 2.700 toneladas, una enorme cantidad. La ensalada nos gusta, y para ello nos llevamos del mercado 710 toneladas de lechuga. La cebolla es imprescindible, añadan 520 toneladas de este vegetal. Las frutas tienen una excelente representación, 1.704 toneladas de naranjas. Aunque no todos de Villaconejos, 762 toneladas de melones (es una hortaliza del grupo de las calabazas, pero quién lo sabe). Los plátanos representan 1.050 toneladas, la mayoría canarios, aunque no todos. Incorporamos en nuestra dieta 300 toneladas de kiwis, o 782 toneladas de sandía. Para beber cerveza hemos necesitado 2.200 litros.
Se trata de un buen atracón. Pero analicemos a fondo el caso del tomate. Lo haremos como referencia, y modelo, de lo que deberíamos hacer con la lista, no exhaustiva, del párrafo anterior. El tomate es nuestro producto estrella. Es la apuesta ecológica municipal. Consumimos 1.430 toneladas de tomate en nuestra ciudad. El rendimiento medio por hectárea de tomate en España es de entre 25 y 75 toneladas. En el caso de Rivas (Soto del grillo) es de 40 toneladas. No está mal. Necesitamos 35.75 hectáreas sólo para comer los tomates de todo el año. Incluyan en el análisis que no tendríamos nada más que tomates unos días de los 365. La temporalidad en 60 hectáreas de Soto de Grillo da para poco. Imaginen ustedes, y sumen, hectáreas para todo lo demás. En definitiva, para comer lo que comemos, exclusivamente pueden vivir unos 300 habitantes. Los demás deben marcharse. El terreno agrícola -ganadero- del municipio no es suficiente. Los 100.000 ripenses hemos superado, y con mucho, nuestra huella ecológica del término municipal. Necesitamos mucho más espacio.
El problema radica en saber qué es proximidad. Si consideramos proximidad 10 kilómetros, aquí nadie puede comer más que tomates. Si son 100 kilómetros, podremos incorporar en nuestra dieta los melones de Villaconejos. Si incluimos 300 kilómetros, nos salvan las naranjas de valencia, la huerta murciana y los invernaderos de kiwis de Almería. Para comer plátanos tenemos que ampliar el radio a unos 5.500 kilómetros, y tomar el avión o el barco. La cosa se torna complicada. Es entonces cuando la economía circular sale en nuestra ayuda. Será sostenible nuestra dieta si el valor de traer un kilo más de producto a Rivas, en el mismo envío, supone un coste cero. En tal caso, además, el impacto medio ambiental será igual si el producto viene de Villaconejos, Valencia, Murcia, Canarias o Chile. Sí, Chile. Así que liberen sus conciencias. Comer uvas californianas, o melones chilenos si su coste de transporte fue cero, han sido exactamente igual de ecológicos y sostenible. No se trata de sólo de cultivar y ser ecológico. Para ser sostenible, transportar desde origen a destino con valor marginal cero también lo es, y mucho.
En carne devoramos 470 toneladas de bovino. El cerdo representa unas 760 toneladas, sin contar el embutido. Añadan de jamón y chorizos otras 1.650 toneladas. El ovino tan sólo 120 toneladas. Aves, fundamentalmente pollo, 1.380 toneladas. Sin duda, los ripenses comemos mucha carne. Resulta que los 2.000 años de evolución de la vida nos ha convertido a los habitantes de Rivas en seres bunodontos. Los animales bunodotos son aquellos que poseen una dentición adaptada a una dieta omnívora. Además, tomamos 860 toneladas de pescado fresco, 190 toneladas de pescado congelado y 60 toneladas de ahumados. Comemos unos 13,5 millones de huevos o ingerimos unos 2.900 litros de leche al año. ¡Curioso! Sólo un poco más que de cerveza. Si es que nos gusta la caña y la tapa.
La población vegana y/o vegetariana en España esta, según encuestas, entre el 3.7% al 10% de la población. Eso se traduce que entre unos 3.700 a 10.000 ripenses no consumen carne. Tomemos el límite superior, 10.000, y comencemos el análisis. En el planeta existen unos 1.500 millones de vegetarianos. Es significativo que sólo 75 millones lo son por elección. Los otros 1.425 millones lo son por necesidad. No tienen nada más que comer. Seguro que esos 10.000 conciudadanos pertenecen a esos 75 millones. Esto supone que cada uno de nuestros vecinos reducen unos 540 kilos de CO2/año (Lomborg, 2021). Es decir, dejan de incorporar a la atmósfera un 2% del CO2 de lo que ellos generan al año (durante el resto de su vida). En valor económico sobre el mercado de compra-venta de CO2, un ahorro de 1 euro anual. Consecuentemente, Rivas tendría que comprar permiso de emisión de CO2 por valor de 10.000 euros, según los rangos establecidos internacionalmente. El descenso de temperatura generado para el cambio climático es 0. Es que es imperceptible. Si la humanidad al completo se convirtiera al veganismo la acción sobre las emisiones y al cambio climático no pasaría del 4%. Prefiero seguir comiendo solomillo de Ávila, e ibérico de jamón. Incorporemos en nuestro presupuesto municipal 10.000 euros para comer carne sin remordimiento alguno. Paguemos la multa. “Rivas con el Solomillo y el Ibérico libre de CO2”. Quien contamina Paga. Yo pongo mi euro. Recuerden, la economía circular es negocio. En este análisis no introduzco el efecto rebote. Hacer una hamburguesa vegana, empaquetarla y traerla a Rivas es mucho más caro, genera más emisiones de CO2 y calienta más la tierra, que las vacas en el prado de Asturias, o en la granja gallega.
El último aspecto de análisis es la agricultura ecológica y los transgénicos. Dawkins (2017) biólogo y evolucionista genético considera que la acción del gen es la última causa de la evolución. El conjunto de información genética es el genotipo. Pero esa información solo se expresa en parte en nuestra morfología o fenotipo. Usted puede tener información para ojos azules, pero como el carácter dominante es el marrón, usted tiene los ojos de color marrón. Además, postula que la expresión de ese gen va más allá de los límites de la estructura biológica, del cuerpo del ser vivo. Las telas de araña son en cada especie diferentes. Por lo tanto, esa tela de araña, los nidos de las aves, o las presas de los castores son, a su vez, extensiones del fenotipo. Consecuentemente, la cultura y la tecnología son parte del fenotipo extendido del género homo.
Llevamos desde el holoceno, hace 10.000 años, cultivando y adiestrando animales. Los hemos seleccionado genéticamente. Noé, el vinicultor, lo conocen por su arca, fue el primer biotecnólogo del que tenemos referencias escritas. Seleccionaba la vid y poseía ganado. No tenía ni idea de genética, seguro. Este desastre del calentamiento global, y pérdida de biodiversidad viene desde entonces. Si no son creyentes y no quieren leer la biblia, lean la ‘Epopeya de Gilgamesh Sumeria’.
Más tarde, Darwin y Mendel nos dijeron que los miles de años de selección tenían que ver con la evolución y la genética. Una mujer, Premio Nobel, Barbara McClintock nos abrió los ojos a ciertos genes saltarines. Lo demostró con el maíz. Resulta que la información genética puede saltar dentro de un cromosoma. Margulis, otra mujer, nos dijo que esto es habitual entre bacterias y microrganismos. Es decir, puede saltar de un ser vivo a otro. No todo es competir, también colaborar, ser simbióticos. Así que los transgénicos llevan millones de años sobre la faz de la tierra. Seguramente, y entre otras cosas, por eso está usted leyendo este artículo. Es parte de su fenotipo extendido. Poder leer. Los transgénicos son, sin duda, tan beneficiosos para la humanidad como las vacunas de ARN que se han inoculado para salvar la pandemia del COVID. Considerar a Rivas libres de transgénicos es ideología. No es ciencia. Tendría el mismo sentido ético, filosófico y práctico que realizar una declaración institucional con el título ‘Rivas libre de vacunas COVID’. Los transgénicos y la ingeniería genética han logrado mejorar cultivos, dar de comer a millones de personas, mejorar la calidad de vida e incrementar el PIB general del planeta, el de España, el de Rivas y su nómina. Ser más felices y mejores.
En resumen, como afirma Morton (2021) reciclemos la ecología. La acción ecológica radica en no hacer daño a la Tierra madre. No tengo porque “ser” ecológico, porque ya “soy” ecológico. Dos mil años de evolución biológica lo atestiguan. Por cierto, me he adaptado gracias a una dentición bunodonta. Resulta que la economía circular también lo es.
Actividades medioambientales de noviembre con el CEA El Campillo de Rivas
Estas son todas las actividades de El Campillo pensadas para disfrutar y aprender en la naturaleza
Luis Crespo, el vecino de Rivas que lidera a la selección española de tchoukball
Crespo es el seleccionador nacional de este deporte practicado en 40 países. España ganó este verano bronce en el Europeo y logró billete para el Mundial 2027
Rivas Futura sigue creciendo: la llegada de Sprinter refuerza su oferta comercial en el año de su 20 aniversario
El nuevo Sprinter aumenta la oferta deportiva del Parque Comercial Rivas Futura coincidiendo con su 20 aniversario
Un accidente obliga a cortar la vía de servicio de la A-3 en Rivas en plena hora punta matinal
El siniestro, que no ha dejado daños personales graves, ha provocado otro gran atasco a la altura de Rivas desde primera hora de la mañana. El tráfico ha sido reabierto.
La tasa de desempleo de Rivas bajó al cierre de 2025 del 7% por primera vez en la década
Los datos de la serie Indicadores Urbanos muestran una reducción de este indicador al cierre de 2025. Se situó en el 6,92%, un 0,8% menos que un año antes.
Anticípate a la Navidad con las ofertas de noviembre El Gavilán de Rivas
En el folleto de ofertas de Supermercados El Gavilán para noviembre de 2026 son protagonistas los lotes de productos.
Ayyyyyy
La ciencia nos ofrece datos, y en este caso muy bien explicados y resumidos por el Doctor De la Peña. Es bonito decir “soy vegano y creo en la “economía circular”, pero se ve que de decirlo a llevarlo a cabo hay un trecho. Si quieren ser “circulares” deberían comer como herbívoros y viajar solo en bicicleta. Y olvídense de Netflix. Yo me apunto a la “economía circular”, pero solamente los martes de 16:00 a 16:45, otra cosa sería imposible.
Circulen ustedes si quieren y sigan con su ideología, que yo también quiero jamón y plátanos de Canarias.
Y déjenme en paz con sus fantasías de niño rico del primer mundo.