Las fiestas de Rivas Vaciamadrid fueron apagando poco a poco su ritmo este domingo entre el sonido de las bandas de música, las últimas compras en los puestos artesanos y el olor aún en el aroma del aire de una paella que unió a decenas de visitantes, vecinos y familias enteras en el parque de San Isidro.
Lejos del ambiente multitudinario y nocturno del sábado, la jornada final dejó una imagen mucho más familiar y pausada en el casco antiguo, donde muchos visitantes aprovecharon las últimas horas de la Feria de Oficios con Artesanía de Autor para despedir varios días de actividades, encuentros vecinales y tradición popular.
Una sobremesa larga para cerrar las fiestas alrededor de la paella popular
El gran movimiento de vecinos comenzó a concentrarse desde media mañana en el parque de San Isidro, y a pesar de que la hora de la paella popular estaba pactada para las 14:30 horas, centenares de personas esperaban ya desde temprano en la fila para recoger alguna de las 1.450 raciones preparadas para la tradicional paella popular del domingo.
La escena fue muy distinta a la intensidad del sábado noche en el recinto ferial pero no muy diferente a la de la caldereta del sábado: familias buscando sombra bajo los árboles, grupos de amigos acomodados en sillas plegables y niños jugando en el parque mientras muchas personas esperaban en la fila.
“Llevo desde las 12:15, o sea que para cuando me toque la paella serán como poco más de dos horas, y sí merece la pena porque es la tradición de aquí del pueblo y mientras los niños juegan yo me lo tomo como un ratito de calma para mí”, comentaba una vecina entre risas mientras vigilaba la cola y a los pequeños a pocos metros del parque.
Otros asistentes reconocían que la espera se estaba haciendo larga bajo el sol del mediodía. “Llevamos dos horas esperando y creo que la paella no vale dos horas con el sol encima, aunque lo bueno es que tenemos silla”, señalaba otra vecina mientras avanzaba lentamente la fila.
Con todo, el ambiente mantuvo durante buena parte del mediodía ese carácter tranquilo y popular tan reconocible de las últimas jornadas festivas en el casco antiguo ripense.
Las bandas tomaron el protagonismo en el último mediodía festivo
Si el sábado estuvo marcado por las charangas y el bullicio constante, el domingo tuvo un tono más musical y de paseo relajado entre plazas y calles del recinto artesanal.
A las 13.00 horas, el parque acogió el encuentro entre la Banda de la Escuela Municipal de Música y la Asociación Musical Banda de Vallecas, que reunió a numerosos vecinos en uno de los actos culturales más destacados de la jornada.
Casi al mismo tiempo, la Charanga Tarambana recorrió el entorno del parque mezclando canciones populares y música festiva entre las mesas improvisadas y las colas de la comida popular.
Durante distintos momentos del día también reapareció el pasacalles musical de Sol Redò, acompañando el continuo ir y venir de vecinos entre los puestos de artesanía, alimentación y talleres instalados entre las calle de San Isidro y Miralrío.
Un cierre más cultural y tranquilo para la Feria de Oficios
La tarde fue dejando una imagen distinta a la de jornadas anteriores. Con menos prisas y un ambiente más relajado, muchos vecinos aprovecharon las últimas horas de la Feria de Oficios para recorrer con calma los puestos artesanos y despedirse de algunos de los espacios que han acompañado las fiestas durante toda la semana.
A las seis de la tarde, el parque acogió la actuación de Ensemble Creación Musical, agrupación de la Escuela Municipal de Música junto a un dúo de voz y piano, en un concierto mucho más íntimo y tranquilo que contrastó con el ritmo festivo vivido durante los días anteriores.
Más tarde, El Puntillo Canalla Brass Band pusó en movimiento a las calles del casco antiguo con una propuesta itinerante marcada por el humor, la música brass y la interacción continua con el público. Su recorrido terminó acompañando los últimos paseos de muchas familias entre los puestos de artesanía y las zonas gastronómicas de la feria.
El recinto ferial vivió un domingo más familiar con descuentos en las atracciones
Ya sin grandes conciertos ni sesiones multitudinarias en el Auditorio Miguel Ríos, el recinto ferial del paseo Alicia Alonso presentó este domingo una imagen mucho más orientada al ocio familiar y al paseo tranquilo de final de fiestas.
Durante la tarde, numerosas familias aprovecharon la jornada especial de descuentos del 50% en los tiques de todas las atracciones entre las cinco y diez de la noche, lo que volvió a generar movimiento constante en la zona de feria y atracciones infantiles.
Con el cierre progresivo de las casetas y el final de las últimas actividades del domingo, Rivas Vaciamadrid fue despidiendo unas fiestas que durante varios días han repartido el ambiente festivo entre el casco antiguo y el recinto ferial, combinando tradición popular, música, gastronomía y vida vecinal.
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