El CEIPSO La Luna de Rivas Vaciamadrid ha desarrollado a lo largo del curso escolar 2024-2025 un programa Erasmus+ del que se han beneficiado alumnado y profesorado del centro. Así ha sido el proyecto, que ha girado alrededor de la robótica, especialidad que ofrece en su programa académico el centro, y la diversidad, puesto que La Luna es un colegio preferente para alumnado TEA.
Cuenta Nerea Barbero, coordinadora Erasmus y Bilingüe de Secundaria en el CEIPSO La Luna, que el colegio de Rivas decidió embarcarse en el proyecto Erasmus+ “para internacionalizar el centro y, al mismo tiempo, perseguir la consecución de tres objetivos principales: fomentar en el alumnado la identidad europea, avanzar en el proceso de digitalización del centro desde un punto de vista inclusivo y mejorar las técnicas de evaluación del alumnado y del profesorado, y hacerlo además desde un punto de vista competencial, que es lo que nos marca la LOMLOE —ley educativa vigente—”.
Desde este punto de partida teórico, el proyecto tomó forma a nivel práctico, desarrollando el colegio varias actividades a lo largo del curso 2024-2025. “Diseñamos dos actividades de movilidad para el alumnado y hasta tres actividades de movilidad para profesorado”, explica Nerea.
Por un lado, en marzo, un grupo de ocho alumnos de 6º de Primaria que superaron un proceso de selección “inclusivo”, remarca la coordinadora del proyecto, viajaron a Praga durante cinco días acompañados por Estefanía Blasco, maestra de Pedagogía Terapéutica (PT), y Cristina Maqueda, maestra especializada en Lengua Inglesa. En la capital checa, el grupo del CEIPSO La Luna se integró en la dinámica del colegio Sofia, un centro privado. Y, por otro lado, Carlos Loureiro, maestro de Primaria especializado en Educación Física, y Juan Pastor, profesor de Primaria y de la asignatura de Tecnología y Robótica, lideraron otro grupo de ocho alumnos y alumnas de 5º de Primaria que viajaron a Riese Pio X, un pueblo de la provincia italiana de Treviso, donde convivieron durante una semana escolar con alumnado y profesorado del Istituto Comprensivo Statale, centro público, como el CEIPSO La Luna.
Que el foco esté puesto también en el profesorado si el centro lo estima oportuno es una de las peculiaridades de Erasmus+, la iniciativa cofinanciada por la Unión Europea. No en vano, el programa desarrollado por el CEIPSO La Luna también ha incluido formación específica para su profesorado: Sara Carriedo, directora del centro, y Cristina Maqueda, asistieron a una formación sobre instituciones europeas en Bruselas; las docentes Carmen Lucas y Rosa Castaño realizaron un curso sobre atención a las diferencias individuales del alumnado en Florencia; y Juan Carlos Coiradas e Irene Rivas, profesores de Secundaria en el centro ripense, viajaron a Niza para recibir un curso centrado en herramientas de inteligencia artificial en el aula aplicadas al estudio de las ciencias en inglés.
“En la última semana de trabajo —ya sin alumnado en los centros, el profesorado de los centros públicos como el CEIPSO La Luna continúa trabajando hasta el último día de junio—, los profesores que han acudido a las distintas formaciones dieron unas píldoras sobre lo aprendido al resto de compañeros”, apunta Nerea Barbero.
La coordinadora del proyecto incide en que, pese a que el grupo de alumnos y alumnas que han viajado durante el curso no es muy alto, el colegio ha trabajado para que todo el centro se beneficie del programa Erasmus. “Hemos hecho actividades de formación también en el centro, y hemos aprovechado celebraciones como la del Día de Europa para hacer diferentes actividades en el centro, de manera que empape a todos y que llegue a todo lo que se pueda este programa, que permee en la medida de lo posible a todo el alumnado y profesorado”, expone Nerea. Prueba de ello, añade, es que el proyecto ha sido coordinado desde Secundaria pese a que el alumnado que ha viajado haya sido de Primaria. “Lo que queremos plasmar es que estamos aprovechando la idiosincrasia del centro, donde tenemos desde Educación Infantil hasta Secundaria y en proyectos tan potentes como este queremos que toda la comunidad esté involucrada en ello”, señala.
En este sentido, el profesorado del CEIPSO La Luna aprovechó la presencia en Rivas durante unos días de alumnado del Sofia School de Praga —el año que viene vendrá alumnado del centro de Riese Pio X, que este año no ha contado con fondos para visitar Rivas—. “Tenerles aquí en mayo les dio la oportunidad al alumnado que no viajó a las movilidades de tener ese contacto con sus iguales europeos”, dice Nerea Barbero.
Praga y Treviso, dos experiencias educativas y culturales enriquecedoras y diferentes
La guinda del programa Erasmus+ es que ofrece la posibilidad a un grupo reducido de alumnado y profesorado de viajar a otro lugar de Europa para integrarse en una cultura y dinámica educativa ajena a la que se experimenta en España.
El CEIPSO La Luna, como apuntábamos, ha tenido la oportunidad de llevar dos grupos a Riese Pio X y Praga respectivamente. Los cuatro profesores que han liderado cada grupo —dos docentes por cada expedición— coinciden en valorar sus respectivas experiencias como «enriquecedoras y positivas», pero escuchándoles se aprecian las diferencias culturales entre conocer un colegio ubicado en una capital de un país como República Checa y un centro localizado en una zona rural de Italia.
“La planificación cuesta mucho pero las experiencias que vivimos salieron redondas. Los niños estaban un poco nerviosos antes de ir, el primer día costó un poquito pero enseguida se integraron con una dinámica de juegos de mesa y estuvieron todo el viaje encantados”, narra Cristina Maqueda, profesora del CEIPSO La Luna, que valora especialmente bien el haber podido “conocer en otro ámbito muy distinto al académico” a su alumnado.
En la misma línea se expresa Estefanía Blanco, PT del colegio ripense que acompañó también al grupo de Praga. “Al ser PT, normalmente no tenemos acceso a este tipo de actividades y la verdad es que ha sido estupendo que me dieran esta oportunidad. Me encantó”, dice Blanco, en cuyo grupo viajó una alumna con necesidades educativas especiales. “La experiencia a nivel personal fue maravillosa: poder vivir cinco días con esos ocho niños, ver la cultura del otro país en el cole, ver cómo son allí…”, concluye Estefanía.
Por las tardes, después del colegio, el grupo del CEIPSO La Luna en Praga organizó su tiempo por libre —”Petra, una profesora, siempre estaba a título personal pendiente de nosotros”, puntualizan Estefanía y Cristina—. Todo lo contrario que el grupo que viajó a Italia, encabezado por Juan Pastor y Carlos Laureiro. “Riese Pio X es un municipio de unos 10.000 habitantes y la verdad es que no vivimos ese choque cultural porque su alumnado era mucho más parecido al nuestro, pero sí hubo diferencias palpables a nivel educativo, aunque creo que también tuvo mucho que ver el entorno del centro, que estuviera en un pueblo pequeñito”, comenta Juan.
Carlos explica que el director del centro “estuvo constantemente con nosotros, supervolcado desde que llegamos hasta que nos fuimos. […] Es curioso además el cargo de director allí porque está muy por encima del profesor: no le pueden llamar por su nombre y hay mucho respeto a su figura porque son unas oposiciones aparte, y cuando eres director ya no puedes volver a ser profesor”. “Íbamos andando al colegio, saludábamos a la gente del pueblo que sabía que estábamos allí… Y la alcaldesa del pueblo nos atendió en persona varias veces. De hecho, después del horario escolar nos subían a un autobús proporcionado por el Ayuntamiento y nos llevaron a varias excursiones”, añade Juan.
Tal fue el nivel de integración del grupo de estudiantes y profesorado del CEIPSO La Luna en la comunidad educativa del Istituto Comprensivo Statale de Riese Pio X que “incluso hicimos un acto de plantas un árbol, como un hermanamiento entre los colegios”, apuntan los dos profesores, que esperan recibir en Rivas a un grupo de alumnado y profesorado del centro italiano el próximo curso escolar.
Los cuatro profesores del CEIPSO La Luna y la coordinadora del proyecto comparten el buen sabor de boca que les ha dejado la primera experiencia con el programa Erasmus+, sienten que tanto ellos como el alumnado lo ha aprovechado al máximo. “Es verdad que Rivas es un municipio con un buen nivel socioeconómico y muchos niños pueden viajar con ellos, pero esta es una experiencia única, en la que viajas con todo pagado y de una forma especial; es una gran oportunidad para viajar y conocer otras culturas”, concluye Estefanóa Blasco, PT del centro ripense.
Por su parte, Nerea Barbero destaca que, más allá de la experiencia inmersiva por la movilidad, el alumnado “ha desarrollado su autonomía y ha acumulado experiencia porque han tenido que pasar un proceso de selección que incluía la redacción de una carta de motivación para participar en el proyecto”.
Tras la experiencia de este primer año, la coordinadora de la iniciativa Erasmus+ en el centro educativo de Rivas apuesta por repetir en próximos cursos. “La idea es seguir internacionalizando el centro y continuar el año que viene, aunque este es un centro todavía nuevo, con muchos profes sin destino definitivo, pero yo creo que ha sido muy positivo en general, un proyecto fructífero, y que las familias están encantadas y los alumnos también”, apostilla Nerea Barbero.
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